Petro no ha tenido el carácter para deslindarse de las arbitrariedades dictatoriales de Nicolás Maduro, ni ha sido capaz de reprobar sus corruptelas. No ha sido enfático en condenar lo que viene sucediendo en Venezuela.
Ahora bien, en honor a la justicia, no creo que Petro sea tan malo como Maduro, pero tampoco creo que la mayoría de los colombianos esté dispuesta a correr el riesgo de probarlo. Tiene un techo bajísimo, pero Petro en lugar de reconocerlo con madurez se empeña vanidosamente en una candidatura que solo le sirve a la derecha.
Petro no será. No tiene ninguna viabilidad por lo que representa, por su pobrísimo desempeño como administrador y por su forma de ser. Gustavo Petro es tóxico en cualquier alianza porque es el fantasma del castrochavismo con patas. No hay persona que encarne más claramente esos miedos que Petro.