viernes, 8 de abril de 2022

Casa de citas / Eduardo Galeano / Obstáculos

Eduardo Galeano



Eduardo Galeano
OBSTÁCULOS

Por largo tiempo me parecía que la vida estaba a punto de comenzar. La vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida.



 



jueves, 7 de abril de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / David McKee en casa

 

Foto de Triunfo Arciniegas


Triunfo Arciniegas
DAVID MCKEE EN CASA
7 de abril de 2022

Con escasos tres días de diferencia han muerto dos escritores muy queridos: la brasileña Lygia Fagundes Telles, a sus 98 años, el tres de abril, y el inglés David McKee, de 87, apenas ayer. De la primera, no muy conocida en la lengua española, solo tengo unos pocos libros que traje de Brasil y ni uno solo en español. Cuentista y novelista, candidata al Nobel, Prêmio Camôes en 2005 y Prêmio Jabuti en cuatro ocasiones. Grandiosa escritora. McKee, en cambio, es muy famoso entre nosotros y en todo el mundo, y mucho más Elmer, su elefante multicolor, aunque sin duda alguna su obra maestra es "Ahora no, Fernando". Un texto limpio e inquietante que narra una historia original, y unas ilustraciones precisas e inolvidables. Como puede apreciarse en la foto, es el libro favorito de Mío, exquisito lector.





miércoles, 6 de abril de 2022

Casa de citas / José Saramago / Lygia Fagunges Telles

Lygia Fagundes Telles



José Saramago
LYGIA FAGUNDES TELLES

Recientemente, estaba hojeando algunos libros de Lygia Fagundes Telles que desde hace mucho (pero no desde siempre) me acompañan en la vida, acariciando con los ojos páginas tantas veces soberbias, cuando me detuve en esa auténtica obra maestra que es el cuento Paloma enamorada. Lo releí una vez más, palabra a palabra, sílaba a sílaba, saboreando ligeramente la amargura punzante de esa miel, tocando casi con los dedos la lágrima sutil de su ironía, y en un instante luminoso pensé que tal vez la “vecina portuguesa”, la mujer sin nombre ni figura que prepara en el cuento un reconstituyente (“¡La niña está en los huesos!”) para la sufriente pero fiel enamorada, quizá esa mujer, sencillamente por ser portuguesa y generosa, hubiese sido, sin que yo me diera cuenta la primera vez que leí la historia, la causa originaria de esa otra especie de “vecindad” que desde entonces, es decir, desde siempre, me hizo vivir al lado de Lygia. El tiempo tiene razones que los relojes desconocen, para el tiempo no existen el antes ni el después, para el tiempo solo existe el ahora.

José Saramago / Lygia Fagundes Telles



martes, 5 de abril de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / Promesas, tan solo promesas




Triunfo Arciniegas
PROMESAS, TAN SOLO PROMESAS
5 de abril de 2020

Si después de cuatro años, la promesa de mil jardines terminó en cinco, de ese man no espere ni una pinche flor.




lunes, 4 de abril de 2022

Una foto / Juan Rulfo y compañía

 

Foto de Ricardo Salazar

Juan Rulfo y Compañía

Desde la izquierda: Carlos Valdés, Juan Rulfo, José Emilio Pacheco, Rosario Castellanos, Alberto Dallal y Juan García Ponce (sentado en el piso). Torre de Rectoría de la UNAM, 1964. / Foto: Ricardo Salazar.



domingo, 3 de abril de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / Cine y literatura

 

Ilustración de Quentin Blake


Triunfo Arciniegas
CINE Y LITERATURA
3 de abril de 2022

Para ver una película o seguir una serie no se requiere imaginación. Para leer un libro, es imprescindible. No hay lector sin imaginación.

Por eso es más fácil sentarse frente al televisor que ante un libro abierto. La película lo trae todo (voces, gestos, vestuario, escenografía, música) y no requiere nuestro aporte. El libro, en cambio, nos exige, hasta tal punto que somos el sentido del texto. Somos el libro que leemos. Somos nuestras propias lecturas. Vemos lo que llevamos dentro y somos la tierra y el agua que alimenta y sostiene el texto.

Por otro lado, el libro no está tan ceñido a la moda como el cine. Tenemos a nuestra disposición miles y miles de libros de distintos siglos y autores de las más diversas nacionalidades, en librerías y bibliotecas que son una conjugación de laberinto y paraíso, donde a menudo un libro conduce a otro, en un delirio absolutamente individual. No hay en el mundo dos lectores que hayan leído los mismos libros.

En cambio, vemos las películas del momento, las que todo el mundo ve, y volvemos a ver las que todo el mundo vuelve a ver. El cine envejece de manera vertiginosa. Las viejas películas se vuelven a menudo insoportables, y hasta ridículas ante el avance tecnológico. 

Las escenas de terror de una antigua película de vampiros pueden resultar cómicas para los espectadores  actuales, pero la novela de Bram Stocker mantiene su esplendor y se sigue vendiendo como pan caliente.

Asimismo, uno puede leer a Shakespeare o Cervantes con regocijo después de cuatrocientos años. Superar la asombrosa magia de la prosa de Proust, cien años después, me parece una empresa imposible.

La lectura es un ejercicio de soledad, a diferencia del cine, el bellísimo y amado cine, el prodigioso  invento de nuestra época, una experiencia tan colectiva que a menudo se transforma en un evento social.

El estreno de una película, fruto de una inversión millonaria y esfuerzo de un equipo, es la apuesta mayor. El cine está obligado a recaudar dinero. La taquilla es la medida. Así que la película está concebida para el gusto colectivo. 

El libro, en la mayoría de los casos, es la creación de una sola persona y no requiere de inversiones multimillonarias. Un editor no se arruina con la publicación de un libro que no funcione.

No digo que los libros sean mejores o peores que las películas. Se trata de mundos distintos y funcionan con diferentes leyes. En todo caso, si en camino a la lista desierta desierta me dieran a elegir entre una caja de libros y un paquete de películas, me quedaría sin duda alguna con los libros porque, entre otra razones, en la isla desierta no hay manera de ver las películas.





sábado, 2 de abril de 2022

Casa de citas / Adrian Lyne / Aguas profundas

 




Adrian Lyne
AGUAS PROFUNDAS

Me gustó la idea de que esta es una historia de amor muy extraña y jodida, que de alguna manera estas personas se necesitaban mutuamente. Me gustó la idea de los sujetalibros. Me gustó la idea de que esto podría continuar para siempre, hasta que ambos se maten entre sí. También me gustó cuando ella dijo: "Vi a Tony". Ella vio a Tony. Vio su licencia y la quemó. Me gustó pensar que lo hizo porque no quería que él fuera a la cárcel. Hay que imaginar su vida posterior. En la novela, él no estaba interesado en ella sexualmente, en absoluto. Sólo estaba interesado en su hijo y en sus caracoles. Al final, ella le cabreó tanto que la mató.
Me pareció que era una pena no tener un sentido de complicidad entre estas dos personas, de modo que cuando él está mirando a través de la ventana, al principio, a ella besándose con un novio en una fiesta, ella sabe que él estará mirando. Me pareció que era una pena no tener una sensación de complicidad entre ella y él. Me pareció un elemento que habría sido una pena no tener. Me gustó que ella se acercara a él, durante la escena en la que Charlie De Lisle está tocando el piano, y te preguntas si ella siente pena por él, o si le quiere allí. Ella lo ve mirando y se acerca, y hay ese momento de sexualidad entre ellos. Me pareció interesante.



 

viernes, 1 de abril de 2022

Catalina Maldonado Acevedo / Mi mamá





Catalina Maldonado Acevedo
MI MAMÁ

 Desde hace cuatro meses el Neurólogo ordenó valoración por psiquiatría y geriatría para mi mamá. ¡Es obvio! Ella padece de Alzheimer avanzado, tiene 73 años y así como el niño necesita del pediatra el adulto mayor necesita del geriatra y también requiere de un tratamiento especial urgente para manejar su enfermedad mental. Sin embargo la Nueva EPS, a través de su inoperante IPS Vihonco, autorizó cita con el psicólogo. ¿El argumento? Que sólo el psicólogo podía determinar si el paciente necesitaba ser remitido a psiquiatría o no. Es decir: pasaron por encima de la orden y el diagnóstico de un neurólogo. Ayer, cuando aún estábamos en la clínica tras su caída que afortunadamente no terminó en fractura, me llamaron de la EPS por un DP que presenté hace unos días para insistir en que tomaramos la cita con el psicólogo y me volví a negar. La joven que llamó, que no es culpable de nada porque no tiene poder de decisión y la tienen ahí para informar y recibir los insultos de los familiares angustiados, me insistió para que aceptara la cita porque al menos así tendría una esperanza de obtener la remisión. ¡Y no! No acepto ese argumento porque estamos hablando de una enfermedad mental diagnosticada, no de una persona deprimida que necesita terapia psicológica y mucho menos me aferro a la esperanza, esa no tiene nada que ver en esta historia. ¡Burocracia de 💩! Nos queda la Tutela: más congestión judicial por un trámite administrativo que debería resolverse internamente y mientras tanto el enfermo padeciendo.


Catalina Maldonado Acevedo / Corotos



Catalina Maldonado Acevedo
COROTOS

Los que crecimos con un pie en Venezuela y otro en Colombia sabemos que en la palabra 'coroto' cabe el universo entero:

"Ese coroto no funciona", "ese coroto todavía me sirve". 

En el coroto se almacenan corotos, el coroto algunas veces estorba, otras veces es útil. Hay corotos de todos los colores, sabores, olores, sonidos y texturas. En fin, hay corotos de corotos y en Cúcuta es una palabra muy común: "boté todo ese corotero que me ocupaba media casa".

Según Angel Rosenblat (Estudios sobre el habla de Venezuela, Buenas y malas palabras. Monte Avila Editores. Caracas, 1984), la versión etimológica de esta palabra tienen sus orígenes en Venezuela:

"Sobre el origen de coroto hay una hermosa anécdota. Se dice que Guzmán Blanco trajo de París un lienzo de Jean Baptiste Camille Corot, el famoso paisajista. El general solía recomendar machaconamente al servicio: ¡Cuidado con el Corot!. Las criadas empezaron a burlarse del ‘coroto’ del general, y la expresión se extendió a objetos más diversos.

Una variante de la anécdota atribuye dos cuadros de Corot al general José Tadeo Monagas. Al desplomarse la dictadura monaguista, el pueblo saqueó la residencia presidencial y arrastró por las calles los dos Corot, particularmente apreciados por el presidente. Uno de los excontertulios, al ver la suerte infortunada de los cuadros exclamó: ¡Adiós corotos!".







Casa de citas / Catalina Maldonado Acevedo / Flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones




Catalina Maldonado Acevedo
FLACO, OREJOROSO, CANSADO Y SIN ILUSIONES

Cuando te levantes flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones, recuerda que Polo Polo está peor: Perdió la curul, el Jamming fue cancelado y Taylor Hawkins se murió antes del concierto. Al menos tú eres buena gente y eso ya es mucho.



jueves, 31 de marzo de 2022

Casa de citas / Shakespeare / El invierno de nuestro descontento

 



William Shakespeare
EL INVIERNO DE NUESTRO DESCONTENTO

Ya el invierno de nuestro descontento, el sol de York ha transformado en un glorioso estío, y las nubes, terror de nuestra casa, yacen sepultadas en las hondas entrañas del océano. Las guirnaldas de la victoria ciñen nuestras frentes y las melladas armas penden como trofeos. Las rudas alertas se han trocado en alegres reuniones y las siniestras marchas en regocijados bailes. Los guerreros, sin las arrugas en la frente, en vez de cabalgar caparazonados corceles para espantar el ánimo  de los feroces enemigos, practican ágiles cabriolas en las habitaciones de las damas al compás de un un lascivo laúd. 

Pero yo, que no nací para el retozo ni hago la corte al amoroso espejo. Yo, groseramente construido y sin la majestuosa gentileza para pavonearme ante las damas de libertina desenvoltura. Yo, desprovisto de todo encanto por la pérfida naturaleza, deforme, prematuro, terminado a medias, tan imperfecto y torpe que los perros ladran a mi paso. En estos tiempos de paz y regocijo, no hallo delicias para matar el tiempo, salvo espiar mi sombra al sol y discurrir sobre mi propia deformidad. 

Y así, como ser amado para entretener los agradables días no es posible, he decidido portarme como un villano y odiar los placeres de estos tempos. He urdido asechanzas y planes arteros, secundados por torpes profecías, libelos y sueños, para crear odio moral entre mi hermano Clarens y el monarca...


William Shakespeare
Ricardo III, Acto I, Escena Primera




miércoles, 30 de marzo de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / Cuernos, pelos y lenguas venenosas



Triunfo Arciniegas
CUERNOS, PELOS Y LENGUAS VENENOSAS
30 de marzo de 2022

Curiosa frase. "Quita el nombre de mi esposa de tu puta boca", grita Will Smith después de abofetear a Chris Rock por una broma estúpida en la ceremonia de los Oscar, cuando es sabido que comparte sexualmente a Jada Pinkett. Mantienen un matrimonio abierto. Disculpen la crudeza de la expresión, pero otros hombres han tenido en su boca algo más que el nombre de "su esposa". Se tenía que decir y se dijo.

Después de expresarle su amor, Chris dijo que esperaba ver a Jada Pinkett en una nueva película cuya primera versión fue protagonizada por una valiente, terca y rapada Demi Moore, que sobrevive en un mundo de hombres. De militares, para colmo de males. Sería otra manera de ver las cosas. En fin, se trata de alopecia y no de un cáncer, carajo. Ni el mal es tanto ni la broma es tan gruesa. De calvicie no se muere nadie, y este mundo está inundado de calvos. Qué daría uno por unos pelos menos a cambio de unos millones más. Will Smith, que construyó su fama como comediante, es decir, burlándose de los demás, en "El príncipe del rap", debió capear la situación con algo de sabiduría y no a lo bestia, sobre todo cuando se tiene semejante rabo de paja.

La reacción fue desproporcionada e innecesaria. Jada Pinkett, aguerrida como pocas, se defiende bien sin Will Smith. Sobre todo sin él, como dirían las malas lenguas. Como diríamos.

Aunque deslució la ceremonia, y otros diría que, al contrario, la hizo memorable, le deberían dar otro Oscar a Will Smith, en vez de quitarle el que acaba de ganar, como se rumora, pero no por la tremenda bofetada sino por los chorros de lágrimas con que acompañó el discurso de las disculpas. En cojeras de perro y lágrimas de actor, no creas, por favor. Eso se llama actuación. Y eso se llama cuidar el negocio, un difícil arte en que los Smith son diestros. No hay que perder el favor de la Academia. Hollywood es tan estable como una fábrica de pólvora cerca de una caja de fósforos.

La Academia, en su breve comunicado, sólo dijo que no aprueba la violencia de ninguna forma, pero la novela apenas comienza ¿Se acabará la buena suerte de Will Smith? A Mel Gibson le bastó una frase desafortunada sobre los judíos, aunque no hay que olvidar un detalle pendejo: los judíos son los dueños de Hollywood. ¿De verdad le quitarán a Smith un Oscar que se ha ganado porque domina el oficio? Cualquier cosa puede esperarse de una Academia que premia "Coda", una película del montón que será fácilmente olvidada, y desprecia "El poder del perro", una indiscutible obra maestra. No sobra advertir que si la amenaza del Oscar resulta cierta, la Academia puede ocasionar una catástrofe planetaria y moriremos ahogados en el mar de lágrimas de Will Smith.

No vi en directo la ceremonia, a menudo tediosa, porque tenía mejores cosas que hacer, pero me enteré en la madrugada, como el resto del mundo, y la pelea me pareció un plato demasiado sabroso como para dejarlo pasar.

Por otra parte, se trata de una pelea de millonarios que viven en un paraíso que no saboreamos nunca con ninguna puta boca.

Por lo demás, no hay que perder la fe: ya mañana habrá otro escándalo para escupir veneno. Más veneno.

Desde ahora, bienvenido sea.



martes, 29 de marzo de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / Jada

Jada Pinkett



Triunfo Arciniegas
JADA
29 de marzo de 2022


Creo que ni Jada Pinkett, una mujer independiente y aguerrida, debió sentirse bien con la bofetada de Will Smith a Chris Rock en la ceremonia de los Oscar. No lo criticará en público, pero le cantará la tabla en la intimidad.

"Querido, ¿a estas alturas de la vida todavía crees que no soy capaz de defenderme sola?"

"¿Y ese discurso?"

"¿Las locuras que haces por amor?"

"Si le hubieras dado tres tiros a Chris, ¿tu amor por mí sería práctimente sublime? Qué bestia eres. Todo mundo sabe que Chris se portó como un idiota, pero tú no te quedaste atrás. No soy tu propiedad."

"¿Y esas lágrimas? Te mereces otro Oscar. Qué actor eres, querido. Ojalá las lágrimas remedien lo que hiciste con las patas. O con la mano, para el caso es lo mismo."

"Hiciste bien en pedir perdón. Ojalá nos vuelvan a invitar. Porque nuestro negocio depende de la imagen. Si el público nos rechaza, nos jodemos, querido. Vamos a ver cómo salimos de esta, macho."



lunes, 28 de marzo de 2022

Poemas como heridas / Charles Simic / Miedo

 


Charles Simic 
MIEDO



El miedo pasa de hombre a hombre
sin saberlo,
como una hoja pasa su estremecimiento
a otra.

De repente todo el árbol está temblando
y no hay señales del viento.




FEAR 
by Charles Simic


Fear passes from man to man
Unknowing,
As one leaf passes its shudder
To another.

All at once the whole tree is trembling,
And there is no sign of the wind.







domingo, 27 de marzo de 2022

Como como heridas / Charles Simic / Club de medianoche

 



 Charles Simic

Club de medianoche

Club Midnight by Charles Simic

 

¿Eres el dueño único de un club nocturno de mala muerte?

 

¿Eres su único cliente, único cantinero,

El único mesero merodeando las mesas vacías?

 

¿Pones shows de chicas a altas horas de la noche

Con estrellas muertas de filmes blanco y negro?

 

¿Está tu oficina sobre las luces de neón,

O al fondo en un húmedo sótano de ratas?

 

¿Son barbados pensadores rusos tus socios silenciosos?

¿Tienes un portero con el nombre de Dostoievski?

 

¿Viene Fu Manchú esta noche?

¿Viene la señorita Emily Dickinson?

 

¿Tienes un alma inmortal?

¿La sospecha furtiva de que no tienes ninguna?

 

¿Es por eso que arrojaste un par de dados blancos,

En la oscuridad, mucho después de terminada la juerga?




Club Midnight

by Charles Simic

 

Are you the sole owner of a seedy nightclub?

Are you its sole customer, sole bartender,
Sole waiter prowling around the empty tables?

Do you put on wee-hour girlie shows
With dead stars of black-and-white films?

Is your office upstairs over the neon lights,
Or down deep in the dank rat cellar?

Are bearded Russian thinkers your silent partners?
Do you have a doorman by the name of Dostoyevsky?

Is Fu Manchu coming tonight?
Is Miss Emily Dickinson?

Do you happen to have an immortal soul?
Do you have a sneaky suspicion that you have none?

Is that why you throw a white pair of dice,
In the dark, long after the joint closes?