domingo, 8 de marzo de 2020

Las canciones más bellas del mundo / Mon Laferte / Tu falta de querer




Mon Laferte

Tu falta de querer 

(En Vivo)



Hoy volví a dormir en nuestra cama Y todo sigue igual El aire y nuestros gatos Nada cambiará Difícil olvidarte estando aquí, oh
Te quiero ver Aún te amo y creo que hasta más que ayer La hiedra venenosa no te deja ver Me siento mutilada y tan pequeña
Ven y cuéntame la verdad Ten piedad Y dime por qué, no, no, no Cómo fue que me dejaste de amar Yo no podía soportar tu tanta falta de querer
Hace un mes solía escucharte Y ser tu cómplice Pensé que ya no había nadie más que tú Yo fui tu amiga y fui tu compañera Ahora dormiré Muy profundamente para olvidar Quisiera hasta la muerte para no pensar Me borro pa' quitarme esta amargura
Ven y cuéntame la verdad Ten piedad Y dime por qué, no, no, no Cómo fue que me dejaste de amar Yo no podía soportar tu tanta falta de querer
Ven y cuéntame la verdad Ten piedad Y dime por qué, no, no, no Cómo fue que me dejaste de amar Yo no podía soportar tu tanta falta de querer




DE OTROS MUNDOS
Mon Laferte / Protesta en los Latin Grammy
Mon Laferte en Viña del Mar / “Es difícil quedarse callada, no todos saben lo que es cagarse de hambre”
¿La moda sexi empodera o cosifica?
La vida de Mon Laferte después de Viña / Prepara exposición con sus pinturas y se declara "superheroina"
Gestos / La exposición de las peculiares pinturas de Mon Laferte
Mon Laferte / La voz del Chile que despertó

FICCIONES
Las canciones más bellas del mundo / Mon Laferte / Mi buen amor
Las canciones más bellas del mundo / Mon Laferte / Vuelve, por favor
Mon Laferte / Flor Amargo / Busco a alguien
Las canciones más bellas del mundo / Mon Laferte / Tu falta de querer
Las canciones más bellas del mundo / Mon Laferte / ¿Por qué me fui a enamorar de ti?



sábado, 7 de marzo de 2020

Poemas como heridas / Ernesto Cardenal / Es la hora en que brillan las luces de los burdeles

Toulouse-Lautrec


Ernesto Cardenal
ES LA HORA EN QUE BRILAN LAS LUCES DE LOS BURDELES

Es la hora en que brillan las luces de los burdeles y las cantinas. La casa de Caifás está llena de gente. Las luces del palacio de Somoza están prendidas. Es la hora en que se reúnen los Consejos de Guerra y los técnicos en torturas bajan a las prisiones. La hora de los policías secretos y de los espías, cuando los ladrones y los adúlteros rondan las casas y se ocultan los cadáveres. Un bulto cae al agua. Es la hora en que los moribundos entran en agonía. La hora del sudor en el huerto, y de las tentaciones. Afuera los primeros pájaros cantan tristes, llamando al sol. Es la hora de las tinieblas. Y la iglesia está helada, como llena de demonios, mientras seguimos en la noche recitando los salmos.

Ernesto Cardenal
Gethsemaní, Ky


Poemas como heridas / Ernesto Cardenal / Los árboles parecen cabelleras



Ernesto Cardenal
LOS ÁRBOLES PARECE CABELLERAS

Los árboles parecen cabelleras de muchachas pelirrojas y rubias. Las hojas mojadas, rojas y doradas están cayendo, y cayendo, como cabelleras. Otra vez es otoño. Ha pasado un año rápido como el tren que pasó pitando detrás de los árboles, y el avión de plata que pasó volando y ya no vuelve y los pájaros que pasan volando, hacia Hispanoamérica.

Ernesto Cardenal
Gethsemaní, Ky






viernes, 6 de marzo de 2020

Poemas como heridas / Garcilaso de la Vega / Soneto VI


Garcilaso de la Vega
SONETO VI
Por ásperos caminos he llegado a parte que de miedo no me muevo; y si a mudarme a dar un paso pruebo, y allí por los cabellos soy tornado.

Mas tal estoy, que con la muerte al lado busco de mi vivir consejo nuevo; y conozco el mejor y el peor apruebo, o por costumbre mala o por mi hado.

Por otra parte, el breve tiempo mío, y el errado proceso de mis años, en su primer principio y en su medio,

mi inclinación, con quien ya no porfío, la cierta muerte, fin de tantos daños, me hacen descuidar de mi remedio.




Poemas como heridas / Garcilaso de la Vega / Soneto V



Garcilaso de la Vega
SONETO V


Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero. 

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.
 

Poemas como heridas / Garcilaso de la Vega / Soneto IV

Ilustración de Triunfo Arciniegas

Garcilaso de la Vega
SONETO IV

Un rato se levanta mi esperanza:
mas, cansada de haberse levantado,
torna a caer, que deja, mal mi grado,
libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza
del bien al mal? ¡Oh corazón cansado!
Esfuerza en la miseria de tu estado;
que tras fortuna suele haber bonanza.

Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos
romper un monte, que otro no rompiera,
de mil inconvenientes muy espeso.

Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,
quitarme de ir a veros, como quiera,
desnudo espirtu o hombre en carne y hueso.




jueves, 5 de marzo de 2020

Triunfo Arciniegas / Diario / Kazuo Ishiguro


Kazuo Ishiguro, 2017
Ilustración de Triunfo Arciniegas
Triunfo Arciniegas
Kazuo Ishiguro
4 de marzo de 2020


The 100 best novels / No 94 / An Artist of the Floating World by Kazuo Ishiguro (1986)


Kazuo Ishiguro acabó con la posibilidad del Nobel para una impresionante lista de pesos pesados del reino de Su Majestad: Martin Amis, Julian Barnes, Ian McEwan, Salman Rushdie, William Boyd, Graham Swift, entre otros. Martin Amis es tal vez el más polémico de todos, Rushdie viene a ser el más mediático y  McEwan el mejor. 

Un artista del mundo flotante (Un Artist of the Floating World) es considerada por The Guardian una de las cien mejores novelas escritas en inglés. Magnífica obra.  Y Los restos del día (The Remains of the Day) es todavía mejor.

En la misma lista de las cien mejores novelas, figuran Hijos de la medianoche (Midnight's Children) de Salman Rushdie, y Dinero (Money: A Suicide Note) de Martin Amis. Expiación, de Ian McEwan merece un sitio en esta lista. Y tal vez El loro de Flaubert, de Julian Barnes.

Nota: Unos con fuertes posibilidades y otros con muy pocas, la lista casi completa de los destronados del Nobel sería: Martin Amis, Pat Barker, Julian Barnes, Ursula Bentley, William Boyd, Buchi Emecheta, Maggie Gee, Kazuo Ishiguro, Alan Judd, Adam Mars-Jones, Ian McEwan, Shiva Naipaul, Philip Norman, Christopher Priest, Salman Rushdie, Lisa de Terán, Clive Sinclair, Graham Swift, Rose Tremain y AN Wilson. Lo que vale resaltar, en todo caso, es la impresionante riqueza de la literatura británica.


miércoles, 4 de marzo de 2020

Poemas como heridas / Ernesto Cardenal / Detrás del cementerio

Escultura de Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal
DETRÁS DEL CEMENTERIO

Detrás del monasterio, junto al camino, existe un cementerio de cosas gastadas, en donde yacen el hierro sarroso, pedazos de loza, tubos quebrados, alambres retorcidos, cajetillas de cigarrillos vacías, aserrín y zinc, plástico envejecido, llantas rotas, esperando como nosotros la resurrección.

Ernesto Cardenal
Gethsemaní, Ky



Poemas como heridas / Ernesto Cardenal / No sé quién es el que está en la nieve



Ernesto Cardenal
NO SÉ QUIÉN ES EL QUE ESTÁ EN LA NIEVE

No sé quién es el que está en la nieve. Sólo se ve en la nieve su hábito blanco, y al principio yo no había visto a nadie: sólo la pura blancura de nieve con sol. El novicio en la nieve apenas se ve. y siento que hay Algo más en esta nieve que no es ni novicio ni nieve y no se ve.

Ernesto Cardenal
Gethsemaní, Ky



Casa de citas / Ernesto Cardenal / En La Ceja

Escultura de Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal
EN LA CEJA
Querido Padre Merton: Aquí estoy ahora en el seminario de vocaciones tardías en Colombia, en un lugar muy bello entre las montañas de Antioquia, junto a un pueblito colonial muy pintoresco llamado La Ceja. El seminario está en el campo, el paisaje aquí es muy majestuoso con grandes montañas y se siente la sensación de estar en un país grande. La gente de Antioquia es la más religiosa de América, casi en cada familia hay un sacerdote y todo el campo respira una paz religiosa. Los campesinos de La Ceja se ven inmóviles en las esquinas o en la plaza como monjes en meditación (los “ponchos” en que se envuelven parecen como hábitos de monjes) y creo que en cierto modo están en un estado de zen. De modo que me siento en un bello lugar contemplativo, cosa que no hubiera encontrado tal vez en ningún otro seminario, y estoy muy contento de estar aquí. Indudablemente Dios me trajo. Todo seminario es duro, sobre todo lo tendría que ser para mí por mis circunstancias, pero creo que este es uno en el que me podré amoldar bien, y el lugar es bello y tranquilo.

La vida de estudiante en Antioquia del poeta Ernesto Cardenal




martes, 3 de marzo de 2020

Triunfo Arciniegas / Diario / El escultor que escribía poemas

Ernesto Cardenal y una de sus esculturas


Triunfo Arciniegas
EL ESCULTOR QUE ESCRIBÍA POEMAS
2 de marzo de 2020

Desde que lo descubrí, en una pequeña biblioteca de Bucaramanga, cerca del Parque de los Niños, en el lejano 1976, Gethsemani, Ky es uno de mis libros más amados. Con menos de veinte años, me había ido de casa por primera vez. Vivía solo y ya padecía de amores. Todo estaba por aprender. Me ganaba la vida como obrero en una fábrica de licores. El sol de la tarde y los poemas de Cardenal eran parte de la dicha. Poesía mística, pura, delicada, perfecta. Poemas breves. Imágenes se quedaron para siempre en mi memoria. "Y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares", de Gethsemani, Ky es un verso que repito con frecuencia, como un mantra. Los epigramas, aunque un poco menos, también me deslumbraron. Y ese poema que le escribió a Marilyn Monroe, madre mía. Ernesto Cardenal era escultor, además. "En las distintas fases de mi vida he hecho escultura porque siempre me las ha puesto Dios a la mano", dijo alguna vez. Se parecen los poemas y las esculturas: elementales, recortados en su esencia, finos. Nos dejó un precioso bestiario.




POEMAS

DRAGON

RIMBAUD



Poemas como heridas / Ernesto Cardenal / Como latas de cerveza vacías


Bar Fly 8
Harry Weisburd
Ernesto Cardenal
COMO LATAS DE CERVEZA VACÍAS


Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como los automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y música de radios…
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.


Ernesto Cardenal
Gethsemaní, Ky




Casa de citas / Ernesto Cardenal / Esa teología

Ernesto Cardenal


Ernesto Cardenal
ESA TEOLOGÍA

Nunca he sido un disidente sino un poeta de la Teología de la Liberación, que es la teología de los pobres. Evangelio en griego significa buena noticia y la buena noticia para los pobres es la justicia. Resultó que esa teología no era la del Vaticano. Nosotros creíamos en Jesús de Nazaret.

Ernesto Cardenal / Desde los profetas, la poesía es anuncio y denuncia



POEMAS

DRAGON

RIMBAUD



lunes, 2 de marzo de 2020

Triunfo Arciniegas / Diario / Perales



Triunfo Arciniegas
PERALES
1 de febrero de 2020

Qué semana tan difícil: depresión, sacamuelas y cumpleaños. Para qué más. El dolor y la depresión inutilizan. Como los perros viejos, se me están cayendo las muelas. Perdí cuatro. Consulté dos odontólogos y ambos dijeron que no había nada que hacer. Demoré demasiado la visita al sacamuelas, pero a nadie debe extrañarle. Me sucedió lo mismo con el ojo el año pasado. "Un año más y no se hubiera podido hacer nada", algo así me dijo el doctor. Y el mismo cuento con las diligencias del magisterio. Aunque renuncié hace más de diez años, hasta hace unos meses me preocupé por hacer las diligencias de la pensión y las cesantías. 

En fin, a rastras terminé la versión de Mester de brevería que Alejandra publicará en Trespies. El último lío fue un "pero" en "Susana", el texto que abre el libro precisamente. Me llevó tres días exterminarlo. Después de las maravillosas agendas y los parceladores, será el primer libro de Trespies. O nuestro primer libro, un proyecto en proceso, conformado hasta el momento por un epílogo y veinticuatro textos breves escritos en los últimos cinco años, luego de cerrar Noticias de la niebla. Una cosecha lenta, es cierto. Debo esculcar mis cuadernos de viaje.

Pienso que Mester de brevería estaría cerrado ahora si no hubiera extraviado dos cuadernos de viajes en Medellín hace tres o cuatro años. Todavía pienso que es una de las cosas más terribles que me ha pasado en la vida.