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martes, 14 de marzo de 2023

Triunfo Arciniegas / Diario / La buena salud de la literatura colombiana

Piedad Bonnett



Triunfo Arciniegas
LA BUENA SALUD DE LA LITERATURA COLOMBIANA
14 de marzo de 2023

El hecho de que tres novelistas colombianos figuren como finalistas de la Bienal Mario Vargas Llosa es una prueba del buen rumbo de nuestra literatura: Piedad Bonnett (Qué hacer con estos pedazos), Héctor Abad Faciolince (Salvo mi corazón, todo está bien) y Santiago Gamboa (Colombian Psycho).

Ojalá uno de los tres se lleve a casa los cien mil dólares del premio y la escultura de Fernando Syszlo. Como no he leído ninguna de las novelas, estoy pensando con el deseo.

La competencia es dura. Veo en la lista dos mujeres mexicanas: Brenda Navarro (Ceniza en la boca) y Cristina Rivera Garza (El invencible verano de Liliana).

Y una novelista de peso completo, una escritora con una envidiable y reconocida trayectoria, otro nombre de la poderosa escritura de un exquisito grupo de mujeres argentinas: Claudia Piñeiro.

Por desgracia, no conozco ninguno de los españoles de la lista: Juan Tallón, Miguel Ángel Oeste y Aroa Moreno. Tampoco al mexicano David Toscana ni al chileno Pablo Toro.

Resumiendo, compiten por el premio tres colombianos, tres mexicanos, tres españoles, un chileno y una argentina.

sábado, 11 de junio de 2022

Un libro / Lo que fue presente, de Héctor Abad Faciolince

 


UN LIBRO
LO QUE FUE PRESENTE, de Héctor Abad Faciolince
CONFESIONES DE UN ESCRITOR


“Me he tomado tres brandis para dormir bien y para olvidar que mañana no tengo dinero ni para el periódico”, escribió a mano Héctor Abad Faciolince en sus diarios de 1987, cuando tenía 29 años de edad. En ese entonces, un aspirante a escritor enfrentaba una crisis económica y profesional al no encontrar trabajo, creer que era un fracaso para las letras y se enfrentaba a la realidad de ser un padre primerizo. “No vale la pena que yo escriba. Éste es el diario de una persona que escribe que ha resuelto no escribir nada”, apuntó en estas líneas que hoy se leen más que nada como una paradoja. Porque treinta y cinco años después, con más de once libros publicados, dos reconocimientos al Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y un premio a Mejor Novela Extranjera del Año en China por su libro Angosta, el colombiano se ha convertido en un escritor y periodista venerado, de voz imperdible.

Héctor Abad Faciolince nació en Medellín, Colombia, en 1958. A finales de los setenta, estudió poesía y narrativa en México y filosofía y periodismo en Colombia; al inicio de los ochenta, se graduó en Letras Modernas por la Universidad de Turín. Entre sus novelas más importantes destacan Basura (2000, Debolsillo), por el que obtuvo el Primer Premio Casa de América de Narrativa Innovadora, y El olvido que seremos (2006, Alfaguara), novela de no ficción. Ahora sus diarios son publicados por primera vez en Lo que fue presente (Diarios 1985–2006), a través de Alfaguara.

A sus 27 años escribió que se autodenominaba como un periodista part-time, un profesorucho de español fracasado, suicida inminente, desgraciado, escritor sin éxito pero convencido o escritor exitoso pero sin convicción. En esos primeros escritos, las confesiones de sus diarios dibujan a un hombre lleno de miedos, deseos sexuales, amor y culpas. “Quisiera creer que los diarios van mejorando la escritura a medida que pasa el tiempo. Después ya empiezo a mirar más al mundo, a contar las historias de lo que veo y no tanto sólo de lo que siento”, dice Abad Faciolince, a sus 61 años en entrevista con Gatopardo, en su más reciente visita a la Ciudad de México.

GATOPARDO





viernes, 10 de junio de 2022

Casa de citas / Héctor Abad / Matadero


 

MATADERO
13 de diciembre de 1987

Anoche, al salir con mi mamá de la asamblea, se nos acercaron dos tipos malencarados con la mano dentro de una mochila, como si allí empuñaran un arma. Mi mamá y yo paramos. Yo estaba seguro de que me iban a matar. Nos quedamos quietos, y cuando vinieron hacia nosotros mi mamá se puso por delante de mí y los miró a los ojos: "!A él no! ¡A él no!" fue lo único que dijo, con una voz que era más orden que ruego. En el último instante los dos tipos se desviaron y siguieron. Mi mamá y yo nos fuimos hasta el garaje temblando y sin decir ni una palabra.


Héctor Abad Faciolince
Lo que fue presente
(Diarios 1985-2006)
Alfaguara, Bogotá, 2019, p. 67

Casa de citas / Héctor Abad / Matadero

 



MATADERO
Enero de 1991

No escasean los cadáveres para las tres facultades de Medicina de Medellín. Hay jóvenes asesinados que nadie se atreve a reclamar para que no los asocien con ellos, y viejos muertos que nadie se acuerda de reclamar para no tener que pagar el entierro. Así, las clases de Anatomía están aseguradas. Sólo que el día del examen los estudiantes ruegan: “¡Dios mío, Dios mío, que me toque un sicario!”. Se sabe, tienen los músculos más desarrollados, las venas y arterias más marcadas, los tendones más sanos, y sin las atrofias de la vejez todo se distingue mejor. El examen, en el cuerpo de un viejo, es dificilísimo. Para suerte de los estudiantes, sobran los cadáveres de jóvenes muertos, en Medellín. Sicarios jóvenes, víctimas jóvenes de los sicarios. Mi ciudad miradero.


Héctor Abad Faciolince
Lo que fue presente
(Diarios 1985-2006)
Alfaguara, Bogotá, 2019, p. 153





lunes, 8 de marzo de 2021

Triunfo Arciniegas / Diario / Sobre el éxito ajeno




Triunfo Arciniegas
SOBRE EL ÉXITO AJENO
7 de marzo de 2021

Hay gente que no soporta el éxito ajeno. No soporta, por ejemplo, que a Héctor Abad le vaya tan bien. El olvido que seremos es un gran libro, una novela conmovedora, bien armada, bien escrita, y decir lo contrario es una estupidez. Y, para colmo de males, según entiendo, a la película le está yendo bien. Total que hay más de uno renegando. Héctor Abad detesta a Petro, como tantos otros, y no es raro cuando se trata de un político que es experto en el oficio de hacer enemigos, y sus partidarios se la quieren cobrar al escritor. Se equivocan atacando la novela: se parecen a Fernando Vallejo, "genio de provincia", tratando de destruir con un pinche artículo la obra maestra que es "Cien años de soledad". Patéticos. Alguien precisó que Vallejo pretendía matar un elefante con un cortaúñas. Ni más ni menos.

Casa de citas / Héctor Abad / Mi padre y el Tuerto

 


Héctor Abad
MI PADRE Y EL TUERTO

De los muchos ataques que recibió, mi mamá recuerda muy bien el de uno de sus colegas, un prestigioso profesor de la misma Universidad, y director de la cátedra de cirugía cardiovascular, el Tuerto Jaramillo. Una vez, estando mi papá y mi mamá presentes, el Tuerto dijo muy enfático, en una reunión: "Yo no respiraré tranquilo hasta no ver colgado a Héctor de un árbol de la Universidad de Antioquia." Pocas semanas después de que a mi papá, al fin, lo mataron, como tantos durante tanto tiempo habían deseado, mi mamá se encontró con el Tuerto Jaramillo en un supermercado, y mientras este recogía bandejitas de carne, se le acercó y le dijo, muy despacio y mirándolo a los ojos: "Doctor Jaramillo, ya está respirando tranquilo?" El Tuerto se puso pálido, y sin saber qué decir dio media vuelta y se alejó con su carrito de supermercado.

Héctor Abad Faciolince
EL OLVIDO QUE SEREMOS
Planeta, Bogotá, 2007, p. 50



martes, 15 de mayo de 2018

Casa de citas / Héctor Abad / La tierra es plana y Petro no es chavista



Héctor Abad
LA TIERRA ES PLANA 
Y PETRO NO ES CHAVISTA

Negar las simpatías y los nexos directos entre Gustavo Petro y el coronel Hugo Chávez es como negar que la tierra es redonda. Tan claros son esos vínculos que por los mismos, al principio de la campaña electoral, una alianza con Petro era considerada “tóxica” por parte de los demás candidatos y por parte de los más agudos analistas políticos. Se daba por supuesto que, dada su cercanía con el movimiento bolivariano, y dada la catástrofe social, económica y humanitaria de Venezuela, los colombianos no votarían jamás por un candidato como Petro.
Pero la campaña de Petro, hábilmente, ha sabido tapar esa evidencia y ha actuado con la misma cara dura y la misma impavidez de los “terraplanistas”: negando lo que indican años de observación y experiencia y sosteniendo que los supuestos vínculos de Petro con Chávez son un invento de la mala prensa, del monopolio de los medios de información, y de una alianza nefasta entre el poder, el gran capital y la oligarquía que quiere hacer ver como redondo (chavista) lo que siempre ha sido plano (abierto y democrático).
Para negar su chavismo (pese a sus innumerables defensas y elogios públicos al comandante) Petro se escuda en una idiotez de última hora: que Chávez acentúo la dependencia de las energías fósiles (petróleo) y que en cambio él promueve las energías alternativas: solar, eólica, etc. Como si una de las banderas de Chávez no hubiera sido, precisamente, acabar con la dependencia del petróleo como único producto de exportación venezolano. Otra cosa es que no lo haya conseguido (como no lo lograría Petro), pero su propuesta era igual de demagógica e ilusoria a la de Petro: convertir a Venezuela, de la noche a la mañana, en un país verde de pequeños productores.

Héctor Abad / La tierra es plana


sábado, 10 de marzo de 2018

Triunfo Arciniegas / Diario / Petro y Héctor Abad


Gustavo Petro y Hugo Chàvez

Triunfo Arciniegas
PETRO Y HÉCTOR ABAD
10 de marzo de 2018


Héctor Abad Faciolince dijo que Petro es un tramposo y los petristas le cayeron en gavilla, de acuerdo a la maldita manía de matar al mensajero. Héctor Abad no es el problema. Es un escritor, un ciudadano, y tiene derecho a sus opiniones políticas.

¿Quién puede contradecir las cifras en rojo de la alcaldía de Petro? ¿Quién puede negar la arrogancia y el despotismo de Petro como alcalde? ¿O su populismo? Populismo es prometer 86 colegios y entregar diez, prometer 456 jardines infantiles y entregar 57, prometer 70.000 viviendas y entregar 3.000, prometer 167 puestos de salud y entregar uno.

¿Quién puede afirmar que la política socialista no ha sido un fracaso en todos los países donde se ha intentado? La Cuba de los Castro y la Venezuela de Chávez y Maduro, siniestras dictaduras, son los ejemplos más cercanos. ¿Quién puede negar la admiración de Petro por Hugo Chávez?

Debido a sus opiniones políticas, por ahí dicen que Héctor Abad no es escritor o que pertenece a tal clase social. A Héctor Abad, como a todos, le ha tocado joderse y, sea como sea, ha construido una obra. No creer en Petro no hace a nadie más o menos escritor.

Por otro lado, ni Héctor Abad ni cualquier otro escritor tienen la oportunidad de tirarse el país. Pero Petro sí. Ya lo hizo con Bogotá.




Triunfo Arciniegas / Diario / Petro, destituido
Triunfo Arciniegas / Diario / Petro presidente I
Triunfo Arciniegas / Diario / Petro presidente II
Triunfo Arciniegas / Diario / Petro presidente III
Casa de citas / Daniel Coronel / Petro, tóxico
Casa de citas / Daniel Coronel / Petro y Maduro
Casa de citas / Daniel Coronel / Petro no serà presidente
Berta Lucìa Estrada / Jamàs votarìa por Petro
Triunfo Arciniegas / Diario / Petro
Triunfo Arciniegas / Diario / Petro y la felicidad popular
Triunfo Arciniegas / Diario / Triunfo, el elitista
Casa de citas / Carlos Gaviria / Petro, estratega
Casa de citas / Héctor Abad / Petro, un tramposo I
Casa de citas / Carlos Gaviria / Petro, un tramposo II
Casa de citas / Petro / Un tramposo III
Casa de citas / Mauricio Vargas / Sobre el socialismo del siglo XXI
Casa de citas / Mauricio Vargas / La quinta tarea
Triunfo Arciniegas / Diario / Por quiénes no voy a votar
Casa de citas / Sergio Ocampo / Petro, el alcalde
Casa de citas / Sergio Ocampo / Petro y la Bogotá humana
Casa de citas / Sergio Ocampo / Petro y resentimientos
Casa de citas / Héctor Abad / Gustavo Petro, un tramposo IV
Salomón Kalmanovitz / Las cifras de Gustavo Petro
Triunfo Arciniegas / Diario / Petro y Héctor Abad



jueves, 15 de febrero de 2018

Casa de citas / Héctor Abad / Petro, un tramposo I

Gustavo Petro

Héctor Abad
PETRO, UN TRAMPOSO


Recuerdo cuando mi amigo Carlos Gaviria me contaba, con ira, de cómo Petro cambiaba las actas del Polo, por la noche, para poner lo que no se había resuelto. Un tramposo.