sábado, 15 de julio de 2023

Cormac McCarthy & Milan Kundera

Cormac McCarthy



Triunfo Arciniegas
Cormac McCarthy & Milan Kundera
12 de julio de 2023

Aún no nos acostumbramos a la ausencia de Cormac McCarthy, cuando llega la fatal noticia de Milan Kundera. Dos escritores grandes, tan distintos. Murieron viejos y con una obra divulgada y reconocida en todas partes. McCarthy siempre escribió en inglés y vivió en los Estados Unidos, en lugares apartados, al sur, como en un exilio. Kundera tuvo que abandonar su lengua y su país. Escribía en francés. En París, es cierto. Pero exilio, al fin y al cabo. Medio siglo de exilio.

A McCarthy la fama le llegó bastante tarde. A los sesenta viajaba en una camioneta destartalada, vivía en moteles y él mismo se cortaba el cabello. Luego la fama lo acogió y lo llevó a las máximas alturas. La fama de Kundera fue descomunal en los ochenta, cuando se conoció la obra que más tenía que ver con las condiciones de su abatido país y los desmanes políticos. Luego se opacó. El escritor se enclaustró y, aunque siguió publicando, no lo hizo con la misma altura ni la misma frecuencia.


Milan Kundera


McCarthy siempre fue celoso de su intimidad. No concedía entrevistas, no frecuentaba los círculos literarios. Siempre fue un lobo solitario. Su estilo es vibrante, preciso, filoso y la materia narrativa a menudo violenta. Kundera es más íntimo y reflexivo. Moroso. Temo que siempre se le relacionará con su obra maestra, La insoportable levedad del ser, por encima de las virtudes de los demás títulos. El abanico de McCarthy es más amplio y menos conocido. Meridiano de sangre, la trilogía de la frontera, La carretera, No es país para viejos. Hay de dónde escoger.

En todo caso, dos escritores grandiosos. Dos maneras de ver y llevar la vida.



viernes, 14 de julio de 2023

Triunfo Arciniegas / Diario / Sobre la torpeza





Triunfo Arciniegas
SOBRE LA TORPEZA
12 de julio de 2023

Hay gente que comenta una obra como si supiera más que el propio autor, al estilo de los comentaristas deportivos que desde las graderías pretenden enseñarles a jugar a los futbolistas que están dejando el pellejo en la cancha.

Esta gente intenta lucirse en un oficio cuyos secretos desconoce. Quieren enseñarle a escribir al autor y a menudo ni siquiera saben redactar. Se ponen por encima del mismo libro, una posición que no pretende ni el mismo escritor cuando es verdadero. La obra siempre es más sabia que el autor.

En vez de adentrarse en la obra como el devoto que deja su calzado en la puerta del templo, quieren ajustarla a las teorías, la moda, la época y los gustos propios, con la misma bravura de un perro sobre un león muerto, para citar la famosa frase de Hemingway, con el perdón de los perros.

Porque, más que la ignorancia, los ciega la altanería. Consideran que su comentario es más importante que la obra comentada o que sus escasos lectores están más interesados en sus opiniones que en la obra. Saben más de música que Shakira, de pintura más que Picasso o de literatura más que Kundera.

De ninguna manera se trata de enfrentarse a la obra sin un sentido crítico o dando por sentada la perfección. Lo que quiero decir es que uno como lector no es más que el autor o el libro. Uno acude a la obra con fe, como a la pila bautismal, según decía Faulkner. Aunque la dicha no está asegurada y desde la misma adoración puede desbocarse al más crudo ateísmo, no puede acercarse a la obra con el cuchillo del carnicero.


jueves, 13 de julio de 2023

Casa de citas / Tom Hanks / Un campo minado

 

Forrest Gump


Tom Hanks
UN CAMPO MINADO

A propósito de los 29 años del estreno de Forrest Gump, el escritor Billy Oppenheimer comentó una anécdota sobre Tom Hanks durante la filmación de la película:

En el 27º día consecutivo de filmación de "Forrest Gump", Tom Hanks estaba cansado y preocupado.

Durante la escena en el famoso banco del parque, Hanks se detuvo y le dijo al director Bob Zemeckis: "Oye, Bob ... ¿A alguien le va a importar esta película? No creo que a nadie le vaya a importar".

Bob respondió: "Es un campo minado, Tom. Nunca se sabe lo que es bueno... ¡Es un campo minado! ¡Es un maldito campo minado! Podemos estar sembrando las semillas de nuestra propia destrucción".

Tom Hanks cuenta esta historia después que le preguntan por algún recuerdo de su carrera: ¿qué es lo primero que le viene a la mente?

Dijo que lo dicho por Zemeckis era cierto para cada película en la que ha trabajado: "Nunca hay ninguna garantía... No sabes si va a funcionar".

Para llevar: Hanks es el 5º actor más taquillero de todos los tiempos. Y, sin embargo, el recuerdo más pegajoso de su carrera es la sensación de incertidumbre. Más raro que el talento o la ética de trabajo, escribió el poeta John Keats, es la capacidad de entrar y superar las dudas e incertidumbres.

OBSERVANDO CINE
Vía Facebook





miércoles, 12 de julio de 2023

Casa de citas / Milan Kundera / García Márquez, Cortázar y Fuentes

Milan Kundera, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Julio Cortázar.


ENCUENTRO DE KUNDERA
CON GARCÍA MÁRQUEZ, CORTÁZAR Y FUENTES

Eran jóvenes en 1968 y ahora todos están muertos. El ejército soviético había invadido Checoslovaquia tres meses antes. La Unión de Escritores invitó a Praga a Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. Uno de los anfitriones era Milan Kundera, quien escribió años después:

Era el otoño de 1968, tres meses después de que el ejército ruso ocupó Checoslovaquia. Rusia no estaba en capacidad de dominar de inmediato a la sociedad checa, sumergida en la angustia pero con una cierta libertad por unos cuantos meses más. La Unión de Escritores, acusada por los rusos de ser el fogón de la contrarrevolución, conservaba todavía sus casas, editaba sus revistas, acogía a sus invitados. Fue entonces cuando vinieron a Praga, invitados por ella, tres novelistas latinoamericanos: Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes.

Vinieron discretamente, en su calidad de escritores. Para ver. Para comprender. Para alentar a sus colegas checos. Pasé con ellos una semana inolvidable. Nos hicimos amigos. Y justo después de su partida pude leer, todavía en pruebas de imprenta, la traducción checa de Cien años de soledad.

Fue el primer libro de Gabo que leí. Y quedé deslumbrado: pensé en el anatema que el surrealismo había lanzado sobre el arte de la novela al que había estigmatizado como antipoético, y cerrado por completo a la libre imaginación.

Y resulta que la novela de García Márquez no era más que eso: imaginación libre. Una de las más grandes obras de la poesía que conozco, en cada una de cuyas frases brillaba la fantasía, y cada una era una sorpresa, maravillosamente: una respuesta contundente al menosprecio por la novela proclamado en el Manifiesto del surrealismo (y al mismo tiempo un gran homenaje al surrealismo, a su inspiración, a su aliento de un extremo al otro siglo).

Fue la confirmación a mi antigua certidumbre de que la poesía y el lirismo no son nociones hermanas, sino que deben mantenerse a larga distancia la una de la otra. Pues la poesía de Gabo no tiene nada que ver con el lirismo. No se confiesa, no abre su alma, sino que permanece ebrio por el mundo objetivo que eleva hacia una esfera en la que todo es a la vez real, inverosímil y mágico (es por la intensidad de su poesía como por la virulencia de su antilirismo que la obra de Gabo se distingue tan radicalmente de la novela contemporánea en Europa).

No he podido olvidar aquel triple encuentro: Praga ocupada por el ejército ruso, la visita de Gabo y sus dos amigos, y las primeras pruebas de la traducción checa de Cien años de soledad. Leí esa novela en una sola jornada, y de inmediato le escribí un posfacio, que recibí impreso en las siguientes pruebas, pero que nunca fue publicado. Qué azar maravilloso: el posfacio de Cien años de soledad fue mi primer texto prohibido (a causa de mi nombre) por los nuevos amos del país. Esa prohibición dio inicio a la segunda mitad de mi vida, que es la de un escritor proscrito en su propio país.

Años después, cuando me fui de Checoslovaquia en un pequeño Renault 5, no pude llevar nada conmigo; ningún mueble, por supuesto; ni siquiera mi ropa. Mi biblioteca se redujo a unos cincuenta libros, y el archivo personal de mis propios escritos me pareció entonces tan inútil que los tiré a la basura. Sin embargo, el posfacio para Cien años de soledad lo llevé cuidadosamente conmigo en pruebas de imprenta, como un amuleto protector. Con ese mismo sentimiento leí luego todos los libros de Gabo. No solo me maravilló su belleza, sino además creí escuchar la voz de un amigo que solo podía ver de vez en cuando pero cada vez más querido.

Y algo más: cuando pienso en el arte de la novela, su historia se me figura como un camino en tres etapas: la primera, la más larga, inaugurada por Rabelais; la segunda, que es la del siglo XIX, y la tercera, la de la novela moderna, que creo fue inaugurada por mis compatriotas centroeuropeos Kafka y Musil, y alcanzó su apogeo en América Latina y fue encarnada en mi imaginación por aquellos tres hombres cuarentones, muy guapos, muy viriles, con quienes viví en los amargos días de Praga una felicidad improbable, vigilada por las metralletas del ejército ruso.


ROLLING STONES


martes, 11 de julio de 2023

Casa de citas / Rosa Moncayo / Ibn Battuta

 


Rosa Moncayo
IBN BATTUTA
3 de junio de 2021

Hay algo extraño en la literatura de viajes. Una se pone a leer los diarios de viajeros como Ibn Battuta y acaba con una obsesión malsana por querer configurar las imágenes de lo que ha leído en su memoria. El viaje de Battuta casi coincide con el de Marco Polo, aunque de este ya se habla demasiado, el fin de las Cruzadas y la islamización de los tártaros. Treinta años viajando dan para mucho. Los sucesores de Gengis Kan ya domaban China y la peste negra corría rauda por Europa.

Lo bueno de Battuta es que tenía cierta obsesión por el comercio, escribía listas de los precios de los productos que veía a su paso y tomaba notas sobre los mejores mercados de las ciudades. Desdeñaba el ideario chií y su dimensión esotérica. También despreciaba a los rafidies, la secta chiita más extremista; incluso no quiso visitar sus pueblos. Cruzó el mar Negro. El lugar que más perplejo lo dejó fue Crimea, le sobrecogió el poder que tenían las mujeres:

“En este país observé algo asombroso: la consideración en la que se tiene a las mujeres cuya posición es más alta que la de los hombres. (…) Unas van en carros tirados por caballos, con tres o cuatro muchachas que les alzan las puntas del vestido; en la cabeza llevan una bugtaq, es decir, un aqruf (una especie de capirote) con perlas incrustadas y rematado por plumas de pavo real” (Battuta, 1989:421).

También viajó a la India. Además de alertar sobre los yoguis, aseguraba que podían matar con sólo clavar su mirada en cualquiera, contó que si una viuda se incineraba tras la muerte de su marido, su familia ganaba reputación. Como no era obligatorio, la que no se incineraba debía vestir con ropa tosca y ordinaria. Esto me fascina: acabó su viaje pasando por China, un lugar que no le gustó, se sentía consternado a pesar de la belleza de sus paisajes, estuvo confinado en su alojamiento y sólo salía por necesidad y urgencia.




Rosa Moncayo

Rosa Moncayo (Palma de Mallorca, 1993) estudió Business Administration en la Universidad Carlos III de Madrid. Con 20 años, le concedieron una beca para realizar sus estudios en Seúl, Corea del Sur. Actualmente reside en Madrid y se dedica al sector del eCommerce y Fulfillment. Ha publicado Dog Café (Expediciones Polares, 2017), novela con la que quedó finalista en el Festival de primera novela de Chambéry y fue incluida en la lista de las diez mejores novelas publicadas en 2017 de la revista Playground. En 2020 publicó La intimidad en el sello editorial Barrett. Fotografía: Laura Carrascosa


EL BOOMERAN




sábado, 8 de julio de 2023

82 líderes sociales, 52 masacres en medio año

 



En el primer semestre de 2023, bajo el mandato de Gustavo Petro, se contabilizan 82 líderes sociales asesinados y 52 masacres. Pero, según los partidarios del exguerrillero presidente, no nos están matando. No trinan con el furor de antes. Ni con furor ni sin furor: simplemente no trinan. Al parecer, la vida ya no vale como antes.




Casa de citas / Petro, su lenguaje de guerrillero y su espantosa sintaxis

 



PETRO, SU LENGUAJE DE GUERRILLERO

Y SU ESPANTOSA SINTAXIS


“Hoy registramos con complacencia, aunque nunca debió haberse producido el hecho, la liberación de la sargento y sus hijos que habían sido TOMADOS por el ELN y finalmente liberados por esta agrupación armada con la cual se ha decretado un cese al fuego bilateral nacional, con mecanismos de verificación que comenzó desde ayer jueves”

viernes, 7 de julio de 2023

Alma Guillermopietro / ¿Leer o escuchar?

 

¿Leer o escuchar?
Alma Guillermoprieto, en Madrid en mayo de 2017, cuando ganó el Premio Ortega y Gasset a la Trayectoria profesional. /
SAMUEL SÁNCHEZ


EMILIANO MONGUE

¿Leer o escuchar?

11 de abril de 2023

Hace apenas unos días, querido lector, en mitad de una de esas discusiones bizantinas que lo son, entre otras cosas, porque nadie puede reclamar como suya la razón —¿está bien escuchar audiolibros o hacerlo es traicionar a la lectura?—, me acordé de Alma Guillermoprieto, quien debe ser una de las mejores cronistas de nuestro tiempo.

—Si no han leído a Guillermoprieto, les pido por favor que se hagan el favor de conseguir, lo antes posible, Al pie de un volcán te escribo, La Habana en un espejo o Los placeres y los días, además de que los reto, si leen uno de estos tres libros, a no leer, después, con fervor y placer, el resto de su obra, una obra que condensa, en cada texto, aquello que, erróneamente, solemos asumir como virtudes distintas: la sensibilidad y la inteligencia, por ejemplo, así como la intuición y la escucha—.

Me acordé de Guillermoprieto, decía, porque hace tiempo, durante otra de esas discusiones bizantinas sin salida, en la época en que los libros electrónicos florecían y en las sobremesas y cafés en los que había uno o varios editores, uno o varios escritores o uno o varios libreros se debatían terrores absurdos —Platón, cuando a alguien se le ocurrió que el copista podía no ser uno sino diez, tembló y declaró que aquello era el fin de la cultura—, mientras bailaban cifras que no podían ser sino producto de la imaginación de algún mercadólogo demente o, peor, del responsable de marketing de algún conglomerado trasnacional, que suelen saber tanto de tantas y tantas cosas que por desgracia nunca son literatura, rascando con su cucharilla el mantel de la mesa y sonriendo, dijo: “Pues como a mí lo que me gusta es leer, me da igual sobre qué estén las letras”.

Escuchar, como modo de lectura

Pero decía que la discusión que el otro día me llevó a recordar aquella otra a la que Guillermoprieto puso fin de golpe, como si sus palabras, palabras que, evidentemente, lanzó sin necesidad de alzar la voz, fueran una guillotina —es curioso, pero ahora, al escribir esta palabra, creo que viene muy bien para hablar del estilo de la escritora y periodista mexicana, que en sus mejores textos suele hacer eso: guillotinar, con una sutileza apabullante, para dejar expuesta la yugular, la médula o la espina de una situación, una historia o un sujeto perfilado—, no iba sobre la oposición libro de papel contra libro electrónico sino sobre ese otro asunto que, de pronto, a últimas fechas, parecería haber tomado todas las sobremesas y cafés en los que hay uno o varios editores, uno o varios escritores o uno o varios libreros: la oposición entre libro y audiolibro, es decir, entre libro de papel o libro electrónico (los enemigos, de pronto, se han pasado a un mismo bando) y libro en archivo de audio.

En mitad de aquella discusión, que de algún modo también es —o debería serlo, para aspirar, cuando menos, a volverse interesante— sobre los diversos modos de la intimidad y del encuentro de dos o más intimidades, mientras pensaba, pues, que aquello nos debería hacer discutir, en realidad, la dimensión social de la lectura, pues así como antes, hace siglos o incluso más, quienes no sabían leer accedían a los textos a través de la voz de quien sí sabía, es innegable que hoy, para cientos de miles de lectores, por no decir millones, las condiciones reales no dan lugar, no permiten, pues, aunque se sepa leer, el acceso a algo tan básico como un espacio y a un tiempo dignos de lectura —la mayoría de los que defienden a ultranza al libro impreso pueden dedicarle, de manera exclusiva, una o varias horas de su tiempo cada día, además de que pueden elegir si lo hacen, es decir, si leen en un sillón más o menos cómodo—, que pensé o que me pregunté, más bien, si no resulta contradictorio pelearse con un modo de lectura que, al final, también es el modo a través del cual todos accedimos a esta.

En el origen, la voz

Antes de que supiéramos leer, antes de que la palabra escrita nos transmitiera una idea, una emoción o un sentimiento de manera directa —da igual si esa transmisión aconteció por un poema, una fábula o un cuento—, la mayoría de nosotros —quizá no pueda aseverar que todos, pero sí que puedo aseverar esto que acabo de decir: que la infinita mayoría de los lectores que hoy en día nos contamos como eso, es decir, como lectores— accedimos a ese conjuro, el conjuro de la palabra escrita, mediante la voz de alguien más. Lo que quiero decir, pues, es que aquella primera idea, aquella primera emoción o aquel primer sentimiento que nos ofrendó la palabra escrita se nos entregó a través de la lengua, de la lectura en voz alta de un padre, una madre, un hermano, una hermana, un profesor, una profesora, el encargado o la encargada de una biblioteca…

Hay que tener una memoria devastada, pensé entonces, para no recordar lo maravilloso de ese momento, de todos esos momentos en los que se nos leía o hay, más bien, que haber tenido un padre, una madre, un hermano, una hermana, un profesor, una profesora de mierda… Y pensé, también, siguiendo a Guillermoprieto, de quien me acordé, ya lo dije, mientras la discusión bizantina secuestraba la sobremesa: como a mí, lo que realmente me gusta, es el conjuro de la palabra escrita, me da igual si la leo o me la leen —siempre y cuando, claro, quien la lea sepa pronunciar hasta el silencio del conjuro—.

Como seguramente le pasará a Guillermoprieto, quien más allá de su frase, tendrá una predilección, que no una condicionante —no es lo mismo “este libro quiero leerlo en papel” que “todos los libros que leo deben estar en papel”—, mi predilección es por la palabra impresa, pero eso no me impide gozar un audiolibro —eso sí, ojalá la industria entienda que un lector profesional no es lo mismo que un anunciante de vitacilina—.

En otras palabras, que mi predilección me haga decir: este libro quiero leerlo yo, no es igual que decir: todos los libros a los que me acerco quiero leerlos yo. Sobre todo, no es lo mismo que decir: dado que así leo yo, así debe leer el mundo.

Y no es lo mismo porque la escritura y la lectura fueron, son y serán, por suerte, un encuentro, un hecho social además de uno íntimo.

Sobre todo en Latinoamérica, donde las condiciones, más allá de choques bizantinos, son las que son.

EL PAÍS

jueves, 6 de julio de 2023

Casa de citas / Jack Nicholson / El valor de la palabra

 

Jack Nicholson


Jack Nicholson
EL VALOR DE LA PALABRA

Un famoso productor de películas de Hollywood estaba ocupado en la selección del protagonista de su próximo film, y se encontraba al borde de la frustración porque ninguno de los actores que se habían presentado hasta entonces parecía satisfacerlo completamente. De repente entró al foro un joven mensajero, entregó su mensaje y se despidió con una sonrisa. 

El productor registró toda la escena desde la distancia, en silencio. Llamó a su asistente y le ordenó que alcanzaran al joven mensajero y lo hicieran regresar...

-Ya tengo al próximo protagonista- aseguró. 

Sus compañeros lo miraron incrédulos. Al casting se habían presentado actores de renombre, algunos ya consagrados, y sin embargo, éste productor se veía entusiasmado por un joven mensajero... al que ni siquiera le habían tomado una prueba de actuación!

-Estás seguro?- le preguntaron, incrédulos. 

-Señores, esa sonrisa que acabo de ver vale un millón de dólares! Y no estoy dispuesto a perderla - les dijo, como dando por finalizada la discusión. 

Mientras tanto su asistente había dado alcance al joven mensajero, pero tuvo que esforzarse en convencerlo de que no estaba bromeando cuando le dijo que un productor de películas lo había hecho buscar. 

Aquel joven había tomado el puesto de mensajero porque era lo único que pudo conseguir para estar cerca de su íntimo sueño de ser actor de cine. 

Un par de años atrás había atravesado todo su país de costa a costa, desde New Jersey en el extremo Este, hasta California en el Oeste persiguiendo su ilusión de dedicarse a la actuación. 

Hasta ese día solo había conseguido pequeños papeles secundarios en películas de muy bajo presupuesto y apenas había logrado juntar el dinero necesario para cubrir las lecciones de actuación que estaba tomando.

Ahora, el productor y el mensajero estaban frente a frente. El primero le explicaba al segundo cuál era su convicción y el segundo no podía creer lo que oía. Se estaba reponiendo del shock justo cuando  llegaron a la parte donde debían acordar el salario. 

- Te pagaremos U$ 11.000 dólares- dijo el productor. No estaba mal por un par de semanas de trabajo, pero el  joven mensajero estaba recién divorciado y tenía una pequeña hija a quien pasarle su pensión de alimentos, por lo que tomó coraje, abrazó al productor y, para que nadie  más notara que estaba rogando un aumento le dijo al oído:

 - Podrían ser U$ 11.500? Por favor, tengo un hija pequeña a quien alimentar" 

-Hijo, entonces serán U$ 12.500!" 

- Gracias! Muchas gracias! Jamás me olvidaré de esto! -le prometió el mensajero al oído. 

Con las vueltas de la vida, se convirtieron en amigos entrañables. Aquel productor arriesgado más tarde cayó en desgracia, mientras que el mensajero dueño de la sonrisa del millón de dólares se convirtió en un gran actor, muy afamado. 

Estando en ése punto bajo de su vida, el productor recibió un llamado del ahora consagrado actor invitándolo a que lo acompañe a la próxima entrega de los premios de la Academia, los Óscares, al que había sido nuevamente nominado. 

El productor no quería ir. La última vez que había asistido a esa gala, una de sus películas competía en varias categorías, ésta vez sin embargo, casi nadie recordaba su nombre. Casi nadie. 

Su amigo, el mensajero que había prometido NO OLVIDARSE JAMÁS, estaba cumpliendo su palabra. 

- Quiero que camines esa alfombra roja a mi lado -le había dicho por teléfono. 

Esa noche después de la ceremonia, en el baile que ofrece la Academia para homenajear a todos los nominados y los ganadores, el actor camino mesa por mesa con su mano apoyada en el hombro del desafortunado productor como para devolverle la confianza en sí mismo, diciendo a quién quisiera escucharlo: 

- Éste es el mejor productor que hay en la industria, él es mi amigo.

El productor recuerda esa noche como uno de los mejores momentos de su vida. Solo uno de los mejores... porque hubo otros. En otra ocasión, el productor sufrió un derrame que lo llevó directo al hospital.

Una noche, mientras aún permanecía en la Unidad de Cuidados Intensivos, ve a su amigo, al afamado actor parado en la puerta con su sonrisa del millón de dólares instalada en su rostro. 

-Vas a estar muy bien. Muy pronto- le dijo. 

Dos enfermeras y un encargado de seguridad llegaron hasta ahí y le ordenaron que abandone el lugar. 

-Ud. puede ser muy famoso afuera, pero aquí dentro hay reglas que TODOS deben respetar, y en éste lugar NO se puede estar!- le gritaron. 

El actor, lejos de intimidarse, miró a su amigo convaleciente y guiñándole un ojo le dijo: 

-Regreso en veinte minutos. 

Exactamente en ese tiempo regresó su amigo con veinte pizzas, se sentó con las enfermeras, los que hacían la limpieza y los encargados de seguridad y las compartió con todos ellos. 

Aquel consagrado actor, famoso mundialmente, en lugar de estar en un lugar glamoroso, disfrutando de las regalías de su vida privilegiada, estaba allí, una noche, compartiendo una pizza con trabajadores anónimos para poder ganarse el derecho de estar al lado de su amigo... simplemente cumpliendo su palabra.   Al rato, naturalmente, lo dejaron ingresar. 

 -Vas a estar muy bien. Muy pronto -repitió-. Aún te queda mucho por hacer.  Ese es otro de los momentos más imborrables de la vida de éste productor de Hollywood. El otro momento inolvidable que a éste productor le fascina mencionar es el siguiente:

Cuando la vida lo golpeó fuerte, éste productor tuvo que tomar una de las decisiones más tristes de su vida: vender su hermosa mansión, donde había vivido por casi veinte años. 

Sin embargo, cuando la rueda de la vida completó el giro, la fortuna comenzó a sonreírle nuevamente y sus producciones comenzaron a figurar entre las más exitosas sintió que una excelente manera de completar el ciclo era recuperar su añorada mansión. 

Se comunicó con el nuevo dueño varias veces, pero éste, un acaudalado francés, presidente de una gran compañía, que residía en Montecarlo, se negaba sistemáticamente. Un día, compartió esa frustración con su amigo, el dueño de la sonrisa del millón de dólares. Al tiempo, el millonario francés, el nuevo dueño de la mansión finalmente accedió a venderle la propiedad al productor. Cuando éste reingresó por primera vez a su mansión, se encontró con un dibujo de su amigo actor que decía:

"De vuelta en casa. Hermoso!!"

El ahora nuevamente afamado productor, cuando encontró la ocasión, le preguntó si tenía algo que ver con el cambio de opinión del francés y el actor le confesó que sí, que había volado a Montecarlo, pidió hablar con el multimillonario, y éste accedió a atenderlo solo por quince minutos... mientras se afeitaba!! Allí estaba éste actor, igualmente multimillonario, mundialmente reconocido, en el baño con un desconocido rogándole que le regresara su mansión a la persona que le había dado su primer trabajo importante como actor... 

En determinado momento se arrodilló y le pidió por favor que accediera a su pedido. 

El francés no terminaba de entender la situación por lo que le preguntó: 

-Ud. me está diciendo que voló desde su casa hasta aquí SOLO para pedirme que le venda mi casa a su amigo? 

-Eso es exactamente lo que estoy haciendo - contestó el actor. 

-Prometo pensarlo -dijo. 

Ya era un avance. 

Durante todo ese verano el multimillonario francés se congració con sus amistades que había tenido de rodillas en su baño a éste consagradísimo actor. 

-Él cumplió su palabra. Jamás se olvidó. Él es mucho más que un amigo... él es parte de mi alma -dice hoy el productor. 

El productor es ROBERT EVANS. 

El actor, es el que más veces ha sido nominado al Oscar en la historia, doce veces, y ganador en tres ocasiones. Tiene el salario más alto de Hollywood. Posee una de las colecciones privadas de arte más valiosas del mundo (incluyendo varios Renoir, Van Gogh y hasta un Picasso colgado en el baño!).

Su fortuna está valuada en más de mil doscientos millones de dólares... Sin embargo, sus amigos coinciden en que su  posesión de más valor... es su palabra.  

Su nombre: JACK NICKOLSON.


Fuente: Facebook




miércoles, 5 de julio de 2023

Triunfo Arciniegas / Diario / Dólares y ediciones piratas

 





Triunfo Arciniegas
DÓLARES Y EDICIONES PIRATAS
10 de junio de 2023

Entro a un almacén a cambiar unos dólares y de inmediato veo en una de las vitrinas una edición pirata de “Caperucita Roja y otras historias perversas”. Estoy bien acompañado, pero todos los títulos de la vitrina son piratas. Le pregunto al dueño a cómo está pagando los dólares y me ofrece un precio muy bajo. Le pregunto por qué. “Papá Gobierno”, dice. No discuto la respuesta, pero hay mucha tela por cortar.

No es un almacén en realidad, a pesar de que queda a media cuadra del parque principal, sino una tienda de pueblo llena de cosas, un revoltijo, un caos, una especie de papelería y venta de cachivaches, con el dueño de siempre, un hombre que ha envejecido de manera sorprendente en los últimos años. Todos estamos envejeciendo, pero su piel parece de cartón y de color cera.

Le pregunto por el precio de una guitarra de juguete y le pido que me ofrezca algo más por mis dólares. Y entonces dice que en el momento no está comprando. ¿Entonces por qué hay un letrero en la calle? Un cartelito recién pegado con cinta transparente. ¿Por qué me dio un precio? Me pregunto si la edición pirata de mi libro en su vitrina tiene algo que ver. El hombre me conoce. Sabe quién soy. Nunca termina uno de conocer a la gente. En otros tiempos peleaba con los vendedores de ediciones piratas de mis títulos, pero me cansé. Sucede tanto. Prefiero salir del almacén sin decir nada, con la promesa de no volver jamás.




lunes, 3 de julio de 2023

Casa de citas / Mario Vargas Llosa ingresado en Madrid por covid-19

 

Mario Vargas Llosa


El escritor Mario Vargas Llosa ingresado en Madrid por covid-19

El premio Nobel ya había sido hospitalizado en abril de 2022 también por un contagio con el virus

EL PAÍS
MADRID, 3 de julio de 2023


El escritor hispano peruano Mario Vargas Llosa, de 87 años, está ingresado por covid en un hospital madrileño, según ha confirmado su familia este martes en la red social Twitter. Fuentes familiares han indicado que el escritor se encuentra estable.

“En vista del interés de los medios por el estado de salud de nuestro padre, hacemos público que está hospitalizado desde el sábado tras habérsele diagnosticado la covid-19. Está siendo tratado por excelentes profesionales y acompañado por su familia. Rogamos a los medios de comunicación respetar en estos momentos su privacidad y la nuestra”, se leía en la cuenta de su hijo Álvaro Vargas Llosa en un comunicado que también firmaban sus otros hijos, Gonzalo y Morgana.

El premio Nobel ya había sido hospitalizado por la misma causa en abril de 2022, lo que le impidió acudir a la presentación del libro Cervantes (Crítica) del director de la Real Academia de la Lengua, Santiago Muñoz Machado, en una crisis que pronto superó en la clínica Ruber de Madrid. La neumonía que le había provocado el virus había remitido.


En los últimos meses, la actividad del escritor no ha cesado. El pasado abril recibió el Gran Collar de la Orden del Sol en Lima, capital de su país natal. También participó, en el mismo mes, en un ciclo dedicado a su obra en el Instituto Cervantes de Madrid. En febrero entró en la Academia Francesa, la institución fundada hace cuatro siglos por el cardenal Richelieu, en un acto al que asistieron el rey Juan Carlos I y la infanta Cristina de Borbón. “Yo aspiraba a ser secretamente un escritor francés”, dijo al comienzo de su discurso. Precisamente, su última publicación hasta el momento es Un bárbaro en París: textos sobre la cultura francesa (Alfaguara), una recopilación de artículos sobre su relación con Francia.


EL PAÍS




sábado, 1 de julio de 2023

Triunfo Arciniegas / Muertas de amor / Video

 


Triunfo Arciniegas
MUERTAS DE AMOR
Tusquets, Bogotá, 2023


MUERTAS DE AMOR
Triunfo Arciniegas / El dragón viejo
Triunfo Arciniegas / Altagracia
Triunfo Arciniegas / Cuando papá se fue de casa
Triunfo Arciniegas / En la hamaca
Triunfo Arciniegas / La mujer del payaso
Triunfo Arciniegas / La casa de las lunas
Triunfo Arciniegas / Mujeres
Triunfo Arciniegas / Locas historias de Numancia
Triunfo Arciniegas / Astilla
Triunfo Arciniegas / La mano en el bosque
Triunfo Arciniegas / El delantal
Triunfo Arciniegas / Muertas de amor / Video

Una pintura / Octave Tassert / La mujer condenada

 

‘La mujer condenada’ de Octave Tassaert, Francia, 1859



Octave Tassaert
LA MUJER CONDENADA

Una Venus se retuerce de placer. Flota, liberada en el cielo. Está siendo ‘devorada’ por tres figuras andróginas. Bien podrían ser ángeles asexuados, dándole un placer místico a la diosa. O bien podrían ser mujeres, lo que añade a esta obra de Octave Tassaert una razón más para que fuera tan escandalosa en una época de extremo puritanismo burgués.

Unos tonos pastel tiñen este cuadro para potenciar en el espectador la sensualidad que ya de por sí supura esta oda a la estimulación femenina. No le queda una terminación nerviosa sin espolear a esta mujer condenada. Condenada quizás por la sociedad, que no puede permitir que una mujer sea tan libre.

Eso de “mujer condenada” es un título irónico, por supuesto. Tanto placer, tanta felicidad merecería la condenación eterna. Este cuadro es en muchos sentidos una pintura religiosa, muy diferente a otros ejemplos de arte erótico de Tassaert, cuadros de lo más explícito en los que no hay tanta elegancia.

La obra de #Tassaert siempre fue incómoda para aquellos ojos burgueses de la Francia de mediados del siglo XIX. Quizás por ello su carrera no acabó de despegar y, ninguneado, acabó dejando el mundo del arte, para morir alcoholizado y enfermo tras un trágico suicidio en su casa de Paris.

Este malditismo que rodea al cuadro y a la propia figura del artista hizo que pintores posteriores como Gauguin o Van Gogh idolatraran a Tassaert.

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