EL SUEÑO AMERICANO
Querida madre, por fin, el sueño americano. Fui uno de los árboles del espectáculo de Bad Bunny. Tuve que oírlo cantar una y otra vez sus pendejadas porque ensayamos más de una semana. Pero pagaron bien. Mucho mejor que cuando vendía empanadas en las afueras del estadio y vomitaba fuego en los semáforos. Nos divertimos más que el mismo público y me puse al día con el alquiler. Parece que Ricky Martin va a necesitar florecitas muy pronto. Deséame suerte, madrecita. Te extraño mucho. Un beso de tu hijo que tanto te quiere.

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