domingo, 20 de noviembre de 2022

Casa de citas / Javier Cercas / El Nobel y César Aira

 

César Aira
Ilustración de Triunfo Arciniegas



Javier Cercas
EL NOBEL

El Nobel es un premio magnífico, sin duda el más prestigioso del mundo. Añado a esta obviedad una segunda: la literatura no es atletismo; no hay forma humana de precisar sin posibilidad de error si un escritor es mejor que otro, como sí la hay de precisar si un atleta corre o salta más que otro. El único jurado literario infalible es el tiempo, que da unas sorpresas tremendas. Dante, Shakespeare y Cervantes, sin ir más lejos, no eran escritores muy importantes en su época, y dudo mucho que los académicos suecos se hubiesen animado a premiarlos (de haberlo hecho, como mínimo se hubiera organizado un escándalo parecido al que se organizó cuando el galardón recayó en Bob Dylan): Dante ni siquiera escribió su obra capital en la lengua de prestigio en su época —el latín—, los dramas de Shakespeare apenas se consideraban literatura —no pasaban de ser entretenimiento— y Cervantes fue un escritor irrelevante hasta que arruinó su ya maltrecha reputación cometiendo el error más letal que puede cometer quien aspira a conquistar la estima de la sociedad literaria: escribir un best seller —el Quijote—. Esto, sobra decirlo, no significa que el Nobel se equivoque siempre: sus aciertos están a la vista. Es verdad que Alfred Nobel dejó dicho que su galardón debía concederse a escritores cuyas obras estuvieran escritas “en una dirección ideal”, cosa que no se sabe muy bien lo que significa (nada bueno, me temo). En todo caso, esa alarmante declaración de intenciones explica que penda sobre el Nobel la sospecha eterna de ser un premio subordinado a razones extraliterarias, de carácter humanitario —no por nada Nobel inventó la dinamita—, y que algunos hayan maliciado que el galardón de este año se ha concedido, como escribe Xavi Ayén, “por la condición de negro, emigrante y africano de Gurnah, como un tributo a la corrección política”. Lo cual explica a su vez que, interrogado sobre la posibilidad de que le vayan a conceder el Nobel a él, César Aira contestara: “No me lo darán porque para ello necesitan una justificación no literaria, nunca se limitan a decir ‘porque este tipo hace buenos libros”. La respuesta es extraña, sobre todo viniendo de un hombre tan inteligente como Aira: quiero decir que es extraño que al escritor argentino no se le haya ocurrido la posibilidad de que, simplemente, la Academia Sueca no considere sus libros lo bastante buenos como para distinguirlos con el Nobel.

 

Javier Cercas / El Nobel: ni más ni menos





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