domingo, 30 de agosto de 2026

Un escritor / Raymond Carver


Raymond Carver y Tess Gallagher

Antonio Muñoz Molina

VIDAS DE CARVER

EL PAÍS 19 ENE 2008

Pocas personas tienen una sola vida. Raymond Carver tuvo al menos dos, antes de ingresar tan prematuramente en la muerte y en una posteridad en la que su nombre se ha agrandado, en vez de desaparecer, y en la que sus libros, aun sin la ayuda de su presencia física, han logrado ese raro milagro, perdurar en los estantes de las librerías. Quien ha vivido varias vidas no siempre puede recordar la fecha exacta en la que comenzó cada una de ellas. Raymond Carver sabía cuándo terminó la primera de las suyas, cuándo empezó la segunda: exactamente el dos de junio de 1977, cuando dejó de beber, pocos días después de cumplir treinta y nueve años. Se había casado a los diecinueve, con una chica de dieciséis. A los veintiuno ya era padre de dos hijos, y no tenía más perspectivas que trabajar de peón en las serrerías de la costa noroeste de Estados Unidos o de repartidor o de portero, mientras su mujer ganaba un salario escaso como camarera.

Un escritor / Bioy Casares


Bioy, centenario

Sin ningún énfasis, escribió una literatura en gran medida intemporal, que tenía simultáneamente la pureza de las fábulas y un arraigo muy poderoso en la realidad.



Adolfo Bioy Casares. / GORKA LEJARCEGI
Es raro pensar en la celebración del centenario de Bioy Casares. Un centenario es una cosa póstuma y marmórea, y en Bioy hay una liviandad que elude todo lo solemne, una transparencia que hace visible la hondura, pero que excluye la pompa. Bioy parecía un caballero porteño de otra época, y cuando fue viejo se veía irónicamente a sí mismo como un viajero del pasado sin máquina del tiempo. Pero lo cierto es que, sin ningún énfasis, escribió una literatura en gran medida intemporal, que tenía simultáneamente la pureza de las fábulas y un arraigo muy poderoso en la realidad que él conocía y recordaba, en la vida de Buenos Aires y de las capitales interiores del país, en los paisajes del campo y en esas ciudades europeas por las que se movían volublemente sus viajeros argentinos de clase alta.

Un escritor / Marcel Cohen


Entrevista a Marcel Cohen
Marcel Cohen © Jean-Luc Bertini


Explorando las ruinas con una linterna 

sábado, 29 de agosto de 2026

Un escritor / Osamu Dazai


Osamu Dazai

Osamu Dazai│Foto de Tadahiko Hayashi

Osamu Dazai y el arte del colapso 

Leer a Osamu Dazai hoy en día tiene algo inquietante. No por su muerte, aunque la imagen de ahogarse en un canal con tu amante sigue presente. No por su depresión, aunque esta se filtra en cada verso. Sino porque Dazai, fallecido en 1948, da la sensación de escribir desde dentro de tu cabeza. Incluso ahora.

Un escritor / Tony Judt




El historiador Tony Judt, en la presentación de 'Postguerra' en 2006 en Madrid. 
Foto de LUIS MAGÁN


Antonio Muñoz Molina

Un recuerdo de Tony Judt

La causa que el historiador defendió hasta su muerte se revela ahora como la única posible: la solidaridad colectiva

8 de abril de 2020

Tony Judt estaba muriéndose poco a poco y su afán de escribir, en vez de atenuarse, o de desaparecer, se volvía acuciante. A Tony Judt la enfermedad lo había ido confinando en una parálisis progresiva, en una pérdida gradual del movimiento, pero sus facultades mentales no sufrían ningún deterioro, así que el consuelo de la lucidez, de la memoria, de la plena conciencia, al mismo tiempo acentuaba el horror de lo que estaba sucediéndole, el cumplimiento de una sentencia para la que no habría aplazamiento. Ya del todo impedido, en una silla de ruedas, con un micrófono pegado a la boca que recogía su voz inaudible, Tony Judt apareció en Nueva York en algún acto público, tan brillante y batallador como siempre, con golpes de un humorismo seco inglés y judío: “Me he convertido en un busto parlante”.

Un escritor / Stendhal


Stendhal

El vicio Stendhal

Sus diarios de hace dos siglos justos se leen como si acabaran de escribirse. O más exactamente: como si se estuvieran escribiendo ahora mismo, delante de nosotros


ANTONIO MUÑOZ MOLINA
14 JUL 2012 - 02:45 COT




El vicio StendhalAmpliar foto
 GETTY

La naturalidad en la escritura moderna es probablemente una invención de Stendhal. El maestro, desde luego, es Montaigne, pero la lengua de Montaigne se nos queda mucho más arcaica, y precisa de modernizaciones ortográficas y notas explicativas, aparte de la interrupción constante de las citas en latín. Stendhal ya es como nosotros. Sus diarios de hace dos siglos justos se leen como si acabaran de escribirse. O más exactamente: como si se estuvieran escribiendo ahora mismo, delante de nosotros. El nombre de Stendhal pertenece con toda justicia al panteón más exigente del arte de la novela, pero él es algo más que un gran novelista: es el escritor que escribe como habla y como respira; de vez en cuando se embarca en el proyecto de una novela, pero de un modo y otro está escribiendo siempre, sin propósito, por afición y por vicio, por el simple hábito de hacerlo, igual que viaja o pasea por la calle o se sienta en un café o asiste a una ópera o a alguna recepción o dedica una jornada metódica a examinar los frescos del Quattrocento en una iglesia italiana.

viernes, 28 de agosto de 2026

Diarios / Noche oscura de Cheever




Antonio Muñoz Molina

Noche oscura 

de Cheever



11 de septiembre de 2010


Hay diarios que es preciso leer con cautela para no intoxicarse con su desolación. En la lectura de un diario hay siempre una parte adictiva, quizás por contagio del hábito que fue dando lugar a su misma escritura. Cada día o cada pocos días el autor ha abierto un paréntesis peculiar de soledad para contarse a sí mismo el cuento casi siempre monótono de su propia vida. Cada día ha abierto el cuaderno que se va llenando poco a poco o el archivo del ordenador que es como el cajón con llave donde se guardan las intimidades, y es posible que esa costumbre se haya rodeado de otras no menos ineludibles: quizás una cierta hora del día o de la noche, un lugar preciso, quizás algo de tabaco o de alcohol, o alguna otra sustancia que haya ido formando parte tan indisolublemente del acto de escribir como la tinta o como el sonido de las teclas. Leemos ensayos o ficciones para dejarnos llevar por el impulso de un propósito, por un sentido de dirección que raras veces se percibe en el desorden natural de la experiencia. Lo que nos atrae de los diarios es precisamente que se parecen a la indeterminación de la vida. Cada entrada es una hoja de calendario que tiene su lugar en el orden de los días pero que también se abre y se cierra sobre sí misma, tan completa y separada de las otras como el arco de las veinticuatro horas o el del tiempo transcurrido entre el despertar y el regreso al sueño.

Un escritor / John Cheever

John Cheever

John Cheever

Islas momentáneas de felicidad


Antonio Muñoz Molina
20 de marzo de 2009

Uno quisiera ser capaz de escribir alguna vez un cuento a la manera de John Cheever. Un cuento no muy largo, entre diez y quince páginas, sin un argumento muy preciso aunque con personajes que dieran en seguida una impresión a la vez de rareza y de familiaridad, con una voz narradora cercana a ellos pero también poseedora de secretos que ellos ignoran y que los lectores no llegarán a conocer del todo, una voz que mantendrá el mismo tono cálido en la tercera que en la primera persona. El punto de partida no será muy llamativo; la superficie de la historia se mantendrá tersa hasta el final; habrá observaciones agudas sobre los gestos y los sentimientos de las personas, instantáneas sobre un paisaje o sobre la luz de una ciudad que tendrá una precisión trémula de polaroids; y poco a poco, según avance el relato, lo que parecía una observación realista de hechos comunes se habrá convertido en una fábula ligeramente siniestra o del todo pavorosa, o fantástica, y la claridad primera de los propósitos y de las vidas habrá derivado de manera más o menos visible hacia un abismo de ruina. En esas diez o quince páginas cabrá el arco entero de un destino; habrán sido la crónica de unos personajes suspendidos desde ahora en un recuerdo sin tiempo y sin embargo servirán como testimonio de una época recién pasada y ya remota.

jueves, 27 de agosto de 2026

Yayoi Kusama (1929 - 2026)




Istalación monunental de Yayoi Kusama en el edificio de Louis Vuitton, el 13 de enero de 2023 en los Campos Elíseos de París.MICHEL EULER (AP/LAPRESSE)



Yayoi Kusama
(1929 - 2026)

A los 97 años, en Tokio, falleció la inmensa y poderosa Yayoi Kusama. El arte contemporáneo perdió a la legendaria pintora japonesa el pasado 14 de agosto en un hospital de Tokio. 

Los lunares fueron su sello, su marca, su pasaporte a la eternidad y su particular manera de sumergirse en el infinito. Lunares, calabazas y  espejos conforman un arte inconfundible. 

“Desde los cinco o 10 años he estado pintando desde la mañana hasta la noche. Incluso hoy, no hay un solo día en que no pinte. Aún dibujo lunares en todas partes”, declaró en 2017, durante la inauguración de su museo en Tokio, un edificio de cinco pisos que incluye lunares hasta en el ascensor y que admite un total de 200 visitantes diarios: 50 personas cuatro veces por día. El visitante cuenta con 90 minutos “de soledad” para la contemplación de las obras. Las entradas, por supuesto, se mantienen agotadas.

 “Todavía veo alucinaciones”, confesó en dicha inauguración. “Los lunares vienen volando y caen en mi vestido, en el suelo, por la casa, por el techo. Y yo los pinto”. 

Andrea Aguilar escribió el mismo año en El País: “La original y llamativa creadora, cuyas pelucas de colores chillones vienen a ser lo que los bigotes fueron para Dalí, lleva décadas creando espacios en los que la presión visual, magnificada por espejos, es tal que permite fantasear con la fusión total, con la desaparición. Perderse, sentir que quedas borrado en un mundo multicolor y caleidoscópico es el gran tema en la idiosincrasia de la menuda japonesa que conquistó Nueva York mucho antes que Yono Ono. De hecho, la viuda de Lennon y el novelista Murakami se cuentan entre su amplia legión de confesos admiradores.”

En su veintena de libros (escribió novelas y poemas y, por supuesto, su autobiografía) Kusama reveló que su madre destruía sus obras y la obligaba a espiar a su adúltero padre. Aquellas escenas generaron una extraña relación que rozaba el rechazo hacia el sexo. Empezó a pintar para desaparecer, para volverse invisible, y también para plasmar las  alucinaciones que tuvo desde niña.

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“Un día yo estaba viendo el patrón de flores rojas de un mantel en la mesa, y cuando vi hacía arriba vi el mismo patrón cubriendo el techo, las ventanas y finalmente sobre todo el cuarto, mi cuerpo y el universo. Sentí como si me hubiera empezado a autodestruir, a dar vueltas en el infinito del tiempo y lo absoluto del espacio, mientras me reducía a una nada. Cuando me di cuenta que estaba sucediendo realmente y no sólo en mi imaginación, me asusté. Sabía que tenía que huir de la amenaza de ser privada de mi vida por el hechizo de las flores rojas. Subí las escaleras corriendo con desesperación. Los peldaños debajo de mí comenzaron a desmoronarse y me caí de las escaleras, torciéndome el tobillo.”

Yayoi Kusama

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En 2014 una de sus obras fue subastada por siete millones de dólares en Christie’ y  fue señalada como la artista favorita del mundo en una encuesta realizada entre visitantes a museos.

Algunas de sus obras más conocidas son Narcisus Garden (1966), Gleaming Lights of the Soul (2008) y colecciones como Dots Obsession (2008), Ascension of Polka Dots(2013) y Tulips of Shangri-la (2004). Expuso en la Bienal de Venecia, el MoMa de Nueva York, el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio, el Museo de Arte Contemporáneo de Sídney (Australia), el Tate Modern de Londres, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Guggenheim de Bilbao  y el Centro Pompidou de París. Diseñó en 2012 el exterior  del edificio corporativo de Louis Vuitton en Nueva York. 

Recibió numerosos reconocimientos, como el Premio Asahi, la Orden de las Artes y las Letras de Japón y el premio Nacional por Logros de Vida de la Orden del Sol Naciente. En 2006 fue la primera mujer en obtener el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo, y en 2016 recibió la Orden de la Cultura.

Nacida en la ciudad de Matsumoto el 22 de marzo de 1929, en una familia de comerciantes acomodada, Kusama comenzó a pintar a  los diez años. A los trece años, durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo que trabajar hasta doce horas diarias en una fábrica de paracaídas.

Se trasladó a Nueva York en 1957, con 27 años y un cargamento de kimonos, y mantuvo amistad con Andy Warhol, Donald Judd, Eva Hester, Frank Stella y Joseph Cornell. Era una ciudad efervescente y rebosante de creatividad. El expresionismo abstracto deslumbraba al mundo, junto a movimientos como el minimalismo, el pop, el op-art, el arte conceptual.  Kusama creó obras de arte en espacios públicos, como en Central Park, donde desarrollaron actividades a modo de protesta contra la guerra de Vietnam. El activismo antibelicista de la japonesa era conocido en la época. La guerra dejó su profunda huella en Kusama, que tenía 16 años cuando las bombas atómicas fueron arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Luego de quince años fundamentales, la muerte de Joseph Cornell en los setenta y el agravamiento de sus problemas mentales hicieron que Kusama regresara a Japón. Desde 1977 y hasta sus últimos días residió en una clínica siquiátrica, aunque salía diariamente a su estudio. Sola muerte le impidió seguir pintando.

27 de agosto de 2026


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Yayoi Kusama (Biographies II)

Yayoi Kusama (Biografías)




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miércoles, 26 de agosto de 2026

Una pintura / La joven de la perla, de Vermeer

 

La joven de la perla es una pintura al óleo del pintor holandés de la Edad de Oro Johannes Vermeer, fechada alrededor de 1665.
La joven de la perla es una pintura al óleo del pintor holandés de la Edad de Oro Johannes Vermeer, fechada alrededor de 1665.

El arte de Vermeer: ​​el enigma de "La joven de la perla"

Descubriendo la maestría de Johannes Vermeer y el encanto de su icónica pintura en Ámsterdam.


Orsolya Antoni 
12 de septiembre de 2024

En 2023, un buen amigo y yo tuvimos el placer de visitar la exposición de Vermeer en Ámsterdam. Nos divertimos mucho haciendo cola para comprar las entradas y conocimos a personas muy singulares e interesantes. Entre ellas, un brasileño de 85 años, antiguo músico que ahora viaja por el mundo. Tenía una promesa especial que cumplir para su nieta: una visita a la exposición de Vermeer en Ámsterdam. Su historia era fascinante y nos hizo reflexionar sobre la conexión que veía entre su vida, su música y el arte de Vermeer. Este encuentro, junto con la emoción de contemplar de cerca las obras de Vermeer, hizo que la experiencia fuera aún más memorable.

Una pintura / La noche estrellada, de Van Gogh


La noche estrellada, junio de 1889. Museo de Arte Moderno, Nueva York.
La noche estrellada, junio de 1889. Museo de Arte Moderno, Nueva York.

Mi conexión con La noche estrellada de Van Gogh

Encontrar paz, belleza y significado en el mundo turbulento y las pinceladas luminosas de Vincent van Gogh.

Orsolya Antoni
12 de febrero de 2026

Vincent van Gogh ocupa un lugar especial en mi vida como mi segundo pintor holandés favorito, célebre por su uso vibrante y cargado de emoción del color. Su icónica obra maestra, «La noche estrellada», ha sido una fuente constante de inspiración, con sus cielos arremolinados y su profunda resonancia emocional que cautivan mi imaginación. El extraordinario talento de Van Gogh para capturar la belleza de su mundo, a menudo reflejando sus propias luchas, me conmueve profundamente. «La noche estrellada» es la culminación de su trayectoria artística, una representación de su estilo único y su profundidad emocional. Cada vez que contemplo su obra, descubro nuevos detalles y matices que me invitan a reflexionar y profundizar, asegurando que su presencia siga siendo una parte significativa de mi camino artístico.

martes, 25 de agosto de 2026

Exposición de Carrie Yamaoka

 

Carrie Yamaoka, 68 x 12 (verde) redux (detalle), 2009/2025. Cortesía de Hamburger Kunsthalle.
Carrie Yamaoka, 68 x 12 (verde) redux (detalle), 2009/2025. Cortesía de Hamburger Kunsthalle.


Exposición de Carrie Yamaoka

21 de agosto de 2026 — 10 de enero de 2027 en el Hamburger Kunsthalle de Hamburgo, Alemania

13 DE AGOSTO DE 2026

La Hamburger Kunsthalle presenta la primera exposición individual en Alemania dedicada a la artista Carrie Yamaoka (n. 1957). La muestra, que se inaugura en el atrio de la Galerie der Gegenwart, tiene como motivo la entrega del Premio Maria Lassnig a esta artista multidisciplinar afincada en Nueva York.

Delicias orientales / La fantasía de la geisha

 

Shunga japonés ("Imágenes de primavera"), siglos XVIII-XIX.
Shunga japonés ("Imágenes de primavera"), siglos XVIII-XIX.


Delicias orientales

La fantasía de la geisha

26 DE NOVIEMBRE DE 2014


Desde una perspectiva occidental, la geisha es una de esas delicias orientales envueltas en misterio y fantasía. Es una mujer sumamente sensual, una reliquia de una época pasada, que solo se encuentra en Japón. En este sentido, la geisha se asocia con un espacio y un tiempo fantásticos. Sin embargo, más allá del reino de los sueños, la geisha, tal como la imaginan los occidentales, existe de verdad. Es una persona viva y tangible; en resumen, real. Bueno, casi.

lunes, 24 de agosto de 2026

Una pintura / Un ángel en mi mesa o retrato de mi madre

 



Miriam Escofet
ANGEL EN MI MESA o RETRATO DE MI MADRE, 1967

Pintura ganadora Premio de Retrato BP 2018, anunciada en la National Portrait Gallery en Londres y seleccionada de forma anónima entre 2.667 obras procedentes de 88 paises.

Los jueces apreciaron "la reserva e intimidad de la composición de Escofet, que evoca tanto la calma interior de la modelo como la idea de la 'madre universal"

Miriam Escofet fue finalists en cuatro ocasiones anteriores, hasta que finalmente consiguió el premio que captura Lantigua de “la madre universal”, como ella misma dice.

De nacionalidad españoles, Miriam Escofet creció en un hogar de artistas. Su padre es el pintor español José Escofet (nacido en 1930). Su madre también era artista.

«Recuerdo particularmente haber visto a mi padre dibujar y estar completamente fascinada por su habilidad. También recuerdo pasar horas revisando sus libros de arte y descubriendo el mundo del arte en todas sus múltiples expresiones. En particular fueron las obras de pintores renacentistas y góticos las que me cautivaron; Bosch, Da Vinci, Van Eyck, Mantegna, Piero della Francesca, los mundos mágicos y místicos que representan sus obras. En cierto sentido, supongo que aprendí desde muy temprana edad el lenguaje especial" del arte, que sobrepasa el intelecto y conecta directamente con la imaginación y las emociones.”

Agencia EFE/ Facebook





La gran ola, de Hokusai




La Gran Ola de Kanagawa, diseñada por Katsushika Hokusai

La gran ola de Kanagawa

Una exploración personal de la tradición y la identidad japonesas a través de la lente de la imperecedera estampa de Hokusai.

12 DE NOVIEMBRE DE 2025, 

Esta exquisita estampa, una obra maestra del ukiyo-e, cautiva con sus vibrantes colores y detalles intrincados. Desde el primer momento en que la vi, me envolvió el rugido tumultuoso del océano, una ola que se elevaba sobre el lejano Monte Fuji, creando un marcado contraste que despertó en mí una profunda curiosidad por el impresionante mundo de la cultura, el arte y la gastronomía japonesas. La energía de la ola, tan viva y dinámica, parecía narrar una historia más profunda de resiliencia y belleza en medio del caos, dejándome maravillado y asombrado.