Mostrando entradas con la etiqueta Ciudades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciudades. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de julio de 2025

Oda, Noruega

 

ODDA

La imagen muestra el pintoresco pueblo de Odda, Noruega. 

Odda es un pequeño pueblo situado en el extremo sur del Sørfjorden, un brazo del conocido fiordo Hardangerfjord en el oeste de Noruega. 

Es famoso por su impresionante paisaje, que incluye montañas, fiordos y cascadas como Låtefossen. 

Odda es un destino turístico popular y es conocido como la puerta de entrada a la famosa caminata Trolltunga. 

El pueblo también se encuentra cerca del glaciar Folgefonna y del Parque Nacional Hardangervidda, ofreciendo oportunidades para actividades al aire libre como senderismo, escalada y esquí de fondo.

HISTORIAS DEL MUNDO / FACEBOOK



sábado, 28 de junio de 2025

“Es de lo más vergonzante que se ha visto nunca”: por qué la boda de Jeff Bezos marca un precedente muy peligroso


Jeff Bezos y Lauren Sánchez

“Es de lo más vergonzante que se ha visto nunca”: por qué la boda de Jeff Bezos marca un precedente muy peligroso

El magnate de Amazon cierra Venecia para celebrar sus nupcias



David Justo
Madrid, 26 de junio de 2026

Los ministros de ciencia y tecnología del Hoy por Hoy, Nuño Domínguez y Jaime García Cantero, han visitado una vez más los estudios centrales de la Cadena SER para hablar acerca de las noticias más destacadas de la semana en el campo de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, su intervención ha comenzado con una noticia que también podría formar parte de la sección de Martín Bianchi sobre la última hora de la crónica rosa. Hablamos sobre la polémica boda entre Jeff Bezos con la periodista Lauren Sánchez en Venecia y el peligroso precedente que marca de cara a las futuras bodas de multimillonarios.

Jeff Bezos y Lauren Sánchez ya se han casado

 


YA SE HAN CASADO


viernes, 14 de marzo de 2025

Venecia / Agua y millones de troncos

 

VENECIA

Venecia es realmente una ciudad increíble, no sólo por su belleza y arquitectura sino que a pesar del tiempo está flotando en un bosque sumergido.

Para no creerlo desde el 421 d.C., Venecia se ha mantenido sobre millones de troncos de árbol atrapados en el fondo de arcilla de la laguna. No de acero ni concreto, pero sobre todo aliso, con unos pocos robles, apoyan a toda la ciudad.

En el agua salada, estos pilares de madera se han petrificado con el tiempo, volviéndose tan duros como una piedra. El Campanile de San Marcos solo se encuentra sobre 100.000 pilas, mientras que la majestuosa Basílica della Salute requirió más de un millón de troncos. Los antiguos constructores golpearon estos árboles en el fondo marino, creando un verdadero bosque sumergido.

Esta estructura única se extiende hasta tres metros de profundidad, con pilas espaciadas a sólo medio metro de distancia. A 1.6 metros por debajo de la línea de flotación, esta extraordinaria hazaña de la ingeniería medieval continúa, después de 1500 años, apoyando a una de las ciudades más fascinantes del mundo. 


Carlos Ragui Figueroa

Fuentes: Estudios de Arquitectura, Documentos Históricos y Arqueológicos de la Universidad de Florida.



lunes, 18 de diciembre de 2023

Un lugar / Mariana Enriquez / Oslo


El asesino, 1910
Edvard Munch


 

Mariana Enriquez

Oslo

31 de julio de 2022


Oslo en marzo. La oscuridad y el frío que cualquiera imagina no están por ningún lugar. Bueno, el frío si, pero no resulta insoportable, aunque el hielo aún se derrite en las calles y un amigo me recomienda: siempre por las piedritas, consejo que no respeté y tuve mi experiencia de culipatín. Oslo no es opulenta como Copenhague ni como Estocolmo. Tampoco es, como suelen decir ellos, “una aldea de pescadores”. O en todo caso, es la aldea de pescadores más cara y más rica del mundo.

domingo, 24 de julio de 2022

Una foto / Philip Glass en Nueva York



PHILIP GLASS EN NUEVA YORK

Philip Glass (sin helado) con un par de amigos en East Village. Amado y grandioso Philip Glass. Y cómo se nota que la amistad lleva años. Se ven tan cómodos. Parecen niños que interrumpieron sus juegos porque alguien se acercó a tomarles una foto. 

Los tres visten de manera sencilla, con ropas holgadas. Predomina el negro. Ninguno se preocupa por las apariencias. La belleza, como el talento, va por dentro.

Me encanta esta foto.

Nueva York, 2022.






miércoles, 8 de diciembre de 2021

Un lugar / Una taberna de Copenhague


El jardín del local en memoria de Tove Ditlevsen. RESTAURANTE KLUBBEN

Poesía danesa en una taberna de Copenhague

En el barrio de Vesterbro son muchos los lugares que recuerdan a la escritora Tove Ditlevsen


Viveca Tallgren
6 de noviembre de 2013

En Vesterbro, un antiguo distrito obrero de Copenhague, se mantiene viva la memoria de Tove Ditlevsen, una de las poetisas más conocidas y queridas de la ciudad. Ella es el alma del barrio. Aquí todo lleva su nombre, colegios y plazas evocan a la escritora, incluso una taberna: el restaurante Klubben (El club) (Enghavevej 4 1674; +45 33 31 40 15), uno de los lugares más frecuentados por la escritora que la rememora con pequeños detalles.

Tove Ditlevsen nació en una familia obrera y tuvo una infancia difícil. Lo contó en su famosa novela Barndommens gade (La calle de la infancia), llevada al cine en 1986. Sus poemas le dieron el éxito y gracias a éste se distanció de su barrio natal, aunque nunca perdió totalmente el vínculo. Se casó cuatro veces y su adicción al alcohol la llevaría hasta el suicidio en 1976.

Antes de entrar al Klubben, junto a la puerta de la calle, una foto de Ditlevsen da la bienvenida a los clientes que acuden a probar la cocina tradicional danesa. Aquí se sirven albóndigas con salsa y patatas, bistec de carne picada con cebolla frita y puré, tocino con salsa de perejil o el famoso smørrebrød: pan con mantequilla y fiambres. Todo regado con la gran cerveza danesa, Carlsberg.

El frío danés obliga a utilizar el comedor interior en invierno, pero cuando llega el buen tiempo (entre mayo y septiembre) se puede disfrutar del pequeño jardín en memoria de Tove Ditlevsen, situado justo al lado de la taberna. Construido en su memoria justo después de su fallecimiento, este espacio cuenta con un estanque, luces de colores en los árboles y lámparas de calor. Un lugar especial para disfrutar de la cocina danesa y de viejos éxitos de su música pop.

El comedor interior del local.
El comedor interior del local. 
EL PAÍS

sábado, 13 de noviembre de 2021

Casa de citas / Cristina Peri Rossi / Montevideo

Ilustración de Pablo Romero

Cristina Peri Rossi
MONTEVIDEO

1

Montevideo es una ciudad formada por extranjeros. Tenía una imagen del mundo como un lugar cosmopolita, donde todo el mundo era de otra parte y se habían encontrado en Montevideo para vivir en paz. Nunca me había planteado las raíces y los orígenes.


Montevideo

2

Hubo una época muy dura en Montevideo, cuando me fui a vivir con la mujer a la que amaba a un barrio de clase media alta y teníamos que comprar el pan en otro barrio porque se hacía un silencio alrededor. Por suerte en Barcelona no tuve que padecer eso. Siempre he estado dispuesta a pagar cualquier precio por ser auténtica. Si uno es auténtico, las relaciones con los demás son más auténticas. Me acuerdo que puse un cartel un una de las paredes mi salón: ‘no tengo ningún prejuicio contra los heterosexuales’.

Cristina Peri Rossi / De perder la guerra en Uruguay a la defensa de la autenticidad sexual




Casa de citas / Cristina Peri Rossi / Barcelona

 

Cristina Peri Rossi

Cristina Peri Rossi
BARCELONA

1

Yo tengo la facilidad de que puedo escribir en cualquier lugar donde me sienta cómoda. Lo que sí es cierto es que las veces que he intentado escribir fuera de Barcelona me ha sido más difícil. Viví un tiempo en Sevilla y me costó bastante escribir ahí porque la luz es distinta, el entorno es distinto. Y el problema es que, después de haber añorado tanto Montevideo, no tengo ganas de irme a otro lugar a añorar a Barcelona... Al fin y al cabo, los seres humanos somos animales de costumbres. Y Barcelona tiene para mí un encanto particular, que es que tiene un puerto y para mí es muy difícil... Estuve presentando el libro en Madrid, y Madrid está bellísima, hermosa, elegantísima; es una gran ciudad, mucho más cosmopolita que Barcelona, por cierto, y tiene una luz maravillosa, una luz casi montevideana. Y, sin embargo, le falta el mar. 

Barcelona ahora se ha abierto al mar; porque estaba de espaldas; y era una cosa que a los uruguayos nos volvía locos, y decíamos: "¿Cómo es posible tener el mar y construir de espaldas al mar?" Lo que está frente al mar en Barcelona es el cementerio judío, que se llama Montjuic ("monte de los judíos"), que sería el equivalente a nuestro Cerro. Pero vivían de espaldas al mar, mucho más vinculados con la tierra. Casi todos los barceloneses tienen un abuelo rural, del campo, de la Cataluña profunda. Y están mucho más relacionados con la cultura rural que con la cultura portuaria, que es una cultura de tránsito, de novedades, un poco más de mundo que se mueve. 

A partir de las Olimpíadas, Barcelona se abrió al mar. Yo le he dedicado varios poemas, en mi último libro, que se llama "Inmovilidad de los barcos", a esta apertura al mar que era tan necesaria para la ciudad. 

Yo soy muy "barriera", me gustan mucho los barrios. Lo que pasa es que en estas ciudades grandes el barrio existe poco. Aunque Barcelona los conserva. En la parte en que estoy viviendo ahora, no es tanto el barrio, sino que un edificio enorme de unos 600 o 700 departamentos. No se puede hacer vida de barrio, pero en los otros lugares en que he vivido en Barcelona he tenido, por ejemplo, la cafetería, donde voy de mañana a desayunarme y donde la gente del barrio me reconoce y a veces va la televisión a filmarme. 

Entonces, la he tenido que sustituir por otras cafeterías que me gustan mucho. Costumbre montevideana y que en Barcelona se tiene poco porque la gente vive de manera muy acelerada, realmente con falta de tiempo para conversar con los amigos. Hay ciertos lugares que para mí son emblemáticos, que son como fetiches, y lamentablemente veo que a veces los destruyen con mucha rapidez. Aquí todo se construye muy rápidamente. Pero como soy muy sentimental y muy tanguera, hay lugares... 

El otro día estaba en la consulta del médico, porque quería algo para la gripe, y una señora de unos 70 años, me dice: "Hola, Cristina". Yo no la reconozco. "Cristina Peri Rossi", dice. "¿Usted no se acuerda de mí?" "No", le respondo. Y me dice: "Soy la cajera de...", y me nombra una confitería a la que yo iba muy a menudo. Y dice: "¡Las veces que la vi escribir en esa confitería! Yo era la cajera. Pero me jubilé". Esas cosas son tiernas y a mí me emocionan. Yo creo que son las cosas por las que vale la pena vivir. Pero en las grandes ciudades se pierden estas cosas. 

3

Tengo una relación ambivalente, como se tiene con todas las ciudades donde uno se exilió y que no eligió por motivos turísticos. Barcelona, además, ha cambiado mucho. Y la Barcelona que más me gusta es la de estos últimos años. A partir de las Olimpíadas la ciudad ha cambiado mucho. No solamente se embelleció, porque la verdad es que la gestión del Ayuntamiento socialista ha sido espléndida: limpiaron todos los edificios, convirtieron en peatonales muchas calles; sobre todo, se preocuparon por que este problema de la contaminación, de la falta de espacios verdes, e intentaron un "pacto" entre la necesidad de expansión de los automóviles y la construcción de edificios, y, digamos, el aspecto humano de la ciudad. 

En estos últimos años, de 1992 hasta ahora, la ciudad ha pegado un gran cambio, y yo creo que también los catalanes, que es una gente muy discreta, muy respetuosa de la vida privada, pero que a veces parecían un poco fríos. Ahora, sobre todo porque se ha convertido en un gran escaparate de compra y venta y de negocios, son más simpáticos.  


Cristina Peri Rossi / El amor es una droga


Casa de citas / Cristina Peri Rossi / Berlín

 

Cristina Peri Rossi

Cristina Peri Rossi
BERLÍN

1
Tuve el privilegio y la gran suerte de vivir en Berlín (a pesar de no saber ni una palabra de alemán ni de inglés, pues yo sólo conozco las lenguas latinas). Para mí fue una experiencia realmente emocionante porque encontré en Berlín muchas cosas que creía perdidas al haberme ido de Montevideo. Sobre todo, el tipo de gente que vivía entonces en Berlín. En esa época, cuando existía el muro, no existía servicio militar si se residía en Berlín. Entonces, todo los chicos jóvenes contestatarios que no estaban de acuerdo con el sistema de servicio militar, la juventud que se podía pensar que era heredera de los ideales de la modernidad y del año 68, estaba en Berlín. Para mí fue una experiencia muy rica, de la cual salió, además, un libro de poemas que se llama "Europa después de la lluvia" y parte de mi novela "La nave de los locos".

Cristina Peri Rossi / El amor es una droga



2
En Europa después de la lluvia la unidad es de visión: la mirada melancólica sobre Europa, especialmente sobre una ciudad, Berlín, en la época del muro. Es la mirada de una extranjera, es decir, de alguien separado, no integrado. El libro surgió durante mi estancia en Berlín, en 1980, gracias a la invitación de la Deustche Akademmischer Aussensdienst, una invitación muy generosa, que permite residir en Berlín y escribir (o no: es una elección personal) de forma subvencionada. Yo, que era una exiliada en Barcelona, me enamoré de la ciudad de Berlín. Era una ciudad simbólica, onírica: dividida en dos por un muro, como ocurre en los sueños repetitivos, donde un obstáculo impide siempre el goce. Apollinaire, que había visitado la ciudad durante la Primera Guerra Mundial, escribió que ya entonces Berlín era la ciudad más triste del mundo. A mí no me pareció triste, sino melancólica, romántica (en el sentido estético del término; no podemos olvidar, además, que el romanticismo, como sensibilidad, surgió precisamente en Alemania) y profundamente lírica. No conocía la lengua, pero podía comunicarme con el paisaje, con sus íntimas cafeterías, con su silencio sólo cortado por el sonido tintineante del agua. La armonía de la ciudad me fascinaba. Alguien me contó, entonces, que la ciudad había sido reconstruida, después de los horribles bombardeos, por las mujeres. En efecto: la ciudad había quedado sin hombres, a causa de la guerra, y las mujeres levantaron con sus propias manos una ciudad a la medida de los seres humanos: los edificios no tienen más de tres plantas, hay una plaza llena de árboles en cada esquina; y en invierno, en los jardines de Charlottenburg, los empleados del Ayuntamiento colocan semilleros en los árboles, para que los mirlos y los demás pájaros no mueran de hambre. Además, Berlín no era una ciudad industrial, y eso me resultó completamente gratificante. Por las ciudades industriales no se puede pasear, ni salir a caminar: están hechas para los medios de transporte, no para los peatones. Y yo soy una peatona vocacional. Alguien dijo (ya no recuerdo quién) que las ciudades son estados de ánimo. Años después, me di cuenta de que yo había conseguido con Europa después de la lluvia la melancolía de la ciudad, atrapar su lirismo, su romanticismo.

Cristina Peri Rossi / Las palabras como fetiches





viernes, 10 de abril de 2020

De Tokio a Ciudad de México/ Un mundo en cámara lenta visto desde el cielo

Copacabana, Rio de Janeiro, Brasil

DE TOKIO A CIUDAD DE MÉXICO
UN MUNDO EN CÁMARA LENTA 
VISTO DESDE EL CIELO



De Tokio a Ciudad de México, de Moscú a Los Angeles, "Le temps" publica 26 fotografías aéreas de un mundo en cámara lenta. Lugares tan frecuentados por los turistas como Disney World, en Orlando, o la Place de l'Etoile, en París, absolutamente vacíos, así como las playas de Rio de Janeiro y Miami. Autos y transeúntes han desaparecido de las autopistas, los puentes y las avenidas. Nadie frecuenta iglesias o estadios. El coronavirus mantiene confinada a la mayoría de la población mundial. Extraña y alucinante geografía de un mundo súbitamente abandonado.



lunes, 29 de enero de 2018

Casa de citas / García Márquez / Bogotá

Centro de Bogotá


Gabriel García Márquez
BOGOTÁ

Lo primero que me llamó la atención de esa capital sombra fue que había demasiados hombres de prisa en la calle, que todos estaban vestidos como yo, con trajes negros y sombreros, y que, en cambio, no se veía ninguna mujer. Me llamaron la atención los enormes percherones que tiraban de los carros de cerveza bajo la lluvia, las chispas de pirotecnia de los tranvías al doblar las esquinas bajo la lluvia, y los estorbos del tránsito para dar paso a los entierros interminables bajo la lluvia. Eran los entierros más lúgubres del mundo, con carrozas de altar mayor y caballos engringolados de terciopelo y morriones de plumones negros, y cadáveres de buenas familias que se sentían los inventores de la muerte. Bajo la llovizna tenue de la plaza de las Nieves, a la salida de un funeral, vi por primera vez una mujer en las calles de Bogotá, y era esbelta y sigilosa, y con tanta prestancia como una reina de luto, pero que quedé para siempre con la mitad de la ilusión, porque llevaba la cara cubierta con un velo infranqueable.

García Márquez / Bogotá, 1947






martes, 28 de noviembre de 2017

Casa de citas / David Simon / Nueva Orleans






David Simon
NUEVA ORLEANS

Esta ciudad representa la quintaesencia de Estados Unidos. Aquí se mezclaron los ritmos propios de los esclavos de África occidental con la instrumentación y arreglos de la música europea y ocurrió por la peculiaridad de instituciones estadounidenses como el esclavismo, que se mezcló con la permisividad de la cultura francesa criolla. En Virginia no les dejaban tocar los tambores. Aquí sí, y así nació el jazz. Si Estados Unidos desapareciera del mapa, ¿por qué se nos recordaría?, ¿por la democracia constitucional? Hemos exportado mucha menos de lo que nos gustaría creer. ¿Por el béisbol? Bueno... ¿Por el cine? Eso lo inventaron los franceses y los alemanes, aunque nosotros seamos mejores exportadores. No. Por lo único que realmente se nos recordaría es por la música. En cualquier parte del mundo, en estos momentos, hay sonando una canción cuyos orígenes están aquí, en Nueva Orleans. Ese es nuestro legado.


David Simon y Ed Burns / La esquina / Una realidad implacable





DE OTROS MUNDOS

El inquietante atractivo de la guerra








jueves, 9 de octubre de 2014

Casa de citas / Patrick Modiano / París



Patrick Modiano

PARÍS


El París de mis novelas, más que un París de hace décadas, es un París interior, casi onírico, que nace de las cosas que me impresionaron cuando yo era un adolescente. Y para que ese lado onírico se desarrolle, es preciso que las direcciones sean exactas. Puede que el edificio que se describe sea banal, no importante, pero sí que su ubicación en la novela sea perfecta. Es como un cuadro de Magritte: los objetos, aunque de carácter onírico, están dibujados de forma muy nítida.


Antonio Jiménez / Las obsesiones de Patrick Modiano

 



jueves, 21 de febrero de 2013

Carnaval de Rio 2013 / Verano de amor / Fotografías de Triunfo Arciniegas



CARNAVAL DE RIO 2013
VERANO DE AMOR
Rio de Janeiro, 13 de febrero de 2013
Catorce fotografías de Triunfo Arciniegas



Así recordaba la frase: “Porque estoy dentro del monstruo puedo hablar de sus entrañas”. Google la atribuye a Martí y así la matiza: "Viví en el monstruo y le conozco sus entrañas”. Pero no voy a hablar de política sino de la parranda. “Quien lo vive es quien lo goza” es la traducción currambera de la frase. Así se identifica el carnaval de Barranquilla. Y la verdad sea dicha, sólo así se entiende el carnaval: desde dentro.

Lo sé: este primer párrafo parece de un borracho. O al menos de un ebrio bebedor de relámpagos. Pero quién puede exigir coherencia y sintaxis y todas esas cosas en pleno carnaval, que sucede en todas las cosas, en toda la ciudad. Le di vueltas, le saqué las tripas de dragón y así se queda, con sus tuercas calientes.

Señores, el Carnaval de Rio no solo sucede en el sambódromo da Marquês de Sapucaí, cuyas entradas cuestan un ojo de la cara (mil quinientos dólares por persona en los privilegiados camarotes, por ejemplo) y se venden como pan caliente, con frecuencia de manera anticipada como parte de los paquetes turísticos. Allí mismo vieron a Megan Fox y Will Smith, embelesados con los lujosos y extravagantes carros alegóricos y las escuelas de samba de cuatro mil miembros: el espectáculo más grande de la tierra,  televisado para el asombro del mundo. Pero el carnaval no solo sucede en el sambódromo, a donde uno va como espectador nada más. Aunque se retuerza sudoroso y ebrio, aunque grite y cante no será parte de una escuela de samba ni lamerá el sudor de una garota ni le arrancará una sola de sus plumas de fantasía. Tal vez atrapará en el aire el "beijo" de una raihna de bateria y  eso será todo.

Entro en sustancia, señores, perdonen la embriaguez: existen los blocos que desfilan por las calles, cada vez más numerosos y cada vez más nutridos. "Podemos ver en las ruas a preciosa origem do carnaval profundo", escribe Arnaldo Jabor en O Globo. Este año se han visto en las orillas de Rio de Janeiro blocos que congregan a más de cuatrocientas mil personas, cuatro cientos mil locos que cantan y danzan en un solo y exaltado cuerpo, en una sola nota de felicidad. Y si uno va con un bloco, hace parte del mismo, va por las mismas calles y con la misma música, y otros son los que miran desde las ventanas o desde algún balcón protegido del delirio.

Ayer entendí ese animal vivo en la muchacha casi desnuda que bailaba a cuarenta grados en mitad de la calle. Le tomé ciento veinte fotografías y no me vio, no me miró una sola vez. Bailaba para su hombre, alguien mayor y algo cansado, sentado muy cerca de mí, acabado. Lo supe porque en un momento la mujer vino a sentarse en sus piernas y besó su boca. Qué maldito hombre tan afortunado, pensé para mis adentros, y registré el beso. La mujer volvió a lanzarse al bullicio, con sus jeans recortados con un cuchillo de cocina hasta la ingle, con la bragueta abierta casi hasta el pubis, con una blusa que jugueteaba en sus senos. Nadie más la miraba, solo yo. Todos los demás seguían embelesados en su propio frenesí, y su hombre solo quería recuperar el aliento para sobrevivir al resto del día. Se retorcía la muchacha y sus brazos la seguían a todas partes, brincaba sin extraviar las sandalias, sudorosa y perdida. El calor del verano nos junta a todos en una sola sopa, nos da ese uniforme básico: sandalias, un pantalón recortado y una camiseta. Eso es todo. Lo demás queda al aire. Algunas ya se despojaron de la camiseta, quedándose con un trapo para ajustar los senos, y eso es todo. Imagino que pronto estas calles se llenarán de pezones al aire.

Es el amor. El amor del verano o el verano del amor, como reza la camiseta donde juguetea el sol de esta muchacha inagotable. Los cuerpos vienen de todas partes del mundo a buscar el amor: se tocan, se recorren, se besan, y en las noches se penetran en solo frenesí inacabable. Tantas parejas empiezan su historia en estas fechas o la dan por terminada. El año entrante vendrán preñadas o con un crío o tal vez ni se acuerden del cuerpo que las hizo tan felices.

La publicidad de una cerveza este año levantó ampollas en Brasil: “E você, tá esperando o que para ter sua primera vez?” Se ve como una invitación para perder el virgo como sea y con quien sea. Los dueños de la cerveza alegan que con la frase solo hay un vaso rebosante y una botella, pero la intención sexual es obvia. Tanto en la botella como en el vaso rebosante, por otra parte, hay una mujer en traje de baño, sentada como en una playa y con las manos juntas en la nuca. Blanco es y gallina lo pone. La publicidad inunda las calles desde enero: la he fotografiado una diez o doce veces, pero no se me da la gana reproducirla y aumentar en unos centavos las astronómicas ganancias de la “cerveja”. En todo caso, bebamos y tiremos porque mañana moriremos.

Ayer entendí ese animal vivo.  Ayer vi ese animal caliente y sudoroso deslizándose por las calles laberínticas de Santa Teresa, en Rio de Janeiro, y me hice parte de su piel y sus huesos. Uno se disfraza y entra en otro personaje, deja atrás al hombre cotidiano, ese que debe ganarse el pan de cada día y debe resolver miles de problemas, ese que se enferma y se endeuda y tarde o temprano se muere, uno deja de ser uno y se integra a los otros: el carnaval es un animal de miles o millones de cabezas y un solo cuerpo. La música y el licor hacen su parte. Las canciones de los blocos de Rio de Janeiro son breves y elementales pero muy pegajosas, manifiestan alegría pero se alimentan de cierta tristeza, de cierta melancolía que revuelca las entrañas. Son canciones eternas: pueden cantarse durante horas. No entiendo mucho de música pero advierto que estas canciones se arman con dos melodías, y pasan de una a otra de manera automática, sin principio ni fin, como una cadena. Todo el mundo las canta, todo el mundo se las sabe. Cantan y bailan a cuarenta grados, no dejan de mover los pies, los brazos, el cuerpo. El secreto está en los pies. El cuerpo puede moverse como se le antoje pero la electricidad viene de los pies, así como la belleza comienza y se sostiene en la misteriosa manera de caminar de las mujeres. Mujeres sudorosas y hombres vestidos de mujer, mujeres disfrazadas de monjas o novias, hombres dentro de muñecos gigantes y mujeres en el aire. Cantan y se mueven sin descanso mientras haya música. Los músicos vienen encaramados en los carros, mucho más cerca del sol inclemente,  asegurados con tuercas a la melodía. La gente toda se arroja papel picado y agua, se toma fotografías, grita, se abraza, hace bromas, se exhibe sin pudor, se besa con descaro. Viejos y muchachos, más muchachos que viejos, más mujeres que hombres, cantan, bailan. Cantan, bailan. Esta monotonía termina en exaltación, como puede apreciarse en los rituales de antiguas culturas. El carnaval es cuerpo, es sudor, es ruido, pero uno sale de su propio cuerpo y entra a otra dimensión. Se le dice delirio, se le dice fiesta, se le dice carnaval.

Triunfo Arciniegas 
Rio de Janeiro, 13 de febrero de 2013























domingo, 17 de febrero de 2013

Carnaval de Rio 2013 / Besos robados / Fotografías de Triunfo Arciniegas

La rodilla
Ipanema, Rio de Janeiro, 2013
Foto de Triunfo Arciniegas

CARNAVAL DE RIO 2013
BESOS ROBADOS
Rio de Janeiro, 12 y 13 de febrero de 2013
Fotografías de Triunfo Arciniegas

El carnaval permite que un hombre respetable, casado, con hijos, con profesión definida y cuenta en el banco, se disfrace de mujer. Nunca falta este delirio en un carnaval. La gente se ríe feliz y el disfrazado va por el mundo sabiendo que no es cosa de risa, que el carnaval lo hace mujer por un instante, con todos sus atributos y sin censura de nadie. Otro es el payaso que lleva en su corazón. Y aquella señora es una monja descarriada o una bailarina de cabaret. "El carnaval me despierta la puta que llevo dormida todo el año", me dijo una jarocha feliz en Veracruz. ¿Y qué dirán por estas calles en la dulce lengua portuguesa?

Y a propósito de confesiones al oído, el carnaval me hace ladrón sin exponerme a la cárcel. Tengo un atado de besos ajenos en mi morral. En días comunes y corrientes no puedo acercarme con una cámara a una pareja que se besa con frenesí a registrar la producción de miel. Ni puedo entrar sin permiso a las alcobas para retratar a los amantes que se beben sus ansias. Pero en estos días de gracia al menos puedo robar besos.

Una de las fotos se llama así, Ladrón de besos. Pero el muchacho no se está robando los besos, señores y señoras: la garota se los entrega con evidente placer, y son tantos como para que se lleve unos cuantos a casa. El ladrón es el fotógrafo. No exploré este tema ni en Barranquilla ni en  Veracruz, mis carnavales anteriores. Tengo registro de parejas, por supuesto, y uno que otro beso, pero pasa y sucede que en Rio los besos se dan en abundancia, se derraman por las calles como agua de lluvia y uno antes tiene que orillarse para evitar que lo arrastren a los abismos. Y pasa y sucede que tengo un lente de más alcance que casi me permite registrar los latidos del encabritado corazón de los amantes.

La cosecha no es mala, señores. No es abundante, como quisiera, pero tampoco es mala. No renieguen. Tal vez en la próxima oportunidad que los dioses me concedan tenga más suerte, más habilidad, es decir, me haga aún más invisible.

Triunfo Arciniegas  
Rio de Janeiro, 17 de febrero de 2013


Besos gordos
Ipanema, Rio de Janeiro, 2013

Antartida
Santa Teresa, Rio de Janeiro, 2013
Beijo e chapéu
Santa Teresa, Rio de Janeiro, 2013

Beijo
Santa Teresa, Rio de Janeiro, 2013


Besos a cuarenta grados
Santa Teresa, Rio de Janeiro, 2013
Besos bajo el sombrero
Santa Teresa, Rio de Janeiro, 2013

Besos de carnaval
Santa Teresa, Rio de Janeiro, 2013

Mordisco
Santa Teresa, Rio de Janeiro, 2013

Ladrón de besos
Santa Teresa, Rio de Janeiro, 2013