El escritor norteamericano Charles Bukowski, que encarnó, tanto en su obra literaria como en el modelado de su propia existencia, la figura del marginado, alcohólico irredento y obseso sexual, redimido tan solo por su inmensa capacidad de beberse la vida a cubos, falleció ayer, a los 73 años de edad, en la localidad de San Diego (California) víctima de una neumonía. Poeta maldito, que alcanzó una considerable fama en Europa -en ningún caso similar a la que obtuvo en Estados Unidos- gracias a su narrativa, escribió con total impudicia sobre las intimidades de un mundo de perdedores natos del que se desprendía una espléndida lucidez, guía imperfecta para sobrevivir en una sociedad de triunfadores.










