Algún día, dentro de miles de millones de años, la Tierra dejará de existir. El Sol agotará su combustible, crecerá hasta convertirse en una gigante roja y probablemente destruirá o volverá inhabitable a nuestro planeta. Carl Sagan utilizaba esta idea no para generar miedo, sino para recordarnos lo pequeño y temporal que es nuestro lugar en el universo.


