Triunfo Arciniegas
DOS OBRAS
26 de febrero de 2026
He soñado con dos obras de teatro, dos espectáculos cinematográficos. El primero fue el mes pasado. Estábamos en una especie de castillo en un terreno elevado, persiguiéndonos por interminables corredores y numerosas habitaciones. La trama ya estaba resuelta, pero no la recuerdo. Solo se salva la última escena, que bien puede ser la primera de la obra: un barco parecido al Perla Negra desciende a la cima de la montaña pero su capitán no es Jack Sparrow sino Alekos. Se trata de un barco pero vuela, con el sigilo de un globo, sin tropiezo alguno. El capitán Alekos llega a resolver la situación.
El otro sueño sucedió anoche. Tenía la obra completa y estábamos en el ensayo. De pronto aparecieron unos actores inesperados y la obra se centró en un peine. De ahí, de este detalle, pasamos a la caída de una nave extraterrestre, una magia sacada de un videojuego o algo así, de proporciones gigantescas.
Les dije a todos que la nave no se estrellaba sino que surgía de la tierra, donde había permanecido oculta durante siglos, en el mismo territorio donde los indígenas construyeron las pirámides.
De hecho, la construcción de las pirámides sería parte de la obra de teatro y se haría con las notas de Carmina Burana como fondo. Les aseguré a todos que sería un espectáculo digno de verse. Luego surgiría la nave y se alejaría lentamente.
No entiendo cómo pueden encajar estas escenas con un peine ni tampoco qué puede inventarse después de la desaparición de la nave. Ni mucho menos cómo se puede construir una gigantesca pirámide en un escenario.
Sueños absurdos, obras que nunca serán, hazañas olvidadas.


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