jueves, 21 de junio de 2018

Casa de citas / Alberto Moravia / Certidumbres




Alberto Moravia
CERTIDUMBRES

Es posible imaginar las cosas más desagradables, e imaginarlas teniendo la seguridad de que son ciertas. Pero la confirmación de esas suposiciones o, mejor dicho, de estas certidumbres, resultará siempre inesperada y dolorosa, como si uno no se hubiera imaginado nada.

Alberto Moravia
El desprecio
Buenos Aires, Losada, 1956, p. 89

Casa de citas / Alberto Moravia / Aceptación




Alberto Moravia
ACEPTACIÓN

Acepté vivir como un hombre que lleva dentro de sí el malestar de una enfermedad amenazadora, pero que no se decide a recurrir al médico.

Alberto Moravia
El desprecio
Buenos Aires, Losada, 1956, p. 40

miércoles, 20 de junio de 2018

Casa de citas / Pierre Louys / Las cigarreras pobres


 Pierre Louys
LAS CIGARRERAS POBRES


Subimos. La casa era inquietante. En la primera puerta había clavada una tarjeta de mujer sin profesión. Encima, la de una florista. Al lado, un cuarto cerrado del que se escapaba un rumor de risas. Yo me preguntaba si aquella criatura no me llevaba a la más vulgar de las citas. Pero, en suma, la vecindad no significaba gran cosa; las cigarreras pobres no escogen su domicilio, y yo no gusto de juzgar a las gentes por el letrero de su calle.


Pierre Louys
La mujer y el pelele
Marenostrum, 2012, p. 84



martes, 19 de junio de 2018

Casa de citas / Pierre Louys / Cigarrera



Pierre Louys
CIGARRERA

¿Quién puede jactarse de haber dicho la última palabra con una cigarrera?

Pierre Louys
La mujer y el pelele
Marenostrum, 2012, p. 75


lunes, 18 de junio de 2018

Triunfo Arciniegas / Diario / Contracorriente



Triunfo Arciniegas
Contracorriente
18 de junio de 2018

Hasta hoy leí el mensaje que me dejó Abi García en el muro de Facebook: "Gracias por tener la valentía de navegar contracorriente, Triunfo".



La oposición a Petro me costó como 200 "amigos". No eran tan amigos, si se piensa bien, y mucho más ahora que disfruto del alivio: ya pasó la pelotera. Un mal menor, desde luego, la mayoría de estos supuestos amigos ni siquiera sé quienes son. 

Me dijeron de todo, hasta traidor. ¿Traidor? Jamás me ha simpatizado Petro, ni él como persona ni su política de socialismo y expropiación ni su delirante idea del salto al vacío, la misma que mantuvo hasta en el discurso de la derrota. Al contrario de tantos, puedo decir que me he mantenido firme. Desde antes del comienzo de la campaña aposté a un solo propósito, simple y elemental: que no ganara Petro. Otros dijeron que mejor me dedicara a escribir y otros que soy mal escritor. ¿En fin qué? Y los más ignorantes, que tengo cultura de Facebook. Ojalá conocieron mi biblioteca, para empezar. Pero, como sabemos, la costumbre es matar al mensajero.



Eliminé los insultos del muro, ni masoquista que fuera para leerlos cada vez que entro al Facebook.

Creo que lo más detesto de toda esta pelotera es la pretendida superioridad moral de algunos debido a su apoyo a un candidato. Y peor aún, si entramos en materia. Tipos que hicieron negocios y fortuna con los peores políticos de este país apoyaron a Petro y se las dieron de decentes. Pronto los veremos ejerciendo cargos y haciendo tratos con el gobierno que repudiaron. Hoy los vemos en un bando, mañana en otro.

Decencia y política, agua y aceite. 

No aspiro a ningún cargo ni lo necesito. No busco beca alguna. Como perfil mantuve durante las últimas semanas un letrero: "Petro no será su presidente. Ni el mío tampoco". Como ya no es necesario, lo cambié esta semana por una foto de la familia: dos de mis doce hermanos, mi hijo René, un par de sobrinos y mi padre. Parecen una banda de rockeros. Puro heavy metal: papá y mis hermanos son herreros. En fin, la familia es lo que queda. La familia es lo que importa. 

Vivo entre Pamplona y Cúcuta y todos los días veo venezolanos camino al exilio: familias destruidas por un catastrófico experimento político, el salto al vacío del chavismo. Todos los días. Duele ver en carne y hueso -más hueso que carne- tantas víctimas del socialismo del siglo XXI. Van por la orilla de la carretera con una botella de agua, arrastrando una maleta o apretando un bulto contra el pecho, sin saber dónde dormirán o qué harán si se enferman. Caminan hasta que no pueden más. Se tienden a la sombra de un árbol. De pronto alguien los socorre. La semana pasada vi gente en un Renault 12 blanco repartiendo comida. Un dato preciso: entre Pamplona y Cúcuta hay setenta kilómetros y un carro los recorre en hora y cuarto. Quien ahora haga ese trayecto, de día o de noche, puede cruzarse con cien o ciento veinte venezolanos camino al duro ejercicio del exilio. Cuando salgo a pasear el perro, a las tres o cuatro de la mañana, no es raro encontrar unos cuantos venezolanos amontonados en una esquina o caminando de un lado a otro para combatir el frío.

Sigo en casa, sigo con los míos. Nos hemos salvado del salto al vacío.

Gracias, Abi.







domingo, 17 de junio de 2018

Casa de citas / Alberto Moravia / Pasolini II

Pier Paolo Pasolini

Alberto Moravia
PASOLINI II



Moravia opina que la condición de homosexual y comunista de Pasolini influyó en su asesinato
.


VANIA LUKSIC: En el extranjero, Pasolini es conocido principalmente por sus películas.
ALBERTO MORAVIA: Es porque no se pueden traducir sus libros. Ante todo, nunca se pueden traducir los poemas. Baudelaire, traducido, no es ya Baudelaire. Por otra parte, los poemas de Pasolini están a menudo escritos en dialecto friuliano, lo cual los hace aún más intraducibles. En cuanto a sus novelas, constituyen una mezcla tal de italiano y de argot, un tal despliegue de capacidad filológica, que constituye la desesperación de los traductores.
Pasolini creía que el subproletariado podía salvar al mundo. Pero ocurrió algo que no había previsto: llegó la prosperidad. Y el subproletariado se precipitó a ella, como todo el mundo. Al ver que todos tendían a convertirse en burgueses, Pasolini quedó decepcionado. Siguió llevando la vida que le gustaba, rodando películas y frecuentando a los muchachos de mala vida de los arrabales. Cierto día, uno de ellos –en realidad, creo que se trataba de un grupo– lo mató.
VL.: ¿Por qué este asesinato? ¿Cree usted que había razones políticas?
M.: Fue y no fue un crimen político. Me explicaré: Pasolini era comunista y homosexual. Esto indignaba a los bienpensantes y a los burgueses, quienes creen que un comunista debe ser moral; un comunista homosexual, ¡es el colmo! En Italia, existe un prejuicio muy fuerte contra la homosexualidad. Los muchachos que lo mataron cometieron prácticamente un crimen obedeciendo una orden pública. Se sintieron autorizados a matar. En un país donde las personas cultivadas dicen que habría que quemar a los homosexuales, es normal que los muchachos de dieciocho años se sientan autorizados a uno de ellos.

Alberto Moravia 
El rey está desnudo: conversaciones con Vania Luksic 
Plaza &Janes, 1982, págs. 159-160


sábado, 16 de junio de 2018

viernes, 15 de junio de 2018

Casa de citas / Alberto Moravia / Viajes III

Alberto Moravia, 1940
Renato Guttuso
Alberto Moravia

VIAJES III


No es una fuga, es un extrañamiento. Un viaje es un trauma, un choque. El viaje no es agradable. muchas veces lo desconocido es desagradable, pero a mí me sienta bien a la salud. Me divierto mucho, pero de una manera no turística. Es como una prueba. Por ejemplo, en Zaire tardé 16 horas de viaje para hacer 200 kilómetros. Dormí en el suelo o comí de lata, de pie, en la selva. Allí no hay hoteles, no hay gasolina, sólo existen los misioneros, que son pobres y viven en unas habitaciones rudimentarias.




jueves, 14 de junio de 2018

Casa de citas / Alberto Moravia / Viajes II



Alberto Moravia

VIAJES II



Nunca he escrito novelas sobre África, pero he hecho viajes bastante complicados. Por ejemplo, por dos veces he recorrido el río Congo. He hecho el viaje de Conrad en Corazón de Tinieblas, y el viaje de Gide, Voyage a Congo, pero no he escrito novelas sobre el Congo, sólo artículos. Todas mis novelas se desarrollan en Roma y en sus alrededores.


Casa de citas / Alberto Moravia / Viajes I



Alberto Moravia

VIAJES I


Los viajes se basan en el exotismo. Se busca en otras partes lo que se cree que no se puede encontrar en casa. Por ejemplo, Stendhal estaba enfermo de exotismo italiano, y Merimee de exotismo español.

miércoles, 13 de junio de 2018

Casa de citas / Alberto Moravia / La vida interior

Alberto Moravia

La Vida Interior
(Fragmento)

Yo: ¿Por qué me describes tan detalladamente los movimientos de su mano?

Desideria: Para darte la impresión de mi perplejidad o, si quieres, de mi curiosidad. Su alusión tan insistente al amor a tres había traído a mi memoria la escena que había sorprendido, sin quererlo, en el dormitorio de Viola. Este recuerdo, y el de la obsesión sodomítica de Tiberi, me habían hecho pensar en que cada hombre (y, naturalmente, cada mujer) tiene un lenguaje erótico propio, al que no puede escapar y no puede variar en ningún caso más de cuanto puede variar la lengua nativa. Así, ahora me preguntaba cuál sería el lenguaje de Erostrato conmigo y de qué precisa comunicación original era su insignificante introducción la caricia casual y genérica de la mano.

Yo: ¿Qué ocurrió luego?

Desideria: Estaba de pie, muy apretada contra él, con el vestido levantado por delante y cayéndome por detrás sobre las pantorrillas. Me sentía en desorden, embarazosa. Entonces hice con varias manos el ademán de tirarme hacia arriba de la falda para desnudarme por completo. Pero él me detuvo con dulzura, y luego, con un empuje gradual, me hizo retroceder hasta la cama y me tumbó boca arriba en la misma. Temiendo que hubiese olvidado mi recomendación, le dije: —Recuerda que soy virgen y que quiero seguir siéndole.

Respondió, cabizbajo: —Puedes estar tranquila.

Tranquilizada, incliné la cabeza hacia los hombros y lo observé con curiosidad mientras me manipulaba para prepararme al amor, con movimientos rápidos, pero exactos y llenos de un curioso aire de devoción, exactamente igual que un sacerdote que prepara apresuradamente un altar improvisado, antes de celebrar en él el rito.

Yo: ¿El rito?

Desideria: Se trataba precisamente de un rito. Lo comprendí no sólo por la reverencia de los gestos con los que me acomodaba, sino también por el hecho de que cuando, finalmente, me tuvo completamente desnuda de la cintura para abajo, con el vestido cuidadosamente doblado sobre el vientre y las piernas completamente abiertas, se arrodilló ante mí y, durante un momento que me pareció interminable, se dedicó a una especie de contemplación casi religiosa.

Yo: ¿Contemplación?

Desideria; Sí, tanto que por un momento esperé que juntase las manos y se pusiera a rezar, como hace un fiel antes el símbolo de su religión.

Yo: Pero, ¿qué religión? Quiero decir de qué modo ésa que tú llamas religión era distinta de la análoga religión, pongamos por caso, de Tiberi.

Desideria: ¡Oh, era una religión completamente distinta! Tiberi se había comportado como quien, frente a una puerta cerrada, trata de echarla abajo para entrar en casa, llevar la devastación y salir de ella lo más pronto posible. Por el contrario, Erostrato quería sólo llamar a la puerta, esperaba que se le abriese y se hacía la ilusión de poder permanecer en casa para siempre.


martes, 12 de junio de 2018

Casa de citas / Alberto Moravia / El amor


Brigitte Bardot como Camille (Emilia en la novela de Moravia)
El desprecio (1963)

Alberto Moravia
EL AMOR

El amor es, sin duda alguna y sobre todo, sentimiento; pero también, en modo inefable y casi espiritual, comunión de los cuerpos.

Alberto Moravia
El desprecio
Buenos Aires, Losada, 1956, p. 16

lunes, 11 de junio de 2018

Casa de citas / Alberto Moravia / La frialdad de Emilia

Brigitte Bardot (Camille / Emilia) y Michel Piccoli (Paul Javal)
El desprecio (1963)
Pelìcula de Jean Luc Godard
Alberto Moravia
LA FRIALDAD DE EMILIA

En un principio traté de consolarme de la frialdad de Emilia, pensando que, al cabo de dos años de matrimonio, la costumbre, digamos afectuosa, reemplaza fatalmente al amor, y la seguridad de ser amados resta todo caracter pasional a las relaciones conyugales.

Alberto Moravia
El desprecio
Buenos Aires, Losada, 1956, p. 16

domingo, 10 de junio de 2018

Casa de citas / Alberto Moravia / Como un pez



Alberto Moravia
COMO UN PEZ

Mientras el ascensor bajaba, yo contemplaba los pisos que, uno tras otro, desfilaban detrás de los vidrios esmerilados, con los mismos ojos desperados de un pez que viera cómo desciende el nivel del agua del estanque en el cual vive.

Alberto Moravia
El desprecio
Buenos Aires, Losada, 1956

sábado, 9 de junio de 2018

Casa de citas / Alberto Moravia / En el amor


Brigitte Bardot como Camille (Emilia en la novela)
El desprecio, de Alberto Moravia, una pelìcula de Jean Luc Godard


Alberto Moravia
EN EL AMOR


En el amor habita una gran capacidad de ilusión, pero también de olvido.

Alberto Moravia
El desprecio
Buenos Aires, Losada, 1956, p. 34