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jueves, 21 de septiembre de 2023

Un personaje / Hedy Lamarr

Cleptomanía y cirugías desastrosas: los dos encierros de Hedi Lamarr, la mujer más bella (e inteligente) del mundo

MUJERES ENCERRADAS

Cleptomanía y cirugías desastrosas: los dos encierros de Hedy Lamarr, la mujer más bella (e inteligente) del mundo

Las de inventora genial y de actriz bellísima son solo dos de las caras de una mujer poliédrica obligada a recluirse dos veces: por su primer marido en su juventud y por un mundo que no supo comprender su singularidad en su madurez.



SILVIA LÓPEZ
08 ABR 2020 19:31


“Tenía tantas caras, tantas aristas, que ni yo podía entender quién era Hedy Lamarr”, lamenta en el documental de 2017 Bombshell su hijo Anthony Loder. ¿Era ese genio que reivindica su legión de admiradores? ¿Era la impostora que denuncian sus detractores? ¿Una víctima inocente del mítico ‘doctor Feelgood’ (famoso por drogar sin informar a sus célebres pacientes)? ¿Una madre abnegada? La respuesta a todas estas preguntas es una mezcla de sí y no: Hedwig Eva Maria Kiesler estaba a medio camino entre esa versión femenina de Nikola Tesla y «la mujer más bella del mundo» (como la bautizó la Metro-Goldwyn-Mayer), lo que a todos los efectos sigue significando que fue un ser humano excepcional, pero con ella, nada se puede dar por sentado. Ella misma mentía a menudo en las entrevistas, y los editores a los que vendió sus memorias mezclaron invenciones absurdas con las confesiones de la actriz. “Soy una persona complejamente sencilla”, dijo en su última aparición televisiva en 1969, antes de adentrarse en la segunda de las dos largas reclusiones que experimentó en su vida.

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Un personaje / Leonora Carrington

El dramático encierro español de la pintora surrealista Leonora Carrington
Ilustración de Regina García

MUJERES ENCERRADAS

El dramático encierro español de la pintora surrealista Leonora Carrington

La artista británica fue encerrada contra su voluntad en un sanatorio de Santander al acabar la Guerra Civil. Esta es la historia de una rebelde que pudo entrar en la realeza británica pero optó por vivir sin poner freno a sus pasiones.


«Un viejo topo que nada en los cementerios». Así se definía a sí misma Leonora Carrington (Lancanshire, Inglaterra, 1917- Ciudad de México, 2011), la pintora y artista surrealista que vivió en España uno de los encierros y confinamientos más alucinantes (literalmente) del género autobiográfico. Sus Memorias de Abajo –la edición más reciente es la de la colección Héroes Modernos en Alpha Decay en 2017, traducida del francés original por Francisco Torres– es la prueba de un prodigioso ejercicio de memoria escrito durante cinco tardes de agosto en 1943, tres años después de su confinamiento forzoso, maniatada y drogada a base de inyecciones de luminal y cardiazol, en un sanatorio de Santander al acabar la Guerra Civil.

martes, 19 de septiembre de 2023

Un personaje / Greta Garbo

 

Greta Garbo

Greta Garbo: tres décadas «escondida» con su ama de llaves en un apartamento del Upper East Side

'Mujeres recluidas'- capítulo 6: Se forjó una leyenda como la diva más misteriosa e inaccesible del Hollywood dorado. Desde niña sintió que necesitaba estar sola y tras el fracaso de 'La mujer de las dos caras' decidió ocultarse del mundo. Ahora se cumplen 30 años de su muerte.

jueves, 7 de septiembre de 2023

Un personaje / María Antonieta


Maria Antonieta
Ilustración de Benjamin Lacombe

MUJERES ENCERRADAS

MARÍA ANTONIETA EN LA CONCIERGERIE

Un encierro realmente para perder la cabeza

La depuesta reina de Francia fue recluida en condiciones muy duras antes de su cita con la guillotina


Jacinto Antón
14 de abril de 2020



No es por desanimar, pero es sabido que el encierro de la reina de Francia María Antonieta no acabó muy bien. En realidad, fatal: su reclusión finalizó con un paseo en carro, que no debió de disfrutar mucho, hasta la Place du Carrousel donde la esperaban el maestro verdugo Sanson y su afilada pareja, Madame Guillotina.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Un personaje / Djuna Barnes


Djuna Barnes.

ILUSTRACIÓN DE ANA REGINA GARCÍA

MUJERES ENCERRADAS

Djuna Barnes, la amiga de Joyce que vivió 41 años encerrada en un apartamento del Village

'Mujeres recluidas'- capítulo 8: Amiga de James Joyce y estrella de círculos bohemios y lésbicos. Susan Sontag y Anaïs Nin hacían guardia fuera de su casa para poder verla y hablar con ella.


En De Profundis, la epístola dirigida desde la prisión de Reading a Alfred Douglas, el que fuera su amante, Oscar Wilde se lamentaba de haber «escogido los árboles de lo que me parecía ser la franja soleada del jardín y esquivar los otros por su sombra y su oscuridad». En la zona luminosa, los frutos codiciados: los placeres carnales, el brillo social, el éxito literario, la riqueza; en la zona sombría, su envés: el sufrimiento, el escarnio público, el olvido, la pobreza. Esta dicotomía, prefigurada en muchos de los cuentos de Wilde, parece uncida a la vida y la obra de muchos escritores. Está el caso de los escritores que se retiran de la vida para poder escribirla. Un caso paradigmático es el de Proust, que después de derrochar su juventud en saraos con la ‘crema’ del quartier Saint-Germain, sin apenas obra publicada, abandona toda vida social y se encierra en casa para embarcarse hacia la que será una de las galaxias más fascinantes de la literatura universal, En busca del tiempo perdido. Nunca sabremos si a Proust lo recluyó en su habitación (y en la escritura) el asma o si, más bien, fue el cansancio por la vida lo que le condujo a encerrarse, so pretexto de estar enfermo, para recobrar el tiempo perdido (re)escribiéndolo. Ya lo dijo Semprún en uno de sus títulos: la escritura o la vida.

lunes, 4 de septiembre de 2023

Un personaje / María Callas


Ilustración de Ana Regina García

MUJERES ENCERRADAS

«Cada vez que salgo ahí fuera se lanzan contra mí»: por qué María Callas se recluyó totalmente sus últimos días

La soprano más famosa de todos los tiempos, María Callas o cómo el desamor de Onassis y la fama le quitaron las ganas de salir a la calle para siempre.


BLANCA LACASA
24 MAR 2020 08:33


A lo largo de la historia de la humanidad (desde Juana La Loca hasta Zelda Fitzgerald) la reclusión ha sido para las mujeres un método defensa instintivo o un castigo social. En el caso de María Callas, fue ambas cosas.

domingo, 3 de septiembre de 2023

Un personaje / Mina Mazzini


Mina Mazzini
Mina Mazzini. FOTO: ILUSTRACIÓN DE ANA REGINA GARCÍA

MUJERES ENCERRADAS

El misterio de Mina: ¿por qué la cantante italiana lleva confinada desde 1979?

Al estilo de una Marisol/Pepa Flores, Mina, una de las más grandes estrellas de la canción ligera italiana decidió desaparecer para el gran público y encerrarse en su casa suiza a finales de los setenta. Las razones nunca han estado claras, pero a los 80 años sigue en sus trece.

La semana pasada, la cantante italiana Mina cumplió 80 años. En estricto confinamiento. Y no sólo por las circunstancias globales. La reclusión, a Mina, le viene de lejos. De tan lejos que estas últimas semanas ha corrido un meme por toda Italia en el que se podía leer: “Mina no sale de casa desde el 23 de agosto de 1978. Mina es inteligente. ¡Sé como Mina!”. Aparte de lo ingenioso del chascarrillo, este meme nos viene a recordar que Mina, 42 años después de su casi total desaparición pública sigue siendo un referente que vale para casi todo. Incluso para quedarse en casa.

jueves, 31 de agosto de 2023

Un personaje / Elizabeth Báthory, la condesa sangrienta

 

La condesa sangrienta
Ilustración de Santiago Caruso



MUJERES ENCERRADAS

La condesa sangrienta se quedó sin suministros

Considerada la Drácula femenina, la aristócrata húngara a la que se atribuye bañarse en sangre de doncellas fue emparedada en su castillo


Jacinto Antón

20 de abril de 2020

Es tentador decir que la condesa sangrienta se quedó durante su confinamiento sin productos de baño, pero probablemente sería una broma gruesa y además no del todo exacto. La aristócrata húngara Elizabeth Báthory (Nyirbátor, 1560-Csejthe, 1614), también conocida como la Alimaña y la Loba, que son motes como para ir a visitarla, ha pasado a la historia por los horrendos crímenes de que la acusaron y en general se la recuerda sobre todo en la imaginación popular por bañarse en sangre de doncellas para mantenerse joven. Condenada en 1610 al confinamiento para el resto de sus días en su castillo de Csejthe, actual Chactice, Eslovaquia -murió cuatro años después, con el aburrimiento que hoy no nos cuesta nada imaginar-, evidentemente dejó de poder echar mano de las jóvenes con las que daba salida a sus pulsiones criminales. Pero en realidad, aunque nos fascine la imagen de la mujer solazándose en su rojo baño producto del asesinato, no está acreditado que ese fuera uno de los delitos que cometió y por los que la castigaron.

martes, 29 de agosto de 2023

Un personaje / Zelda Fitzgerald

Ilustración de Ana Regina García


MUJERES ENCERRADAS

Zelda Fitzgerald, la primera ‘it girl’: vivir en llamas y morir calcinada

'Mujeres recluidas’- capítulo XII: pintora, bailarina y escritora, Zelda murió en el incendio del enésimo sanatorio mental en el que estuvo internada. Su trágico final fue la triste alegoría perfecta de la complicada existencia de la primera 'it girl' de la historia.

SILVIA LÓPEZ
27 ABR 2020 23:59
Tan talentosos como Rooney Mara y Joaquin Phoenix, tan indómitos como Kate Moss y Johnny Depp y tan atractivos como Angelina Jolie y Brad Pitt, así debían resultar para prensa y público Zelda Sayre y Francis Scott Fitzgerald, la pareja que tan (trágicamente) simboliza la juerga de la era del jazz y la resaca que vino después. El escritor murió prematuramente a causa de su mórbido alcoholismo. Y ella, calcinada en un incendio en un sanatorio mental. Más alegórico imposible. Hasta las fechas de sus biografías están llenas de significado: se conocieron el año en que acabó la Primera Guerra Mundial, se casaron cuando empezaron los locos 20 y se derrumbaron en 1929. Se ha dicho que Scott la saboteaba porque tenía celos de su talento (Hemingway inició el rumor y la genial primera biógrafa de Zelda, Nancy Mitford lo apuntaló), que ella era una flapper sin sustancia y que en realidad nunca se quisieron. La más completa recopilación de cartas entre ellos, Querido Scott, querida Zelda (Lumen), desmiente prácticamente todos esos mitos o, al menos, demuestra que la realidad era mucho compleja. Tanto como la personalidad de ambos.
La correspondencia (una delicia literaria) desvela que él era bastante inseguro (a pesar de su deslumbrante genialidad), que ella tenía un talento para la escritura inmenso (pero inclasificable y difícilmente canalizable), que hubo celos (pero también apoyo y admiración), y, sobre todo, que se quisieron (o al menos, se necesitaron y buscaron mutuamente) sin descanso. También revela que, pese a aparentemente vivir en una fiesta, no hubo demasiada dicha. “Me pregunto por qué no hemos sido nunca demasiado felices”, escribe en una de sus cartas Zelda.

Eternamente joven

Era la hija díscola de un severo juez en el Tribunal Supremo de Alabama. Nació y creció en Montgomery, donde fue una precoz celebridad por su belleza, rebeldía y su libre sentido del humor. A los 10 años hizo una llamada de broma que movilizó a los bomberos de la localidad inventándose que había un niño encerrado en una azotea. A los 17 años fumaba y bebía, coqueteaba (con maestría, como se ve en las cartas) con hombres y adolescentes, y se bañaba con trajes color carne para simular que estaba desnuda. Según recoge Sally Cline en Zelda Fitzgerald: her voice in paradise, en el anuario escolar escribió bajo su foto “¿Por qué toda la vida debe ser trabajo, cuando todos podemos pedir prestado? Pensemos únicamente en el hoy y no nos preocupemos por el mañana”. En 1918 recaló en una de las fiestas en las que se solapaba su existencia Francis Scott Fitzgerald (ella tenía 18 y él 23), que se preparaba para servir en la I Guerra Mundial (algo que impidió el armisticio meses después). Se obsesionaron el uno por el otro, una obsesión que perduraría hasta el final de ambos. Francis estaba convencido de que le aguardaba un destino excepcional, que necesitaba una “chica de oro” a su lado y que ella solo le correspondería si él tenía éxito (tres constantes en muchos de los protagonistas de sus novelas y relatos). “Me he enamorado de su valentía, de su sinceridad y de su apasionado autorespeto”, escribió acerca de la joven sureña a un amigo.
 Muchos creen que el rechazo de Daisy (la caprichosa protagonista de su novela más famosa, El gran Gatsby) a su pretendiente de clase social inferior está inspirado en ella (de hecho, se basa en Ginevra King, una joven de la alta sociedad de Chicago, que fue su primer amor y que, efectivamente, despreció a Scott, antes de conocer a Zelda). Ésta, en realidad, le insistía en decenas de cartas de juventud que a ella no le importaba el dinero y lo que éste pudiera obtener. La breve ruptura al principio de su idilio se debió a que Zelda se equivocó de sobre, y a él le llegó una respuesta destinada a otro de sus muchos pretendientes (pese a que Zelda nunca le había ocultado que seguía saliendo con otros). Scott, que había cortado movido por sus propios celos en verano de 1919, volvió a ella meses después cuando hubo vendido a una editorial el manuscrito de A este lado del paraíso, como si el motivo de la ruptura hubiera sido la falta de solvencia del novio. Las inseguridades de Scott y su capacidad de reinterpretar su propio pasado pasarían factura a la pareja en sus 20 años de matrimonio. En una carta desde un sanatorio suizo, ella le escribiría 12 años después: «Tu exposición de la situación resulta poética, por más que no guarde relación alguna con la verdad. (…) Envidio los procesos mentales que te permiten distorsionar las circunstancias hasta convertirlas en un ejemplo de rectitud por tu parte».

Hermosa y maldita

“No hay fotografía de Zelda que le haga justicia: todo el que la conoció resaltó su belleza, pero también algo más, un aura, había algo especial en su forma de presentarse, de vestirse…”, explica Jackson Bryer, biógrafo de Scott. Finalmente, se casaron y residieron en una frenética Nueva York testigo de sus primeras grandes juergas y mayores discusiones (a menudo recogidas en la prensa, que inauguraba con ellos la cultura de celebridad). Él era un escritor cada vez más famoso, y tomaba ideas y frases textuales de su esposa. De hecho, puso en labios de Daisy una frase que Zelda había pronunciado bajo los efectos de la anestesia del parto de su única hija Frances (Scottie), al saber que había sido niña: “Espero que sea tonta… Lo mejor que le puede pasar a una niña en este mundo es ser una hermosa tontita». También llegó a copiar, con su permiso, extractos del diario de su mujer en sus textos, por lo que ella declaró a la prensa: “Me parece que en una página reconocí un fragmento de un diario viejo mío, el cual misteriosamente desapareció poco después de mi boda y, también fragmentos de una carta, la cual, considerablemente editada, me resultó familiar. De hecho el señor Fitzgerald — me parece que así es como escribe su nombre— parece creer que el plagio comienza en el hogar”. Era su ingeniosa forma de promocionar la venta de Hermosos y Malditos, pero hubo quien interpretó resentimiento en el sentido del humor y la rapidez mental de Zelda. Aunque ambos escribían con éxito (Scott, novelas y relatos; ella, artículos e historias cortas), su ritmo de vida les llevó a endeudarse y decidieron instalarse en París donde el cambio del dólar les favorecía. En Europa, más fiestas, más borracheras y más excentricidades, más escándalos de celos y la irrupción de Ernest Hemingway en sus vidas. Scott ayudó a éste publicar sus primeros escritos y él le correspondió introduciéndolos en el círculo de la Generación perdida (Faulkner, Dos Passos…). De modo que, cuando el novelista no estaba escribiendo, se estaba emborrachando. Zelda se sintió sola y abandonada. Sobrevivió a una sobredosis de somníferos (de la que nunca hablaron y, por tanto, no se sabe si fue accidental o voluntaria) y buscó una forma de arte totalmente ajena a su esposo. Tras probar con la pintura se dedicó obsesivamente al ballet. Aunque lo había practicado de niña, a los 27 años era demasiado mayor para aspirar al nivel que pretendía. En sus compulsivos entrenamientos, quedó obnubilada por su profesora de baile, Liubov Yegórova. La posibilidad de ser lesbiana la atormentaba (y añadía el enésimo conflicto a su mente). Pese a sus limitaciones, llegó a bailar profesionalmente en La Riviera francesa, pero precisamente cuando ambos regresaban a París tras estas funciones, tomó el volante por sorpresa a su marido y trató de despeñar el coche por un precipicio. Era octubre de 1929 y la bolsa de Nueva York acababa de desplomarse. «Terminaba la orgía más cara de la historia”, escribió Scott en un artículo años más tarde.

Creatividad cautiva

Eugen Bleuler, psiquiatra coetáneo y colega de Freud, acuñó el término «esquizofrenia» en 1908 para definir una enfermedad física y mental (que antes se consideraba vagamente demencia precoz) la cual, a través de “ataques progresivamente deteriorantes”, iba destruyendo el comportamiento y la personalidad de los afectados. Bleuler personalmente diagnosticó a Zelda en 1930. Desde entonces pasó largas temporadas en diferentes sanatorios mentales de Europa y Estados Unidos (es justo reconocer que Scott buscó para ella los mejores especialistas) hasta que en 1943 en un manicomio de Carolina del Norte se desató un incendio en el que murió calcinada junto a otras ocho mujeres. En la colección epistolar de ese periodo se puede apreciar la volatilidad de su humor. “Zelda asegura estar en contacto directo con Cristo, Guillermo el Conquistador, María Estuardo, Apolo y toda la parafernalia y las bromas del asilo de locos…”, escribió en una carta a sus amigos Scott. Tan atormentado estaba que preguntó directamente a los médicos si él había sido el detonante de la locura de su esposa; y ellos le respondieron que la ezquizofrenia era un proceso inevitable y que él (solo) lo habría adelantado en el tiempo. Ni los doctores, ni la familia de Zelda ni ella misma le permitieron librarse del todo de la culpa. Se marchó a Hollywood a trabajar de guionista donde mantuvo una relación con la columnista Sheilah Graham. Allí murió de un infarto escuchando la radio.
 En sus ingresos, Zelda experimentaba episodios de violencia y melancolía, pero también de lucidez y creatividad. Escribió su única novela, Resérvame el vals, preñada de componentes autobiográficos. Tantos que su marido se enfureció y le obligó a suprimir los pasajes que él iba a emplear en Suave es la noche, la novela también autobiográfica en la que llevaba los trabajando. Zelda accedió y Scott escribió a su editor entusiasmado: «Aquí está la novela de Zelda. Es una buena novela, tal vez una muy buena novela. Estoy demasiado cerca para contarla. Tiene las faltas y las virtudes de una primera novela … Se trata de algo absolutamente nuevo, y debería vender». La correspondencia entre ambos siguió y, en el último año, ella escribía oraciones como «gracias por salvarme. Algún día te salvaré yo a ti». La nieta de ambos, Eleanor Lanahan, escribió que una de las más admirables capacidades de ambos era la de perdonar.



lunes, 28 de agosto de 2023

Un personaje / Leonor de Aquitania

 




MUJERES ENCERRADAS

El calvario de Leonor de Aquitania, la reina promiscua a la que su marido encerró 20 años en una torre

Fue, con permiso de Juana La Loca, la reina más carismástica de la Edad Media. Adorada como icono feminista y reconvertida a "femme fatale" por una historia escrita por hombres, esta mujer culta supo disfrutar de sus dos grandes pasiones: el amor y la política.

SILVIA VARELA
06 MAY 2020 18:42

La imagen más recurrente que tenemos de Leonor de Aquitania es la de Katharine Hepburn, vestida de escarlata intenso, en su papel de reina para la película de Anthony Harvey El León en Invierno (1968). Sucede en una Europa medieval de la segunda mitad del siglo XII, concretamente entre Francia e Inglaterra y es la historia de una crisis dinástica. La película comienza con una actividad imprescindible para sobrevivir en cualquier época violenta: un entrenamiento de lucha entre Enrique II, rey de Inglaterra, y su hijo, dicen que favorito, Juan sin Tierra, el hermano neurótico que usurpa el reino al cruzado Ricardo Corazón León en las aventuras de Robin Hood. Tras la “pelea”, Enrique se dirige hacia Aelis, su joven amante, que le espera cantarina en un bucólico paisaje con estética del siglo XIX; recordemos que en esta época reciente surgió una fuerte admiración por la Edad Media.

domingo, 27 de agosto de 2023

Un personaje / Enya

 


El tortuoso camino que llevó a la cantante superventas Enya a recluirse en un castillo en Irlanda

MUJERES ENCERRADAS

El tortuoso camino que llevó a la cantante superventas Enya a recluirse en un castillo en Irlanda

'Mujeres recluidas’- capítulo XIII: es una de las artistas más ricas de Reino Unido. Lo ha conseguido sin dar conciertos, sin ofrecer entrevistas y viviendo aislada desde hace dos décadas en un castillo victoriano con una decena de gatos.

 | 29 ABR 2020 23:59

«Llevo aquí quince años y te puedo asegurar que no la he visto nunca. La puerta está siempre cerrada», contaba un vecino en 2001 al diario The Independent. «A Bono y a su mujer siempre se les ve pasear por aquí. A ella nunca. El otro día vi a una mujer en chándal y zapatillas y creo que era ella, pero no lo sé», añadía otro. En los primeros años del siglo XXI, la prensa se preguntaba dónde estaba Enya; la artista llevaba una década en la cresta de la ola y, de repente, había dejado de producir (lanzó el album A day without rain en 2000 y pasaron cinco hasta que se supo de ella, con el siguiente, Amarantine, en 2005). Después se dieron cuenta de que no tenía sentido preguntárselo: Enya haría muchos más parones y desaparecería muchas veces más después de aquello, a encerrarse en un castillo victoriano de altísimos muros de piedra y puertas de acero.
¿Cómo es posible que una artista que no da conciertos ni entrevistas y vive recluída sea una de las más ricas de Reino Unido?, se preguntaba la revista Vice. La respuesta no es sencilla, pero tiene lógica: Enya siempre ha estado donde tenía que estar y no ha estado donde no tenía que estar. Desde que dejara el grupo familiar de música celta Clannad a principios de los ochenta,  solo ha tenido dos colaboradores habituales; su manager y productor Nicki Ryan y su mujer Roma Ryan (que viven a escasos metros de su castillo y a los que ella se refiere siempre como «sus amigos»). Con ellos graba, mezcla y organiza sus apariciones públicas desde hace treinta años. No admite concesiones. Tanto es así, que cuando firmó su primer contrato con Warner, siendo una artista novel,  se las ingenió para obtener una claúsula en la que el gigante discográfico le otorgaba libertad creativa total y ninguna fecha límite de entrega. Lo que no se esperaban, quizá, es que una artista de género inclasificable, que bebe del new age, de la música tradicional irlandesa y de los coros medievales, terminara por vender más de 70 millones de copias en todo el mundo.

martes, 15 de agosto de 2023

Un personaje / Emily Dickinson

Emily Dickinson a los 16 años, en el seminario de Mount Holyoke, entre diciembre de 1846 y principios de 1847

Emily Dickinson a los 16 años, en el seminario de Mount Holyoke, entre diciembre de 1846 y principios de 1847


Emily Dickinson, una mujer encerrada en el lenguaje

Luciano Sáliche

12 de diciembre de 2017

Es un miércoles cualquiera de 1842 en Amherst, un pequeño pueblo de Massachusetts. Emily Dickinson tiene once años y está en su cuarto, en la planta de arriba, mirando por la ventana cómo los rayos del sol se filtran por entre los árboles. Es una casona inmensa, a seis kilómetros del sinuoso río Connecticut, construida por sus antepasados. Ahora su mirada vuelve hacia una hoja sobre el pequeño escritorio donde está sentada y continúa —como hará el resto de su vida y sin parar— escribiendo. "Hoy es miércoles, y ha habido clase de oratoria. Un joven leyó una composición cuyo tema era 'Pensar dos veces antes de hablar'. Me pareció la criatura más tonta que jamás haya existido, y le dije que él debiera haber pensado dos veces antes de escribir".

lunes, 14 de agosto de 2023

Personajes / Big y Little Edie

Big y Little Edie: las ‘primas’ de Jackie Kennedy que enloquecieron aisladas (y envueltas en visones) en su mansión en ruinas
Ilustración de Ana Regina García



MUJERES ENCERRADAS

Big y Little Edie: las ‘primas’ de Jackie Kennedy que enloquecieron aisladas (y envueltas en visones) en su mansión en ruinas




 Adoradas por la alta sociedad neoyorquina, reinas de las fiestas en los Hamptons y familiares directas de Jackie Onassis y Lee Radziwill, las Beale Bouvier vivieron recluidas y olvidadas hasta que un documental de culto retrató su decrepitud y las convirtió en las estrellas que siempre desearon ser.



LETICIA GARCÍA 
22 ABR 2020 23:59



“Si Little Edie estuviera aquí esta noche, probablemente haría su típico baile”, contestó Drew Barrymore al recibir el Globo de Oro por interpretar su vida en 2010. Pero no estaba. Little Edie murió en 2002 y, pese al culto que le profesaron miles de personas en las últimas décadas de su vida, lo hizo sola y arruinada. Eso sí, lejos de Grey Gardens, la casa en la que permaneció décadas confinada (no queda muy claro si a su pesar) y que le dio, por fin, la popularidad que ansiaba desde pequeña, aunque por el camino su vida cambiara radicalmente.

sábado, 12 de agosto de 2023

Un personaje / Blanche Monnier

La Terrible Historia de Blanche Monnier — Steemit
Blanche Monnier

MUJERES ENCERRADAS LA SECUESTRADA DE POITIERS

La terrible historia de la bella joven encerrada 25 años en su cuarto

En 1901 Francia descubrió con horror el caso de Blanche Monnier, secuestrada en una habitación a oscuras y maltratada por su familia


Madrid, 26 MAY 2020



Al principio, su acomodada y prestigiosa familia excusaba la ausencia en sociedad de la joven Blanche diciendo que estaba en un internado en el Reino Unido. Como pasaban los años, el pretexto cambió a que se había mudado a Escocia. 25 años después de que alguien en Poitiers la hubiera visto en público por última vez, el fiscal general de París recibe un anónimo: