Primero estuvo sola entre multitudes. Luego, de repente, decidió apartarse de un mundo que la adoraba y pasar desapercibida hasta su muerte. Greta Garbo (Estocolmo, 1905-Nueva York, 1990) fue una de las actrices mejor pagadas de la era dorada de Hollywood: se le permitían extravagancias impensables (había tomas que exigía rodar a solas con el cámara y el iluminador, sin la supervisión del director) e imponía con quién protagonizar sus películas (exigió que su amante John Gilbert interpretara con ella La reina Cristina de Suecia, en 1933, uno de sus grandes éxitos, en lugar de Charles Boyer o Laurence Olivier, las apuestas del estudio).