domingo, 24 de septiembre de 2017

Casa de citas / Herta Müller / La escritura




Herta Müller
LA ESCRITURA

Aplazo escribir porque le temo. Cuando escribo estoy poseída, es una adicción que me enferma y me cansa. Les temo a las palabras pues requieren mucha precisión y con ellas toco cicatrices que estarán conmigo para siempre.


Casa de citas / Herta Müller / Cementerio



Herta Müller
CEMENTERIO


Dicen que el recién muerto cuida el cementerio hasta que muere el siguiente.

Herta Müller
En tierras bajas
Madrid, Siruela, 2009, p. 38


Casa de citas / Herta Müller / Sobre la belleza




Herta Müller

SOBRE LA BELLEZA

La belleza es un apoyo en la vida, te protege, te resguarda. Cuando la belleza falta durante mucho tiempo, la gente se vuelve agresiva y surge el embrutecimiento.

Herta Müller, Mi patria era una semilla de manzana



sábado, 23 de septiembre de 2017

Casa de citas / Ralph Rothmann / El silencio


Ralph Rothmann
EL SILENCIO


El silencio, el rechazo absoluto a hablar, especialmente sobre los muertos, es un vacío que tarde o temprano la vida termina llenando por su cuenta con la verdad.


Ralph Rothmann
Morir en primavera


viernes, 22 de septiembre de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Véra y Nabokov



Triunfo Arciniegas
Véra y Nabokov
22 de septiembre de 2017


Véra, quien mecanografiaba los manuscritos de Nabokov, controlaba la agenda y se encargaba de la correspondencia, llamó personalmente para cancelar una cena con Marilyn Monroe. El célebre marido aprovechaba la fama para conocer actrices en Hollywood mientras adelantaba el guión de Lolita con Stanley Kubrick. La rubia y el escritor se entendían muy bien, según cuenta Mónika Zgustova en El País, pero la historia no tuvo comienzo ni fin. Véra, inteligente y práctica, como la mayoría de las mujeres, se llevó a su marido a vivir por el resto de sus días a un hotel de Montreux, un tedioso pueblo suizo, lejos del mundanal ruido y las tentaciones del demonio.

La anécdota parece cierta. En su monumental biografía de Nabokov (Los años rusos y Los años americanos suman 1660 páginas), Brian  Boyd menciona a Marilyn Monroe una sola vez. Nabokov le preguntó a John Wayne a qué se dedicaba y a la actriz italiana Gina Lollobrigida le reconoció un maravilloso acento parisino. "Es francés de Roma", aclaró la actriz. Brian Boyd, sin embargo, precisa: "No siempre metía la pata: en una fiesta Marilyn Monroe quedó prendada de él, pero, consciente de que en ese ambiente estaba fuera de lugar, el escritor pronto abandonó el circuito de los cocteles". (Los años americanos, Barcelona, Anagrama, 2005, p. 498)

Nabokov y Véra, ambos rusos, ambos exiliados, se conocieron en un baile de disfraces, según Zgustova, y vivieron juntos toda la vida. Nabokov le dedicó todos sus libros. Antes de la fama, el dinero y el vendaval de Lolita tuvieron un hijo y pasearon su amor de pobres por Berlín, París y Nueva York. Dice Mónika Zgustova que Véra obligó a su marido a escribir en inglés y a transformar un cuento de 1939, "El encantador", en la obra obra maestra que todos conocemos. Y dice que borró de la biografía de Nabokov el rastro de otras mujeres. Cuando el periodista Andrew Field le preguntó por Irina Guadanini, la sensual rusa que fue la gran pasión de Nabokov en París, sólo dijo: "No la ponga, no vale la pena".

Brian Boyd no menciona la fiesta de disfraces en ninguno de los dos tomos de la biografía y precisa que fue su agente literaria, Altagracia de Jannelli, quien obligó a Nabokov a escribir en inglés. El hecho de que Nabokov y Véra se cartearan antes de conocerse echa por el suelo la anécdota de la fiesta. 

Mónika Zgustova dice que Véra acudió al baile con una máscara de lobo que cubría su pronunciada nariz y que, cuando regresaban a casa, recitó versos de Nabokov para seducirlo: "Véra, esa mujer racional, calculadora y controladora, según el retrato de su biógrafa Stacy Schiff, sabía que esta era la llave infalible al corazón del joven autor". Sin duda, pero también era una mujer culta, imaginativa y con gran sentido del humor. Se habían leído uno al otro en el periódico de los exiliados. Y es necesario señalar que Nabokov alguna vez llegó a Berlín, donde vivía desde hacía años, con la firme intención de conocerla.

Por último, hay que decir que la orden conyugal de escribir Lolita tiene sus matices. La idea del hombre que se casaba con una mujer sólo con el propósito de seducir a la hija venía de mucho tiempo atrás. Antes de convertirse en "El encantador", fue un párrafo de La dádiva, una novela sobre los emigrados rusos en Berlín publicada en 1938. La idea, aunque profunda como una pena de amor, no daba resultados, y Nabokov tampoco disponía del tiempo necesario. La situación económica lo obligaba a resolver algo menos ambicioso que pudiera vender a The New Yorker. Decidido a renunciar, llevó la pila de notas al incinerador del jardín, pero Véra lo detuvo y lo animó a que lo pensara mejor. Nabokov supo que su mujer tenía razón. "El fantasma del libro destruido rondaría por mis archivos el resto de mi vida", se dijo. Continuó con sus clases en Cornell, con los cuentos y las traducciones, con la novela, y solo en 6 de diciembre de 1953 pudo escribir con evidente alivio en su diario: "Lolita terminada; empezó hace exactamente cinco años". (Los años americanos, p. 287)





Nota



Mónika Zgustova, escritora y traductora checa, escribió un libro sobre Bohumil Hrabal, el grandísimo autor de Una soledad demasiado ruidosa, y acaba de publicar una novela sobre el horror de las mujeres en los campos de prisioneros de la Unión Soviética, Vestidas para un baile en la nieve.








Casa de citas / Margaret Atwood / Los Ángeles



Margaret Atwood
Los Ángeles

Los Ángeles permanecían fuera, dándonos la espalda. Para nosotros eran motivo de temor, y también de algo más. Si al menos nos miraran, si pudiéramos hablarles. Creíamos que de ese modo lograríamos intercambiar algo, hacer algún trato, llegar a un acuerdo, aún nos quedaban nuestros cuerpos... Ésa era nuestra fantasía.

Margaret Atwood
El cuento de la criada




jueves, 21 de septiembre de 2017

Casa de citas / Margaret Atwood / Los pretendientes



Margaret Atwood

LOS PRETENDIENTES


Los pretendientes no se presentaron enseguida. Durante los nueve o diez primeros años de la ausencia de Odiseo, sabíamos donde estaba -en Troya-, y sabíamos que seguía con vida. No, no empezaron a asediar el palacio hasta que la esperanza se fue reduciendo y estaba a punto de apagarse. Primero llegaron cinco, luego diez, luego cincuenta; cuantos más eran, a más atraían, y todos temían perderse el interminable festejo y la lotería de la boda. Eran como los buitres cuando divisan una vaca muerta: primero bajo uno, luego otro, hasta que al final todos los buitres que hay en varios kilómetros a la redonda están allí disputándose los huesos.

Se presentaban cada día en el palacio, como si tal cosa, y ellos mismos se proclamaban huéspedes míos; elegían ellos mismos el ganado, sacrificaban ellos mismos los animales, asaban la carne con la ayuda de sus criados y daban órdenes a las sirvientas y les pellizcaban el trasero como si estuvieran en su propia casa. Era asombrosa la cantidad de comida que podían engullir: se atracaban como si tuvieran las piernas huecas. Cada uno comía como si se hubiera propuesto superar a los demás; su objetivo era vencer mi resistencia con la amenaza del empobrecimiento, de modo que montañas de carne, colinas de pan y ríos de vino desaparecían por sus gaznates como si la tierra se hubiera abierto y se lo hubiera tragado todo. Decían que seguirían haciéndolo hasta que yo eligiera a uno de ellos como nuevo esposo, así que intercalaban en sus borracheras y juergas absurdos discursos sobre mi deslumbrante belleza, mis virtudes y mi sabiduría.


Margaret Atwood
Penélope y las doce criadas
Salamandra, Barcelona, 2005, pp. 102-103




Casa de citas / Margaret Atwood / Antínoo, pretendiente de Penélope



Margaret Atwood

ANTÍNOO, PRETENDIENTE DE PENÉLOPE

Queríamos el tesoro, naturalmente. Queríamos el reino. ¿Qué joven no iba a aspirar casarse con una viuda rica y famosa? Dicen que a las viudas las consume la lujuria, sobre todo si sus esposos llevan mucho tiempo desaparecidos o muertos, como era tu caso. No eras tan guapa como Helena, pero eso lo podríamos haber arreglado. ¡La oscuridad lo disimula todo! Y que fueras veinte años mayor que nosotros era una ventaja: morirías antes, quizá con un poco de ayuda, y entonces, una vez que hubiéramos heredado tus riquezas, habríamos podido escoger a la joven y hermosa princesa que hubiéramos querido. No me dirás que creías que estábamos locamente enamorados de ti, ¿verdad? Quizá no fueras ninguna belleza, pero siempre fuiste inteligente.


Margaret Atwood
Penélope y las doce criadas
Salamandra, Barcelona, 2005, pp. 101-102

Casa de citas / Margaret Atwood / Corazón




Margaret Atwood

CORAZÓN


El corazón era a la vez llave y cerrojo.

Margaret Atwood
Penélope y las doce criadas
Salamandra, Barcelona, 2005, p. 67

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Casa de citas / Margaret Atwood / Consejo de mi madre




Margaret Atwood

CONSEJO DE MI MADRE


Haz como el agua. No intentes oponer resistencia. Cuando intenten asirte, cuélate entre sus dedos. Fluye alrededor de ellos.

Margaret Atwood
Penélope y las doce criadas
Salamandra, Barcelona, 2005, p. 106

Casa de citas / Margaret Atwood / Una mentira





Margaret Atwood

UNA MENTIRA

Hasta una mentira obvia sirve de cierto consuelo cuando no hay verdades que nos reconforten.

Margaret Atwood
Penélope y las doce criadas
Salamandra, Barcelona, 2005, p. 88


FICCIONES
Casa de citas / Margaret Atwood / Libros
Casa de citas / Margaret Atwood / Una mentira
Casa de citas / Margaret Atwood / Consejo de mi madre

MESTER DE BREVERÍA


Casa de citas / Margaret Atwood / Libros

Margaret Atwood
Poster de T.A.

Margaret Atwood
LIBROS

Cuando tenía poco más de cuatro años y vivía al norte de Quebec empecé a leer porque no había nada que hacer salvo disfrutar de la belleza de la naturaleza: No había radio, no había electricidad, no había librerías, no había cines… ¡no había ni gente!, y llovía o nevaba, así es que empecé a leer los libros que había en casa para entretenerme.






martes, 19 de septiembre de 2017

Las canciones más bellas del mundo / Sabor a mí

Eydie Gormé y Los Panchos
Sabor a mí


Álvaro Carrillo
SABOR A MÍ

Tanto tiempo disfrutamos de este amor 
Nuestras almas se acercaron tanto así 
Que yo guardo tu sabor 
Pero tú llevas también sabor a mí.
 
Si negaras mi presencia en tu vivir 
Bastaría con abrazarte y conversar 
Tanta vida yo te di 
Que por fuerza tienes ya sabor a mí. 

No pretendo ser tu dueño
No soy nada yo, no tengo vanidad 
De mi vida, doy lo bueno 
Soy tan pobre, qué otra cosa puedo dar. 

Pasarán más de mil años, muchos más 
Yo no sé si tenga amor la eternidad 
Pero allá tal como aquí 
En la boca llevarás sabor a mí.

Trío Los Panchos
Sabor a mi


La historia detrás de la canción 

“Sabor a Mí”, de Álvaro Carrillo

15/agosto/2014
Álvaro Carrillo es un hombre que no necesita presentación. Y en caso de requerirla, su carta fuerte es sin duda la canción “Sabor a mí”. El tema fue registrado el 11 de julio de 1958 ante la Promotora Hispano Americana de Música (PHAM) y grabada a mediados de 1959. Desde entonces, “Sabor a mí” no solo es un referente de la música de Carrillo, es un ícono cultural universal que ha sido cantado en español, inglés, francés, japonés, alemán, mandarín, portugués, ruso, italiano, zapoteco. Lo mismo por el Maestro Álvaro Carrillo evidentemente, pasando por Bebo Valdés, Pérez Prado, Isabel Pantoja, Lilla Downs e incluso existe una versión de Charles Manson, sí el asesino serial. Por esto y más, sus grabaciones y copias vendidas, deben ser contadas en millones.
Es el propio Mario Carrillo, hijo del compositor oaxaqueño, quien nos comparte la historia del tema, gracias al recuerdo de su tía Guadalupe Incháustegui Guzmán, hermana de su madre:
“Fue en diciembre de ese año, 1957, cuando en la cena de Navidad, ya estando comprometidos, mi padre tomaba whisky y entre trago y trago le depositaba un beso a mi mamá. Mi madre, como casi toda mujer, le empezó a reclamar que estaba tomando mucho, sugiriendo que dejara de hacerlo. Pero mi padre hacía “mutis” para servirse otro whisky y así, sorbo tras sorbo y beso tras beso, los reclamos se hicieron rutina. En una de esas, cuenta mi tía, que mi mamá le dijo a Álvaro Carrillo que de tanto beso ya la estaba emborrachando, que ella sin tomar nada ya tenía en la boca el sabor a whisky. Mi padre, tras una breve pausa, reviró y le dijo: “lo que tienes en la boca no es sabor a whisky es… sabor a mí”. Ambos, cómplices de la poesía, entendieron en ese momento que la frase suscitada de ese reclamo era una sentencia poética que debería convertirse en canción. Mi madre la anotó como tarea para mi padre y, rompiendo su sobriedad, tomó un trago del vaso de mi papá y brindaron por el que sería, probablemente, el éxito más grande que Álvaro Carrillo haya compuesto”.



lunes, 18 de septiembre de 2017

Casa de citas / Harry Dean Stanton / Viejo


Harry Dean Stanton
Jorge Mounrinha
HARRY DEAN STANTON
BIOGRAFÍA
Traducción de Triunfo Arciniegas




En una de las escenas más memorables de Lucky, su película póstuma, Stanton va al médico después de haberse desmayado en casa, y el medico le dice que tiene una salud de hierro y que, a pesar de fumar, va en camino de enterrar a media ciudad. "El problema es que estás viejo. Y todavía vas a ser más viejo".


Harry Dean Stanton / Um longo adeus pela porta grande

Otras traducciones de Triunfo Arciniegas


Casa de citas / Sam Shepard / Harry Dean Stanton

Harry Dean Stanton
Sam Shepard
HARRY DEAN STANTON
BIOGRAFÍA

Es uno de esos actores que sabe que su rostro es parte de la historia.

Harry Dean Stanton: Partly Fiction (2012)
Muere el actor Harry Dean Stanton a los 91 años