Elizabeth Olsen
A los cinco o seis años le pregunté a mi madre si había visto morir a alguien. Contestó que sí, que una vez de vista y otra de oídas. Yo le pregunté cómo se podía oír morir a alguien, y me explicó que se trataba de una niña que se había ahogado delante de Prout’s Neck, en los años veinte. Al parecer nadó demasiado lejos y, no pudiendo volver, pidió ayuda a gritos. Varios hombres intentaron rescatarla, pero la corriente tenía una resaca muy fuerte y no consiguieron llegar. Al final tuvieron que quedarse todos en la playa, turistas y gente del pueblo (entre ellos la adolescente que sería mi madre), esperando una lancha de rescate que ni siquiera llegó, y oyendo gritar a la niña hasta que se quedó sin fuerzas y se hundió. Según dijo mi madre, el cadáver apareció en Nueva Hampshire. Le pregunté la edad de la niña, y me dijo que catorce años. Después me leyó un tebeo y me acostó. Otro día me contó la muerte que había visto: un marinero que se tiró a la calle desde el tejado del hotel Graymore de Portland (Maine),
—Reventó —dijo mi madre como si fuera lo más normal del mundo, y tras una pausa añadió—: Lo salpicó todo de un líquido verde. Todavía me acuerdo.
Yo también, mamá.
Ese libro era muy personal. Todo lo que cuenta, hasta el momento en que el niño muere en la carretera, es verdad. Nos mudamos a esa casa junto a la carretera. Era Orrington en lugar de Ludlow, pero pasaban camiones grandes, y el anciano del otro lado de la calle dijo: «Solo quieres verlos por la carretera». Salimos al campo. Volamos cometas. Fuimos a ver el cementerio de mascotas. Encontré al gato de mi hija, Smucky, muerto en la carretera, atropellado. Lo enterramos en el cementerio de mascotas, y oí a Naomi en el garaje la noche después de enterrarlo. Oí todos esos ruidos de chasquidos: estaba saltando sobre el material de embalaje. Lloraba y decía: «¡Devuélvanme a mi gato! ¡Que Dios tenga su propio gato!». Lo incluí directamente en el libro. Y Owen sí que se lanzó a la carga por la carretera. Era un chiquitín, de unos dos años. ¡Le grito: «¡No hagan eso!» Y claro, corre más rápido y se ríe, porque eso es lo que hacen a esa edad. Corrí tras él, le di una placa y lo tiré al arcén, y un camión pasó zumbando junto a él. Todo eso quedó grabado en el libro.
Y entonces te dices a ti mismo: Tienes que ir un poco más allá. Si vas a asumir este proceso de duelo, lo que sucede cuando pierdes a un hijo, deberías atravesarlo hasta el final. Y lo hice. Estoy orgulloso de eso porque lo seguí hasta el final, pero fue tan espantoso al final, y tan horrible. Quiero decir, no hay esperanza para nadie al final de ese libro. Normalmente le doy mis borradores a mi esposa Tabby para que los lea, pero no se lo di. Cuando terminé, lo puse en el escritorio y lo dejé allí. Trabajé en Christine , que me gustó mucho más, y que se publicó antes de Cementerio de animales.
Stephen King
On ‘Pet Sematary’
That book was pretty personal. Everything in it—up to the point where the little boy is killed in the road—everything is true. We moved into that house by the road. It was Orrington instead of Ludlow, but the big trucks did go by, and the old guy across the street did say, You just want to watch ’em around the road. We did go out in the field. We flew kites. We did go up and look at the pet cemetery. I did find my daughter’s cat, Smucky, dead in the road, run over. We buried him up in the pet cemetery, and I did hear Naomi out in the garage the night after we buried him. I heard all these popping noises—she was jumping up and down on packing material. She was crying and saying, Give me my cat back! Let God have his own cat! I just dumped that right into the book. And Owen really did go charging for the road. He was this little guy, probably two years old. I’m yelling, Don’t do that! And of course he runs faster and laughs, because that’s what they do at that age. I ran after him and gave him a flying tackle and pulled him down on the shoulder of the road, and a truck just thundered by him. So all of that went into the book.
And then you say to yourself, You have to go a little bit further. If you’re going to take on this grieving process—what happens when you lose a kid—you ought to go all the way through it. And I did. I’m proud of that because I followed it all the way through, but it was so gruesome by the end of it, and so awful. I mean, there’s no hope for anybody at the end of that book. Usually I give my drafts to my wife Tabby to read, but I didn’t give it to her. When I finished I put it in the desk and just left it there. I worked on Christine, which I liked a lot better, and which was published before Pet Sematary.
The Art of Fiction
The Paris Review
CILLIAN MURPHY
En el punto más alto de su carrera, tras el éxito de Oppenheimer dirigida por Christopher Nolan, Cillian Murphy decidió alejarse de Hollywood y mudarse con su familia a Irlanda. El actor explicó que la decisión estuvo motivada por la crianza de sus hijos y el deseo de darles una infancia lejos del foco mediático.
Patán, grosero, blasfemo, payaso, así llamó a Petro un ofendido cura en una iglesia, y con razón, porque el presidente intergaláctico con ínfulas de teólogo se metió en una zona vedada, la fe. Uno tiene la libertad de creer o no, pero también la obligación de respetar las creencias ajenas.
Sabemos que considerar mujeriego a Cristo es una más de las burradas de Petro, quien el mismo día afirmó con desfachatez que se vive mejor en La Habana que en Miami y que en la cama es inolvidable. Patético. Quienes siguieron el discurso o vieron algunas partes, recordarán su paradito en una sola pierna y con la punta del otro pie tocando el piso, como si fuese un actor o un modelo cuando no es más que un payaso ridículo.
Una burrada que le duele a la gente. Petro se acostumbró a ofender. Pelea con medio mundo y cosecha enemigos sin compasión. Su necesidad de hacerse notar es tan terrible y su ego del tamaño de una catedral. En fin, qué más se puede esperar una persona miserable y absolutamente infeliz.
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| Philip Glass |
PHILIP GLASS, 89
El compositor estadounidense Philip Glass, considerado por algunos como uno de los compositores contemporáneos más influyentes, está de cumpleaños.

Catherine O'Hara, la icónica actriz de películas como Home Alone ("Mi pobre angelito") y Beetlejuice, murió este viernes a los 71 años.

Jade Jagger nos recibe en Kempsford Manor en una jornada cargada de emoción y significado. La reconocida artista multidisciplinar nos abre las puertas de su casa de campo, un lugar estrechamente vinculado a su historia personal y familiar, testigo de innumerables recuerdos, encuentros y momentos compartidos a lo largo de los años. Con un estilo georgiano, se alza en el pintoresco pueblo de Kempsford, cerca de Fairford, al sureste de los célebres Cotswolds ingleses. Construida originalmente entre 1700 y 1750 y ampliada posteriormente locon destacados añadidos del período Regencia, la residencia combina un carácter arquitectónico clásico y elegante con la atemporalidad de quienes saben convertir un hogar en refugio y testigo de vida.
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| Miles Davis |
Antes del centenario del nacimiento de Davis, músicos como Terence Blanchard y John Scofield analizan su brillantez: desde su fraseo suave y su toque espiritual hasta sus ásperas palabrotas y sus trajes de cuero.
Amar Kalia
Viernes 30 de enero de 2026

el 25 aniversario de 'Matrix', de las hermanas Wachowski, recuperando la entrevista a Keanu Reeves publicada en nuestra revista en 1999.
POR REDACCIÓN FOTOGRAMAS Y MARÍA BERNAL
En la última década ha sido chapero, héroe de acción, yuppy, caballero shakespeariano, policía, joven Buda y víctima de Drácula, experiencias más gratificantes en lo personal que en lo económico. Cinco años después de 'Speed', Keanu Reeves se puede decir que ha resucitado como estrella: lidera de nuevo la taquilla gracias a 'Matrix' , una mezcla de cine espectáculo e historia filosófica en la que vuelve a hacer de salvador. Siempre celoso de su vida privada, ha hecho una pequeña concesión para entrar en la matriz de su personalidad y, entre otras cosas, hablar de planes de futuro y de por qué todavía hoy los hay que dudan de su talento.
Descritas por un investigador como si "ya estuvieran muertas", estas enigmáticas criaturas son una de las especies menos comprendidas del planeta.
Leyland Cecco
22 de enero de 2026
El tiburón de Groenlandia, un animal del que un investigador (cariñosamente) dijo que “parece que ya está muerto”, es también una de las especies menos comprendidas y biológicamente enigmáticas del planeta.
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| Hillary Mantel |