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miércoles, 15 de abril de 2026

El realismo sucio

 

Raymond Carver según David Levine


EL REALISMO SUCIO

Hubo un momento, a finales de los años 70, en que los lectores se hartaron de los laberintos de espejos y las selvas mágicas. En Estados Unidos, un grupo de escritores decidió que no había nada más fantástico —ni más aterrador— que la vida de un hombre que acaba de perder su empleo o de una mujer que espera una llamada que sabe que no llegará. Bill Buford, editor de la revista Granta, le puso nombre al fenómeno en 1983: Realismo Sucio. No era una etiqueta de prestigio; era una descripción de la mugre emocional que goteaba de aquellas páginas.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Casa de citas / Colm Tóibín / David Levine

 



Thomas Mann según David Levine

Colm Tóibín
THOMAS MANN

Thomas Mann nació en 1875 y murió en 1955. A lo largo de su vida, fue considerado el hombre más respetable. Por alguna razón, aunque publicó su novela corta Muerte en Venecia en 1912, nadie lo relacionó con el protagonista. Esto se esconde a simple vista, ya que era evidentemente cercano a este personaje, y él mismo había estado en Venecia el año anterior, y su esposa escribió en sus memorias que Tommy no podía dejar de mirar a aquel hermoso chico en la playa. Thomas Mann, con un traje de cuatro piezas, daba una conferencia de dos horas sobre algún aspecto espantoso de la cultura alemana, y había un público de dos mil personas, y todos pensaban que era el alemán más serio del mundo. Volvía a casa y escribía en sus diarios: «Chico de la tercera fila». Lo miraba con atención, sonreía una vez, captaba su mirada. Y uno se da cuenta de que todo el tiempo, mientras daba esa conferencia de dos horas sobre Schiller, Heine y Goethe, en realidad pensaba en aquel tipo de la tercera fila. Puede que esto no sea en lo que realmente estuviera pensando, pero es lo que quiere escribir en su diario. Hay un momento maravilloso: a los setenta y cinco años, un poco deprimido, se enamora perdidamente de un camarero algo gordo de un hotel suizo. Escribe en su diario cómo cambiaría la fama mundial, que ya tiene, por su favor. Y su esposa e hija, en lugar de decirle: "¿Podrías dejar de hacer el ridículo en un hotel?", organizan encuentros entre él y el camarero para animarlo. Un momento, podría trabajar con eso, la idea de que la esposa y la hija, en lugar de hacer lo que deberían —estar indignadas, horrorizadas, horrorizadas— se conviertan en colaboradoras para hacer feliz al viejo mago haciéndole pasar tiempo con ese camarero carnoso llamado Fritz. Esto está hecho para mí: la ambigüedad política y la constante sensación de que lo público y lo privado están tan lejos. ¿Por qué no me había dado cuenta antes? Fueron necesarios los diarios para que todos abrieran los ojos al hecho de que Thomas Mann era una figura mucho más compleja de lo que él mismo pretendía sugerir.


Brick 115, verano 2025






domingo, 5 de octubre de 2025

Casa de citas / Philip Roth / La peor de las lecciones

 

Philip Roth
David Levine

Philip Roth
LA PEOR DE LAS LECCIONES

Todos los talentos tienen sus límites: su naturaleza, su alcance, su fuerza; y también su final, un periodo, un ciclo de vida… no todos podemos ser fructíferos por siempre»

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Lo malo de la vida es que no sabes realmente si es un proceso descendente, no sabes en absoluto de qué se trata»

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Cuando uno decide ser escritor, no tiene la menor idea de lo que ese trabajo supone.

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Creo que las personas religiosas son horribles. Odio las mentiras religiosas.

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La gente es injusta con la ira, puede ser animadora y divertida.

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La gente se escandaliza todo el tiempo, es una forma de vida.

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Lo que yo quiero es poseer a mis lectores mientras leen mi libro.

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Había aprendido la peor de las lecciones que puede dar la vida: la de que carece de sentido.

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El Sueco… Durante los años de la guerra, cuando yo todavía iba a la escuela primaria, ése era un nombre mágico en nuestro vecindario de Newark, incluso para los adultos a los que sólo una generación separaba del viejo gueto de la calle Prince y que aún no estaban tan impecablemente americanizados como para quedarse como si les hubieran dado un balonazo en la cara ante la destreza de un atleta de escuela media. Su nombre era tan mágico como su rostro anómalo.

Pastoral americana

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El temor gobierna estas memorias, un temor perpetuo. Por supuesto, no hay infancia sin terrores, pero me pregunto si no habría sido yo un niño menos asustado de no haber tenido a Lindbergh por presidente o de no haber sido vástago de judíos.

La conjura contra América.

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Tenía una imponente cabellera, una laberíntica y ondeante guirnalda de espirales y bucles, ensortijados y lo bastante grandes para servir como adornos navideños. El desasosiego de su infancia parecía haber pasado a las enroscaduras de su sinuosa y espesa cabellera. Su cabellera irreversible. Podías fregar cazos con aquel cabello sin que se alterase más que si lo hubieran cosechado en las oscuras profundidades marinas, como si fuese un organismo que creciera en los arrecifes, un denso ónice vivo, híbrido de coral y arbusto, tal vez poseedor de propiedades medicinales” 

La mancha humana

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¿Será este el fin de la eternidad, rumiar una y otra vez sobre las nimiedades de toda una vida? ¿Quién podría haber imaginado que uno tendría que recordar constantemente cada momento de la vida hasta en su más minúsculo componente? ¿O acaso este más allá sea tan solo el mío y, de la misma manera que cada vida es única, así también lo es la otra vida, cada una de ellas una huella dactilar imperecedera de un más allá distinto al de cualquier otro? No tengo manera de saberlo. Como en la vida, solo sé lo que es, y en la muerte lo que es resulta ser lo que fue. No solo estás encadenado a tu vida mientras la vives, sino que sigues atado a ella cuando te has ido. O, una vez más, tal vez eso solo me ocurra a mí.” 

Indignación

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¿Por qué tengo que buscarle tantas justificaciones a ser algo que antaño respondía al honorable calificativo de “soltero”? Al fin y al cabo, de eso estamos hablando, sencillamente, sabe usted: de la soltería. De manera que ¿Cuál es el delito? ¿La libertad sexual? ¿A estas alturas? ¿Por qué he de ceder ante la burguesía? ¿Les pido yo a ellos que cedan ante mí? Quizá sienta uno, un poquito, la atracción de la vida bohemia, pero ¿Qué hay de malo en ello? ¿A quién hago daño con mi deseo? No me dedico a chantajear señoras, no les retuerzo el brazo para que se metan en la cama conmigo.” 

El mal de Portnoy

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 “Ahora es sorprendente estar todavía aquí al final de cada día. Meterme a la cama por la noche, sonreír y pensar: “Viví un día más”. Y luego es sorprendente despertar ocho horas después, ver que es la mañana del día siguiente y que sigo aquí: “Sobreviví otra noche”. Pensarlo me hace sonreír otra vez. Me duermo con una sonrisa y me despierto con otra. Me encanta seguir vivo. Además, cuando esto sucede, como ha sido semana tras semana y mes tras mes desde que comencé a cobrar mi pensión, produce la ilusión de que nunca terminará, aunque por supuesto sé que puede hacerlo en cualquier momento. Es como jugar una partida, todos los días; una partida de apuestas altas que ahora, incluso en contra de las probabilidades, simplemente sigo ganando. Ya veremos cuánto me dura la suerte.”

The New Yorker



domingo, 21 de junio de 2020

Casa de citas / Anne Carson / Una artista de la imagen

The Spirit of Play | by Charles Simic | The New York Review of Books
Anne Carson
David Levine
Anne Carson
UNA ARTISTA DE LA IMAGEN

Me considero más una artista de la imagen que de la palabra. Me imagino que las cosas son dibujos. Para mí las ideas son imágenes y las frases abstracciones de ideas que se concretan gracias a la gramática y la sintaxis.




sábado, 30 de mayo de 2020

Casa de citas / Camilo José Cela / No es lo mismo

Camilo Jose Cela, Levine
Camilo José Cela
David Levine
Camilo José Cela
NO ES LO MISMO


No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.

Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.

Si el escritor no se siente capaz de dejarse morir de hambre, debe cambiar de oficio. La verdad del escritor no coincide con la verdad de quienes reparten el oro.

Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.

Un carallo a tiempo es una victoria dialéctica.

La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.

El nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor lugar del mundo; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo; y eso sí es cierto.

Pensar en viejo me abruma y, sin embargo, pensar en joven, en sano y arrogante joven, me parece tan insípido.

La historia tiene ya el número de páginas suficientes para enseñarnos dos cosas: que jamás los poderosos coincidieron con los mejores, y que jamás la política (contra todas las apariencias) fue tejida por los políticos, meros catalizadores de la inercia.

En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.

jueves, 28 de mayo de 2020

Un libro / Joan Didion / El año del pensamiento mágico



Joan Didion 

EL AÑO DEL PENSAMIENTO MÁGICO


Lecciones del mejor libro de amor

Saber consiste en resolver dudas con método, un estadio superior al de los que opinan sin dudas ni método

Berna González Harbour
14 de mayo de 2020



La escritora Joan Didion, en su apartamento de Nueva York. APLa escritora Joan Didion, en su apartamento de Nueva York. AP

El mejor libro de amor que ha caído en mis manos en mucho tiempo no estaría nunca en los estantes de novela romántica, aunque el que profesa pueda pesarse en toneladas. Es El año del pensamiento mágico (Literatura Random House), que Joan Didion escribió tras la muerte inesperada de su marido y la crítica enfermedad de su hija en una dramática coincidencia en el tiempo. Lo hace Didion -ese entretejido de hechos y emociones duras- sin soltar jamás las riendas, ni literarias ni sentimentales, en una austeridad de estilo que contagia positivamente el ánimo. Créanme, no es deprimente.


Buena lectura para estos días de pérdidas, cuando el dolor nos fatiga y enseña dimensiones de nosotros mismos para las que no nos sabíamos capacitados.


Joan Didion
Tiene momentos chisposos, incluso, cuando por ejemplo describe cómo ella misma se compró y estudió libros sobre cuidados en las UCIS –donde su hija libraba una larguísima batalla parecida a la que tantos enfermos están librando estos días- hasta sugerir sin reparo a los médicos la forma de hidratar y no sobrehidratar, la conveniencia de intubar o extubar y cuestionar los protocolos para despertar del coma. Era tal su inmersión en el campo de batalla que, llegada desde un Nueva York frío a un Los Ángeles cálido para acompañar a su hija, tuvo que comprarse ropa más desabrigada y no se le ocurrió otra mejor que varias batas hospitalarias de algodón azul. “Era tan profundo el aislamiento en que me movía que no se me ocurrió que el hecho de que la madre de una paciente se presentara en el hospital con ropa hospitalaria solo podía ser considerado una sospechosa extralimitación de mis funciones”, escribe.

Juan José Millás suele decir que, cuando sus alumnos o lectores le sueltan la tan habitual proclama de “yo también quisiera ser escritor, si tuviera tiempo escribiría una novela”, se pregunta por qué nadie dice “yo también quiero ser cirujano, si tuviera tiempo haría una operación”.

Joan Didion
David Levine


Estos días, todos queremos desembarcar en el hospital de Los Ángeles y vestir bata hospitalaria como Didion, ser expertos, saber más que los médicos y arrojar discursos sobre mascarillas, seroprevalencia, inmunidad de rebaño, fases, desescaladas y confinamientos.

Pero ser científico consiste en ir resolviendo dudas con método, un estadio superior al de los que opinan (o actúan) sin dudas ni método. No en ponerse la bata.

Ser escritor, como demuestra Didion (Sacramento, 1934) en este libro, también consiste en ir resolviendo y digiriendo dudas y nudos vitales con método literario, sostener las riendas de un artefacto para darle vida como tal más allá de lo que narra.

Ser político debería consistir en resolver dudas (problemas, pandemias, despidos, crisis) con método (diálogo, acuerdos, respeto, medidas). Nadie espera que se pongan la bata hospitalaria para opinar de extubaciones, de la desescalada del vecino frente a la propia, del orgullo de cargamento chino propio frente al ajeno y, menos aún, de buscar votos entre las entrañas abiertas de las víctimas. Tengan dudas. Y tengan método.


domingo, 9 de junio de 2019

Casa de citas / Hemingway / Escribir una novela

Gustave Flaubert
David Levine

Ernest Hemingway
ESCRIBIR UNA NOVELA

Algunas veces imagino que escribir una novela es como salir a pescar en alta mar. En la jornada de una vida, Flaubert pescó un pescado grande llamado Emma Bovary, un pescado mediano llamado La Educacion Sentimental, y un neumático viejo llamado Salambó. Tolstoi pescó el pescado más grande de todos los tiempos. Melville pensó que había atrapado una ballena. Cuando voy a pescar pienso en eso y luego comienzo a escribir una novela...

Carta a Maxwell Perkins, 1940

martes, 1 de mayo de 2018

Casa de citas / Vargas Llosa / Tolstói y el Nobel


Tolstói según David Levine


Vargas Llosa
TOLSTÓI Y EL NOBEL


Lo que me contaron fue algo que me entristeció: el primer año que se entregó (el Nobel) el finalista fue Tolstói, pero lo ganó este poeta francés que ya no lee nadie ¿Prudhomme? Creo que al decirlo no desvelo ningún secreto... Los suecos también son humanos.

Escándalos y secretos / Cómo afecta al Nobel de literatura el escándalo sexual en el entorno de la Academia