viernes, 3 de diciembre de 2021

Casa de citas / Miguel Herráez / Cortázar y "Casa tomada"


Miguel Herráez

Cortázar y "Casa tomada" 


 

Julio Cortázar / Casa tomada

BIOGRAFÍA

    
«Casa tomada» es uno de los relatos más conocidos de Cortázar y más analizado, y no lo es gratuitamente sino porque es un cuento esférico. Desde luego se encuentra a muchísima distancia de la medianía lograda con «Llama el teléfono, Delia» o «Bruja». Inaugura el Cortázar que controla sus materiales, dosifica la tensión del discurso y logra sustanciar una auténtica empatía con el lector desprovista de formalismos. Parece ser que, lejanamente, Cortázar se inspiró en la casa de unos familiares de la profesora Ernestina Yavícoli, sita en la calle Necochea, paralela a 9 de Julio, y cerrada al sur por la avenida Villarino, en Chivilcoy, para la atmósfera del relato. No obstante el escritor le confesó a Jean L. Andreu en 1967 que la localización de la casa era en un ámbito porteño: «El barrio donde ubiqué la casa era en ese entonces una zona tranquila, burguesa, familiar. Me interesaba mostrar una casa donde el silencio y el decoro de los pequeño-burgueses porteños se manifestaran en toda su decadencia un poco apolillada».
    La anécdota, ya en nada inconsistente, por el contrario suturada con un lenguaje adecuado a ese guiño fantástico muy de la querencia cortazariana de finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, narra la relación de dos hermanos en una casa familiar en la que algo, algo que presiona desde el espacio exterior hacia el interior, los va cercando hasta su expulsión de dicho lugar. Si bien Cortázar siempre le negó voluntariedad instrumental propia, acabó por aceptarla como constatación a posteriori , aunque nunca asumió esa exclusiva explicación del cuento, al cual desde el principio se le aplicó una lectura simbólica sintonizada con el peronismo. Así los personajes serían sujetos invadidos por un poder arbitrario, adocenado, brutal, masificatorio, cuyo objeto no sería otro que el de cercenar la libre voluntad y la intimidad de esos personajes que representan el atributo de la Argentina del momento.
    El escritor, no obstante, siempre confesó, aun sin dejar de aceptar la posibilidad inconsciente sugerida, que el cuento había sido consecuencia directa de una pesadilla en la que él (él solo, sin hermana) se veía impelido a abandonar su casa porque un ente sin identificar o solo identificado por sonidos pero de cualquier modo espantoso, le obligaba a hacerlo. «Esa interpretación de que quizá yo estaba traduciendo mi reacción como argentino frente a lo que sucedía en la política no se puede excluir porque es perfectamente posible que yo haya tenido esa sensación que en la pesadilla se tradujo de una manera fantástica, simbólica.»
    Estamos frente al universo trabado entre fantasía y realidad. Una fantasía (lo espantoso, lo terrible) que se imbrica en la misma cotidianidad (el hermano lee libros en francés, ceba mate, e Irene teje incansable pañoletas blancas, verdes, de color lila) y que no la reversibiliza sino que la nivela. Es decir, lo fantástico no desequilibra a la realidad ni la desconyunta, lo cual sería observable en un cuento fantástico clásico, por ejemplo en la línea lovecraftiana, sino que la complementa. En él los órdenes de lo fantástico y de lo real inmediato se yuxtaponen, son impregnables, nada excluyentes, son agregados.
    En el cuento, Cortázar reproduce además uno de sus apetitos que le acompañaría toda su vida: su cariño por las casas. No por las casas en su sentido arquitectónico de diseño sino (o también) como reductos vitales, experienciales. En cierta ocasión les comentó a Marcelle y Lucienne Duprat cómo le había dolido no poder visitar por última vez la casa de un amigo en Bolívar (una casa de la calle Rivadavia) de la que este se había mudado. Y es que el escritor, que había pasado buenos momentos en dicha casa, se sentía inclinado por conservar en el recuerdo la fisonomía de aquellas casas y habitaciones en las que había sido feliz y había vivido intensamente. Unas casas en las que en la evocación volvía a subir escaleras, tocar puertas y paredes, observar cuadros y muebles, respirar sus olores, redescubrir su luz. Eso es perceptible en el cuento. Hay un placer, una fruición lenta en la plasmación de esa casa que da a Rodríguez Peña en la que hay un comedor, una sala con gobelinos, una biblioteca, cinco dormitorios, un living , un baño y una cocina en la que el hermano prepara ritualmente los almuerzos mientras Irene se encarga de los platos fríos para la noche.

Miguel Herráez
Julio Cortázar / Una biografía revisada

jueves, 2 de diciembre de 2021

Triunfo Arciniegas / Diario / El poder del perro en Netflix

 


Triunfo Arciniegas
EL PODER DEL PERRO EN NETFLIX
2 de diciembre de 2021

El poder del perro, de Jane Campion, con Benedict Cumberbatch y Kirsten Dunst, desde ayer en Netflix.

"Cuando falleció mi padre, mi mayor deseo era ver feliz a mi madre. ¿Qué clase de hombre sería si no ayudaba a mi madre? ¿Si no la salvaba?"

Con estas palabras, y antes de cualquier imagen, inicia la historia: epígrafe perfecto y clave fundamental de la película.

Extraordinaria.

La película es una maravillosa adaptación de la novela de Thomas Savage, The Power of the Dog, publicada en 1967. Los hermanos Bunbank, Phil y George, ya cuarentones, siguen durmiendo en la misma habitación de cuando eran niños, en las mismas camas de bronce. Son los dueños del rancho más grande del valle, en Montana, en 1924. Así describe Savage la relación de los hermanos:

Cuando vendían novillos cada otoño o compraban un semental Morgan para mejorar la estirpe de las monturas, tomaban las decisiones más o menos conjuntamente. Cada año, Phil esperaba con ansias que llegara octubre, mes en el que salían a cazar y en que los sauces que bordeaban el arroyo adoptaban un tono rojizo oxidado y la bruma que ascendía desde las lejanas hogueras del bosque flotaba como un velo por encima de los picos montañosos. Se les veía a los dos, con sus animales de carga, cabalgando por las llanuras hacia las montañas, Phil con su carabina corta o con su calibre treinta. No era raro que hubiera una relación como aquella entre hermanos: Phil, alto y anguloso, contemplando la lejanía con sus ojos azul cielo y luego bajando la mirada al suelo que lo rodeaba; George rechoncho e imperturbable, cabalgando a su lado con un caballo castaño, rechoncho e imperturbable. Hacían apuestas: ¿quién avistaría y dispararía al primer alce? ¡Oh, cómo le gustaba a Phil el hígado de alce! De noche acampaban al borde de los árboles y se sentaban con las piernas cruzadas ante el fuego a hablar de los viejos tiempos y de los planes de un establo nuevo que nunca se materializaban porque ello implicaría derribar el viejo; desenrollaban los sacos de dormir lado a lado y escuchaban juntos y en la oscuridad el rumor de un arroyo diminuto, no más ancho que el paso de un hombre, la fuente misma del río Misuri. Se dormían y cuando despertaban se encontraban con la escarcha.

Phil hubiera podido ser lo que quisiera y, al parecer, no se decidió. Es el patrón, el amo. Le gusta provocar. George, menos favorecido en todos los sentidos, quiere amar y ser amado. Se casa con Rose, viuda de un suicida, y la trae a la hacienda, con su hijo. Phil se propone la tarea de destruirla. Este enfrentamiento de Phil y su cuñada es el nudo de la historia. El resentimiento se extiende al hijo, por supuesto. En este duelo Rose y el muchacho llevan las de perder. ¿Pero quién el perro y quién es la presa? El título de la novela proviene de una cita bíblica. "Libra de la espada mi alma, del poder del perro mi vida. Sálvame de la boca del león y líbrame de los cuernos de los búfalos." Salmos 22: 20-21.

Después de más de doce años sin dirigir una película, vuelve por la puerta grande Jane Campion, la misma de El piano, donde dirigió con certeza a Holly Hunter, Harvey Keitel, Sam Neill y Anna Paquin, y En carne viva, que acabó con la carrera de la novia de América, Ryan Megan, a pesar de que se trata de su mejor interpretación. Campion teje los hilos narrativos de El poder del perro con la misma sabiduría y misma la destreza con que Phil elabora sus lazos de cuero. Ni siquiera desperdicia el primero y perturbador párrafo de la novela de Thomas Savage:

Phil siempre se encargaba de la castración. En primer lugar, cortaba la bolsa del escroto y la arrojaba a un lado; a continuación, tiraba primero de un testículo y luego del otro, hacía un tajo en la membrana color arcoíris que los rodeaba, la arrancaba y la arrojaba al fuego donde los hierros de marcar resplandecían al rojo vivo. La cantidad de sangre que despedían era sorprendentemente escasa. En pocos instantes, los testículos explotaban como inmensas palomitas de maíz. Se decía que algunos hombres los comían con un poco de sal y pimienta. «Ostras de montaña», los llamaba Phil, con su típica sonrisa traviesa, y les sugería a los peones jóvenes que, si planeaban ligar chicas, a ellos también les vendría bien comérselos.

Hay mucha tela para cortar, como la sexualidad de Phil y su relación con el personaje tantas veces mencionado, pero se corre el riesgo de echar a perder el disfrute de quienes no han visto la película. Basta decir por ahora que Benedict Cumberbatch se luce en el papel de Phil, y Kirsten Dunst, en plena madurez, sin la belleza de otras películas pero con la maestría que conceden los años al oficio, responde como si se tratara de una partitura. Cumberbatch y Dunst logran actoralmente el dueto perfecto que no se permitieron como músicos. Kodi Smit-McPhee, el delicado y frágil hijo, con su extrema delgadez y sus ojos grandes, no sólo resulta enigmático sino perturbador. Sólo después sabremos con qué destreza movió los hilos. Y en cuando a Jesse Plemons, el marido de Rose y quien tantas veces hemos visto en papeles secundarios, funciona a la perfección en este cuarteto magistral.

Sin duda, una extraordinaria película.


Casa de citas / Thomas Savage / El poder del perro

 


Thomas Savage

EL PODER DEL PERRO

Phil siempre se encargaba de la castración. En primer lugar, cortaba la bolsa del escroto y la arrojaba a un lado; a continuación, tiraba primero  de un testículo y luego del otro, hacía un tajo en la membrana color arcoíris que los rodeaba, la arrancaba y la arrojaba al fuego donde los hierros de marcar resplandecían al rojo vivo. La cantidad de sangre que despedían era sorprendentemente escasa. En pocos instantes, los testículos explotaban como inmensas palomitas de maíz. Se decía que algunos hombres los comían con un poco de sal y pimienta. «Ostras de montaña», los llamaba Phil, con su típica sonrisa traviesa, y les sugería a los peones jóvenes que, si planeaban ligar chicas, a ellos también les vendría bien comérselos. 

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Una foto / Alan Kurdi

 


Alan Kurdi


Una foto
ALAN KURDI

En todas estas situaciones, los medios de comunicación pudieron realizar su trabajo básico en situaciones de emergencia, que es comunicar lo que está sucediendo, quién está afectado, qué es lo más necesario. Pero esto suele ser más que una cuestión de transmisión de datos y cifras. Las "historias humanas" son las más populares entre los periodistas, aunque es un término extraño si se piensa en ello.

¿Qué historias no son humanas? De hecho, se utiliza más comúnmente para denotar un tipo particular de historia humana; una que da la mayor prominencia a la experiencia individual, que cuenta cómo se sintió un evento, tanto física como emocionalmente. Se basa en la suposición de que esto es lo que más conecta con el público: bien porque le engancha y le mantiene mirando o leyendo, bien porque le ayuda a identificarse con el protagonista, quizá de forma que fomente la empatía, o una determinada forma de actuar en respuesta. De este modo, el público pudo acceder fácil y rápidamente a relatos e imágenes vívidas de las experiencias de las personas que intentaban cruzar las fronteras exteriores de la UE, o encontrar refugio y acogida dentro de Europa.

La contrapartida era que esto a menudo se ajustaba a ideas predeterminadas sobre cómo son las catástrofes, quién necesita protección, quién es inocente y quién merece ser culpado. Pensemos, por ejemplo, en la imagen más reconocible de la crisis de los refugiados en 2015: la foto de un policía turco llevando el cuerpo sin vida de Alan Kurdi, de tres años, lejos de la orilla del agua en una playa cerca de Bodrum.


Alan Kurdi



One Photo
ALAN KURDI

In all of these situations the news media were able to do their basic job in emergency situations, which is to communicate what’s happening, who’s affected, what’s needed the most. But this is usually more than a matter of relaying dry facts and figures. “Human stories” have the greatest currency among journalists, although it’s an odd term if you think about it.

What stories aren’t human? In fact, it’s most commonly used to denote a particular kind of human story; one that gives individual experience the greatest prominence, that tells you what an event felt like, both physically and emotionally. It rests on the assumption that this is what connects most strongly with audiences: either because it hooks them in and keeps them watching or reading, or because it helps them identify with the protagonist, perhaps in a way that encourages empathy, or a particular course of action in response. As a result, the public was able to easily and quickly access vivid accounts and images of people’s experiences as they attempted to cross the EU’s external borders, or to find shelter and welcome within Europe.

The trade-off was that this often fit into predetermined ideas about what disasters look like, who needs protection, who is innocent and who is deserving of blame. Think, for example, about the most recognisable image of the refugee crisis in 2015: the picture of a Turkish police officer carrying the lifeless body of three-year-old Alan Kurdi away from the water’s edge on a beach near Bodrum.


How the media contributed to the migrant crisis



Alan Kurdi


El próximo mes de septiembre (de 2018) se cumplirán tres años desde que el cuerpo de Alan Kurdi, el niño sirio de tres años con camiseta roja y pantalones cortos azules, fue arrastrado hasta una playa de Turquía. La imagen que apareció en las portadas de los periódicos de toda Europa, y que provocó llamamientos a los políticos para que se enfrentaran con toda urgencia a lo que incluso el diario The Sun denominó la "mayor crisis desde la segunda guerra mundial", fue quizás el único momento en la memoria reciente en el que la empatía popular por los refugiados superó claramente el desprecio o la antipatía.


T
his September it will be three years since the body of Alan Kurdi, the three-year-old Syrian boy in red T-shirt and blue shorts, was washed ashore on a beach in Turkey. The picture that ran on the front pages of newspapers across Europe, and prompted calls for politicians to confront with all urgency what even the Sun called the “biggest crisis since the second world war”, was perhaps the only moment in recent memory in which popular empathy for refugees clearly outweighed disregard or antipathy.

Sunday 6 May 2018



martes, 30 de noviembre de 2021

Triunfo Arciniegas / Diario / Mi padre murió esta madrugada

Isaías Arciniegas (1932-2021) y María Herminia Cáceres (1940-2000)
Málaga, 1956


Triunfo Arciniegas
MI PADRE MURIÓ ESTA MADRUGADA
29 de noviembre de 2021

No se puede ser indiferente a la muerte, destino común e ineludible, al fin y al cabo. Es cierto, no se puede ser indiferente a la muerte de nadie y el dolor de los demás, pero también existe el otro extremo, que es el aprovechamiento del duelo. Quiero decir, el hecho de cobijarse o cubrirse con el dolor ajeno como si fuera propio.
En el término medio, ni tan cerca que queme el santo ni tan lejos que no lo alumbre, las condolencias, que son parte de las buenas maneras. Se expresan por educación y a menudo sin sentimiento alguno.
Los muertos se olvidan pronto.

La vida, tan frenética, tan ansiosa, va tras otra novedad, dejando tirados sobre el polvo los periódicos de ayer.

Sólo los deudos, los implicados más cercanos, quienes llevan la rigurosa cuenta de los días y los meses, sólo ellos cargan con el muerto, aunque los años poco a poco alivian el peso. Uno se va quedando solo con sus difuntos, hasta que tarde o temprano es uno más, otro difunto, otro olvido.
Todo va pasando.
Todo acaba.
Mi padre murió esta madrugada.


Casa de citas / Tatiana Tibuleac / Kalo

 

Cata lectora
30 de noviembre de 2021
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Tatiana Tibuleac
KALO

"La madre de Kalo se había ido a España para dar masajes a un oligarca ruso -esta era su versión, por supuesto-. Salvo Kalo, todos sabían a qué se dedicaba su madre, pero se lo callaban porque era un chico muy majo. Y lo era. Retrasado, pero majo." (p. 9)
"Jim, si es que no ha muerto de sobredosis y si su padre le ha dejado todo el dinero, tal vez esté vivo. Cuando tienen mucho dinero, a los enfermos siquiátricos se les llama excéntricos, y Jim era además simpático. No me sorprendería encontrármelo metido en política. Sin embargo, no creo que Kalo esté vivo. Me pregunto si acabaría por descubrir finalmente en qué consistían los masajes de su madre." (p. 31)
Tatiana Tibuleac
El verano que mi madre tuvo los ojos verdes
Impedimenta, 2020

lunes, 29 de noviembre de 2021

Casa de citas / Ana María Shua / Patricia Highsmith

 

Patricia Highsmith

Ana María Shua
PATRICIA HIGSMITH

¿Qué nos has hecho, Patricia, a tus lectores? Nos hiciste admirar a un monstruo como Ripley, nos hiciste desear que todo le saliera bien ¡y por si fuera poco, te reías! Nos obligaste a identificarnos con dos extraños que intercambian crímenes en un tren. Nos enseñaste que el mundo es un lugar sombrío y desdichado en el que vale la pena estar vivo para divertirse a costa de los demás. Y nos mostraste que una novela puede ser entretenida, deliciosa, apasionante, sin dejar de ser alta literatura. Que no es poco.


Casa de citas / Otto Penzler / Patricia Highsmith


Patricia Highsmith


Otto Penzler
PATRICIA HIGHSMITH


Highsmith era un ser humano mezquino, cruel, duro, indigno de amor. Nunca pude comprender cómo un ser humano podía ser tan implacablemente feo. ¿Pero sus libros? ¡Brillantes!


Otto Penzel, editor estadounidense.







Casa de citas / Patricia Highsmith / Sobre los premios

Patricia Highsmith

Patricia Highsmith
SOBRE LOS PREMIOS

El premio de los Mystery Writers of America lo tengo colgado en el cuarto de baño, que es donde cuelgo todos los premios porque allí parecen menos pomposos.


domingo, 28 de noviembre de 2021

Un libro / Dulce animal de compañía, de Triunfo Arciniegas

 


Fotografía de Patricia Gómez

Dulce animal de compañía, de Triunfo Arciniegas

         Dulce animal de compañía / Las trampas del amor de Triunfo Arciniegas

         Yenny Tatiana Aristizábal Márquez / Dulce animal de compañía

         Elmer Mendoza / Dulce animal de compañía / Reseña

         Esteban Carlos Mejía / Aléjate, animal, que me salpica tu veneno


Adriana Villegas Botero
Domingo 2 de mayo de 2021

Dulce animal de compañía es un libro diseñado con precisión milimétrica: su estructura se divide en dos partes: "Tres noches" y "Fantasmas". Cada parte se divide en 3 bloques que corresponden a 6 puntos de vista distintos y a su vez cada bloque se divide en 15 capítulos breves, algunos de una o dos páginas y otros de unas cuantas líneas.

Son en total 6 bloques para igual número de personajes: Renata, la joven en cuya órbita crece la historia; mi cabo Ardilla, cornudo miembro del glorioso ejército colombiano; el viejo Víctor Morantes, el papá de Renata; Antonio Cáceres, ex soldado y nuevo amor de Renata; Daniel, o Dino, el primer novio de la protagonista y, por último, Teresa, la novia que Antonio tenía antes de irse para el Ejército.

Seis caras de un mismo cubo que, al alternar sus puntos de vista, permiten ver distintos ángulos del amor, las relaciones, las expectativas e ilusiones pero también, sobre todo, del deseo: el sexo gratuito y pagado, homo y hetero, atraviesa estas páginas en las que la niebla de Pamplona, la violencia del páramo, la orfandad y el desamor cruzan por las vidas de unos personajes que oscilan entre las urgencias cotidianas y lo onírico, con simbolismos que aluden a la pasión, la muerte y los sueños.

La mujer justa, de Sandor Marai, ofrece una historia de amor contada desde tres puntos de vista, en donde el salto de un personaje al otro produce sorpresa o dislocación en el lector. Algo equiparable es lo que ofrece Triunfo Arciniegas en Dulce animal de compañía: este talentoso cuentista aprovecha los recursos narrativos de la brevedad para hilvanar una historia que se abre en múltiples capas a partir del enfoque múltiple, desde distintos personajes.

Triunfo Arciniegas

Hay, además, un trabajo de orfebre en el cuidado de cada una de las palabras que construyen esta obra, con frases cercanas a la poesía: conejos, caballos, toros, cabras aparecen como símbolos cuidadosamente ubicados, en frases que saltan del realismo a la fantasía sin ofrecer mayores explicaciones, creando una atmósfera irreal aunque al mismo tiempo atada a referentes concretos en lo espacial y lo temporal. Una obra que luce liberadora frente al rol de la mujer, y que al mismo tiempo critica con humor a las fuerzas militares.

Triunfo Arciniegas
Autorretrato

Algunas frases

"La muerte era eso: no ver más a alguien" (p. 29).

"Pero estaban de paso y tenían prisa.
Como pájaros, que sólo permanecen durante la estación" (p. 39).

"¿El cuerpo que sale de casa en la mañana es el mismo que regresa en la noche?" (p. 41).

"La piel es de quien la eriza, y ni siquiera se detuvo a pensarlo. Ahora sabía que los besos, como la tierra, pertenecen a quien los trabaja" (p. 42).

"El mes pasado murieron de insolación dos soldados. Al teniente Aguaclara se le fue la mano con el castigo. Los soldados cayeron al piso como muñecos y luego se murieron. A mi teniente le hicieron un llamado de atención" (p. 80).

"La mujer le arrojaba más que migajas, se daba entera, enloquecía en la oscuridad y se recogía en la luz" (p. 102).

"Que duela ahora todo cuanto sea necesario, se dijo, con el crucifijo de plata en sus majos, pero que deje de doler" (p. 106).

"Los niños, hilos de luz para coser los días y las noches" (p. 106).

"–¿Y las tierras?
–Donde mismo, qué más. Los dueños pasan y las tierras quedan" (p. 138).

"Los guerreros se adornan las orejas con astromelias antes de la batalla" (p. 149).

"En las novelas el amor es para los ricos y los bonitos" (p. 154).

"Amanecería en Sacramento si tomara ese tren. Sabe, sin embargo, que en todas partes será el mismo hombre" (p. 171).

"–No soy de los que se matan, hermanita. no me tienta el abismo, pero me fascina contemplarlo" (p. 228).

Dulce animal de compañía
Triunfo Arciniegas
Editorial Alfaguara
2019
Bogotá
242 páginas

Adriana Villegas Botero es comunicadora social y abogada, especialista en literatura colombiana
y magíster en estudios políticos.

BLOG SECRETO DE LA LECTURA


sábado, 27 de noviembre de 2021

Triunfo Arciniegas / Diario / Françoise Gilot cumple cien años

Françoise Gilot


Triunfo Arciniegas
FRANÇOISE GILOT CUMPLE CIEN AÑOS
26 de noviembre de 2021

Conoció a Picasso en un restaurante parisino en 1943, cuando tenía 21 años, convivieron una década y tuvieron dos hijos, Claude y Paloma. Picasso tenía más de sesenta cuando se le acercó en el restaurante con un cuenco de cerezas y le preguntó qué hacía. La hermosa muchacha era pintora y tenía una exposición en París.

Picasso, por supuesto, ya era un monstruo, uno de los más grandes artistas de la historia y el mundo se había rendido a sus pies. Europa estaba en guerra y el pintor vivía la agonía de sus amores con Dora Maar, quien luego diría: "Después de Picasso, sólo Dios".




Françoise Gilot escribió sobre su vida en común un libro absolutamente maravilloso, un clásico, citado hasta la saciedad por todos los biógrafos, "Life with Picasso". Uno de los libros más importantes y amados de mi vida.

Françoise Gilot fue la única mujer que abandonó a Picasso y sobrevivió a su terrible embrujo. Se fue para siempre de su vida con Claude y Paloma, tuvo una hija con otro pintor y vivió de su propio arte. Aún vive. En Nueva York, en Central Park West, nada más ni nada menos. Y hoy cumple cien años. Nada más ni nada menos.

viernes, 26 de noviembre de 2021

Casa de citas / Patricia Highsmith / El precio de la sal

 



Patricia Highsmith
EL PRECIO DE LA SAL

2 de octubre de 1949


¿Piensa K. en mí en este largo silencio? Sé que lo hace. Tenemos una extraña comunicación psíquica, nosotros dos. Comencé mi novela, "Argumento de Tántalo" [más tarde titulada "El precio de la sal"]. Siete u ocho páginas que avanzaron con esa facilidad y fluidez (de vocabulario) que generalmente significa que no hay que cambiar mucho después. Naturalmente, hoy soy muy feliz. La más feliz desde que dejé a Kathryn.





5 de octubre de 1949

Página 28 de "Tantalus". No tengo ningún detalle claro de lo que ocurre una vez que Therese conoce a Carol. Pero se va dando vueltas, como lo hago yo. Todo es mi propia reacción a las cosas, y en los extremos, sólo algunas extensiones para seguir más de cerca las actitudes de mi personaje principal. Esta noche el mar se agita con fuerza. No pude dormir hasta las 2 de la mañana.

 



9 de octubre de 1949

Nunca he sentido tal efusión de mí misma, en todas las formas de escritura. Un gran borbotón. Quiero sacar este libro en el menor tiempo posible, sin detenerme siquiera a ganar un poco de dinero.




THE PRICE OF SALT
by Patricia Highsmith


October 2, 1949

Does K. think of me in this long silence? I know she does. We have a strange psychic communication, we two. I began my novel, “Argument of Tantalus” [later titled “The Price of Salt”]. Seven or eight pages that went along with that ease and fluency (of vocabulary) that generally means nothing much need be changed later. Naturally, I am very happy today. The happiest since leaving Kathryn.





October 5, 1949

Page 28 of “Tantalus.” I have no clear detail of what happens once Therese meets Carol. But it goes romping along, much as I do. All is my own reaction to things—with only, at the extremes, some extensions to follow more closely the attitudes of my main character. The sea is rolling rather heavily tonight. Could not sleep until 2 a.m.



October 9, 1949

Have never felt such outpouring of myself—in all forms of writing. A great gush. I want to get this book out of me in the shortest possible time, not even stopping to earn a bit of money.


A Portrait of the Writer as a Young Woman


 


Casa de citas / Patricia Highsmith / Un diario

 


Patricia Highsmith

UN DIARIO


Ahora sé por qué llevo un diario. No estoy en paz hasta que continúo el hilo en el presente. Me interesa analizarme a mí misma, tratar de descubrir las razones por las que hago tal y tal cosa. No puedo hacerlo sin dejar caer detrás de mí unos guisantes secos que me ayuden a  a desandar el camino y señalen una línea recta en la oscuridad.

21 de septiembre de 1949



A DIARY

by Patricia Highsmith


Now I know why I keep a diary. I am not at peace until I continue the thread into the present. I am interested in analyzing myself, in trying to discover the reasons why I do such & such. I cannot do this without dropping dried peas behind me to help me retrace my course, to point a straight line in the darkness.

September 21, 1949

A Portrait of the Writer as a Young Woman


jueves, 25 de noviembre de 2021

Casa de citas / Patricia Highsmith / Kathryn

Patricia Highsmith
 

Patricia Highsmith
KATHRYN

8 de septiembre de 1949 

 

Quería abrazar y besar a Kathryn. ¿Depresión? ¿Por qué? No estoy enamorada de ella, sólo asustada de mostrar la menor espontaneidad de mis emociones. ¿Siempre con miedo? Siempre temerosa, no realmente de ofender sino de ser ofendida por el rechazo de otra persona. Con ella sólo puedo pensar en mis puntos bajos: mi pelo desordenado, mis dientes feos, mis zapatos astrosos, quizás. Esta noche salimos hacia Palermo. El barco es precioso. De repente las dos ronroneamos como gatitas, respondiendo a la limpieza, el buen servicio, sobre todo a la salida de Nápoles, al cambio que se avecina. K. se quedará conmigo hasta que me vaya, luego regresará a Rotterdam, finalmente a Londres, donde le espera todo un infierno.


23 de noviembre de 1949

Mañana de Acción de Gracias: 2:45 a.m. No hay carta de Kathryn. Ella no me quiere. Tuve mi oportunidad y la desaproveché. (¿Quedará eso grabado en mi lápida?) No hay nada en el mundo que desee tanto en este momento como una palabra de ella. Una palabra nueva. No se puede estar siempre releyendo la misma carta. Estoy enferma, y hambrienta, de vivir de lo que una siempre vive. De la esperanza. El futuro que nunca llega, porque una nunca lo hace. Es decir, yo no lo hago. Debo decirle que la quiero. Que la quiero. Soy de ella. Sólo quiero estar con ella. Debo preguntarle si ella también lo quiere.


 26 de noviembre de 1949

Otra carta de Kathryn. La primera en dos semanas, pero bien vale la pena esperarla. Lo transforma todo. Me echa de menos. Era una carta muy íntima. Nunca he sido tan feliz en mi vida. Tengo que descansar literalmente un rato cada día, no sea que caiga muerta con la absurda dolencia de la Euforia. No es que esté excitada. Estoy tranquila, serena, mi concentración es incluso buena. Pero estoy bendecida, y lo sé. Todos estos años de represión, de sacrificio, de desilusión, de frustración, han cobrado valor, pues me ayudan a medir mi extrema felicidad ahora.


Patricia Highsmith


KATHRYN
by Patricia Highsmith

September 8, 1949
I wanted to embrace and kiss Kathryn. Depression—for what? I am not in love with her, only afraid to show the least spontaneity in my emotions. Always afraid? Always afraid—not really of offending—but of being offended by someone else’s rejection. With her, I can only think of my bad points, my untidy hair, bad teeth, my untidy shoes, perhaps. We leave tonight for Palermo. The boat is beautiful. Suddenly we both purr like kittens, responding to the cleanliness, the good service, above all the leaving of Naples, the change ahead. K. will stay with me until I go, then return to Rotterdam, finally to London where—everything hellish awaits her—

November 23, 1949

Thanksgiving morn: 2:45 a.m. No letter from Kathryn. She doesn’t love me. I had my chance, and I muffed it. (Will that be engraved upon my tombstone?) There is nothing in the world I want so much at this moment as a word from her. A new word. One cannot go on forever rereading the same letter. I am sick, and starving, from living on what one always lives on. Hope. The future that never comes, because one never makes it. That is, I don’t. I must tell her that I love her. I want her. I am hers. I want only to be with her. I must ask her, does she want it, too.

November 26, 1949 

Another letter from Kathryn. The first in two weeks, but well [worth] waiting for. It transforms everything. She misses me. It was a very intimate letter. I have never been so happy in my life. I must literally rest a while each day, lest I drop dead with the absurd ailment of Euphoria. Not that I am excited. I am calm, serene, my concentration is even good. But I am blessed, and I know it. All these years of repression, sacrifice, disillusionment, frustration have come to be of value, for they help me to measure my extreme happiness now. 

A Portrait of the Writer as a Young Woman


Casa de citas / Patricia Highsmith / La adivina

Patricia Highsmith


Patricia Highsmith
LA ADIVINA

El comentario de la adivina a mi madre en N.O. [Nueva Orleans] me persigue: "Tienes un hijo. No, una hija. Debería haber sido un niño, pero es una niña".

3 de abril de 1948

Patricia Highsmith


THE FORTUNE -TELLER
by Patricia Highsmith


The fortune-teller’s remark to my mother in N.O. [New Orleans] haunts me: “You have one child—a son. No, a daughter. It should have been a boy, but it’s a girl.

 

April 3, 1948