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domingo, 7 de diciembre de 2025

James y Lucía

 

James Joyce y su hija Lucia

JOYCE Y LUCÍA

La relación entre James Joyce y su hija Lucía estuvo marcada por la admiración, el amor y la tragedia. Desde muy joven, ella mostró un talento singular para las artes: destacó en la danza, el dibujo y la escritura, y llegó a ser reconocida en ciertos círculos artísticos europeos. Joyce, que la adoraba, la veía como un reflejo de su propia sensibilidad creativa y un espíritu afín. Sin embargo, a medida que Lucía creció comenzaron a manifestarse signos de inestabilidad mental, lo que transformó aquella complicidad en una convivencia llena de tensiones. Joyce tendía a confundir las crisis de su hija con una forma de genialidad no comprendida por los demás, y esa visión romántica lo llevó a resistirse a diagnósticos médicos más rigurosos. Aunque buscaba protegerla y darle un lugar en el mundo, esa actitud terminó contribuyendo a que la esquizofrenia avanzara, empujándola a un ciclo de hospitalizaciones cada vez más prolongado.

martes, 17 de septiembre de 2013

Casa de citas / Joyce / Lobo y cordero




James Joyce

LOBO Y CORDERO


La gente podía aguantar que les mordiera un lobo pero lo que verdaderamente les reventaba era que les mordiera un cordero.


James Joyce, Ulises



lunes, 16 de septiembre de 2013

Casa de citas / Joyce / Las grandes mentes


Joyce en París

James Joyce
LAS GRANDES MENTES

-Como dijo el poeta: Las grandes mentes se acercan mucho a la locura -dijo el señor Fogarty.

James Joyce
Dublineses
Editorial Lumen, Barcelona, 1976, p. 175




"As the poet says: Great minds are very near to madness," said Mr. Fogarty.

James Joyce, "Grace", Dubliners.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Casa de citas / Joyce / Joyce encuentra a Nora Barnacle

Nora Barnacle



Manuel Vicent

JAMES JOYCE SE ENCUENTRA 
CON NORA BARNACLE


Un día, el 16 de junio de 1904, James Joyce se cruzó con una chica parada ante un escaparate de la calle Nassau. La requebró. Ella le devolvió una sonrisa y ése fue el sello que a partir de entonces unió sus vidas hasta la muerte. Nora Barnacle era una muchacha pelirroja de Galvay, que trabajaba de camarera en el hotel Finn’s, pegado al Trinity College. Desinhibida, analfabeta, realista, alegre y decidida a todo, la chica enseñó a aquel joven reprimido a liberarse de la moral católica. Para empezar le rompió la barrera del sexo. Una tarde de domingo, la pareja paseaba por los muelles del puerto de Dublín y al llegar la oscuridad, sentados en la escalera de un callejón solitario, ella le hizo probar con cierta pericia las delicias de la masturbación, un acto que en la mente morbosa de Joyce desencadenó una tormenta de culpa y celos retrospectivos, un lastre acarreado por su formación jesuítica.



Manuel Vicent
Póquer de ases
Alfaguara, Madrid, 2009, págs. 76 y 77

sábado, 14 de septiembre de 2013

Casa de citas / Joyce / Lucia Joyce

Lucia Joyce
París, 1929
Enrique Sánchez Hernani

 Lucía Joyce


La paternidad de James Joyce, mucho antes de que fuese tenido como un genio, estuvo severamente afectada no solo por la pobreza y su afición por la bebida. En 1907, en un hospital para mendigos en Trieste, Italia, había nacido su hija Lucía, enfermiza y con un grave estrabismo. Ya una jovencita, en París, quiso dedicarse a la danza estudiando con el hermano de Isadora Duncan, Raymond, pero Joyce se lo prohibió. Intentó con el ballet pero no pudo.

Cuando tras publicar el “Ulises”, la casa de los Joyce se convirtió en hospedaje de todo tipo de bohemios, Lucía se enredó consecutivamente con tres hombres que la rechazaron. Uno fue Samuel Beckett. Su autoestima empeoró, quiso corregir su estrabismo pero la cirugía no dio resultado. En el cumpleaños 50 del escritor, Lucía hizo crisis y le arrojó una silla a su madre. Tenía 25 años. Desde entonces no pararía de ingresar a los hospitales. El diagnóstico: maníaco-depresiva para unos, depresiva para otros y algunos creían que solo era neurótica.

Hasta su muerte, a los 75 años, Lucía vivió en medio de internamientos prolongados. Las veces que visitaba la casa, esta se convertía en un lugar insoportable. La madre y su hermano la aborrecían. Pero James Joyce terminó tolerándola con resignación paternal. Sus amigos aseguran que este tecleaba su novela “Finnegans Wake” mientras ella, en silencio, revoloteaba por el cuarto bailando. Algo de amor había en Joyce que le impidió rechazarla.


ENRIQUE SÁNCHEZ HERNANI 
Padres de la literatura: las duras experiencias de los escritores famosos como padres e hijos El Comercio, 20 de junio de 2010.



Lea, además
BIOGRAFÍA DE LUCIA JOYCE
BIOGRAFÍA DE JAMES JOYCE




jueves, 27 de junio de 2013

Casa de citas / Joyce / Ulises se convierte en leyenda




James Joyce
ULISES SE CONVIERTE EN LEYENDA

Durante siete años -Trieste, París y Zúrich-, Joyce se dedicó a Ulises, un libro en el que no pasa nada, así en general, y que es como una caminata campo a través, con abruptas subidas, recodos polvorientos y zonas pedregosas -muchas sin puntos, ni comas, ni indicaciones, nada-, tan difícil que había mecanógrafas que se negaban a transcribir el manuscrito, porque les daba el flato.

Tuvo, sí, una accidentada relación, que se hizo familiar, con el fuego. La primera edición de Dublineses, impresa y encuadernada, fue quemada por el editor. Años después, algunos de los capítulos de Ulises, publicados en una revista, fueron también pasto del fuego censor y vergonzante, y cuando se imprimió la segunda edición del libro, las autoridades enviaron una parte a la hoguera. Hubo un momento en que, resignado, dijo que esperaba que tal persistencia de fuego redentor le fuera, allí en el purgatorio, descontada.

Ulises se convirtió en una leyenda. Había gente que vendía el abrigo para procurarse un ejemplar, y estudiantes que se encerraban una semana, sin comer, con llave, para poder comprarlo.


JESÚS MARCHAMALO / DAMIÁN FLORES
44 escritores de la literatura universal
Siruela, Madrid, 2009, págs. 87 y 88


miércoles, 26 de junio de 2013

Casa de citas / Miguel Torga / Contra Joyce

James Joyce

Miguel Torga
CONTRA JOYCE

Coimbra, 22 de julio de 1984.

Noticia de una edición crítica del Ulises de Joyce en la que se demuestra que muchas de esas soluciones, aparentemente geniales, que contribuyeron al éxito del libro no son más que errores de copia o erratas de imprenta. Nada menos que cinco mil.

El tiempo nuestro es un tiempo de extremos. O no entiende nada o lo entiende todo. Hasta los desatinos. Los genios de moda no tienen de qué quejarse. Pueden tejer y pueden dejar también que el demonio teja por ellos. Con que firmen es suficiente.


Miguel Torga 
Diario (1932-1987)
Alfaguara, Madrid, 2006, pág. 436
Traducción de Eloísa Álvarez


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BIOGRAFÍA DE JAMES JOYCE



martes, 25 de junio de 2013

Casa de citas / Juan Benet / Contra Joyce



Juan Benet 

CONTRA JOYCE

 

Lo que he escrito sobre Joyce no responde a ninguna boutade, sino que creo, de verdad, que es un escritor de segunda fila. ¿Por qué? Porque hace de la literatura un proceso analítico. Me explicaré. Llamo literatura analítica a aquella en la que el predicado está incluido en el sujeto. Si digo “la noche está oscura”, la metáfora es analítica, no crea literatura, tal como yo la entiendo. Para mí, la literatura consiste en formular juicios sintéticos sobre la realidad. Si escribo “la noche es plateada”, el juicio es sintético y lo escrito ya es, por tanto, literatura. Lo demás, el costumbrismo, el naturalismo, no me interesan. Si describes una verbena sin apartarte de los elementos que la integran, no inventas nada, simplemente traspasas la realidad a la escritura. Por eso Faulkner y Proust me parecen grandes escritores; por eso, también, Joyce, me parece menor. El llamado “monólogo interior” –no sé por qué, puesto que un monólogo tiene siempre una trabazón lógica; por otra parte, los ingleses dicen más justamente “corriente del pensamiento” – puede servir como técnica, pero no creo que tenga otros valores.


EDUARDO G. RICO: “Juan Benet: Joyce es de segunda fila”
Triunfo Nº 429, Madrid, 22 de agosto de 1970, pág. 38

Recogido por Carlos G. Santa Cecilia en La recepción de James Joyce en la prensa española, Universidad de Sevilla, Secretariado de publicaciones, 1997, págs. 288 y 289


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BIOGRAFÍA DE JAMES JOYCE



lunes, 24 de junio de 2013

Casa de citas / Roddy Doyle / Contra el Ulises


Roddy Doyle
CONTRA EL ULISES

El Ulises, de James Joyce, que muchos consideran como la mejor novela del siglo XX y la mejor obra escrita en inglés, está bajo fuego. Mientras Irlanda se prepara para celebrar el centenario de Bloomsday -día de junio de 1904 en el cual se sitúa la novela-, escritores y columnistas descontentos dicen que están hartos del libro, al que algunos consideran impenetrable, y del culto que le ha seguido. Al elevarlo al estatus de Dios literario, los fanáticos de Joyce están perjudicando a otros escritores irlandeses y creando una "industria de Joyce" que tiene que ver más con el turismo y la generación de dinero que con la literatura, sostienen.

Roddy Doyle, autor de la popular novela Paddy Clarke Ha Ha Ha y del guión del exitoso filme The Commitments, abrió la caja de Pandora literaria la semana pasada con un ataque mordaz al Ulises y sus devotos seguidores. "Ulises pudo haberse terminado mejor si hubiera contado con un buen editor", dijo Doyle en una reunión literaria en Nueva York. "La gente siempre está poniendo a Ulises en la lista de los 10 libros mejor escritos, pero dudo que alguna de esas personas estuviera realmente conmovida por él".

Continuando su ataque en una entrevista con un periódico irlandés el fin de semana, Doyle dijo que el legado de Joyce lanza una larga y perjudicial sombra sobre la vida literaria irlandesa. "Si eres un escritor en Dublín y escribes una parte de un diálogo, todos piensan que lo copiaste de Joyce", afirmó. "Es como si estuvieras inmiscuyéndote en su área, me pone nervioso".

Los comentarios de Doyle tocaron una tecla entre los populistas. En una columna en el diario Irish Times el miércoles, Kevin Myers describió a Ulises como "uno de los callejones sin salida más improductivos en la historia literaria". "Es un texto de unas 400.000 palabras de extensión, lo que probablemente son unas 250.000 palabras de más", se quejó.


El periodista Sean Moncrieff, en una nota en el diario Irish Examiner, dijo que Ulises nunca vería la luz del día si fuera escrita en la actualidad. "¿Qué pasa en Ulises?", preguntó. "Bueno, no mucho. Bloom desayuna. Va a un funeral. Vaga un poco por Dublín. Stephen Dedalus hace lo mismo. Se emborracha y hace el papel de tonto. Luego ambos van a casa". "Envíe ese bosquejo de trama a cualquier editor moderno y vea cuán lejos llega".

GIDEON LONG
Lluvia de críticas para el "Ulises" en su centenario 
Reuters, 16 de febrero de 2004


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BIOGRAFÍA DE JAMES JOYCE



domingo, 16 de diciembre de 2012

Casa de citas / Javier Marías / Contra el Ulises

James Joyce

Javier Marías 

CONTRA EL "ULISES",
de Joyce


SOL ALAMEDA: ¿Por qué Joyce no le interesa tanto?

JAVIER MARÍAS: Me gustan los cuentos y Dublineses. Pero con el Ulises me parece que se ha exagerado mucho. En el fondo, lo encuentro un libro que más que una innovación es la culminación de lo anterior; la culminación del realismo, un libro tremendamente realista, y encima, de un realismo muy amanerado. Digamos que es un libro que lleva incorporado en sí mismo una cosa que engaña mucho, y que contribuye precisamente a que se le considere mucho más de lo que merecería, y es que lleva incorporado el gesto del genio. Hay obras de arte que son así, en cine, o en literatura, donde el propio autor está diciendo "fíjense ustedes en esto". En cine, por ejemplo, John Ford nunca lleva incorporado el gesto del genio; Orson Welles, por decir alguien bueno, sí lo lleva incorporado.

SOL ALAMEDA: Sí, pero en ese caso no nos importa.

JAVIER MARÍAS: No nos importa mucho, apenas nada, por eso lo cito, pero probablemente si no lo hubiera hecho sería todavía mejor. Lo que pasa con Welles es que dices: bueno el hombre se jacta, pero tiene motivos para jactarse. Lo peor que le puede pasar a una obra es que venga con esos aires y encima no... Y eso, para mí es lo que le pasa al Ulises.

SOL ALAMEDA: Pero cuando un autor está consagrado, nadie se atreve a desmontarlo.

JAVIER MARÍAS: Deberían decirlo los críticos, pero es que son los primeros que caen embobados ante esos gestos. A los críticos se les paga por desenmascarar las cosas, por decir si algo tiene valor o no lo tiene, independientemente de cómo lo presente el que lo ha hecho, pero son a menudo los primeros que caen en los ardides.


JAVIER MARÍAS: ÉL ÉXITO EUROPEO DE UN INDECISO
Entrevista de Sol Alameda 
El País Semanal, 10 de noviembre de 1996. 


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BIOGRAFÍA DE JAMES JOYCE 
BIOGRAFÍA DE JAVIER MARÍAS


viernes, 2 de diciembre de 2011

Casa de citas / James Joyce / El desayuno de Leopold Bloom


James Joyce
EL DESAYUNO DE LEOPOLD BLOOM
Traducción de J. Salas Subirat

Seguro que está hirviendo: un penacho de vapor del pico. Escaldó y enjuagó la tetera y puso en ella cuatro cucharadas llenas de té, inclinando luego la pava para que el agua cayera adentro. Habiendo dejado que se hiciera la infusión, sacó la pava, aplastó la sartén sobre los carbones vivos y observó el pedazo de manteca deslizarse y derretirse. Mientras desenvolvía el riñón la gata aullaba hambrienta hacia él. Déle demasiada carne y no cazará ratones. Dicen que no comen cerdo. Kosher. Toma. Dejó caer el papel embadurnado en sangre y envió el riñón a la chirriante salsa de manteca. Pimienta. La desparramó en círculos a través de los dedos tomándola del posahuevos quebrado.


James Joyce
Ulises
Ed. Santiago Rueda, Buenos Aires, 1972


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BIOGRAFÍA DE JAMES JOYCE