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domingo, 23 de febrero de 2025

Milan Kundera / La insoportable levedad del ser / Reseña


LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER


Por Claudio César

22 de febrero de 2025

La insoportable levedad del ser de Milan Kundera es una novela que se desenlaza en la llamada Primavera de Praga. Acomplejado por la pregunta filosófica: ¿Qué importa más: la levedad o el peso?, el libro busca encontrar su respuesta a través de sus personajes.

domingo, 10 de noviembre de 2024

Un libro / La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera

 



"La Insoportable Levedad del Ser" es una novela magistral escrita por Milan Kundera y publicada en 1984. Esta obra, considerada una de las mejores novelas del siglo XX, nos sumerge en un mundo de amor, filosofía y política, explorando las complejidades de las relaciones humanas y la búsqueda del significado en un mundo marcado por la incertidumbre y la fugacidad.

La trama sigue las vidas entrelazadas de cuatro personajes principales: Tomás, un cirujano checo y mujeriego empedernido; Teresa, su esposa fiel y artista; Sabina, una pintora y amante de Tomás; y Franz, un académico suizo obsesionado con Sabina. A medida que sus vidas se entrelazan y se separan a lo largo de los años, Kundera nos ofrece una meditación profunda sobre la naturaleza del amor, la libertad y la responsabilidad.

Kundera utiliza la metáfora de "la levedad del ser" para explorar la idea de que la vida humana carece de peso y significado inherentes, y que somos libres de crear nuestro propio sentido en un mundo sin sentido. A través de la narrativa fluida y fragmentada, nos sumerge en las reflexiones filosóficas de sus personajes, ofreciendo una visión provocadora de la condición humana.

Uno de los aspectos más destacados de "La Insoportable Levedad del Ser" es su profundidad psicológica y su capacidad para capturar la complejidad de las relaciones humanas. Kundera crea personajes vívidos y complejos que luchan con sus propios deseos, miedos y contradicciones, ofreciendo una representación honesta y conmovedora de la experiencia humana.

Helena del Mar

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Además de su exploración de temas filosóficos y psicológicos, "La Insoportable Levedad del Ser" también destaca por su contexto histórico y político. Ambientada en la Praga comunista de los años 60 y 70, la novela ofrece una visión penetrante de la opresión política y la lucha por la libertad individual en un mundo marcado por el totalitarismo.

#literaturaescultura 

#prohibidorendirsehelena

sábado, 15 de julio de 2023

Cormac McCarthy & Milan Kundera

Cormac McCarthy



Triunfo Arciniegas
Cormac McCarthy & Milan Kundera
12 de julio de 2023

Aún no nos acostumbramos a la ausencia de Cormac McCarthy, cuando llega la fatal noticia de Milan Kundera. Dos escritores grandes, tan distintos. Murieron viejos y con una obra divulgada y reconocida en todas partes. McCarthy siempre escribió en inglés y vivió en los Estados Unidos, en lugares apartados, al sur, como en un exilio. Kundera tuvo que abandonar su lengua y su país. Escribía en francés. En París, es cierto. Pero exilio, al fin y al cabo. Medio siglo de exilio.

A McCarthy la fama le llegó bastante tarde. A los sesenta viajaba en una camioneta destartalada, vivía en moteles y él mismo se cortaba el cabello. Luego la fama lo acogió y lo llevó a las máximas alturas. La fama de Kundera fue descomunal en los ochenta, cuando se conoció la obra que más tenía que ver con las condiciones de su abatido país y los desmanes políticos. Luego se opacó. El escritor se enclaustró y, aunque siguió publicando, no lo hizo con la misma altura ni la misma frecuencia.


Milan Kundera


McCarthy siempre fue celoso de su intimidad. No concedía entrevistas, no frecuentaba los círculos literarios. Siempre fue un lobo solitario. Su estilo es vibrante, preciso, filoso y la materia narrativa a menudo violenta. Kundera es más íntimo y reflexivo. Moroso. Temo que siempre se le relacionará con su obra maestra, La insoportable levedad del ser, por encima de las virtudes de los demás títulos. El abanico de McCarthy es más amplio y menos conocido. Meridiano de sangre, la trilogía de la frontera, La carretera, No es país para viejos. Hay de dónde escoger.

En todo caso, dos escritores grandiosos. Dos maneras de ver y llevar la vida.



miércoles, 12 de julio de 2023

Casa de citas / Milan Kundera / García Márquez, Cortázar y Fuentes

Milan Kundera, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Julio Cortázar.


ENCUENTRO DE KUNDERA
CON GARCÍA MÁRQUEZ, CORTÁZAR Y FUENTES

Eran jóvenes en 1968 y ahora todos están muertos. El ejército soviético había invadido Checoslovaquia tres meses antes. La Unión de Escritores invitó a Praga a Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. Uno de los anfitriones era Milan Kundera, quien escribió años después:

Era el otoño de 1968, tres meses después de que el ejército ruso ocupó Checoslovaquia. Rusia no estaba en capacidad de dominar de inmediato a la sociedad checa, sumergida en la angustia pero con una cierta libertad por unos cuantos meses más. La Unión de Escritores, acusada por los rusos de ser el fogón de la contrarrevolución, conservaba todavía sus casas, editaba sus revistas, acogía a sus invitados. Fue entonces cuando vinieron a Praga, invitados por ella, tres novelistas latinoamericanos: Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes.

Vinieron discretamente, en su calidad de escritores. Para ver. Para comprender. Para alentar a sus colegas checos. Pasé con ellos una semana inolvidable. Nos hicimos amigos. Y justo después de su partida pude leer, todavía en pruebas de imprenta, la traducción checa de Cien años de soledad.

Fue el primer libro de Gabo que leí. Y quedé deslumbrado: pensé en el anatema que el surrealismo había lanzado sobre el arte de la novela al que había estigmatizado como antipoético, y cerrado por completo a la libre imaginación.

Y resulta que la novela de García Márquez no era más que eso: imaginación libre. Una de las más grandes obras de la poesía que conozco, en cada una de cuyas frases brillaba la fantasía, y cada una era una sorpresa, maravillosamente: una respuesta contundente al menosprecio por la novela proclamado en el Manifiesto del surrealismo (y al mismo tiempo un gran homenaje al surrealismo, a su inspiración, a su aliento de un extremo al otro siglo).

Fue la confirmación a mi antigua certidumbre de que la poesía y el lirismo no son nociones hermanas, sino que deben mantenerse a larga distancia la una de la otra. Pues la poesía de Gabo no tiene nada que ver con el lirismo. No se confiesa, no abre su alma, sino que permanece ebrio por el mundo objetivo que eleva hacia una esfera en la que todo es a la vez real, inverosímil y mágico (es por la intensidad de su poesía como por la virulencia de su antilirismo que la obra de Gabo se distingue tan radicalmente de la novela contemporánea en Europa).

No he podido olvidar aquel triple encuentro: Praga ocupada por el ejército ruso, la visita de Gabo y sus dos amigos, y las primeras pruebas de la traducción checa de Cien años de soledad. Leí esa novela en una sola jornada, y de inmediato le escribí un posfacio, que recibí impreso en las siguientes pruebas, pero que nunca fue publicado. Qué azar maravilloso: el posfacio de Cien años de soledad fue mi primer texto prohibido (a causa de mi nombre) por los nuevos amos del país. Esa prohibición dio inicio a la segunda mitad de mi vida, que es la de un escritor proscrito en su propio país.

Años después, cuando me fui de Checoslovaquia en un pequeño Renault 5, no pude llevar nada conmigo; ningún mueble, por supuesto; ni siquiera mi ropa. Mi biblioteca se redujo a unos cincuenta libros, y el archivo personal de mis propios escritos me pareció entonces tan inútil que los tiré a la basura. Sin embargo, el posfacio para Cien años de soledad lo llevé cuidadosamente conmigo en pruebas de imprenta, como un amuleto protector. Con ese mismo sentimiento leí luego todos los libros de Gabo. No solo me maravilló su belleza, sino además creí escuchar la voz de un amigo que solo podía ver de vez en cuando pero cada vez más querido.

Y algo más: cuando pienso en el arte de la novela, su historia se me figura como un camino en tres etapas: la primera, la más larga, inaugurada por Rabelais; la segunda, que es la del siglo XIX, y la tercera, la de la novela moderna, que creo fue inaugurada por mis compatriotas centroeuropeos Kafka y Musil, y alcanzó su apogeo en América Latina y fue encarnada en mi imaginación por aquellos tres hombres cuarentones, muy guapos, muy viriles, con quienes viví en los amargos días de Praga una felicidad improbable, vigilada por las metralletas del ejército ruso.


ROLLING STONES