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jueves, 6 de abril de 2023

Triunfo Arciniegas / Diario / Preciosos

 



Triunfo Arciniegas
PRECIOSOS
6 de abril de 2023

Debido a una peregrinación religiosa, cerraron la vía y no pude llegar a casa en este viernes santo. Había planeado un viaje de dos días y el imprevisto lo alargó a tres. Estaba preocupado por mis gatos, pero ya conseguí a alguien para que resolviera la situación. Me enviaron esta foto como prueba. Me hace feliz verlos comiendo con tanto entusiasmo. Mañana, de madrugada, nos vemos. Sólo quien tiene animalitos entiende estos asuntos. Para los egipcios, los gatos eras criaturas divinas. Para mí, todavía lo son. Absolutamente hermosos, sabios, misteriosos, altivos, salvajes. Así son.



viernes, 4 de noviembre de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / Cama

 


Árbol y gatos

Mío, Nino y libros

Lámparas, gatos y libros

Gatos con libros

Nino y Mío

Nino y parte de Mío

Triunfo Arciniegas
CAMA
3 de noviembre de 2022

Hace como diez años, asaltado por el optimismo, compré una cama king size con su respectivo colchón y las sábanas. Como no había una puerta lo suficientemente alta tuve que dejar todo en un garaje ajeno, hasta que le hice un cuarto propio en el tercer piso de mi casa. Las puertas tienen más o menos uno con ochenta de alto por uno de ancho. Rara vez alcanzan la altura de los dos metros indispensables para este colchón.

Hace unos catorce años sembré ese árbol que se puede ver a través de la ventana. Al frente de la cama he colgado un chinchorro. Ahí leo y, en las pausas, contemplo el árbol, más alto que la misma casa,

Esta mañana por fin armé la cama pero falta con quién. Por ahora retozan los gatos. Entre la cama y el chinchorro, dejé un enorme, pesado y centenario baúl húngaro que mi hermano Rubén recuperó con su habitual destreza. A un lado de la cama, la nueva biblioteca: británicos y escritores que se expresan en inglés pero que no son norteamericanos. Coetzee y Conrad, por ejemplo. A los gringos, tan numerosos, tan geniales, les armé rancho aparte en este mismo tercer piso, en una habitación más pequeña. En la parte superior de la biblioteca, escritores buenísimos de diversas lenguas. Ya veremos qué pasa. En el segundo piso siguen los franceses y los italianos, los españoles y los brasileños, los libros de pintura y fotografía, los diccionarios, las mujeres y los poetas, la literatura infantil, Shakespeare, el teatro, la poesía, las revistas, entre otras hierbas. Son como doce mil libros regados por toda la casa. Ya veremos. Al otro de la cama, que no se aprecia en ninguna de las fotografías, empiezo a armar otra biblioteca. Tampoco hay fotografías del piso. Me hicieron un mal trabajo. Las baldosas se soltaron después del segundo mes y cuando llueve aparece una humedad.

En fin, lo que importa, lo que más importa es que me entusiasmé tanto, me pareció tan bonita esta habitación que me acosté a escribir de inmediato, en el celular, como acostumbro ahora. Me acordé de un letrero que leí en la entrada de un cementerio en São Paolo, cerca del hotel donde pasé un cumpleaños, unos días después de la locura del carnaval de Rio de Janeiro: "Lotes en promoción". Con esa idea armé el texto, "Temporada", que puede leerse en Mester de brevería. Salgo de la depresión y entro a la fatalidad. Días difíciles. A los problemas personales y la familia que se desbarata, se suma la miserable y angustiosa situación del país. El dólar por las nubes y el país de culo pal estanque. Un Petro arrogante que no le contesta el celular ni a los que lo pusieron en el cargo, una ministra que no sabe dónde putas está parada, la gasolina con otro precio cada mes y una vicepresidente que cobraba el auxilio del Estado de unos cuantos pesitos y ahora hace fiestas de cincuenta y dos millones de pesos.

Va lenta la biblioteca. Entre otras cosas, el carpintero demoró diecisiete meses para entregarme las tablas.

Los obreros entraron el colchón con lazos desde la calle, por el hueco de la ventana. Luego se instalaron los marcos de metal y los vidrios, y ya no hay manera de sacar el colchón.

Va lenta la biblioteca y todavía más la cama. Compré vajilla y cubiertos de lujo entonces. Las lámparas también son nuevas. Las mesitas no Alguna vez tuve la locura de montar hogar con la que creí la mujer de mi vida, pero los dioses finalmente se opusieron. Encontré la vajilla hace unos meses, en la caja original. Ese día compré una olla preciosa, preparé un sancocho y supe que el dolor se había ido.

miércoles, 27 de julio de 2022

Nino / Mensaje parroquial

 



MENSAJE PARROQUIAL

Por medio de la presente, Nino se permite informar que se encuentra bien de salud y en pleno uso de sus facultades físicas y mentales. Agradece en primer lugar la sabiduría de su veterinaria Milena Ospina Arciniegas y, por supuesto, las diligencias de Camilo Arciniegas, la asesoría de Jaime Arciniegas Caceres, la ropa de Betty y la paciencia del bebedor de relámpagos. De paso, les recuerda que no todos los gatos son desagradecidos. Hay que rechazar enfáticamente los rumores de la oposición que pretenden envenenar el ambiente. Por último, pero no menos importante, lamenta que no pueda precisar si desgastó una vida o, por el contrario, sigue con todas intactas.

Felices sueños.

27 de julio de 2022




viernes, 22 de julio de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / Con Nino en la veterinaria


Con Nino


Triunfo Arciniegas
CON NINO EN LA VETERINARIA
20 de julio de 2022

Sigue enfermo mi gato. Le compré ropa para el frío extremo de estos días. La hace mi hermana Betty. Y por segunda vez en tres días he tenido que llevarlo al veterinario. Esta vez acudí a mi sobrina Milena, muy acertada, por cierto. Tan exitosa que tuvimos que esperar casi dos horas para que nos atendiera. Tenía en turno un perrito que hace unos días perdió una pata en un accidente en la carretera de La Mancha, otro que requería cirugía inmediata y otro con un tratamiento de belleza pendiente. ¿Tratamiento de belleza? Si son bellos de nacimiento.

Anoche Nino estuvo mejor, tanto que no me dejó dormir con su alegría.

La foto es muy cierta: es el gato de mi hombro. Así nos vemos, así nos entendemos. Hay una conexión mágica con este animal.

De noche me busca, se acomoda entre mi hombro y mi cuello y duerme. Parezco el árbol de sus sosiegos. Cata dormía sobre mi pecho, tan hermosa, tan dulce. Mío se me pega cuando me acuesto y me sigue por toda la casa. Vive pendiente.

En cuanto a la ropa, Nino apenas la soporta, como ciertas mujeres que conozco. Es capaz de desnudarse en menos de treinta segundos. Como ciertas amigas, qué barbaridad.

Con Mío, todo bien, por suerte. Le ha cedido los espacios del afecto a Nino. Sabe que requiere de cuidados. Se acerca y se me pega cuando Nino anda por ahí en otros asuntos.

No soy experto en gatos. Los adoraba literariamente. Siempre me han parecido animales absolutamente hermosos. Felinos, al fin y al cabo. Un perro nunca tendrá tal gracia. Mis páginas están repletas de gatos. Pero la convivencia es una experiencia tardía. Una bellísima experiencia. Aprendo tanto. Me gozo estas compañías. Pura magia, puros misterios que no termino de entender. Ya lo dije antes: cómo puede la gente vivir sin un gato. Me dirán que para eso están los perros. He tenido perros desde niño y sé que los gatos son otro cuento. Un perro se somete, un gato nunca, para empezar. Siempre pensé que era un perro dentro de un gato, y con el paso de los años, a medida que me vuelvo más salvaje, me siento más gato. Podría tener un tercer gato, pero no otro perro. Es posible que Toto sea el último.

Como bromean algunos, el perro es el mejor amigo del hombre, pero un gato nunca señalará dónde está la droga.

Puro amor salvaje.

Eso es lo mío.



martes, 5 de julio de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / Conversando con Nino




Nino
2022


Triunfo Arciniegas
CONVERSANDO CON NINO
5 de julio de 2022

Nino, de apenas dos meses, está en casa, y de manera definitiva. Ayer lo traje de su territorio de origen, La Mancha, y pasaremos unos días juntos antes de traer a Mío, que sigue como un rey en casa de Vero. Dejaré que Nino explore y se adapte a su nuevo espacio. Me inquieta la reacción de Mío. Al principio, de manera contundente, fue rechazado por Cata. Ya me daba por vencido y estaba por devolver a Mío cuando se hicieron amigos. Los gatos, más territoriales que los perros, se comportan como amos y nos consideran unos pinches inquilinos.

En realidad, Cata se transformó en la madre de Mío, a quien le afectó su desaparición tanto como a mí. Lo sé. Mío tomó los espacios de Cata: sobre la impresora o detrás de la pantalla del computador, la orilla de la cama, la cocina, la azotea e incluso el baño. Me siguió por toda la casa como un perrito. Nos consolamos mutuamente. Mío me alivió la pena de vivir sin Cata, una dulce compañía que nunca olvidaré. Cata, mi cielo, Cata, mi amor. ¿Por qué la vida es así? ¿Por qué es tan dura?

De estos y otros asuntos conversamos Nino y yo. ¿De qué sirve una compañía si no se conversa? Y no me refiero sólo a las palabras. Los silencios son importantes, fundamentales en toda conversación larga. Porque el silencio, creativo por excelencia, también alimenta. Ah, la dicha de estar juntos. De las soledades que se respetan. Es decir, él ronronea y yo trabajo. Como ahora, mientras escribo.

Le había comentado hace poco a mi hermano Jaime que quería un gato negro y me respondió que tarde o temprano aparecería uno. Y así fue. En casa de Reyes nacieron tres pequeños y preciosos gatos. Una hembra de tres colores, toda una belleza, y una parejita negra. Aparté el macho, pero me hubiera gustado quedarme con los tres.

“Ahí está”, dijo Jaime.

Disfruto estos azares de la vida. Aunque en el fondo se trata de líneas que no hemos sabido interpretar. Nino encontró su destino y, por supuesto, me siento un poco mejor. Sin más palabras, lo recibo como un regalo de esta vida dura y salvaje, en esta tierra de nadie.

Nino, bienvenido a casa. O como dicen en México muy en serio, porque la hospitalidad mexicana no admite comparaciones, la casa mía de usted. Y no se trata de un juego de palabras: es la verdad, aunque la gramática considere la frase como un retorcimiento. La realidad va más allá de la gramática. No me parece una casualidad que en las primeras fotos que nos tomamos en casa tenga una camiseta (o playera, en mexicano) de Veracruz. Nino, mi casa suya de usted.