Ida Vitale
EL SAPO SENSIBLE
Donde la escalera arranca del camino de piedra entre dos espacios de césped, en el último escalón, un sapo se le cruza a Byobu saltando de verde a verde. Lo sigue otro, igual de veloz. No hace mucho, Byobu leyó la lista horrorosa de pequeñas tragedias que podía padecer un inglés del siglo XIX: incluía posar en un camino a un sapo creyéndolo una piedra. Byobu no es inglés ni decimonónico, pero ahí está en un pie, como una garza, aunque por suerte para los batracios no lo sea. En una magnífica noche de verano como esta es común oírlos, pero verlos no es tan frecuente, pensó Byobu al aparecer el tercero. ¿Por qué el tercero? Bueno, porque tres es número sagrado, como todos sabemos, y porque, además, fueron tres.





















