Mary Oliver, Pájaro rojo
Nobody owns the hearts of birds.
Mary Oliver, Red Bird
El primer pez
que atrapé en mi vida
no quería quedarse
quieto dentro del balde,
sino que se sacudió y succionó
la abrasadora
extrañeza del aire
y murió
con el lento brote
de los arcoiris. Luego
corté su cuerpo y separé
la carne de las espinas
y lo comí. Ahora el mar
está dentro de mí: soy el pez, el pez
brilla en mí; resucitamos,
nos enredamos, sin duda caeremos
nuevamente al mar.
Con dolor y dolor, y con más dolor
nutrimos esta trama frenética,
alimentados
por el misterio.