Mostrando entradas con la etiqueta Casa de citas / Sylvia Plath. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casa de citas / Sylvia Plath. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de febrero de 2013

Casa de citas / Sylvia Plath / Lady Lazarus


Sylvia Plath
Boston, Massachusetts, 27 de octubre de 1932
Londres, 11 de febrero de 1963 

LADY LAZARUS
Versión de Cecilia Bustamante

Lo logré otra vez,
Me las arreglo —
Una vez cada diez años.

Especie de fantasmal milagro, mi piel
Brillante como una pantalla nazi,
Mi diestro pie

Es un pisapapel,
Mi rostro un fino lienzo
Judío y sin rasgos.

Descascara la envoltura
Oh, mi enemigo,
¿Aterro acaso? —

¿La nariz, las cuencas vacías, los dientes?
El apestoso aliento
Se desvanecerá en un día.

Pronto, muy pronto, la carne
Que la tumba devoró
Se sentirá bien en mí

Y yo una mujer que sonríe.
Tengo sólo treinta años.
Y como gato he de morir nueve veces.

Esta es la Número Tres.
Qué desperdicio
Eso de aniquilarse cada década.

Qué millón de filamentos.
La multitud mascando maní se agolpa
Para verlos.

Cómo me desenvuelven la mano, el pie —
El gran desnudamiento.
Damas y caballeros.

Estas son mis manos
Mis rodillas.
Soy tal vez huesos y pellejo.

Sin embargo, soy la misma, idéntica mujer.
La primera vez que sucedió tenía diez.
Fue un accidente.

La segunda vez pretendí 
Superarme y no regresar jamás.
Oscilé callada.

Como una concha marina.
Tenían que llamar y llamar
Recoger mis gusanos como perlas pegajosas/

Morir
Es un arte, como cualquier otra cosa.
Yo lo hago excepcionalmente bien.

Lo hago para sentirme hasta las heces.
Lo ejecuto para sentirlo real.
Podemos decir que poseo el don.

Es bastante fácil hacerlo en una celda.
Muy fácil hacerlo y no perder las formas.
Es el mismo

Retorno teatral a pleno día
Al mismo lugar, mismo rostro, grito brutal
Y divertido:

“Milagro!”
Que me liquida.
Luego una carga a fondo

Para ojear mis cicatrices, y otra
Para escucharme el corazón –
De verdad sigue latiendo.

Y hay otra y otra arremetida grande
Por una palabra, por tocar
O por un poquito de sangre

O por unos cabellos o por mi ropa.
Bien, bien, está bien Herr Doktor.
Bien. Herr Enemigo.

Yo soy vuestra obra maestra,
Su pieza de valor,
La bebé de oro puro

Que se disuelve con un chillido.
Me doy vuelta y ardo.
No creas que no valoro tu gran cuidado.

Ceniza, ceniza —
Ustedes atizan, remueven.
Carne, hueso, nada queda. 

Una barra de jabón,
Una alianza de bodas.
Un empaste de oro.

Herr Dios, Herr Lucifer
Cuidado.
Cuidado.

Desde las cenizas me levanto
Con mi cabello rojo
Y devoro hombres como el aire.






martes, 8 de noviembre de 2011

Casa de citas / Sylvia Plath


Sylvia Plath
CITAS

Prefiero a los médicos, a los abogados, a las parteras... Cualquiera antes que a los escritores. Son la cosa más narcisista que existe.

r

Le hablo a dios pero el cielo está vacío.

o

La realidad es relativa, depende de con qué lente la mires.

R

Desde las cenizas me levanto, con mi cabello rojo y devoro hombres como el aire.

a

Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás.

e

Tomé una respiración profunda y escuché el viejo rebuzno de mi corazón: soy yo, soy yo, soy yo.

Z

La perfección es terrible, ella no puede tener niños.

P

Tengo que admirar profundamente a alguien para valorarlo como amigo.

m

Tanto trabajando, leyendo, pensando, viviendo para hacer. El curso de la vida no es suficientemente largo.

V

Tus propias limitaciones te crucifican.

a

Quizás cuando nos encontramos deseando todo, es porque estamos peligrosamente cerca de no desear nada.

D


Mi alma debe estar detrás de ti. Estoy matando mi carne sin ella.

P

Me encuentro absolutamente colmada cuando he escrito un poema.

o

¡Satisfacción! No podría vivir sin ella. Es como agua o pan, o algo absolutamente esencial para mí.

s

La poesía es una disciplina tiránica; vas tan lejos, tan rápido, que en un espacio reducido tienes que desviarte a toda la periferia.

n

Saltos y espirales tan puros sin duda recorren eternamente el mundo, y no me quedaré despojada de belleza: el don de tu pequeña vida, tu olor a pasto mojado cuando duermes, azucenas, azucenas que no pueden compararse con tu carne.

r

Mis poemas surgen inmediatamente de la experiencia sensitiva y emocional que tengo.