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miércoles, 28 de febrero de 2018

Casa de citas / Sergio Ocampo / Petro y resentimientos



Sergio Ocampo Madrid

PETRO Y RESENTIMIENTOS



Y en medio de toda esa improvisación, un discurso de lucha de clases, de resentimientos, que da votos, pero que no genera cultura ni construye más ciudadanía. Eso, en el fondo, es lo que más me asusta de él: esa doctrina de confrontar ricos y pobres para gobernar. Mucho hay de Chávez en esa estrategia, aunque la eventual venezolanización de Colombia me siga pareciendo un cuento chino; chimbo; ni aun con Petro en el poder.




Por qué Petro no











Casa de citas / Sergio Ocampo / Petro y la Bogotá humana




Sergio Ocampo Madrid

PETRO Y LA BOGOTÁ HUMANA



En verdad la Bogotá Humana fue un gran desastre. Y lo digo desde mi percepción de bogotano de a pie, del que monta en Transmilenio y camina y anda en bicicleta; el que la vive y la siente lumpenizada en cada esquina, menos apropiada por la gente que nunca, aunque más invadida, más informalizada, sucia, ajena. Con una inclusión más de forma que de fondo; superficial e impuesta a la brava. Como hace las cosas el populismo. Una en la cual colarse en Transmilenio es una conquista social, un derecho, lo mismo que subirse a pedir o a vender; igual que llenar los espacios públicos de mero rebusque. O contaminar los muros con aerosol. Reivindicaciones falsas; falsas soluciones. Esa fue la ciudad de Petro: la fracturada de siempre en estratos y en puntos cardinales, pero obligada a expiar el pecado de la inequidad, empobreciendo todo; nivelando por lo bajo.











Casa de citas / Sergio Ocampo / Petro, el alcalde



Sergio Ocampo Madrid
PETRO, EL ALCALDE

Voté por él con ilusión a la Alcaldía, y la ilusión me duró el primer año, porque luego ya se hizo evidente el autócrata que lo habitaba, portador del mismo virus mesiánico de su gran opositor. El mesianismo y hasta el absolutismo y la terquedad pueden ser soportables en un gobernante cuando demuestra resultados; cuando se ven transformaciones. Y no hablo solo del concreto. En el caso de Petro, yo no sentí un proyecto de ciudad más allá del vaivén de su tono temperamental, de los “globos” que lanzaba, o sea de esas propuestas que eran flor de un día, efectistas y sin sustentos técnicos.


Por qué Petro no