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miércoles, 16 de enero de 2019

Casa de citas / Juan Cruz / Mexicanismo



Juan Cruz
MEXICANISMO

Guillermo Cabrera Infante incluye un mexicanismo precioso en Tres tristes tigres: “Prohibido a los materialistas estacionarse en lo absoluto”.

Juan Cruz / Mándeme al plomero




viernes, 27 de mayo de 2016

Casa de citas / Vargas Llosa / El exilio de Cabrera Infante




Mario Vargas Llosa
EL EXILIO DE CABRERA INFANTE

No fue una decisión fácil. Porque él amaba profundamente Cuba, y, en especial La Habana, todo lo que había en ella, principalmente la noche, los bares y los cabarets y las bailarinas y sus cantantes, y la música, el clima cálido, las avenidas y los parques —¡y sus cines!— por los que pasea incansablemente, recordando los episodios y las gentes asociados a esos lugares, como para que su memoria tomara debida cuenta de ellos en todos sus detalles, sabiendo que no volvería a verlos, y poder recordarlos más tarde con precisión en sus ensayos y ficciones. En efecto, es lo que hizo. Cuando por fin, luego de esos cuatro meses, gracias a Carlos Rafael Rodríguez, líder comunista con el que el padre de Cabrera Infante había trabajado en el partido muchos años, Guillermo consiguió salir de Cuba con sus dos hijas, rumbo a España y al exilio, se llevó con él su país y le fue fiel en todo lo que escribió. Pero nunca se resignó a vivir lejos de Cuba, ni siquiera en los momentos en que obtuvo los mayores reconocimientos literarios y vio cómo la difusión y el prestigio de su obra lo compensaban de la feroz campaña de denigración y calumnias de que fue víctima durante tantos años. Aunque decía que no, yo creo que nunca perdió la esperanza de que las cosas fueran cambiando allá en la isla y de que, algún día, podría volver físicamente a esa tierra de la que nunca había logrado desprenderse. Probablemente sus males se agravaron cuando, en un momento dado, tuvo que reconocer que no, que era definitivo, que nunca volvería y moriría en el exilio.





jueves, 29 de octubre de 2015

Casa de citas / Cabrera Infante / Virgilio Piñera

Virgilio Piñera
Guillermo Cabrera Infante
VIRGILIO PIÑERA
Biografía

Hay que decir que Virgilio, primero en Revolución y después en Lunes, no sólo encontró su nicho, sino que por primera vez en su vida pudo vivir de lo que escribía. Es decir, era, a pesar de las persecusiones que sufrió en el pasado, un verdadero profesional. En Lunes tuvo luego una sección para él solo ( "A partir de cero"), y más tarde fue editor de Ediciones R, que fundó Lunes en 1960. Virgilio era querido por todos en Lunes y en el área de Revolución que importaba, como eran Franqui y Mateo. Franqui, inclusive, se arriesgó a ir a la cárcel y trató de hacer ver a Virgilio que en Cuba peligraba no sólo su trabajo sino también su libertad. Ocurrió en París en 1965, en la pobre habitación de un hotel de tercera en la Porte Maillot, y yo estaba presente. Cuando Franqui le dijo que iban a realizarse redadas de homosexuales que dejarían bien atrás a "La Noche de las Tres Pe" (putas, proxenetas y pederastas), Virgilio se echó a llorar y le comentó que no podía vivir fuera de Cuba, que ya lo había intentado cuando era joven y no pudo, menos podría ahora de viejo. Y regresó a Cuba, no a las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), pero sí a un destino peor que la muerte para un escritor: el olvido.

Carlos Espinosa Domínguez
Virgilio Piñera en persona 
Denver, Colorado, Térmido Editorial, Colección Ideas, páginas 171-172