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martes, 20 de enero de 2026

Georges Simenon / Luna de miel




Georges Simenon
LUNA DE MIEL

    … Una habitación de hotel, o, para ser exactos, de un hotel de lujo, con amplios ventanales y un balcón de una blancura deslumbrante desde donde avistaba, más allá de la Croisette, el puerto de Cannes: los mástiles entremezclados, los elegantes cascos que se tocaban en una inmensidad de color azul lavanda donde zumbaban las motoras.

domingo, 18 de enero de 2026

Georges Simenon / Relojes, coches y chicas





Georges Simenon
RELOJES, COCHES Y CHICAS

Kromer ha llegado muy tarde al bar de Timo, a las dos y media, cuando Frank llevaba más de una hora esperándolo. Kromer ha bebido, se ve enseguida por su piel demasiado tersa, sus ojos más brillantes y la brutalidad de sus gestos. Ha estado a punto de tirar la silla al sentarse. Su cigarro huele bien. Es un cigarro todavía mejor que los que fuma normalmente, y eso que siempre escoge lo mejor que hay.

miércoles, 14 de enero de 2026

Georges Simenon / Papelitos

  


Georges Simenon
PAPELITOS

1

Bouin soltó el periódico, que tras desplegarse sobre sus rodillas fue deslizándose lentamente antes de aterrizar sobre el parquet encerado. De no ser por la estrecha ranura que de vez en cuando se dibujaba entre sus párpados, se habría dicho que acababa de dormirse.

martes, 13 de enero de 2026

Casa de citas / Georges Simenon / Un hombre de ocio

 


Georges Simenon

Georges Simenon
UN HOMBRE DE OCIO

Tengo muchísimo tiempo libre. Incluso soy un hombre de ocio. Dices que trabajo mucho; lo hacía cuando escribía seis, siete, ocho, incluso doce novelas al año, pero ahora escribo una media de cinco o seis al año. Como el tiempo máximo que me lleva escribir una novela son once días, eso supone 55 días laborables al año para cinco novelas. Y como el año tiene 365 días, tengo 310 días libres. Dedico este tiempo libre a mi familia; soy, ante todo, un hombre de familia.


***

"¿Quién eres?" - Georges Simenon. En este programa de 1952, el escritor habló de sus métodos de trabajo, así como de su vida familiar y sus actividades de ocio. (Primera emisión: 20/04/1952, Canal Nacional).




Casa de citas / Georges Simenon / El gato

 


A Marguerite y a él les había costado lo suyo llegar a tutearse. Él tenía sesenta y cinco años cuando se había casado en segundas nupcias, ella sesenta y tres. Se mostraban torpes el uno frente al otro, más intimidados que unos jóvenes enamorados.

Pero ¿estaban enamorados de verdad.

***

Así pues, se desafiaban mutuamente, incluso en el momento de desnudarse. Tanto él como ella podían haberse retirado a otra habitación, pero no querían cambiar ninguno de los hábitos contraídos durante los primeros años.
    Casi siempre era Bouin el primero en desnudarse, y lo hacia con el mayor pudor posible. Aun así, no podía evitar mostrar durante unos instantes su pecho desnudo, las costillas cada vez más marcadas, las piernas y los muslos velludos cuyos músculos se habían vuelto fláccidos.
    Sabía que ella lo espiaba, encantada de ver cómo se deterioraba poco a poco. Pero, algo después, le tocaba a ella y entonces era él quien echaba miradas furtivas al pecho enjuto y plano, a las nalgas caldas y a los tobillos hinchados de su mujer.
    «¡Menuda belleza estás hecha, hija mía!».
    «¿Y tú? ¿No te has mirado al espejo?».

***

Cuando iban al cine, cada uno se pagaba su entrada.
-Es más justo…
Cuando comía lo espiaba, adoptando una expresión de asco cada vez que él, por ejemplo, usaba una cerilla como mondadientes. Con frases en apariencia banales, con miradas insistentes, no perdía ocasión de subrayar sus modales vulgares.
Todo en él la hería. No sólo el gato que cada noche dormía contra sus piernas.
-Mi primer marido tenía la piel del cuerpo lisa como la de una mujer…-había dicho un día que él daba vueltas por la habitación con el torso desnudo.
Ello equivalía a decir que los pelos negros e hirsutos de que él estaba cubierto le repugnaban.

***

Varias veces, en aquel período, él estuvo a punto de hablarle, de decirle cualquier cosa, palabras de consuelo. Sabía que era tarde, que no podían volver atrás.
Algunas mañanas, después de una noche en blanco, volvía a mostrarse agresiva. Un día, ansioso por asistir al avance de las obras de enfrente, que ahora seguía ya con interés, no se había duchado. Y más tarde, encontró un mensaje encima del piano:

HARÍAS BIEN EN LAVARTE.
HUELES MAL

Ninguno de los dos era capaz de deponer las armas. Aquello se había convertido en su vida. Mandarse notitas envenenadas era para ellos natural y necesario como para otros intercambiarse besos y gentilezas”

Georges Simenon
El gato
Tusquets, Barcelona, 2004


miércoles, 26 de junio de 2019

Casa de citas / Georges Simenon / Mi sueño







Georges Simenon
MI SUEÑO

Mi sueño era tener una pequeña habitación en una calle peatonal y llena de comercios y escribir para sobrevivir. Era ver pasar la vida debajo de mi ventana. Nunca fui ambicioso.

Georges Simenon entrevista a Federico Fellini


domingo, 13 de noviembre de 2016

Casa de citas / Georges Simenon / Palabras




Georges Simenon
PALABRAS

Todo ocurría en medio de una especie de niebla. Ni el uno ni el otro se preocupaban ya del significado de las palabras. Las lanzaban al azar, como piedras que se recogen del suelo.

Georges Simenon
La nieve estaba sucia
Tusquets Editores, Barcelona, 1994, p. 207

sábado, 12 de noviembre de 2016

Casa de citas / Georges Simenon / Capricho




Georges Simenon
CAPRICHO

Si es para que se te pase el capricho, date prisa, porque supongo que tengo que hacerlo con el hijo de la patrona. Pero no creas que vas a pasar la noche en mi cama. Me horroriza dormir con alguien al lado. 

Georges Simenon
La nieve estaba sucia
Tusquets Editores, Barcelona, 1994, p. 139

viernes, 11 de noviembre de 2016

Casa de citas / Georges Simenon / Vicioso



Georges Simenon
VICIOSO

Kromer es un vicioso. Siempre anda persiguiendo a las chicas, sobre todo a las pobres, porque es más fácil, y las elige muy jóvenes. Adora hablar de ello, con las aletas de la nariz dilatadas, los labios gruesos, empleando las palabras más crudas, mencionando los detalles más íntimos. 

Georges Simenon
La nieve estaba sucia
Tusquets Editores, Barcelona, 1994, p. 62

jueves, 10 de noviembre de 2016

Casa de citas / Georges Simenon / Muchachas




Georges Simenon
MUCHACHAS

Siempre se repite lo mismo.  Hay que domesticarlas. Al principio no se atreven. Miran los terrones de azúcar como si fueran objetos preciosos. Y lo mismo ocurre con la leche, con todo. Pero al cabo del tiempo no queda más remedio que ponerlas en la puerta porque desvalijan los armarios. Claro que de todos modos las pondrían en la puerta. 

Georges Simenon
La nieve estaba sucia
Tusquets Editores, Barcelona, 1994, p. 36

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Casa de citas / Georges Simenon / Bertha



Branded, 1992, detalle
Jenny Saville
Georges Simenon
BERTHA

Bertha era como un pobre animal grasiento. Hace un instante, de pie y descalza sobre la alfombrilla, se frotaba todo el cuerpo para borrar los pliegues que habían dibujado en su piel las sábanas. No se había puesto las bragas. Sudaba. Debía de estar hablando sola. Dos meses atrás, a aquella hora daba de comer a las gallinas, y sin duda les hablaba en un lenguaje que ellas podían comprender.

Georges Simenon
La nieve estaba sucia
Tusquets Editores, Barcelona, 1994, p. 32


martes, 8 de noviembre de 2016

Casa de citas / Georges Simenon / Truco






Georges Simenon
TRUCO

Hay un truco que le habían explicado: girar ligeramente la mano, como con una llave en una cerradura, una vez clavada la hoja entre las costillas.

Georges Simenon
La nieve estaba sucia
Tusquets Editores, Barcelona, 1994, p. 20


Casa de citas / Georges Simenon / La navaja



Georges Simenon
LA NAVAJA

Y la navaja, como una joya que luce más al sacarse de un precioso estuche, aún adquiriría más prestigio al extraerse de la cálida pelliza y exhibirse sobre el mantel a cuadros de la mesa. 

Era una navaja fabricada en Suecia, una navaja de muelles, con tal pureza de líneas y con tal "brío", que daba la impresión de que la hoja tendría inteligencia propia para abrirse camino en la carne.

Georges Simenon
La nieve estaba sucia
Tusquets Editores, Barcelona, 1994, p. 16


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Casa de citas / John Banville / Georges Simenon




John Banville
BIOGRAFÍA

Georges Simenon
BIOGRAPHY


Hace algunos años necesité tomar otra dirección y pensé en probarme como autor de novelas policiales. Ocurría, además, que había empezado a leer a Georges Simenon. No tanto las historias protagonizadas por Maigret, que casi nunca pude terminar porque me resultaban previsibles, sino el tipo de narración que él denominaba roman dur, las novelas hard. Una media docena de narraciones que está entre lo mejor que se escribió en el siglo XX, dentro del existencialismo, como el que Camus y Sartre practicaron: El hombre que miraba pasar los trenes, La nieve estaba sucia, El efecto de la luna, La huida. Hay en Simenon estilo, vocabulario y una economía que pensé que yo nunca podría lograr y que le permitía a él concebir escenas de gran efecto mediante recursos mínimos.


La Nación, 19 de julio de 2008