martes, 15 de septiembre de 2026

Un libro / The Shadow in the Garden by James Atlas


James Atlas

LA SOMBRA EN EL JARDÍN

Vida de biógrafo

James Atlas emprendió la biografía de Bellow impulsado por la admiración. El entusiasmo se enfrió con el paso de los años y de su conocimiento de las mezquindades del personaje


ANTONIO MUÑOZ MOLINA
27 OCT 2017 - 09:07 COT


Cada vida humana es improbable y única. Cada una es un misterio. Henry James escribe: “Nunca pienses que puedes decir la última palabra sobre alguien”. James Atlas corrige: “Tampoco la primera”. James Atlas sabe de qué habla. Ha dedicado una gran parte de su vida a averiguar las vidas de otros. Cuando era todavía muy joven se puso a escribir la biografía del poeta Delmore Schwartz, que había aparecido como un cometa en la literatura americana de los últimos años treinta, y que en poco más de una década se hundió en el alcoholismo y la enfermedad mental y murió de un ataque al corazón en un hotel para desahuciados de Nueva York, en la periferia sórdida de Times Square. Atlas era un universitario joven enamorado de la literatura y de esa gran escuela anglosajona de la biografía. En Oxford había estudiado con Richard Ellmann, probablemente el mejor biógrafo literario del siglo, el que contó con tanta erudición como sensibilidad estética y pulso narrativo la vida de James Joyce.

Un personaje / Johb Waters



Almuerzo con John Waters

John Waters: «Nunca sabes si tu camarero aquí es un exconvicto, y creo que eso le añade cierto encanto». Fotografía: Lyndon Hayes
Entrevista

John Waters: "La clave de la felicidad es tener un par de calzoncillos en cada casa".

Este artículo tiene más de 14 años.

El director de cine de culto habla sobre terapia y algunas sorprendentes reglas de etiqueta para dar regalos.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Jon Ronson / “La verdad es que estoy agotada”


«Fueron diez años muy desoladores para mí. Estaba completamente perdida. No encontraba mi camino». Fotografía: Steve Schofield


Entrevista

Monica Lewinsky: "La verdad es que estoy agotada”

Este artículo tiene más de 10 años.

Hace casi 20 años, Monica Lewinsky se vio envuelta en una tormenta política. Ahora ha transformado ese oscuro período en una fuerza para el bien.


Jon Ronson, 
viernes 22 de abril de 2016

Una noche de 2005 en Londres, una mujer le dijo algo sorprendentemente inquietante a Monica Lewinsky. Lewinsky se había mudado de Nueva York unos días antes para cursar una maestría en psicología social en la London School of Economics. El primer fin de semana, salió a tomar algo con una mujer que pensó que podría convertirse en su amiga. «Pero de repente me dijo que conocía a gente muy influyente», cuenta Lewinsky, «y que no debería haber venido a Londres porque no era bienvenida allí».

Cedric Thouvenel / Mujeres

 



Cedric Thouvenel
MUJERES


Eric Bowman / Mujeres 1



Eric Bowman
MUJERES

 El artista Eric Bowman, residente en Oregón, comenzó su carrera como artista comercial en el sur de California, creando pinturas al óleo originales para clientes de alto perfil como Coppertone, Nike, GTE, Hallmark, Kellogg's, Nabisco, Southwest Airlines y el Derby de Kentucky. Su obra también ha aparecido en las portadas de la revista TIME y The Saturday Evening Post, además de numerosos libros, CD de música y otras publicaciones periódicas populares. Sus pinturas al óleo originales se encuentran en numerosas colecciones privadas y corporativas, incluyendo las oficinas de las Grandes Ligas de Béisbol, la NBA y el Servicio Postal de los Estados Unidos. Como pintor de bellas artes, Eric ha obtenido numerosos premios en concursos con jurado y ha expuesto en exposiciones regionales nacionales en algunas de las galerías más prestigiosas del país. Sus pinturas se encuentran en colecciones de todo el mundo, incluyendo Inglaterra, Australia, Canadá y México. Eric Bowman es miembro artístico de la Asociación de Pintores de Óleo de América, miembro de la Sociedad Impresionista Americana y miembro artístico de la Asociación de Pintores de Plein Air de Laguna. Vive con su esposa e hija en Tigard, Oregón.


domingo, 13 de septiembre de 2026

Un escritor / Thomas Berhard



Thomas Bernhard


Una adicción tardía


"Hasta hace unas semanas yo no había leído nada de Thomas Bernhard. 
Ahora no paro de leerlo."

Thomas Bernhard pertenece al club restringido de los escritores empapados de música


ANTONIO MUÑOZ MOLINA 19 OCT 2013 - 00:01 CET


Thomas Bernhard, en una imagen tomada en Viena en 1976. / IMAGNO/ BARBARA PFLAUM













Cuatro de los cinco breves volúmenes de la autobiografía de Thomas Bernhard que he leído uno tras otro en poco más de dos semanas tienen marcado el precio en pesetas sobre la pegatina desvaída de una librería de Granada que ya no existe. Su formato mismo ya es adictivo, la delgadez idéntica, el color amarillo de la colección internacional de Anagrama, la sequedad de los títulos, las páginas compactas de la traducción de Miguel Sáenz, sin intervalos de puntos y aparte ni división de capítulos. Los cantos están gastados de tantos viajes, de tantas estanterías distintas en las que los he guardado, primero en Granada y luego en Madrid, en las bibliotecas de varios domicilios de Madrid. He llevado conmigo estos libros de una vida a otra y de unas casas a otras durante más de veinte años, casi un cuarto de siglo, y sólo ahora los he leído. El último, Un niño, lo busqué ávidamente en una librería de Madrid cuando ya había terminado los cuatro primeros, temiendo no encontrarlo. Pero allí estaba, en una estantería alta, y lo alcancé con una codicia que parecería más propia de las lecturas ansiosas de la juventud.

Un escritor / Silvestre Revueltas

Silvestre Revueltas


Aparición de Silvestre Revueltas

Le importaban demasiado la política, las películas y las cantinas como para someterse a la astucia de quien se labra una carrera


ANTONIO MUÑOZ MOLINA
27 MAY 2016 - 10:04 COT

Silvestre Revueltas decía que soñaba con una música para cuya transcripción no existían caracteres gráficos. Nació en la última noche del siglo XIX y murió de pulmonía en la Ciudad de México sin haber cumplido los 40 años, después de una noche de borrachera y mucho frío en la que parece que le regaló su chaqueta a un mendigo. La derrota de la República española y el desencanto de las promesas no cumplidas de la revolución mexicana habían acelerado su alcoholismo y su depresión.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Un escritor / Joseph Roth

Joseph Roth, el patriota de los hoteles

El austriaco no solo escribía sus artículos a toda prisa en agobios de última hora que se convertían en rachas de inspiración. También sus novelas más ambiciosas las escribió así


Antonio Muñoz  Molina
El País, 2 de junio de 2017


Durante la mayor parte de su vida adulta, Joseph Roth vivió en los hoteles y escribió en los periódicos. La vida en el hotel equivale en su provisionalidad a la escritura en el periódico. En el hotel se vive unos días o unas semanas y no se tiene más equipaje que el que cabe en una maleta. Lo que se escribe para el periódico se hace con cierta rapidez, durante periodos tan breves como estancias de hotel, y una vez publicado deja de existir de inmediato. Viviendo en hoteles de ciudades europeas durante toda la segunda mitad de su vida, Joseph Roth tenía una continua sensación de precariedad que se le fue agudizando con la pobreza y con la proximidad creciente de una catástrofe que él había sido uno de los primeros en vaticinar. En los primeros años veinte, en un artículo sobre un balneario para turistas en el Báltico, ya se fijó en las banderas con esvásticas que empezaban a ondear sobre las quintas y los paseos marítimos. Escribiendo en los periódicos a destajo, con las urgencias y los sobresaltos habituales del medio, sentiría que su vocación literaria no llegaba a cuajar en un proyecto sostenido. Uno imagina que las grandes novelas son el resultado de la calma y de la lentitud: los novelones majestuosos que publicaba, por ejemplo, Thomas Mann por aquellos mismos años en los que Joseph Roth vivía y escribía a salto de mata, de hotel en hotel, con la prisa de la hora de cierre, con la alarma de encontrar un teléfono desde el que dictar un artículo, o una oficina de teléfonos abierta, o una estafeta de correos desde la que enviar las páginas recién escritas en un sobre con un sello de urgente.

Un escritor / Karl Ove Knausgård






Contarlo todo

Lo que yo encontraba en Knausgård era una especie de agotadora perseverancia administrativa


Antonio Muñoz Molina
5 de octubre de 2018

Karl Ove Knausgård, en Ystad, el pueblo sueco donde vive.
Karl Ove Knausgård, en Ystad, el pueblo sueco donde vive.  CLAUDIO ÁLVAREZ


La cultura literaria americana, que está muy regida por el esnobismo, necesita rendirse cada cierto tiempo a una novedad exótica: un autor o autora de origen periférico, de nombre inusual, que preferiblemente no escriba en inglés, y además que al dar bien en las fotos pueda adquirir una cierta cualidad icónica. El gran descubrimiento de los últimos años ha sido Karl Ove Knausgård: escribe en noruego, tiene aspecto de actor o de capitán de barco en una película, sale fumando en las fotografías. Cuando se tradujo al inglés el primer volumen de la novela que atrajo de golpe la atención sobre él, Mi lucha, un conocido mío de Nueva York, una de esas personas excepcionalmente sensibles a los primeros indicios de una moda que viene, se mostró asombrado y casi decepcionado de que yo no lo hubiera leído ya, y me urgió a que lo hiciera. El lenguaje de la publicidad ya sirve para todo: Knausgård era “the Next Big Thing”. Venía además con la etiqueta francesa de la “autofiction”, y en Estados Unidos todo lo que suene a intelectualismo francés provoca todavía una mezcla muy curiosa de fascinación y nerviosismo: nadie quiere arriesgarse a no estar a la última.

viernes, 11 de septiembre de 2026

Un libro / Abasalon, Absalón, de Faulkner


William Faulkner
¡Absalón, Absalón!

Las glicinias de Faulkner


ANTONIO MUÑOZ MOLINA
18 OCT 2008


La noche del 31 de enero de 1936 William Faulkner fechó la última página del manuscrito de ¡Absalón, Absalón!, en su casa de Rowan Oak, en Oxford, Misisipi. No hay testimonios sobre su estado de ánimo en ese momento, pero no nos cuesta nada imaginar la extenuación y la felicidad, el repentino vacío, el estupor incrédulo de haber terminado. Vería las páginas, el escritorio, la habitación en la que se había quedado trabajando hasta tarde, tras una niebla de ligero mareo, de humo de tabaco y alcohol. Tenía menos de cuarenta años y estaba aposentado en el centro de su vida y en la cima de su talento. Los libros no le daban para vivir ni le habían deparado todavía una consideración indudable, pero el torrente prodigioso de su inspiración no había dejado de fluir durante más de ocho años desde que un día de mayo de 1928, en quiebra y rechazado por sus editores, recibió como un golpe de claridad la imagen de una niña que escala las ramas de un árbol para asomarse a la ventana de la habitación donde su madre está muriendo y se puso a escribir en estado de trance El ruido y la furia.

Un libro / El ruido y la furia, de William Faulkner / La obra maestra






Faulkner
EL RUIDO Y LA FURIA
La obra maestra

El ruido y la furia (Debolsillo), de William Faulkner, la obra maestra del Premio Nobel de Literatura que relata la degeneración progresiva de la familia Compson, sus secretos y las relaciones de amor y odio que la sostienen y la destruyen.

La propia editorial apunta, acerca del libro: «Por primera vez, William Faulkner introduce el monólogo interior y revela los diferentes puntos de vista de sus personajes: Benjy, deficiente mental, castrado por sus propios parientes; Quentin, poseído por un amor incestuoso e incapaz de controlar los celos, y Jason, monstruo de maldad y sadismo. El libro se cierra con un apéndice que descubrirá al lector los entresijos de esta saga familiar de Jefferson, Mississippi, conectándola con otros personajes de Yoknapatawpha, territorio creado por Faulkner como marco de muchas de sus novelas».

William Faulkner nació en Oxford (Mississippi) en 1897 y murió en 1962. Su primera novela, La paga de los soldados, es de 1926. Luego, tras una breve estancia en Europa, publicó Mosquitos (1927), Sartoris (1929), El ruido y la furia (1929), Mientras agonizo (1930), Santuario (1931), Luz de agosto (1932), Pilón (1935), ¡Absalón, Absalón! (1936), Los invictos (1938), Las palmeras salvajes (1939), El villorrio (1940),Banderas sobre el polvo (1948), Réquiem por una monja (1951), Una fábula (Premio Pulitzer 1954), La ciudad (1957), La mansión (1960) y La escapada (Premio Pulitzer 1962), que aparece poco antes de su muerte. Además de las novelas mencionadas y de su enorme producción cuentística, publicó también ensayos, poemas, cartas, obras teatrales y colaboró en varios guiones cinematográficos. En 1949 recibió el Premio Nobel de Literatura.

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Autor: William Faulkner. TítuloEl ruido y la furiaEditorial: DeBolsillo


ZENDA




jueves, 10 de septiembre de 2026

Un libro / El ruido y la furia, de Faulkner


William Faulkner
EL RUIDO Y LA FURIA

Un libro imposible



ANTONIO MUÑOZ MOLINA
25 OCT 2002


A principios de la primavera de 1928 no parecía que William Faulkner tuviera mucho porvenir, ni literario ni de cualquier otra clase. Con más de treinta años, sin ninguna profesión conocida, vivía de trabajos esporádicos, acogido como un zángano en la casa familiar, aislado en su pueblo remoto y palurdo. Estaba comprometido para casarse con una mujer divorciada y con dos hijos, su amor recobrado de la adolescencia, pero nadie sabía -ni él mismo, desde luego- cómo pensaba mantener a su nueva familia. Por esa época había hecho algún trabajo como pintor de brocha gorda, e incluso había probado a destilar licor clandestino, con el que pensaba obtener algún beneficio. Después de un viaje a Memphis, en el que perdió jugando a la ruleta el poco dinero que llevaba, descubrió que su licor había desaparecido: parte robado, parte incautado por la policía, en plena Prohibición.

Un escritor / García Márquez

Gabriel García Márquez
Foto de Colita


Alessandro Baricco

Todo lo que yo le debo


La desaparición de García Márquez no solo era una noticia, sino un pequeño desliz del alma que muchos no olvidarán




Gabriel García Márquez fotografiado en 2010 por Daniel Mordzinski.
Todos morimos, pero algunos mueren más. Tardé poco en entender, el jueves por la noche, que la desaparición de García Márquez no solo era una noticia, sino un pequeño desliz del alma que muchos no olvidarán. Lo entendí por los mensajes que llegaban, por sus frases que empezaban a llover y rebotar por todos lados. Y eso que era bastante tarde, por la noche, en esas horas en las que empieza a no caber nada más, en tu día, y si se atasca el grifo lo dejas pasar y lo aplazas a mañana. Sin embargo muchos nos paramos, un instante, y nos saltamos un latido del corazón.
Que luego, digámoslo, habíamos tenido años para acostumbrarnos a la idea. Gabo se ha deslizado a la sombra despacio, con cierta timidez, y, en el fondo, de la manera más gentil. Casi absurdo para uno que había escrito la eterna e hiperbólica muerte de la Mamá Grande. Es como si Proust hubiese muerto practicando esquí náutico. Pero, bueno, el tiempo para un adiós indoloro él nos lo dio. Creo que muchos niños lo han leído, estos años, e incluso amado, pensando que ya había muerto (al revés, chicos, a pesar de la apariencia, no morirá nunca). Sin embargo, en el momento final, cuando se ha separado de la vida, silenciosamente como un cromo de los futbolistas de un álbum viejísimo, nos hizo daño, y así ha sido.

martes, 8 de septiembre de 2026

Un libro / Aladdin et moi, de Jeanette Winterson

 


Jeanette Winterson © Jean-Luc Bertini

Aladino, Frankenstein y la IA: una entrevista con Jeanette Winterson

Steven Sampson
2 de septiembre de 2026

«Aladino y yo» , un ensayo de Jeanette Winterson, relata su encuentro con el personaje de Aladino y con Las mil y una noches . Se trata de un libro híbrido, a la vez íntimo, erudito y teórico, en el que la autora combina recuerdos personales con reflexiones sobre la historia de la ciencia, los estilos narrativos orientales y occidentales, los grandes mitos —como Drácula y Frankenstein—, la inteligencia artificial y el código binario, tanto en el ámbito de la sexualidad como en la informática. Su ensayo es cautivador.