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viernes, 9 de agosto de 2024

Un personaje / Charles Simic




El poeta Charles Simic, en el auditorio de la Escuela Preparatoria número 7 de Guadalajara (México).LEONARDO ÁLVAREZ


Charles Simic, un amigo muy especial

El poeta Michael Krüger fue el primer editor de Simic en Alemania. También tradujo varios de sus libros al alemán. En este texto se despide del poeta y premio Pulitzer, fallecido esta semana


MICHAEL KRÜGER
12 ENE 2023 - 23:30 COT

Cuando el impertinente-útil internet trajo ayer la noticia de la muerte de Charles Simic, se me cayó literalmente el alma a los pies. “This to let you know that our dear friend Charles Simic died last evening. I feel bereft”. Siento una gran pérdida, escribió Drenka Willem. Su antigua editora y buena amiga que había nacido 10 años antes que Simic, en 1928, también en el Reino de Yugoslavia. En su casa, en el Greenwich Village de Nueva York, quedábamos a menudo y coincidíamos con Bob Silver, el editor del New York Review of Book, donde Simic publicaba incontables ensayos literarios (especialmente sobre las literaturas de Centroeuropa); pero también con Saul Steinberg, el célebre dibujante de las portadas de la revista The New Yorker, que nació en Rumanía, estudió en Milán y en la Segunda Guerra Mundial, como soldado estadounidense tuvo que entrenar a combatientes maoístas; o con el poeta esloveno Tomas Salamun, a quién Simic tradujo al inglés (junto a muchos otros poetas de la antigua Yugoslavia) para Drenka: las historias de vidas que se intercambiaban durante esas cenas (normalmente había lentejas agridulces) reflejaban la antigua Centroeuropa. Andric y Kis, Hrabal y Kundera,Gombrowicz y Zagayewski, Jan Skacel y Claudio Magris estaban allí más presentes que todos los escritores estadounidenses que vivían en las casas vecinas.

Las historias de vidas que se intercambiaban durante esas cenas (normalmente había lentejas agridulces) reflejaban la antigua Centroeuropa

Pero las historias más bonitas las contaba Charles Simic que había nacido como Duslan Simic en 1938 en Belgrado y a quien le llamaron Charlie desde su llegada a EE.UU. Y especialmente las historias tristes sobre su fracasado padre que había venido a América para llegar a ser un hombre rico, las sabía relatar Charlie con tanta gracia que se nos saltaban las lágrimas. Las escribió, a petición mía, en el tomo Una mosca en la sopa (Vaso Roto Ediciones), y en la cubierta de la edición alemana aparecía una foto del padre con un auténtico cerdito bajo el brazo.

Desde el Belgrado arrasado por las bombas alemanas hasta Chicago: la hendidura que separaba las dos culturas no podía ser mayor. Simic la plasmó con asombro en sus poemas

Desde el Belgrado arrasado (por las bombas alemanas) a Chicago y más adelante hasta Nueva York para sus estudios universitarios: la hendidura que separaba las dos culturas no podía ser mayor. Simic la plasmó en sus poemas con asombro y extrañamiento. Todo ese Nueva York que marcó al incansable paseante (que sufría de insomnio), los entonces todavía existentes muros cortafuegos, los antros, los bares de jazz, los patios traseros, los indigentes, los expulsados y abandonados de la mano de dios que se dejaban embaucar por cualquier predicador. Los norteamericanos se percataron pronto de la lucidez surrealista de ese poeta. Recibió los grandes premios, el Premio Pulitzer y el Premio Wallace Stevens, y finalmente le nombraron ―cuando ya hacía tiempo era catedrático de la Universidad de New Hampshire― “poeta laureado”.

A partir de 1993 se publicaron en Alemania no sólo sus poemas sino también sus ensayos y memorias, entre otros su gran ensayo sobre el artista estadounidense Joseph Cornell, quien componía una especie de poemas tridimensionales en las cajas donde juntaba pecios de la cotidianidad à la Simic.

I feel bereft – sí, yo también siento una gran pérdida. Pues no sólo era un poeta extraordinario sino también un amigo muy especial.

Traducción de Cecilia Dreymüller


EL PAÍS 





lunes, 28 de marzo de 2022

Poemas como heridas / Charles Simic / Miedo

 


Charles Simic 
MIEDO



El miedo pasa de hombre a hombre
sin saberlo,
como una hoja pasa su estremecimiento
a otra.

De repente todo el árbol está temblando
y no hay señales del viento.




FEAR 
by Charles Simic


Fear passes from man to man
Unknowing,
As one leaf passes its shudder
To another.

All at once the whole tree is trembling,
And there is no sign of the wind.







domingo, 27 de marzo de 2022

Como como heridas / Charles Simic / Club de medianoche

 



 Charles Simic

Club de medianoche

Club Midnight by Charles Simic

 

¿Eres el dueño único de un club nocturno de mala muerte?

 

¿Eres su único cliente, único cantinero,

El único mesero merodeando las mesas vacías?

 

¿Pones shows de chicas a altas horas de la noche

Con estrellas muertas de filmes blanco y negro?

 

¿Está tu oficina sobre las luces de neón,

O al fondo en un húmedo sótano de ratas?

 

¿Son barbados pensadores rusos tus socios silenciosos?

¿Tienes un portero con el nombre de Dostoievski?

 

¿Viene Fu Manchú esta noche?

¿Viene la señorita Emily Dickinson?

 

¿Tienes un alma inmortal?

¿La sospecha furtiva de que no tienes ninguna?

 

¿Es por eso que arrojaste un par de dados blancos,

En la oscuridad, mucho después de terminada la juerga?




Club Midnight

by Charles Simic

 

Are you the sole owner of a seedy nightclub?

Are you its sole customer, sole bartender,
Sole waiter prowling around the empty tables?

Do you put on wee-hour girlie shows
With dead stars of black-and-white films?

Is your office upstairs over the neon lights,
Or down deep in the dank rat cellar?

Are bearded Russian thinkers your silent partners?
Do you have a doorman by the name of Dostoyevsky?

Is Fu Manchu coming tonight?
Is Miss Emily Dickinson?

Do you happen to have an immortal soul?
Do you have a sneaky suspicion that you have none?

Is that why you throw a white pair of dice,
In the dark, long after the joint closes?




miércoles, 2 de marzo de 2022

Poemas como heridas / Charles Simic / Guerra


 

ENERO

Huellas de niños
en la ventana helada
de una pequeña escuela.

Un imperio, leí en alguna parte,
se mantiene gracias a
la crueldad de sus prisiones.


MIL AÑOS DE SOLEDAD

Al anochecer
Cuando deja de nevar
Nuestras casas se levantan
Muy por encima de la tierra
En el silencioso espacio
Al que ni el ladrido de un perro
Ni el grito de un pájaro, llegan.

Somos como los antiguos marineros:
Nuestros cuerpos son el océano
Y el silencio es el bote
Que Dios nos ha dado
Para nuestro largo y desconocido viaje.


miércoles, 23 de febrero de 2022

Poemas como heridas / Charles Simic / Último picnic



Charles Simic

Último picnic

 

Antes de que lleguen las lluvias de otoño

Vayámonos de picnic una vez más

Ahora que las hojas cambian su color

Y la hierba sigue verde en algunos lugares

 

Pan, queso y algunas uvas negras

Deben ser suficientes,

Y una botella de vino tinto para brindar por los cuervos

Intrigados de encontrarnos ahí sentados.

 

Si hace frío –y lo hará– voy a estrecharte.

La noche llegará temprano.

Miraremos al cielo, esperando encontrar una luna llena

Para iluminar nuestro camino a casa.

 

Y si no hay ninguna, pondremos toda nuestra fe

En tu caja de cerillos

Y mi sentido de la orientación

Mientras nos vamos a tientas por la oscuridad.




The Picnic Party
Jack Vettriano


Last Picnic

by Charles Simic

Before the fall rains come,
Let’s have one more picnic,
Now that the leaves are turning color
And the grass is still green in places.

Bread, cheese and some black grapes
Ought to be enough,
And a bottle of red wine to toast the crows
Puzzled to find us sitting here.

If it gets cold—and it will—I’ll hold you close.
Night will come early.
We’ll watch the sky, hoping for a full moon
To light our way home.

And if there isn’t one, we’ll put all our trust
In your book of matches
And my sense of direction
As we grope our way in the dark.