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sábado, 17 de agosto de 2024

Un libro / Las vacas de Stalin, de Sofi Oksanen

 



ARGUMENTO

Las vacas de Stalin cuenta la historia de tres mujeres: Sofía, Katariina y Anna, es decir,  la abuela, la madre  y la hija respectivamente. 

En los años 70 Katariina es una joven de Tallin (Estonia) que tiene un novio finlandés con el que piensa casarse y establecerse definitivamente en Helsinki. Desde finales de los años 40, Estonia permaneció sometida al gigante ruso no consiguiendo la independencia hasta el año 90. Katariina encuentra en su novio una esperanza para poder escapar de una vez del hambre, las prohibiciones y la represión del régimen soviético.

Anna – al igual que Sofi Oksanen, autora del libro – al ser de madre estonia y padre finlandés tiene el corazón dividido: por un lado, se siente finlandesa por los cuatro costados pero a la vez profundamente estonia. Sin embargo, no le gusta que a los estonios se les considere rusos o se les llame soviéticos. Tampoco entiende ese empecinamiento por parte de su madre de ocultar su verdadera nacionalidad al resto de personas. La chica posee además una fuerte personalidad y no quiere repetir los mismos errores que cometió ésta. 

Pero lo más curioso de todo (y lo más trágico a la vez) es el extraño placer – comparable para ella con hacer sexo con un hombre - que siente por devorar todo tipo de comida para vomitarla inmediatamente después; es decir: no considera la bulimia como un problema sino como el mejor recurso para poder comer de todo y seguir manteniéndose delgada y atractiva. También Oksanen padeció los brutales efectos de esta enfermedad y de alguna forma este personaje se nos antoja como una suerte de alter-ego de la escritora.

En Estonia, la abuela Sofía sigue ejerciendo de superviviente nata, aunque nada podrá borrar de su memoria los duros años vividos durante el régimen estalinista.

LA AUTORA

Sofi Oksanen (Jyväskylä, Finlandia, 1977) vive en Helsinki, donde estudia Dramaturgia en la Academia de Teatro. Las vacas de Stalin es su primera y aclamada novela. Nominada al prestigioso Premio Runeberg, Oksanen se atreve a denunciar la hipocresía de la sociedad finlandesa actual. En 2005 publicó su segunda novela, Baby Jane, que afianzó su prestigio ante la crítica, y en 2007 se estrenó en el Teatro Nacional de Helsinki su primera obra teatral.

Opinión: 

Lo primero que llama la atención de esta novela es la libertad con la que la autora juega con el punto de vista de la narración, alternando constantemente la primera persona y la tercera. Este viraje es constante, continúo. Se produce de manera algo caprichosa para mi gusto pero tampoco resulta un handicap imposible de superar que nos impida seguir con facilidad la trama de la historia. No hay lugar para la confusión principalmente porque el giro de un punto de vista a otro se hace con suavidad, fluidez y sin molestos subrayados; tan sólo cuando se narra la historia de Katariina, la madre, se señala el año en el cual sucede la acción. Esto permite que nos acomodemos enseguida y sin dificultad a una manera de contar las cosas que puede resultar, eso sí, un tanto insólita o chocante para el lector poco acostumbrado a este tipo de experimentos narrativos.

Existe también no sólo una alteración del punto de vista sino también cronológico. Los recuerdos de cada una de las tres mujeres – aunque básicamente se centran más en los protagonizados por la madre y la hija – se reparten en capítulos secuenciados de manera desordenada. De igual modo, tampoco tal cosa se presta a confusión. Sabemos perfectamente cuándo, dónde nos encontramos y cuál de las mujeres protagoniza la narración aunque tengo la sensación de que toda la novela está contada sólo por Anna. Me da la impresión de que ella es la que nos cuenta en tercera persona las anécdotas que se refieren a Katariina, centradas casi todas en describir su relación sentimental con su novio finlandés (su futuro "papuchi") así como sus deseos de salir de Estonia para marchar a Helsinki y de este modo conseguir escapar del ambiente opresivo y de miseria del régimen soviético. Sin embargo, también puede ser interpretado que quien cuenta esto sea un narrador omnisciente.

Sin embargo, tengo que confesar que escucho su voz con mucha mayor fuerza y claridad, que la percibo mucho más rotunda y nítida, cuando se centra en describir sus "juegos" con la bulimia o comparte sus inquietudes por no volver a repetir la misma historia de su madre. Anna es una rebelde y en parte utiliza su enfermedad como una especie de liberación personal: cuando vomita la comida se siente aliviada, como si se hubiera librado de un enorme peso interior. Por eso, su enfermedad es también un acto de rebeldía a través del cual expresa el rechazo a una realidad que considera injusta, a un secretismo – el que le impone su propia madre sobre su auténtica nacionalidad – que no entiende ni comparte. La odisea de Katariina me interesa menos tal y como está contada, aunque está claro que sirve para explicar muchas cosas del carácter, dudas e inquietudes de Anna y sin esto la narración quedaría incompleta, su personaje absolutamente desdibujado.

Pero además Sofi Oksanen utiliza a Anna como portavoz y testigo de primera mano para describirnos la enemistad y la desconfianza mutua que existía durante los años 70 y 80 principalmente, entre finlandeses, estonios y soviéticos y de las que al parecer todavía quedan algunos rescoldos, sobre todo por parte de los rusos. También expresa la tragedia de las mujeres estonias que cuando llegaban a Finlandia buscando una presente y un futuro mejor finalmente a lo único que podían aspirar era a ejercer como prostitutas para poder sobrevivir.

Es decir, Anna se nos muestra claramente como una suerte de alter-ego de la autora en el cual Oksanen vuelca todas sus vivencias personales como ciudadana mitad finlandesa y mitad estonia.

Narrativamente el texto me parece impecable. Oksanen sabe cómo contar las cosas con una fluidez admirable. A lo largo de los capítulos del libro he percibido la voz de Anna con absoluta nitidez – ya he apuntado algo a ese respecto antes – la voz de Anna contándome su historia, la de su madre y la de su abuela, haciéndome partícipe de sus contradicciones y de sus dudas o disfrutar con su personal sentido del humor y su inteligente uso de la ironía, un arte no sencillo reservado para unos pocos elegidos. 

Joseph B Macgregor


ANIKA ENTRE LIBROS




Casa de citas / Sofi Oksanen / Estonia

Sof Oksanen


Sofi Oksanen
ESTONIA

Estonia fue ocupada tres veces seguidas antes de poder conseguir su independencia de forma definitiva. Finlandia mantuvo su soberanía durante un período algo más largo. Esto influyó en el reflejo de nuestra memoria nacional en la literatura y en el relato de nuestra historia reciente. Ambas literaturas contribuyen a formar una plataforma en una época en que las situaciones políticas imposibilitan cualquier discusión pública estructurada. La literatura resulta esencial para una nación.

Tres de mis novelas ["Las vacas de Stalin", "Purga", y "Cuando las palomas cayeron del cielo"] tratan de la historia estonia reciente y del período de la ocupación. Suelen preguntarme a menudo si son antisoviéticas mis novelas. Pero esta expresión se vincula al pasado y a todo lo que prohibían decir o hacer al vecino ruso. En Finlandia durante el período de "finlandización" la censura recayó muy a menudo sobre las editoriales, la publicación de novelas o de películas críticas hacia Rusia. Se llegó incluso a enseñar cosas falsas en las escuelas. A los niños se les decía que la colectivización de la tierras había sido voluntaria, que la revolución de Praga fue causa de una minoría contrarrevolucionaria, que el socialismo era un sistema que funcionaba bien, y que "el Ejército Rojo había liberado a los Balcanes de la ocupación alemana". Todo era falso, pero nosotros pensábamos que era cierto.

Durante mi infancia, usaba las mismas expresiones que los estonios con respecto a los campos, las deportaciones y demás operaciones de represión: "se fue al bosque", "ha vuelto", "no ha vuelto", "se lo han llevado a Siberia", "lo han detenido". Las personas de mi edad oyeron hablar de Estonia por primera vez cuando estudiábamos los idiomas de origen finlandés.





viernes, 16 de agosto de 2024

Casa de citas / Sofi Oksanen / La tiranía y otros asuntos

 

Sofi Oksanen


Sofi Oksanen
LA TIRANÍA Y OTROS ASUNTOS


Me interesa saber dónde está la chispa que te impulsa a luchar contra la tiranía, aun a riesgo de tu propia vida; a luchar contra algo que no puedes soportar. Quiero saber dónde está el límite a partir del cual ya no puedes soportar
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El arte no puede estar sometido a la corrección política. Además, hablar de este tipo de situaciones con realismo exigía utilizar un lenguaje fuerte, haber hecho otra cosa supondría un anacronismo.

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A pesar de todo, siempre en situaciones extremas, el ser humano es capaz de hacer valer su instinto de supervivencia.

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Las limpiezas étnicas son los peores crímenes contra la Humanidad.

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Me interesan las relaciones de poder, las estructuras de poder. La definición de lo que se considera desorden mental y lo que no. Y las diferentes maneras de reacciones traumáticas. La mente humana en general.

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La literatura trabaja con simples palabras, es cierto, pero te permite entender mucho más entre líneas. La literatura puede alcanzar tu corazón. No estoy segura si mi mundo en los libros es positivo pero espero y creo en el poder curativo de la literatura. Creo que las personas pueden entender diferentes situaciones mucho mejor a través de la literatura y tratar de entender algo que no saben.





Casa de citas / Sofi Oksanen / El tabaco y otros vicios

Sofi Oksanen

Sofi Oksanen
EL TABACO Y OTROS VICIOS

Sofi Oksanen reveló en 2003, en relación con su primera novela, Las vacas de Stalin, que padecía anorexia y bulimia, temas tratados en la misma narración. En octubre de 2005 también habló sobre su hábito de fumar en octubre de 2005.

- De todos los estupefacientes, el tabaco es el número uno para mí. Creo que el tabaco es incluso una buena alternativa en comparación con todos los demás vicios que tiene la gente. Es una sustancia que no afecta en absoluto al resto del rendimiento. Y nunca he oído hablar de nadie que haya tenido un drama de violencia doméstica como resultado de fumar, disparó el escritor.

Para rematar, a propósito de la publicación de Baby Jane, declaró que está del lado de los locos y las putas.

MTV