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domingo, 22 de junio de 2025

Casa de citas / Literatura uruguaya

 


LITERATURA URUGUAYA

Para ser uno de los países más pequeños de Sudamérica, Uruguay nos ha entregado una de las literaturas más ricas, variadas e interesantes de los últimos 150 años. Tanto en poesía como en ensayo y narrativa, las letras uruguayas han estado presente en nuestra propia formación lectora escolar: ahí tenemos los cuentos de Horacio Quiroga, los cuentos y poemas de amor de Benedetti (luego tendremos ese interesante intercambio ideológico epistolar con Vargas Llosa semana a semana en los años 70), la reflexiva obra de Eduardo Galeano, cuyo “Las venas abiertas de América Latina” se convirtió en una suerte de biblia latinoamericana durante al menos treinta años, un libro ya superado hace mucho pero que en su momento era de lectura imprescindible. La estupenda obra breve de Juan Carlos Onetti, acaso uno de los escritores más importantes que creció a la sombra del Boom pero que cosechó tantos lectores como cualquiera de aquellos gigantes, con una vida tan exagerada como delirante.

Pero estamos hablando ahora de los autores que nos vienen a la memoria apenas mencionan “Uruguay”. ¿Qué hay más allá? Pues mucho: todo un universo lleno de nombres que hay que recordar, leer y no olvidar. Ahí encontramos, por ejemplo, a Delmira Agustini, una poeta que invoca, en palabras de la narradora uruguaya Jimena Antoniello, “un erotismo nuevo, apremiante y oscuro”. O Cristina Peri Rossi. Narradora, ensayista y «poeta de travesías», como la llaman María Negroni y Silvia Bonzini, es una de las voces más relevantes de la literatura contemporánea en castellano, luchadora por el feminismo y los derechos humanos, contra el autoritarismo, y dueña de una escritura audaz, imaginativa, irónica, mordaz, sin medias tintas. Esa calidad de su creación, tanto poética como narrativa, la llevó a ser distinguida con el Premio Cervantes de 2021. En fin, toda una tradición que traspasa fronteras y se apodera de lectores de toda esta parte del mundo. Sea este entonces nuestro pequeño homenaje a una de las literaturas que siempre, de una u otra manera, nos acompaña. Vive con nosotros, la aventura de leer.

CÍRCULO DE LECTORES / Facebook



miércoles, 23 de octubre de 2024

Cristina Peri Rossi / Dos poemas

 

Cristina Peri Rossi




Cristina Peri Rossi
DOS POEMAS


Oración

Líbranos, Señor,
de encontrarnos,
años después,
con nuestros grandes amores.

*

La pasión

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.



jueves, 18 de noviembre de 2021

Poemas como heridas / Cristina Peri Rossi / Oración

 

Cristina Peri Rossi
Oración


Líbranos, Señor,
de encontrarnos
años después,
con nuestros grandes amores.


Cristina Peri Rossi
Inmovilidad de los barcos, 1997



Prayer

By Cristina Peri Rossi


Deliver us, Lord,

from meeting

years later,

with our great loves.




domingo, 14 de noviembre de 2021

Un libro / Cristina Peri Rossi / La tarde del dinosaurio


Cristina Peri Rossi
LA TARDE DEL DINOSAURIO


1

Cristina Peri Rossi es, indiscutiblemente, una de las grandes autoras hispanoamericanas, y aunque ha destacado en casi todos los géneros, quizá sea el cuento donde ha demostrado mayor originalidad, destreza y versatilidad. Dice Julio Cortázar en el texto prólogo: “No es casual que libros como éste sean en sí mismos una de esas casas interiores, y que cada relato proponga un avance por habitaciones, galerías, patios y escaleras que absorben al lector y lo separan de su mundo previo. Se diría que escritores como Cristina Peri Rossi repiten sin saberlo el oscuro arquetipo del palacio de Barba Azul: habitaciones, corredores de espejos, puertas condenadas o prohibidas, siempre puertas para aquellos que prefieren el horror y la muerte a la renuncia de no abrirlas. Un cuento termina y ya otros empiezan en la habitación siguiente (…). Pero la adolescencia emerge, lenta y amarga; en ese interregno turbio de los juegos ingresan a un territorio donde Cristina reconoce y asume la puerta condenada, la prohibición que va a ser transgredida, la horrible conciliación de víctimas y victimarios. Hermanos y hermanas, reinas y esclavos, falsos adultos incapaces de aceptar las leyes del juego”.


2

LA TARDE DEL DINOSAURIO, O EL MAR IDIOTA 
Patricia Esteban 
4 de septiembre de 2009

Hace unos diez años, a la salida de clase yo solía aterrizar con frecuencia en Hermanos Vidal, una librería muy conocida de Zaragoza que queda a dos patadas del campus y huele siempre a papel viejo. Entonces la regentaba el inolvidable Antonio, su fundador, un librero genial que cuando pagabas en caja ponía tu libro en una bolsita pequeña y te recitaba un par de versos a modo de despedida. Allí me pasaba yo horas hurgando entre los anaqueles, porque no era raro darse de bruces con textos descatalogados y rarísimos, como los de un estudiante de Filología, llamado Gonzalo, que un buen día aparecieron sobre una de las mesas de la trastienda. A juzgar de la cantidad de libros desparramados que llevaban su nombre escrito en la primera página, daba la sensación de que Gonzalo se había desprendido de golpe de toda su biblioteca universitaria, con el mismo gesto de quien se quita un abrigo de piedras cuyo peso le resultara insoportable cargar un segundo más. Junto a una edición amarillenta del manual de Lapesa y la Morfología del cuento de Propp, encontré, entre otros, los Cuentos de la becada de Maupassant y dos libros de la Peri Rossi que me llevé a casa por el módico precio de 400 pesetas, después de leer sus títulos: La tarde del dinosaurio e Indicios pánicos. El primero, en su diminuta edición de Plaza & Janés del año 1984, se convirtió enseguida en uno de mis favoritos, porque atesoraba un conjunto magnífico de relatos, agrupados en torno a un nombre insuperable. Y es que los nombres (me cuesta llamarlos títulos) de los libros son así de importantes. Cuántos leemos y cuántos desechamos gracias a ellos.

La tarde del dinosaurio es, para mi gusto, uno de los mejores cuentos del volumen, de hecho es tan bueno que hasta la propia Cristina Peri Rossi quedó hipnotizada por la imagen de aquel bicharraco grisáceo que emergía de entre las olas, sacando su enorme cabeza como con miedo de lo que pudiera encontrarse en la superficie, y decidió llamar así a su libro. Julio Cortázar compartió asombro con ella y le escribió un prólogo, Invitación a entrar en una casa. Como no podía rehusarse semejante ofrecimiento, viniendo del maestro, yo también me apresuré a cruzar el umbral. Y después de leer la formidable historia del niño que sufre los efectos secundarios de tener dos padres tan distintos como la cara A y la cara B de una cinta de cassette que debe escuchar a diario, habría querido poder arrancar las páginas de ese cuento y convencerme de que era mío. Lo mismo o muy parecido me sucedió con el bradburiano cuento espacial Simulacro, donde el desesperado narrador se pasa el tiempo persiguiendo por toda la galaxia a Patricia, una astronauta esquiva y deshumanizada que le da calabazas siderales siempre que tiene ocasión, o con el maravilloso En la playa, ejemplar en su uso ágil e ingenioso del diálogo y que protagonizan una pareja de aburridos recién casados y una niña extraña, de esas que te hacen pensar inevitablemente en criaturas de ojos acharolados, como los de Ana Torrent en las películas de Saura.

Los niños. Los niños son importantes en este libro, ya lo señaló Cortázar, al afirmar que aquí cumplen el papel de testigos, víctimas, jueces, de quienes los inmolan a fin de obtener de sus cenizas un adulto. Y es cierto. La infancia es el periodo de la verdad y la sabiduría en los cuentos de Peri Rossi, sus niños son filósofos intuitivos y sujetos autosuficientes, que miran con algo de compasión severa a sus mayores. Niños que salen disfrazados a ganar el pan de cada día, mocosos como la niña que surge del atardecer en la playa y sostiene una larga charla con la pareja de adultos que nunca olvida llevar en el bolso un jersey, por si refresca: Si yo me voy ustedes se quedan toda la noche solos, les dice. Y que termina sentenciando, Aunque les deje a mi gato, estarán completamente solos. Hay otro tema en La tarde del dinosaurio, que en realidad para mí es el tema. El mar. El mar como dinosaurio que el hombre juega a extinguir en favor de una especie más evolucionada, las playas mansas de un mundo maquillado de civilización, pero que en realidad permanece como elemento idiota, en el sentido griego de un individualismo egoísta, de una incapacidad para tomar contacto con su alrededor. Porque el mar nunca se limita a asumir el papel de simple telón de fondo en este volumen de relatos, sino que, aun vuelto de espaldas, amenaza a cada historia, las vigila y asedia, casi puede decirse que incluso las condiciona. Y es que ¿se atrevería ese narrador enamorado a mostrar lo que siente por su hermana Alina, delante incluso de su novio, si no estuvieran los tres junto al mar, tomando fotos en la arena?, o ¿acaso la niña misteriosa podría aparecer de la nada en cualquier otro escenario que no fuera en esa orilla dócil? Creo que no. El mar está casi siempre, es el otro lado del espejo que un padre inhábil para la edad adulta y su viejísima hija de siete años atraviesan al exiliarse en La influencia de Edgar A. Poe en la poesía de Raimundo Arias, y se transfigura en espacio galáctico, que no es otra cosa sino el océano moderno, remoto e inexplorado, en el primer Simulacro. Pese al desconcierto que puede generar en el lector la inclusión de cuentos como el suntuoso Gambito de reina, en un libro que posee de forma innata una atmósfera tonal, esa que tantas veces nos empeñamos en buscar en obras propias y ajenas, esta tarde de dinosaurios, de deseos condenados a convertirse en animales estériles y adultos desvalidos que olvidan la verdadera lógica vital, merece la pena, sobre todo porque uno ya no tiene que dejarse la vida buscándolo en vano por las librerías, ni tampoco los ojos, si es que finalmente lo encuentra por casualidad en una librería de viejo, como me pasó a mí. La obra de Peri Rossi merecía unas hechuras distintas al formato aquejado de enanismo de Plaza & Janés, y en Tropo Editores se las han dado este año, junto con una portada maravillosa del gran Óscar Sanmartín y un prólogo a cargo de la propia autora. Una última sugerencia, si pueden, y aunque el verano acaba, léanlo sentados junto al mar.





sábado, 13 de noviembre de 2021

Poemas como heridas / Cristina Peri Rossi / Montevideo

 

Montevideo

Cristina Peri Rossi

Biografía

Montevideo

Nací en una ciudad triste
de barcos y emigrantes
una ciudad fuera del espacio
suspendida de un malentendido:
un río grande como mar
una llanura desierta como pampa
una pampa gris como cielo.

Nací en una ciudad triste
fuera del mapa
lejana de su continente natural
desplazada del tiempo
como una vieja fotografía
virada al sepia.

Nací en una ciudad triste
de patios con helechos
claraboyas verdes
y el envolvente olor de las glicinas
flores borrachas
flores lilas

Una ciudad
de tangos tristes
viejas prostitutas de dos por cuatro
marineros extraviados
y bares que se llaman City Park.

Y sin embargo
la quise
con un amor desesperado
la ciudad de los imposibles
de los barcos encallados
de las prostitutas que no cobran
de los mendigos que recitan a Baudelaire.

La ciudad que aparece en mis sueños
accesible y lejana al mismo tiempo
la ciudad de los poetas franceses
y los tenderos polacos
los ebanistas gallegos
y los carniceros italianos

Nací en una ciudad triste
suspendida del tiempo
como un sueño inacabado
que se repite siempre.

viernes, 12 de noviembre de 2021

Un premio / Cristina Peri Rossi

Cristina Peri Rossi


Cristina Peri Rossi,

un Premio Cervantes

que representa a las 

grandes escritoras

del boom latinoamericano 


El Premio Cervantes, al igual que hizo en 2013 con la mexicana Elena Poniatowska, vuelve a reconocer a una de las grandes figuras femeninas del boom literario hispanoamericano del pasado siglo, la uruguaya afincada en España Peri Rossi.



POR JUAN CLAUDIO MATOSSIAN
11 DE NOVIEMBRE DE 2021

"La literatura de Cristina Peri Rossi es un ejercicio constante de exploración y crítica, sin rehuir el valor de la palabra como expresión de un compromiso con temas claves de la conversación contemporánea como la condición de la mujer y la sexualidad. Asimismo, su obra, puente entre Iberoamérica y España, ha de quedar como recordatorio perpetuo del exilio y las tragedias políticas del siglo XX”, comunicó ayer el jurado del Premio Cervantes al anunciar la concesión del máximo galardón de las letras en español a la escritora uruguaya.

La respuesta de Cris al Gran Cronopio

 

Cristina Peri Rossi y Julio Cortázar

La respuesta de Cris al Gran Cronopio


Peri Rossi desmenuza su amistad con Cortázar en 'Julio Cortázar y Cris'

Matías Néspolo
14 de julio de 2014

Habrían de pasar tres décadas, la misma diferencia de edad que los unía, para que la musa -acostumbrada a ser creador que se inspira y no objeto de inspiración- respondiera al Gran Cronopio, que se había marchado definitivamente de la escena en febrero de 1984 a causa de una extraña enfermedad, pero sin embargo seguía allí a su lado, eternamente joven.