TOROS SÍ, TAUROMAQUIA NO
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El diestro Julio Aparicio ha sido dado de alta hoy en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, dos semanas después de la cornada que sufrió en Las Ventas, según ha informado la dirección médica del centro. El alta se produce debido a "la buena evolución" del torero del traumatismo cervicofacial que le provocó la cornada y tras superar "la complicación respiratoria que obligó al reingreso" en la UCI el pasado 27 de mayo.
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| La mano en el fuego, 1986 Robert Mapplethorpe |
Literal: Poner la mano en el fuego.
• Significado: Estar absolutamente seguro de la honestidad de alguien o de la verdad de algo.
LECCIONES DE ITALIANO
Volere la botta piena e la moglie ubriaca
Literal: Querer la barrica llena y la mujer borracha.)
• Significado: Querer tenerlo todo, sin renunciar a nada.
Literal: ¡En el culo de la ballena!
• Significado: Otra forma vulgar pero muy común (entre jóvenes o amigos) de desear "buena suerte" (similar a "In bocca al lupo"). Se responde: "Speriamo che non caghi!" (¡Esperemos que no cague!).
LA MENOR Y EL GOTA A GOTA
Una delicada y alarmante denuncia encendió las alertas en el departamento del Atlántico. El alcalde de Sabanalarga, José Elías Chams, reveló un caso que calificó como “deleznable” y que, según sus declaraciones, refleja la profunda crisis social que atraviesa su municipio.
CHEN XING Y LA REPRESA DE LOS MIL AÑOS
A principios de la década de 1950, la China revolucionaria quería dominar sus ríos. El río Ru, conocido por sus inundaciones históricas, fue el objetivo. Se construyó la represa de Banqiao con la ayuda de expertos soviéticos. Fue diseñada bajo una premisa ambiciosa: debía resistir una "inundación de mil años" (una lluvia tan fuerte que solo ocurre una vez cada milenio).
Aunque habían sido amigos, Vidal afirmó haberse sentado sobre Capote en una fiesta, confundiéndolo con un taburete, mientras que Capote mintió al decir que Vidal había sido expulsado de la Casa Blanca por ser grosero con la madre de Jackie Kennedy. «Siempre me entristece lo de Gore; me entristece mucho que tenga que respirar cada día», dijo Capote más tarde. Tras la muerte de Capote, Vidal declaró: «A Capote lo detestaba de verdad. Como se detesta a un animal. Un animal inmundo que se ha colado en la casa».
Vanessa Thorpe
The Guardian, 10 de septiembre de 2017
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| Paul Theroux |
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Estoy en Hawái, en una casa situada en una colina en la costa norte de Oahu, con el océano Pacífico a lo lejos y, más cerca, en mi jardín, varios grupos de bambú, incluido el bambú negro (“lako” -atryphylacia) de Indonesia que planté hace treinta años. Escribo en una habitación que es un edificio separado de nuestra vivienda, donde mi esposa está leyendo en este momento. Me resulta imposible escribir en un edificio donde hay otra persona, o incluso un perro o un gato. Necesito estar aislado y que no me interrumpan. En esta habitación también hay máscaras africanas, mazas polinesias, cuencos hawaianos y otros objetos, incluido un enorme huevo del pájaro elefante gigante de Madagascar, que encontré en un pueblo de allí. También hay una pequeña biblioteca de referencia y recuerdos de mis vidas anteriores.
Es un animal territorial y peligroso. Un problema que crece y que debe resolverse. Como siempre, aparece el humor de los colombianos, el remedio gratuito de tantas desgracias. Nos burlamos mientras no se nos aparezca uno en la calle. Somos un país desgraciado, donde los hipopótamos son una plaga menor si pensamos en los ladrones, los asesinos, la guerrilla, los paracos y, sobre todo, los políticos. Desgraciados pero divertidos. Y vamos directo al abismo, por supuesto.
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Saul Steinberg dibujándose The New Yorker, 27 de febrero de 1954. |
Ángel Antonio Herrera
11 de abril de 2026
Aún rueda el trueno de polémica por el premio literario AENA, que pone un laurel de un millón de euros al autor premiado, que en este caso ha sido autora. Yo veo que la polémica no está en la cuantía esplendorosa del galardón, donde el gentío se ha engarfiado, sino justamente en lo contrario: en la pobreza que domina la existencia del escritor. De esto ya se ha hablado poco, o nada. Un premio de pasta o pastizal nos escandaliza porque en la república de las letras no hay nunca un euro. El escritor, en España, es un pobre, pero un dolido pobre de seca solemnidad, sólo que un pobre que va al Palace de cuando en cuando si convidan los editores, o Iberdrola. La literatura es una obstinación de pobres. La escritura es un vicio de vagabundos. Quiero decir que en España, si escribes, es mejor poner una pastelería, para la intendencia del hambre, o tener una consorte que se desempeñe de dermatóloga, por ejemplo. Nunca hemos ido más allá del maligno lema de que la cultura en España es gratis, y así resulta que los escritores tienen que bifurcarse en profesores, o vivir de una ferretería de la familia. No me sirve el alivio o consuelo falso de que no es oficio del prestigio la producción de dinero, porque el prestigio sí debiera garantizar una tesorería holgada, para que el escritor tuviera una nevera competente como una biblioteca, e incluso tuviera aire acondicionado, que es un auxiliar laboral, mayormente entre creadores, que no cesan ni en agosto. Se han oreado en estos días muchas opiniones a propósito de la billetería alegre del premio AENA, pero no insistimos nada en que el escritor es un paria que se arrima allí donde se entorna un céntimo, y que viaja a promocionar su obra a puro pedal esforzadísimo, por poblachones y otras inclemencias. Recuerdo que un empresario llevó un día a su amante al Café Lyon, donde estaba escribiendo Ruano, y la mujer preguntó a su enamorado: «Y a ese señor le pagan por escribir?». Y el enamorado resolvió rápido: «No, querida. Si pagaran, escribiríamos todos». Pues eso. La escritura es una barbarie de pobres.
La historia del Flautista de Hamelín es mucho más que un cuento de hadas; es un enigma gótico que ha desconcertado a historiadores por siglos. Todo comienza con una fecha escalofriante grabada en las paredes de la ciudad alemana: el 26 de junio de 1284. Mientras el mundo moderno imagina ratas bailando al son de una flauta, los registros más antiguos de Hamelín omiten por completo a los roedores. Lo que describen es un evento traumático donde 130 niños fueron "conducidos hacia el exterior" por un hombre vestido de colores y desaparecieron para siempre cerca de una montaña. Este suceso fue tan real que la ciudad comenzó a fechar sus documentos basándose en los años transcurridos desde "la pérdida de nuestros hijos".