Mostrando entradas con la etiqueta Stalin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stalin. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de mayo de 2026

Kato y el camarada Stalin

 


KATO Y EL CAMARADA STALIN

En 1907, Iósif Stalin tenía poco menos de 30 años y aún era un revolucionario perseguido, marcado por la clandestinidad, la cárcel y la violencia política. Su esposa, Ekaterina Svanidze, conocida como Kato, acababa de darle un hijo. Poco después, enfermó y perdió la vida con apenas 22 años.

domingo, 15 de marzo de 2026

¿Por qué Stalin no rescató a su hijo?

 


¿POR QUÉ STALIN NO RESCATÓ A SU HIJO?

En el verano de 1941, mientras la maquinaria nazi aplastaba las defensas soviéticas, Iósif Stalin promulgó la infame Orden nº 270. No fue una medida militar, fue un decreto de terror: cualquier soldado que se rindiera era un desertor y su familia debía ser arrestada. Esta norma se volvió contra él cuando su primogénito, Yákov Dzhugashvili, fue capturado cerca de Smolensk. Los alemanes, conscientes del valor propagandístico, lo utilizaron para intentar desmoralizar al Ejército Rojo. 

viernes, 26 de julio de 2024

Un personaje siniestro / Stalin

 



STALIN

Era una recuperación del viejo principio penal del castigo "por palabra y hecho", actos o simples intenciones, en contra del zar. Stalin es un admirador y discípulo de Iván el Terrible, a quien sólo reprochaba haber sido demasiado clemente por su fe religiosa. Él iba a ser implacable, incluso con sus más cercanos amigos y colaboradores, domando irreversiblemente con los grandes procesos-espectáculo de 1936-1938, y con millones de muertos, tanto al partido comunista como a la sociedad rusa. En 1936-1937 fueron establecidas las cuotas mínimas de personas a ejecutar en cada territorio de la URSS.


Nicolas Werth menciona millón y medio de detenidos, sólo en 1937-1938, de los que casi 700.000 fueron ejecutados, la mayoría sin proceso alguno. La población confinada en los campos o deportada se acercó a los cuatro millones. La sangría en el Ejército tras el proceso de Tujashevski se concretó en la expulsón o detención de 35.000 oficiales, entre ellos tres mariscales sobre cinco, 13 generales sobre 15, ocho almirantes sobre nueve. Cayeron miembros del Politburó y del Comité Central, más de la mitad de los delegados del Congreso del PCUS de 1934, en el curso del cual Stalin anunció lo que iba a ser el futuro inmediato con un gesto de humor negro, apuntando simbólicamente a los asistentes con un fusil de mira telescópica que ellos mismos le regalaran.


A lo largo de esos años, nadie sabía si iba llegar en libertad al final de la noche o si al día siguiente encontraría al vecino o al compañero de trabajo. El silencio de los cientos de miles de desaparecidos contrastaba con el espectáculo de los grandes procesos contra viejos bolcheviques -Kamenev, Zinoviev, Bujarin- que asumían las esperpénticas acusaciones del fiscal Vishinsky bajo torturas y amenazas contra sus familiares. La apertura parcial del Archivo Stalin, analizado por Pavel Chinsky, demuestra su intervención constante en la escenificación de las trágicas farsas, como si se tratara de la dirección de un espectáculo teatral. Era la fachada detrás de la cual se desenvolvían el terror de masas en el interior de la URSS y los costosísimos preparativos de las acciones en el exterior que culminaron en 1940 con el asesinato de Trotski en México.


Para Stalin, el terror formaba parte inseparable del ejercicio del poder. Antes del gran terror del bienio 1936-1938 había ordenado el aniquilamiento de los campesinos acomodados (kulaks) entre 1929 y 1931. Tampoco era sólo una receta aplicable a la URSS. Cuando a partir de 1945 la hegemonía soviética se extienda a la Europa del Este, los procesos de dirigentes serán de nuevo el instrumento de afirmación de la preeminencia del Kremlin. A estas alturas, el espíritu del estalinismo se encontraba tan interiorizado que más de uno de esos dirigentes alternó los papeles de verdugo y de víctima, como ya sucediera en el curso de los grandes procesos.


Antonio Elorza

Stalin: la política y el terror

El País, 1 de marzo de 2003


EL PAÍS





martes, 1 de marzo de 2022

Casa de citas / Ryszard Kapuściński / Stalin fue peor que Hitler

Stalin


Ryszard Kapuściński
STALIN FUE PEOR QUE HITLER
Si podemos establecer la comparación, el poder destructor de Stalin fue mucho mayor. La destrucción realizada por Hitler no duró más de seis años, y Stalin empezó su terror en los años veinte y llegó hasta 1953. Su poder se mantuvo 30 años y la maquinaria de terror se prolongó mucho más. No es que Hitler fuese mejor, pero no tuvo tanto tiempo. La otra diferencia es que la máquina de terror de Hitler no fue dirigida en primera línea contra su propia nación, sino contra otros pueblos. En cambio, Stalin dirigió una máquina de terror contra su nación. Las víctimas más numerosas del terror de Stalin fueron los rusos. Los nacionalistas rusos sostienen ahora la teoría de que el régimen de Stalin no fue ruso, sino antirruso, porque ellos fueron las mayores víctimas. La condena al hambre a Ucrania fue el holocausto más grande, no sólo del siglo XX, sino de toda la historia de la humanidad. Nunca en el pasado se había dado una matanza de 10 o 12 millones de seres humanos.


Stalin fue peor que Hitler




lunes, 28 de febrero de 2022

Casa de citas / Anne Applabaum / Hambruna Roja

 

EL CAMARADA STALIN, EL MAYOR GENOCIDA DE LA HISTORIA,

 Y EL HAMBRE EN UCRANIA


I

“¡Querido tío! No tenemos pan ni nada para comer. Mis padres están exhaustos por el hambre, se han tumbado y ya no se levantan. A mi madre, el hambre la ha dejado ciega y no puede ver. La he sacado a la calle. Tengo muchas ganas de comer pan, Tío, llévame a Járkov contigo porque voy a morir de hambre. Lévame contigo, soy pequeña y quiero vivir, y aquí me moriré, porque todo el mundo se muere...”

II

“La hermana de Volodímir Slípchenko trabajaba en una escuela en la que vio morir de hambre a chicos durante las clases. Un chico está sentado en su pupitre, se desmaya, o cae, o mientras jugaba fuera, en el patio. Muchas personas fallecieron mientras intentaban huir a pie. Otro superviviente recordaba que los caminos que llevaban al Donbás estaban cubiertos de cadáveres. Había aldeanos muertos en las carreteras, en las cunetas y en los caminos. Había más cadáveres que personas para moverlos..."

III

“La gente comía cualquier cosa para no morir. Comían alimentos podridos o sobras de comida que las brigadas hubiesen pasado por alto. Comían caballos, perros, gatos, ratas, hormigas, tortugas. Hervían ranas y sapos. Comían ardillas. Cocinaban erizos en hogueras y freían huevos de pájaros. Comían la corteza de los robles, musgo, bellotas. Comían hojas y dientes de león, caléndulas y un tipo de espinaca silvestre. Mataban cuervos, palomas y gorriones. Nadía Lutsíshina recordaba que las ranas no duraron muchos: las cazaron a todas (…). Ser propietario de una vaca separaba a la vida de la muerte. ¿Qué podían comer las vacas? La paja de los techos de las cabañas campesinas”.


Anne Applebaum
Hambruna roja

La guerra de Stalin contra Ucrania