Place Dalida, Montmartre.
SERMONETA
Este pueblo quedó congelado en el siglo XIII.
Es el pueblo de Sermoneta y está a 55 km de Roma, Italia.
Sermonette no necesita adornos. Su aspecto medieval es su propia carta de presentación para atraer a turistas que disfrutan paseando por sus antiguas calles. Y el simple hecho de poner un pie en este lugar te transporta automáticamente 7 siglos atrás.
Destaca su catedral (el Duomo) y el Castillo Caetani. Cerca se encuentra el pueblo abandonado de Ninfa, rehabilitado como jardín.
1940. Callejón que conducía de la Plaza de La Concordia al Chorro de Quevedo y la Universidad de La Salle.
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| El asesino, 1910 Edvard Munch |
31 de julio de 2022
Oslo en marzo. La oscuridad y el frío que cualquiera imagina no están por ningún lugar. Bueno, el frío si, pero no resulta insoportable, aunque el hielo aún se derrite en las calles y un amigo me recomienda: siempre por las piedritas, consejo que no respeté y tuve mi experiencia de culipatín. Oslo no es opulenta como Copenhague ni como Estocolmo. Tampoco es, como suelen decir ellos, “una aldea de pescadores”. O en todo caso, es la aldea de pescadores más cara y más rica del mundo.

En Vesterbro, un antiguo distrito obrero de Copenhague, se mantiene viva la memoria de Tove Ditlevsen, una de las poetisas más conocidas y queridas de la ciudad. Ella es el alma del barrio. Aquí todo lleva su nombre, colegios y plazas evocan a la escritora, incluso una taberna: el restaurante Klubben (El club) (Enghavevej 4 1674; +45 33 31 40 15), uno de los lugares más frecuentados por la escritora que la rememora con pequeños detalles.
Tove Ditlevsen nació en una familia obrera y tuvo una infancia difícil. Lo contó en su famosa novela Barndommens gade (La calle de la infancia), llevada al cine en 1986. Sus poemas le dieron el éxito y gracias a éste se distanció de su barrio natal, aunque nunca perdió totalmente el vínculo. Se casó cuatro veces y su adicción al alcohol la llevaría hasta el suicidio en 1976.
Antes de entrar al Klubben, junto a la puerta de la calle, una foto de Ditlevsen da la bienvenida a los clientes que acuden a probar la cocina tradicional danesa. Aquí se sirven albóndigas con salsa y patatas, bistec de carne picada con cebolla frita y puré, tocino con salsa de perejil o el famoso smørrebrød: pan con mantequilla y fiambres. Todo regado con la gran cerveza danesa, Carlsberg.
El frío danés obliga a utilizar el comedor interior en invierno, pero cuando llega el buen tiempo (entre mayo y septiembre) se puede disfrutar del pequeño jardín en memoria de Tove Ditlevsen, situado justo al lado de la taberna. Construido en su memoria justo después de su fallecimiento, este espacio cuenta con un estanque, luces de colores en los árboles y lámparas de calor. Un lugar especial para disfrutar de la cocina danesa y de viejos éxitos de su música pop.