PETRO
LA ENTREVISTA CON DANIEL CORONELL
El régimen de Nicolás Maduro sigue atrincherado casi un mes después de las elecciones presidenciales de Venezuela: el aún presidente mantiene que ganó las elecciones, pero no publica las actas que lo probarían.
El chavismo ha puesto en marcha la llamada “furia bolivariana”, un conjunto de tácticas para controlar e intimidar a los críticos, al mismo tiempo que ignora la presión internacional:
La Fiscalía cita a declarar al opositor Edmundo González por “desobediencia”
El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, anunció este viernes que el Ministerio Público citará "en las próximas horas" al excandidato presidencial opositor Edmundo González Urrutia para declarar sobre la autoría de la página web que el 29 de julio publicó más del 80% de las actas, dando como perdedor a Nicolás Maduro.
Además, la fiscalía emite esta citación judicial contra Edmundo González Urrutia por su presunta “responsabilidad en la desobediencia a los Poderes Públicos antes, durante y después del 28 de julio".
"El ciudadano Edmundo González Urrutia será citado por este Ministerio Público en base a la investigación en curso para que él rinda declaraciones sobre su autoría, donde él se declara responsable que la página esta que ha usurpado nada más y nada menos que la cualidad y competencia que solamente le corresponde al poder electoral venezolano. Va a tener que responder, va a tener que venir", dijo el fiscal Saab.
Aunque el fiscal asegura que una página web con resultados electorales "usurpa la cualidad y competencia que solo puede ejercer el CNE", en las elecciones presidenciales de 2013, el Partido Unido Socialista de Venezuela (PSUV) publicó un portal web seis días después con todas las actas que daban como ganador a Nicolás Maduro con un 51% de los votos, mientras que Henrique Capriles obtuvo el 49%.
Se espera que en las próximas horas se haga oficial la citación a Edmundo González Urrutia.

EL PAÍS
El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, un órgano controlado por el chavismo y que carece de independencia, consumó este jueves la argucia con la que el presidente, Nicolás Maduro, quería revestir de legalidad el supuesto triunfo electoral que obtuvo el pasado 28 de julio y del que aún no ha mostrado una sola prueba. El Supremo no solo validó la victoria del líder chavista, pese a la falta notable de transparencia, sino que pidió responsabilidades al candidato opositor, Edmundo González, y a quienes publicaron las actas que están en poder de la oposición, que contradicen la versión oficial y muestran una victoria de González. La decisión apunta a un recrudecimiento de la represión en Venezuela.
Boric publicó un largo texto en sus redes sociales donde carga contra una sentencia judicial que considera “cargada de infamia”. “No hay duda de que estamos frente a una dictadura que falsea elecciones, reprime al que piensa distinto y es indiferente ante el exilio más grande del mundo, solo comparable con el de Siria producto de una guerra (...) Chile no reconoce este falso triunfo autoproclamado de Maduro y compañía”, escribió Boric. Y llamó a conformar una “izquierda continental profundamente democrática y que respete los derechos humanos sin importar el color de quien los vulnere”.
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La crítica del presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, también ha sido contundente y, como Boric, ha usado los términos fraude y dictadura. El mandatario uruguayo ha acusado al Supremo de “confirmar el fraude” y ha añadido que “el régimen de Maduro es una dictadura que cierra todas las puertas a una vida institucional y democrática de su pueblo”. Su mensaje termina con un llamamiento a mantener la presión “en defensa de la causa venezolana”.
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El chavismo ha hecho oídos sordos al clamor internacional para que presente la documentación oficial que probaría su triunfo en las urnas. La decisión del Supremo supone un bofetón a las exigencias de transparencia de Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil, Colombia o la ONU, entre otros, además de la oposición.
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La misión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para Venezuela ha alertado, antes del fallo que avala una victoria de Maduro, de la complicidad con el chavismo tanto del Supremo como de las autoridades electorales. Ha acusado al TSJ y al CNE de falta de imparcialidad e independencia, además de “haber desempeñado un papel dentro de la máquina represora del Estado”. Ese organismo de la ONU ha recordado que la presidenta del Supremo, Caryslia Rodríguez, es militante del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y ejerció cargos de elección popular; mientras que el jefe del CNE, Elvis Amoroso, también fue diputado oficialista y responsable en enero pasado de la inhabilitación de la líder de la oposición, María Corina Machado.
Gabriel Boric: “El Supremo de Venezuela termina de consolidar el fraude”
El País, 22 de agosto de 2024
Lo claro es que el jefe de esta mafia venezolana que pretende sojuzgar a un pueblo por tiempo indefinido, con unas cajas de ‘alimentos’ que son el equivalente hambreado de la famosa libreta cubana, no se irá ‘por las buenas’. Ahora amenaza con encarcelar a Corina y Edmundo por ser “representantes del fascismo entregado al imperio”, una situación en la que necesariamente deberá intervenir la Corte Penal Internacional o los marines norteamericanos. No es posible permitir que se someta a un pueblo noble a la voluntad de uno de los mayores narcotraficantes del planeta.
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| Ilustración de Agustín Sciammarella |
NICOLÁS MADURO
Para ejercer un liderazgo bajo la sombra que suele cubrir como un manto a los herederos, Maduro ha tenido que construir un Gobierno más militar que el del propio Chávez. Ejerce una presidencia autoritaria con un enorme saldo de violaciones a los derechos humanos y centenares de presos políticos, por las que por primera vez un país de América Latina ha llegado a la Corte Penal Internacional. Eso y otros asuntos lo han arrinconado en el plano internacional, hasta convertirse en un paria. Algunas muestras de apertura con Colombia y la Casa Blanca en los últimos años le han devuelto cierto peso público. Su diplomacia, no obstante, ha quedado reducida a Rusia, Cuba, China, Irán y Turquía. Maduro está convencido de que este domingo podrá ganar en las urnas a la oposición, sin trampa, y demostrarle al mundo -al menos eso dice él y la gente que le rodea- que es un presidente legítimo, al que el pueblo quiere. Si llega a 2030 como presidente, habrá gobernado Venezuela muchos más años que Chávez.
Florentina Singer / Juan Diego Quesada
EL PAÍS, 27 de julio de 2024
Frente a esta cruda crisis que atraviesa el país, es importante poder entender cómo funciona el hambre en la psicología del venezolano, por lo que en una entrevista exclusiva para El Nacional Web, Mikhael Iglesias, psicólogo e investigador social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), explicó cómo el hambre se convierte en un instrumento de poder y control.
El 3 de abril de 2016, el gobierno de Nicolás Maduro creó Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) como una medida para paliar el desabastecimiento que se aunaba a la creciente crisis económica y alimentaria en el país. Esta iniciativa se encargaría de la distribución de comidas, productos de higiene personal y limpieza del hogar de manos de las instituciones del Estado.
Ante este método, Iglesias explicó que solo se ha generado una relación de dependencia del Estado, donde se pierde la autonomía individual y colectiva. Dicha relación tiene su fundamento en el poder y el individuo queda completamente a merced de las políticas establecidas por el ente de poder, en este caso, el gobierno, que todo lo decide y lo controla.
El especialista explica que las necesidades básicas quedan atadas al que controla todos sus aspectos, es decir, el Estado. “Ellos son los que tienen el poder de decidir cuándo, dónde y qué comer”, afirmó.
“Una simple mención de esto hace ruido en la autonomía y en la libertad de los ciudadanos de nuestro país, Venezuela”, agregó.
El problema que atraviesan los venezolanos es agudo y se hace notar en casi todos los espacios de la sociedad. El psicólogo detalló que el hambre consigue atravesar todas las actividades de una persona y las altera, hecho que tiene un gran impacto en las relaciones interpersonales. El tejido social comienza a fracturarse y eso que caracteriza al venezolano, como ofrecer café o comida a algún invitado, se vuelve una tarea imposible y de alguna manera la cultura comienza a desintegrarse.
¿Cómo actuar ante estos métodos de control?, es la pregunta que se plantea el investigador social. “Todo puede ser impredecible”, indicó.
Alertó que cuando el hambre se asienta, actúa como un narcótico, como un sedante, y sin notarlo, despacio, se naturaliza la miseria y la ceguera aparece. Hacer cola para comprar, comer a medias, todo se vuelve algo “normal”. Poco a poco se va perdiendo la capacidad de soñar y de pensar en otras posibilidades para el país.
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| Nicolás Maduro |
Iglesias indicó que el conflicto entre querer vivir una libertad y una democracia plena y sobrevivir está latente. A su juicio, hay que optar por fortalecer los vínculos comunitarios, familiares, laborales, escolares y todos los que sean necesarios.
“Si perdemos nuestros vínculos y se pierden las cosas que nos aglutinan como sociedad, ahí es cuando realmente se pierde el país, se pierde el norte”, expresó.