Mostrando entradas con la etiqueta Casa de citas / José Martí. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casa de citas / José Martí. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de marzo de 2025

José Martí / El monstruo

 


José Martí

EL MONSTRUO


Toda mi vida he recordado esta frase pero de otra manera: “Porque conozco al monstruo, puedo hablar de sus entrañas”. Ahora veo que existe otra: “Puedo hablar del monstruo porque conozco sus entrañas”.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Casa de citas / José Martí / París

Lector cubano con libro de Martí
Cuernavaca, 10 de noviembre de 2012
Foto de Triunfo Arciniegas
José Martí
PARÍS

Manuscrito de José Martí
Foto de Triunfo Arciniegas

¿A qué de París, de ese París que veremos un día juntos, cuando los hombres me hayan maltratado, y yo te lleve a ver mundo antes de que entres en los peligros de él, ─a que de París vas a recibir un gran recuerdo mío, por mano de un amigo generoso de Cabo Haitiano, del padre de Rosa Dellundé? Yo voy sembrándote, por dondequiera que voy, para que te sea amiga la vida. Tú, cada vez que veas la noche oscura, o el sol nublado, piensa en mí.


José Martí
Cartas a María Mantilla
La Habana, Editorial Gente Nueva, 1982, pp. 46-48




martes, 13 de noviembre de 2012

Casa de citas / José Martí / Esta manera de pensarte

María Mantilla
José Martí

ESTA MANERA DE PENSARTE

Manuscrito de José Martí
Foto de Triunfo Arciniegas


Mi María:

¿Y cómo me doblo yo, y me encojo bien, y voy dentro de esta carta, a darte un abrazo? ¿Y cómo te digo esta manera de pensarte, de todos los momentos, muy fina y penosa, que me despierta y que me acuesta, y cada vez te ve con más ternura y luz? No habrá quien más te quiera; y sólo debes querer más que a mí a quien te quiera más que yo.


José Martí
Cartas a María Mantilla
La Habana, Editorial Gente Nueva, 1982, p. 46



lunes, 12 de noviembre de 2012

Casa de citas / José Martí / No tengas miedo de sufrir


Manuscritos de José Martí
Fotografías de Triunfo Arciniegas
José Martí
NO TENGAS MIEDO DE SUFRIR

Athos. Febrero 2, 1895

Mi niña querida:

Tu carita de angustia está todavía delante de mí, y el dolor de tu último beso. Los dos seremos buenos, yo para merecer que me vuelvas a abrazar, y tú para que yo te va siempre tan linda como te vi entonces. No tengas miedo de sufrir. Sufrir bien, por algo que lo merezca, da juventud y hermosura. Mira a una mujer generosa: hasta vieja es bonita, y niña siempre ─que es lo que dicen los chinos, que sólo es grande el hombre que nunca pierde el corazón de niño: y mira a una mujer egoísta, que, aun de joven, es vieja y seca. Ni las arrugas de la vejez ha de tenerse miedo. “Esas arrugas que tú tienes, madre mía” ─dice algo que leí hace mucho tiempo ─ “no son las arrugas feas de la cólera, sino las nobles ─de la tristeza.” Quiere y sirve, mi María. ─Así te querrán y te querré. ─¿Y cómo no te querré yo, que te llevo siempre a mi lado, que te busco cuando me siento a la mesa, que cuando leo y veo lo que quiero decir, que no me levanto sin apoyarme en tu mano, ni me acuesto sin buscar y acariciar tu cabeza? ¿Y tú me olvidarás, o te distraerás de mí, y querrás más a quien te quiera menos que yo?



José Martí
Cartas a María Mantilla
La Habana, Editorial Gente Nueva, 1982, pp. 38-40.




domingo, 11 de noviembre de 2012

Casa de citas / José Martí / Las mujeres mexicanas

Fotografía de Triunfo Arciniegas

José Martí
LAS MUJERES MEXICANAS

Manuscrito de José Martí
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Pero lo admirable aquí es el pudor de las mujeres, no como allá, que permiten a los hombres un trato demasiado cercano y feo. Esta es otra vida, María querida. Y hablan con sus amigos, con toda la libertad necesaria; pero a distancia, como debe estar el gusano de la flor. Es muy hermoso aquí el decoro de las mujeres. Cada una, por su decoro, parece una princesa. ¡Y el cariño de la casa!


José Martí
Cartas a María Mantilla
La Habana, Editorial Gente Nueva, 1982, pp. 28-30.


Nota:

Así serían las mujeres mexicanas de 1895, pudorosas, recatadas, distantes y muy princesas. Ay, pobre Martí.  Por fortuna, la cosa ha cambiado. El cariño de la casa, eso sí, sigue tal cual.

T.A.
Cuernavaca,  Morelos, México, 11 de noviembre de 2012