Istalación monunental de Yayoi Kusama en el edificio de Louis Vuitton, el 13 de enero de 2023 en los Campos Elíseos de París.MICHEL EULER (AP/LAPRESSE)
Yayoi Kusama
(1929 - 2026)
A los 97 años, en Tokio, falleció la inmensa y poderosa Yayoi Kusama. El arte contemporáneo perdió a la legendaria pintora japonesa Yayoi Kusama el pasado 14 de agosto en un hospital de Tokio.
Los lunares fueron su sello, su marca, su pasaporte a la eternidad y su particular manera de sumergirse en el infinito. Lunares, calabazas y espejos conforman un arte inconfundible.
“Desde los cinco o 10 años he estado pintando desde la mañana hasta la noche. Incluso hoy, no hay un solo día en que no pinte. Aún dibujo lunares en todas partes”, declaró en 2017, durante la inauguración de su museo en Tokio, un edificio de cinco pisos que incluye lunares hasta en el ascensor y que admite un total de 200 visitantes diarios: 50 personas cuatro veces por día. El visitante cuenta con 90 minutos “de soledad” para la contemplación de las obras. Las entradas, por supuesto, se mantienen agotadas.
“Todavía veo alucinaciones”, confesó en dicha inauguración . “Los lunares vienen volando y caen en mi vestido, en el suelo, por la casa, por el techo. Y yo los pinto”.
Andrea Aguilar escribió el mismo año: “La original y llamativa creadora, cuyas pelucas de colores chillones vienen a ser lo que los bigotes fueron para Dalí, lleva décadas creando espacios en los que la presión visual, magnificada por espejos, es tal que permite fantasear con la fusión total, con la desaparición. Perderse, sentir que quedas borrado en un mundo multicolor y caleidoscópico es el gran tema en la idiosincrasia de la menuda japonesa que conquistó Nueva York mucho antes que Yono Ono. De hecho, la viuda de Lennon y el novelista Murakami se cuentan entre su amplia legión de confesos admiradores.”
En su veintena de libros (escribió novelas y poemas y, por supuesto, su autobiografía) Kusama reveló que su madre destruía sus obras y la obligaba a espiar a su adúltero padre. Aquellas escenas generaron una extraña relación que rozaba el rechazo hacia el sexo. Empezó a pintar para desaparecer, para volverse invisible, y también para plasmar las alucinaciones que tuvo desde niña.
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“Un día yo estaba viendo el patrón de flores rojas de un mantel en la mesa, y cuando vi hacía arriba vi el mismo patrón cubriendo el techo, las ventanas y finalmente sobre todo el cuarto, mi cuerpo y el universo. Sentí como si me hubiera empezado a autodestruir, a dar vueltas en el infinito del tiempo y lo absoluto del espacio, mientras me reducía a una nada. Cuando me di cuenta que estaba sucediendo realmente y no sólo en mi imaginación, me asusté. Sabía que tenía que huir de la amenaza de ser privada de mi vida por el hechizo de las flores rojas. Subí las escaleras corriendo con desesperación. Los peldaños debajo de mí comenzaron a desmoronarse y me caí de las escaleras, torciéndome el tobillo.”
Yayoi Kusama
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En 2014 una de sus obras fue subastada por siete millones de dólares en Christie’ y fue señalada como la artista favorita del mundo en una encuesta realizada entre visitantes a museos.
Algunas de sus obras más conocidas son: Narcisus Garden (1966), Gleaming Lights of the Soul (2008) y colecciones como Dots Obsession (2008), Ascension of Polka Dots(2013) o Tulips of Shangri-la (2004). Expuso en la Bienal de Venecia, el MoMa de Nueva York, el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio, el Museo de Arte Contemporáneo de Sídney (Australia), el Tate Modern de Londres, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Guggenheim de Bilbao y el Centro Pompidou de París. Diseñó en 2012 el exterior del edificio corporativo de Louis Vuitton en Nueva York.
Recibió numerosos reconocimientos, como el Premio Asahi, la Orden de las Artes y las Letras de Japón y el premio Nacional por Logros de Vida de la Orden del Sol Naciente. En 2006 fue la primera mujer en obtener el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo, y en 2016 recibió la Orden de la Cultura.
Nacida en la ciudad de Matsumoto el 22 de marzo de 1929, en una familia de comerciantes acomodada, Kusama comenzó a pintar a los diez años. A los trece años, durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo que trabahar hasta doce horas diarias en una fábrica de paracaídas.
Se trasladó a Nueva York en 1957, con 27 años y un cargamento de kimonos, y mantuvo amistad con Andy Warhol, Donald Judd, Eva Hester, Frank Stella y Joseph Cornell. Era una ciudad efervescente y rebosante de creatividad. El expresionismo abstracto deslumbraba al mundo, junto a movimientos como el minimalismo, el pop, el op-art, el arte conceptual. Kusama creó obras de arte en espacios públicos, como en Central Park, donde desarrollaron actividades a modo de protesta contra la guerra de Vietnam. El activismo antibelicista de la japonesa era conocido en la época. La guerra marcó la psique de Kusama, que tenía 16 años cuando las bombas atómicas fueron arrojadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial”.
Luego de quince años, la muerte de Joseph Cornell en los setenta y el agravamiento de sus problemas mentales hicieron que regresara a Japón. Desde 1977 y hasta sus últimos días residió en una clínica siquiátrica, aunque salía diariamente a su estudio. Sola muerte le impidió seguir pintando.
27 de agosto de 2026
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Yayoi Kusama (Biographies II)
Yayoi Kusama (Biografías)
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