viernes, 15 de noviembre de 2024

Casa de citas / Stephen King / El señor de las moscas






El libro que me hizo querer ser escritor.
“El señor de las moscas”: se trataba de niños y yo era un niño. La trama era simple y el descenso al salvajismo era creíble. Lo leí cuando tenía 12 años; sólo más tarde comprendí el simbolismo de la cabeza de cerdo cortada y el subtexto sexual. Sentí que si pudiera hacer algo así, sería feliz. ¿Y adivina qué? Tenía razón.

Stephen King
The Guardian, 11 de octubre de 2024


Casa de citas / Stephen King / El corazón es un cazador solitario

 



El libro que más tarde descubrí en mi vida, “El corazón es un cazador solitario”, de Carson McCullers. Escrito por una joven que en realidad no era más que una niña, se centra en la importancia que tiene John Singer, un “sordomudo”, para tres personajes. A Singer en realidad no le importa ninguno de ellos, tiene sus propios asuntos que resolver, pero ellos  creen  que es omnisciente y omnisciente. Piensen en cómo se siente la gente con respecto a Dios.


Stephen King

The Guardian, 11 de octubre de 2024



jueves, 14 de noviembre de 2024

Ana Rossetti / Por favor, cuéntame un cuento

 

Ilustración de Raquel in Dreams


Ana  Rossetti

POR FAVOR, CUÉNTAME UN CUENTO 


Si los cuentos no se cuentan

dejan de existir las hadas,

los dragones, los vampiros,

los duendes y los piratas.

Y no hay pasajes secretos

ni cuevas maravillosas

ni castillos encantados

ni una isla misteriosa.


Si los cuentos no se cuentan

se destierra la poesía

del país de nuestra infancia:

País de la Fantasía.

Por favor, cuéntame un cuento

y vuélvemelo a contar,

no vaya a ser que se pierda

a la orillita del mar.


Ana Rossetti


Ilustración de Raquel in Dreams

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Casa de citas / Lección de poesía para retrasados

 


LECCIÓN DE POESÍA PARA RETRASADOS


“Una mamacita desde los fourteen”

“Esa boquita pa darle unos kisses”

“Culo grande, culo grandote”

“Respiro la labia pa que se me empelote”

“El culo es de ella y, por ende, se prende / ella sabe con quién se atiende”

“Pa la buena suerte tanguita amarilla”

“Esa sonrisa en su boquita me confirma / que ese culito es mío con sello y firma”

“Plata mata bonito”

“Pasa el chorro boca a boca”


KAROL G, Feid, DFZM ft. Ovy On The Drums, J Balvin, Maluma, Ryan Castro, Blessd - +57



Sami Ochoa / +57

 



Sami Ochoa

+57 

Revisando la letra de la nueva  canción, que prometió ser un HIT, lo que leo y escucho en esta es: 

1. Una niña de 14 años que tiene novio y se prostituye, al parecer no tiene papás ni acudiente porque sale a la hora que se le da la gana. 

2. Llega a una discoteca donde se emborracha, se traba y se acuesta con el mejor postor.

3. Con quien ella se acuesta en cada salida, le da el derecho (según ellos porque le pagan) de pegarle y hacer lo que le da la gana con ella. 

4. El +57 el código usado para comunicarse con Colombia, creo que en esta canción es usado para prostituir a la "niña" con extranjeros. 

En resumen: Esta es la música que hace mucho estamos consumiendo y que nuestros hijos escuchan, por más  que queramos evitarlo.

No podemos negar que su música es contagiosa, pero sus letras una PORQUERIA. 

Todo el tiempo veo como las niñas desde los 11 años ya quieren verse mayores, porque el consumismo nos muestra que esto es lo normal. 

Padres de familia: OJO, la mayoría de nuestros hijos están solos, cuando entran a la Internet, cuando están con el celular, hay mucho contenido dañino y les está entrando directamente a ellos. 

Cantantes: pensemos que en cualquier momento una de estas canciones se puede ver reflejados en un familiar nuestro. (8 cantantes y es la letra de un pedofilo)


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domingo, 10 de noviembre de 2024

Anne Michaels, candidata al premio Booker: “Necesitamos entender que la esperanza es resistencia”

 


Anne Michaels, en Madrid, el pasado 2 de octubre.

Anne Michaels, en Madrid, el pasado 2 de octubre.JAIME VILLANUEVA

Anne Michaels, candidata al premio Booker: “Necesitamos entender que la esperanza es resistencia”

La escritora y poeta canadiense opta al galardón literario más importante en lengua inglesa por su novela ‘El abrazo’


ANDREA AGUILAR
Madrid - 09 NOV 2024 - 23:15 COT


Anne Michaels (Toronto, 66 años) ha trabajado durante 20 años en su nueva novela, El abrazo (Alfaguara), la tercera obra de ficción que presenta esta poeta cuya carrera internacional despegó a finales de los noventa con la celebrada Piezas fugitivas. Nominado al premio Booker, el galardón más prestigioso en lengua inglesa, que se fallará el próximo martes 12 de noviembre, el nuevo libro condensa en apenas 180 páginas un extenso recorrido desde finales del siglo XIX hasta 2025.

Michaels regresa con fuerza: con su estilo sucinto y conmovedor fija el foco en un intenso momento vivido como presente que se mueve a lo largo de nueve capítulos por las vidas de distintas generaciones; el sentimiento poético surge con naturalidad mostrando apenas un destello, una reflexión, una imagen. Habla de amor, de pérdida, de la amplitud del mundo y los pequeños secretos que esconde un corazón, con sencillez y profundidad. Conduce así al lector de El abrazo desde los últimos pensamientos que cruzan la mente de un soldado caído en la Primera Guerra Mundial hasta un café en el Golfo de Finlandia, donde en el siglo XXI surge el recuerdo y la posibilidad de una historia de amor. Escribe: “Un campo se convierte en un campo de batalla; luego vuelve a convertirse otra vez en un campo. Las palabras brotan en un papel térmico de fax, a mil kilómetros de donde fueron escritas”.

El mismo ritmo pausado y meditado que emplea en la redacción de sus novelas cala en su conversación. Michaels es afable pero no gasta palabras, se esconde bajo su melena rizada y rebusca en su bolsa algunas notas con las que puntúa la conversación celebrada en Madrid a principios de octubre.

Pregunta. El abrazo arranca y termina con una pregunta. ¿Quiso eludir las certezas?

Respuesta. Este libro quiere aseverar el valor de las cosas que no pueden ser probadas porque su propia naturaleza lo impide. Arranca a finales del siglo XIX y recorre el siglo XX, porque fue entonces cuando la ciencia empezó a manipular lo invisible: los electrones, los rayos X, el mundo cuántico. Eso desplazó nuestra relación atávica con el mundo invisible. En ese periodo también se produce un auge de lo sobrenatural. Hubo tantos muertos en la Gran Guerra que el mundo se llenó de fantasmas. Científicos como Pierre y Marie Curie eran invitados a sesiones de espiritismo; se discutía si era posible probar científicamente su existencia. La gente buscaba consuelo y el libro se pregunta si hay consuelo ante la mortalidad. Y si lo hay, ¿cuál es?

P. Cada capítulo está encuadrado en un momento histórico distinto. ¿Pensó en relatos?

R. Desde el principio supe que este libro estaría narrado en momentos dispares, que viajaría en el tiempo. Los capítulos estarían íntimamente conectados de forma profunda, aunque no sabía cómo exactamente. Investigué muchísimo sobre la conciencia, la biología evolutiva, la historia, la filosofía de la ciencia. Evolución y revolución. Lo que elegimos y todo lo que está más allá de nuestras elecciones.

P. Los ríos fluyen cerca de los distintos lugares donde sitúa los capítulos. ¿Una metáfora?

R. Escribí este libro durante 20 años para encontrar esa frase que hacía que todo encajara. Los ríos están ahí como recordatorio del nivel de profundidad en el que se da una conexión profunda. Estamos acostumbrados a pensar en la historia como acontecimientos y acciones, pero he querido detenerme en otra medida: la vida interior, lo que creemos a lo que aspiramos, lo que valoramos. El relato se sumerge en un presente y resurge décadas después, con personajes y lugares distintos que están profundamente conectados.

Escribí este libro durante 20 años para encontrar esa frase que hacía que todo encajara

P. ¿Buscaba lo que los une?

R. No podemos resumir una vida porque siempre va más allá, las consecuencias que tiene esa existencia la desbordan. Hay todas esas formas como el amor que no se trunca, porque continúa. Las escenas dispares muestran como una vida se prolonga más allá de la muerte.


P. ¿Es un libro de fantasmas?

R. Un fantasma nunca es pasado, ni futuro, solo pertenece al presente. La nostalgia puede ser pasiva, pero la memoria es activa y tenemos una relación con ella ahora, tenemos una comunicación constante. Este libro no solo habla, también escucha. Intento de establecer una relación fuerte con el lector y dejarle espacio para que introduzca su propia vida. Cuando la mirada del escritor y la del lector se encuentran surge la posibilidad de que algo se repare, se rescate, se salve.

P. ¿Trata de cerrar la brecha entre poesía y prosa?

R. Sean 10 versos o 400 páginas de un libro, ninguna palabra debe ser malgastada. Eso es respeto al lector. Una y otra vez intento expresar lo inefable y no puedes hablar de algo abstracto con otra abstracción. Tienes que ser concreto y buscar una fisicidad. Me interesa la idea de los límites, de lo que no alcanzas a expresar. Porque un borde implica que hay algo más allá. Una novela te permite pasar mucho más tiempo con el lector que un poema y tratar de ir a esos lugares incómodos, que normalmente esquivas o que simplemente son difíciles de nombrar. Yo quiero tener al lector cerca para llegar allí donde nos damos la vuelta o deseamos dárnosla.

Sean 10 versos o 400 páginas de un libro, ninguna palabra debe ser malgastada.

P. El último capítulo ocurre en el futuro próximo, en 2025. ¿Por qué?

R. Para sugerir que así es como funciona la historia: continúa. Una vida infiltra otra, siempre será así. Me interesa la historia como un acontecimiento doméstico. Hay momentos que son profundamente personales, absolutamente definitorios e íntimos de tu vida y que los compartes con miles de personas. Parece que vivís lo mismo, pero no, porque lo que experimentas es absolutamente personal. Esa conjunción me fascina. Para el historiador cada batalla es distinta, para el filósofo todas son iguales.


P. ¿Y para el poeta?

R. Está en medio. La literatura se mueve del hecho al significado, por eso la investigación es tan crucial para mí, pero no quiero que resulte obvia.

P. Escribe que estar atemorizado es estar esperanzado.

R. Nada enfurece más al tirano que la esperanza. Mi investigación de los temas y mi escritura es una forma de ser testigo de la desposesión, de la injusticia. En estos tiempos en que nos sentimos indefensos y desesperanzados, necesitamos entender que la esperanza es resistencia. La historia no es solo acontecimientos: está hecha de nuestras dudas, nuestro desvarío y terror. Ese mundo interior es cómo se construye, cómo respondemos ante la historia y la vivimos. Por eso la esperanza no es un lujo, es un cimiento.

P. ¿Las guerras actuales hacen más urgente el mensaje de su novela?

R. Es difícil dar la espalda a estos conflictos porque hay imágenes. Y cada vez que vemos algo nos convertimos en cómplices instantáneamente, no podemos extirpar nuestra visión de lo que ha pasado. Ser testigo es extremadamente difícil.

Michaels saca de su bolso unos folios y lee el extracto de una conferencia que ha pronunciado en Londres sobre literatura testimonial. No hay mejor despedida. ”Todo poema es un poema testimonial. Todo poema es una forma de rescate de indiferencias y amnesias de todo tipo. La esperanza de todo poema que es testimonio de guerra y opresión es la aserción de la justicia, un escupitajo en el ojo del opresor, un mensaje que dejas a otros. Y los poemas testimonian tiranías menos visibles, enfermedad, tristeza, vergüenza, remordimiento, terror, duda. Otros testimonian un amor que no puede esperar, una vida entera que pasa en un momento”. Y añade con una última advertencia: “Todos los grandes poetas han entendido que no debes escribir mientras lloras: empieza solo cuando las lágrimas han dejado de brotar. No debemos escribir desde la herida, sino desde la cicatriz”.


EL PAÍS 


Un libro / La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera

 



"La Insoportable Levedad del Ser" es una novela magistral escrita por Milan Kundera y publicada en 1984. Esta obra, considerada una de las mejores novelas del siglo XX, nos sumerge en un mundo de amor, filosofía y política, explorando las complejidades de las relaciones humanas y la búsqueda del significado en un mundo marcado por la incertidumbre y la fugacidad.

La trama sigue las vidas entrelazadas de cuatro personajes principales: Tomás, un cirujano checo y mujeriego empedernido; Teresa, su esposa fiel y artista; Sabina, una pintora y amante de Tomás; y Franz, un académico suizo obsesionado con Sabina. A medida que sus vidas se entrelazan y se separan a lo largo de los años, Kundera nos ofrece una meditación profunda sobre la naturaleza del amor, la libertad y la responsabilidad.

Kundera utiliza la metáfora de "la levedad del ser" para explorar la idea de que la vida humana carece de peso y significado inherentes, y que somos libres de crear nuestro propio sentido en un mundo sin sentido. A través de la narrativa fluida y fragmentada, nos sumerge en las reflexiones filosóficas de sus personajes, ofreciendo una visión provocadora de la condición humana.

Uno de los aspectos más destacados de "La Insoportable Levedad del Ser" es su profundidad psicológica y su capacidad para capturar la complejidad de las relaciones humanas. Kundera crea personajes vívidos y complejos que luchan con sus propios deseos, miedos y contradicciones, ofreciendo una representación honesta y conmovedora de la experiencia humana.

Helena del Mar

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Además de su exploración de temas filosóficos y psicológicos, "La Insoportable Levedad del Ser" también destaca por su contexto histórico y político. Ambientada en la Praga comunista de los años 60 y 70, la novela ofrece una visión penetrante de la opresión política y la lucha por la libertad individual en un mundo marcado por el totalitarismo.

#literaturaescultura 

#prohibidorendirsehelena

viernes, 8 de noviembre de 2024

Casa de citas / Elizabeth Taylor / Ava Gardner

 

Ava Gardner

Elizabeth Taylor

AVA GARDNER


Nadie podría elaborar un jarrón, pedazo de cristal, pintura o diamante más hermoso que lo que Dios hizo con Ava Gardner. A las seis de la mañana, después de una noche de vodka y hombres latinos y dos buenas peleas a puñetazos, en la dura iluminación de una sala de maquillaje de MGM, me dejaba sin aliento. La cara más perfecta que he visto nunca. 


Elizabeth Taylor en Ava Gardner/Entrevista con James Grissom/1991/



jueves, 7 de noviembre de 2024

Casa de citas / Amanda Mars / Proxeneta muerto

Donald Trump

Donald Trump, este miércoles durante su discurso en Palm Beach.CHIP SOMODEVILLA 


Amanda Mars

PROXENETA MUERTO

6 de noviembre de 2024


Esta mañana conviene recordar algo extravagante que ocurrió en las elecciones legislativas de 2018 en el Estado de Nevada. Dennis Hof, un empresario de burdeles, ganó un escaño en la Cámara de su Estado después de muerto. Hof había fallecido justo dos semanas antes en uno de sus prostíbulos, Love Ranch, en una fiesta de celebración de su 72 cumpleaños que se prolongó dos días. Como había terminado el plazo para escoger reemplazo en la papeleta, permaneció la candidatura del difunto, sin sustituto identificado entonces, y arrasó: un 63% apoyó a Hof frente a su rival demócrata, una educadora llamada Lesia Romanov.


Muchos votantes en Estados Unidos prefieren votar a un proxeneta muerto que permitir el paso de un rival, especialmente si es una mujer demócrata. Resulta imperativo tener esto en cuenta en cualquier análisis sobre los resultados que acaban de arrojar las elecciones presidenciales.



EL PAÍS 

Casa de citas / La lluvia no sabe llover

 


Justo Serna

7 de noviembre de 2024


Los valencianos de siglos atrás conciben y padecen los desastres como puniciones divinas, como castigos que Dios manda a los naturales por los pecados cometidos. Justamente por eso, resulta habitual sacar en procesión a los patronos de las distintas localidades para obtener el perdón, con rogativas en las que pedir el cese de las lluvias torrenciales o persistentes. O para lo contrario: para superar una sequía que agosta y arruina los cultivos de esa huerta circundante. Por supuesto, esto no solo sucede en esa Valencia, sino también en tantas y tantas diócesis y parroquias de la cristiandad.


***


En la cultura local y en el refranero hallamos ecos de las riadas, de las inundaciones, etcétera, para ilustración de los naturales que cultivan la tierra o simplemente en Valencia tienen su arraigo. Abans de Sant Joan, pluja beneïda, després de Sant Joan, pluja maleïda, dicho popular que expresa el ciclo fatal de las lluvias torrenciales. O: A la vora del riu no faces niu, dicho popular que alude al barraquismo, al chabolismo, que tan frecuentes fueron, por ejemplo, en la Valencia posterior a la Guerra Civil: en el cauce del Turia, con un caudal de agua habitualmente exiguo se asentaban auténticos poblados o barrios de chabolas de inmigrantes pobres, que serían arrastrados por las crecidas del río en 1949 y 1957.


***


Las avenidas y desbordamientos también han tenido su eco en la cultura más refinada. Los hallamos como fuentes de inspiración literaria o como motivos, escenarios o fondos de creaciones artísticas. Ya lo rememoró Raimon en una de sus cancionesque son evocación personal y referencia colectiva. Me refiero a su pieza Al meu país la pluja… (1984). “Al meu país la pluja no sap ploure, / o plou poc o plou massa, / si plou poc és la sequera, / si plou massa és la catàstrofe…”.


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Pero hay más. Si nos limitamos al siglo XX, dos de los ejemplos más renombrados son la novela Entre naranjos (1900), de Vicente Blasco Ibáñez, y la pintura Amor de madre(1912-1913), de Antonio Muñoz Degrain. En ambos casos, podríamos decir, el novelista y el pintor sintetizan y condensan ciertas visiones de las catástrofes del siglo XIX.

Entre naranjos pertenece al ciclo de novelas valencianas de Vicente Blasco Ibáñez con explícita inspiración naturalista. Dicha obra probablemente contiene las mejores páginas de lo que es una riada o, si se quiere, el mejor ejercicio literario de los desastres naturales en tierras valencianas. Aquí, el emplazamiento corresponde a Alzira y el río que amenaza es el Júcar. Pero la descripción del desbordamiento sirve para reflejar la costumbre o la resignación con que se aceptaban estas aguas amenazantes a las que conjurar sacando en procesión al patrón o a la patrona.

“Las primeras lluvias del invierno caían con insistencia sobre la comarca”, mientras “la tierra rojiza de los campos obscurecíase bajo el continuo chaparrón”. Por su parte, “el río crecía. Las aguas rojas y gelatinosas, como arcilla líquida, chocaban contra las pilastras de los puentes, hirviendo como montones removidos de hojas secas”. Pero a pesar del riesgo, no pocos vecinos sólo parecían experimentar “una alarmada curiosidad”. ¿Para qué?, se preguntaban, si aquella inundación vendría a ser como todas las anteriores. Eso sí: la única preocupación era si en la Serranía de Cuenca llovía al mismo tiempo. “Si bajaba agua de allá, la inundación sería cosa seria”. De la despreocupación al pánico, los naturales que pueblan la novela acaban por pedir al patrón, sacándolo en santa procesión, encomendándose, pues, a la ancestral creencia: las lluvias torrenciales como un trasunto del Diluvio y, por tanto, como una maldición por la que penar.


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'Amor de madre'' de Antonio Muñoz Degraín (València, 1840 - Málaga, 1924). Óleo sobre lienzo.

'Amor de madre'' de Antonio Muñoz Degraín (València, 1840 - Málaga, 1924). Óleo sobre lienzo.MUSEU DE BELLES ARTS DE VALÈNCI

Por su parte, Amor de madre es probablemente la pieza valenciana más sobrecogedora del paisajista Muñoz Degrain. En la pintura asistimos a un episodio catastrófico: una inundación que vemos in medias res. Nunca sabremos qué riada representa el pintor o en qué desbordamiento se inspira. Probablemente, esas preguntas son innecesarias, pues la pieza es la quintaesencia de una inundación con elementos avecindados fuera de tiempo: naranjas y, a la vez, árboles en flor.

La imagen ha quedado fijada para siempre en el lienzo e ignoramos qué sucede después. Sabemos, eso sí, la localización en la que se inspira. Sabemos que es territorio valenciano por los motivos representados: una barraca, unos naranjos, una noria. Pero lo más importante, entre otras cosas, es (permítaseme decirlo así) el mar de fondo. O, por mejor decir, el río con violentos remolinos, el curso alborotado de las aguas que arrastran lodo, en una escena en la que todo fluye con violencia. Más importante aún es la figura de la mujer que mantiene en brazos y con dificultad a su criatura. Es una madre coraje y la imaginamos con angustia extrema. El episodio es dramático, no sabemos si finalmente trágico.

***


Ni la historia, ni la tradición ni la modernidad han salvado a quienes perecen tras las lluvias torrenciales y las avenidas del barranco del Poyo o del río Magro, que nace en la sierra de Mira, entre Cuenca y Valencia. Son aguas que han enlodado mortalmente la vida cubriéndola de destrucción. La lengua no logra expresar el horror y al calificarlo de apocalíptico recurrimos al vocabulario religioso, a las metáforas consabidas, sabiendo ya, sabiendo además, que no hay patrón o patronos que poder sacar en procesión.


EL PAÍS




miércoles, 6 de noviembre de 2024

Casa de citas / Quincy Jones & Frank Sinatra / Fly Me to the Moon

 


QUINCY JONES & FRANK SINATRA
FLY ME TO THE MOON

En 1958, Quincy Jones estaba trabajando en París cuando recibió una llamada de la princesa de Mónaco. Grace Kelly había convencido al principado de organizar un concierto para recaudar fondos para el Fondo de las Naciones Unidas para los Refugiados y había contratado a Frank Sinatra para que actuara, pero necesitaba la ayuda de Jones para encontrarle una orquesta de acompañamiento.
En cuestión de días, Jones llegó a la Riviera Francesa con 55 músicos cuidadosamente seleccionados para un Sinatra poco agradecido, quien le dijo a Jones, su director: “Has escuchado los discos; sabes qué hacer”. Durante el concierto, Sinatra se desvió muchas veces del espectáculo ensayado, pero la orquesta nunca perdió el ritmo. “Buen trabajo, Q”, le dijo Sinatra después. Seis años después, Sinatra contrató a Jones para que arreglara un álbum de swing con Count Basie que produjo el éxito emblemático de Sinatra, Fly Me to the Moon.
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Jones nunca se habría convertido en el Rey Midas de la industria musical sin convertirse primero en la mano derecha de Sinatra. El hecho de que Jones tuviera la audacia de creer que un joven negro podía hacer algo así es algo que debería estudiarse junto con el hecho de que la NASA tocara Fly Me to the Moon para los astronautas durante las misiones Apolo. “Frank simplemente se murió cuando lo escuchó”, dijo Jones al Hollywood Reporter, recordando la primera vez que tocó su arreglo para Sinatra. “Estaba tan feliz porque, realmente, esa fue mi primera idea para él. Yo tenía 29 años, ya sabes. Esos tipos tenían entre 50 y 60 años”.
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Fue en 1964 cuando Sinatra y Jones colaboraron para su primer álbum de estudio, It Might as Well Be Swing. En aquel momento, Sinatra era un coloso comercial, con una carrera de gran éxito en el cine y la música. Pero cuando se acercaba a los 50 años, y el jazz cedía terreno rápidamente al rock'n'roll, parecía que Sinatra, también conocido como el presidente de la junta directiva, no permanecería en la cima durante mucho más tiempo. Después de dejar Capitol Records, la compañía que lo convirtió en una superestrella, Sinatra fundó su propio sello discográfico grabando un álbum con Basie, un célebre director de banda que no era el mejor leyendo partituras ni aprendiendo nuevas melodías. Jones no se limitó a mantenerlos en movimiento, sino que arregló la voz de Sinatra de tal manera que sonara como un instrumento de la banda y no como un cantante más que tomaba la iniciativa.
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Titulada originalmente In Other Words, Fly Me to the Moon fue escrita en 1954 en compás de 3/4 de vals. A petición de Sinatra, Jones la adaptó a compás de 4/4 para que tuviera ritmo. El compositor estadounidense Bart Howard calcula que la canción se grabó más de 100 veces antes de que Sinatra y Basie publicaran su versión. La versión estándar de dos minutos y medio, con Jones al mando de los instrumentos y el fraseo inmaculado de Sinatra, se convirtió en la versión definitiva. Durante sus actuaciones en directo con la banda de Basie, Sinatra se aseguraba de reconocer a Jones: “[el] caballero que ha estado haciendo estas maravillosas orquestaciones para mí, una de las jóvenes estrellas brillantes en el negocio de la orquestación”.
Después del proyecto Swing, Sinatra volvió a recurrir a Jones para arreglar su primer álbum en vivo, Sinatra at the Sands, una de las grabaciones en vivo más importantes de la historia. Poco después, la asociación de Jones con Sinatra le daría oportunidades en Hollywood para componer bandas sonoras para películas, otra cosa que los músicos negros no hacían en ese momento, y mucho menos de manera prolífica. Al final, las huellas de Jones no solo están en todo, desde The Italian Job hasta el tema de Sanford and Son y Soul Bossa Nova de Austin Powers, sino también en las carreras de RZA, Pharrell y otros músicos negros.
En su autobiografía de 2001, Jones compara su relación con Sinatra con una hermandad, hasta el punto de que Sinatra incluso le preparó el desayuno en una ocasión. A pesar de que Jones se volvió más solicitado, continuó trabajando con Sinatra hasta su muerte en 1998. “Frank Sinatra me llevó a un planeta completamente nuevo”, dijo Jones al Las Vegas Review-Journal en 2015. Luego compartió con él la herencia que Sinatra le dejó, un anillo en el meñique con el escudo familiar de Sicilia. “Nunca me lo quito. Ahora, cuando voy a Sicilia, no necesito pasaporte. Simplemente muestro mi anillo”.
***
By Andrew Lawrence
The Guardian, 5 Nov 2024





martes, 5 de noviembre de 2024

Lección de semántica / Tsundoku

 


"Tsundoku" es un término japonés que describe el arte de acumular más libros de los que eres capaz de leer, por el simple placer de verlos, esperando a que llegue su momento.



Un personaje / Quincy Jones

 


Quincy Jones posa para los fotógrafos en 1991, en el Rock & Roll Hall of Fame, Nueva York.

Quincy Jones posa para los fotógrafos en 1991, en el Rock & Roll Hall of Fame, Nueva York.ROBIN PLATZER

Quincy Jones, el todoterreno

El músico, que ha fallecido a los 91 años, era un creador omnívoro que vivía para el presente

DIEGO A. MANRIQUE
04 NOV 2024 - 12:36 COT

Era un aventurero, un diplomático, un creador omnívoro que vivía para el presente; venía del jazz pero no hacía ascos a las otras músicas. Como tantos jazzmen,huyendo del racismo, vivió la experiencia europea; en Francia se integró en la compañía Barclay. Se movía tan bien por los estudios de grabación como por los despachos. De vuelta en EE UU, en 1961 fue nombrado vicepresidente de la discográfica Mercury Records, entonces una de las majors de la industria, con responsabilidad sobre el jazz y el pop, consiguiendo significativos éxitos con la vocalista Lesley Gore.

Según avanzaban los sesenta, se desplazó a Los Ángeles. Hollywood apreciaba su flexibilidad para hacer bandas sonoras y abundantes artistas requerían sus arreglos, una carga de trabajo que le obligaba a subcontratar muchos encargos a colegas menos visibles. En los setenta, estableció una relación fructífera con A & Records, el sello fundado por Herb Alpert, donde descubrió a la banda funk Brothers Johnson y publicó discos propios de amplio espectro.

Lo que aprendido entonces le sirvió para configurar en 1979 el despegue de Michael Jackson como solista, tras los discos rutinarios lanzados por Motown. Logró un sonido rutilante, a partir de canciones seleccionadas con inteligencia, representando un R&B puntero pero accesible para el gran público. Funcionó más allá de lo que ambos pudieran imaginar, despertando incluso los celos de Michael: intentó maniobrar para recibir algunos de los premios Grammy que llovían sobre Quincy.

En los ochenta se produjo un gran cisma entre la música negra, con la implantación del hip-hop. A diferencia de muchos compañeros de generación, Quincy abrazó sus técnicas de producción y la inventiva verbal de los raperos. Lo evidenció en Back on the Block (1989), un proyecto multigeneracional que reivindicaba la ininterrumpida tradición de la música afroamericana. Igual propósito estaba detrás de la revista Vibe, fundada en 1993; cierto que la muy cuidada publicación terminó centrada en los triunfadores del momento.

Aunque estaba en la cresta de la ola, Quincy no renunciaba a sus viejos amigos. Organizó L. A. Is My Lady (1984), el último álbum como solista de Frank Sinatra. Supo convencer a un Miles Davis muy enfermo para que viajara a Montreux en 1993 y revisara en el festival de la ciudad suiza su majestuoso trabajo con Gil Evans; las miradas al pasado eran anatema para el trompetista, que falleció tres meses después.

Como buen productor, Jones sabía manejar los egos. Conviene ver su habilidad para controlar a la plana mayor de la música estadounidense durante la noche de 1985 cuando se grabó el himno We Are the World;solo un desconfiado Prince se resistió a participar. En sus últimas décadas, Quincy era ya un tótem de su país, con todo tipo de honores; también se implicaba en actividades filantrópicas y controlaba su imperio multimedia. En 2018, una entrevista a tumba abierta causó un terremoto, con sus críticas a los Beatles y sus revelaciones de intimidades ajenas. Puede sonar a tópico pero es demostrable: no paró de agitar el avispero prácticamente hasta el final.

EL PAÍS




sábado, 2 de noviembre de 2024

Un libro / Heaven, de Mieko Kawakani

 



Mieko Kawakami: «En Japón que te maltraten forma parte de la cultura»



La escritora japonesa Mieko Kawakami que en su nueva novela publicada en España, Heaven, aborda el tema del acoso escolar ambientado en los años 90, considera que «el bullying ha cambiado de estilo en los últimos años con la irrupción de las redes sociales».

En una conferencia de prensa telemática desde Tokio, Kawakami ha dicho este martes que «en Japón, al final de las vacaciones escolares de agosto es cuando hay más suicidios infantiles, algo tan doloroso como esos niños que se encierran en sus habitaciones y no salen de casa».

El narrador sin nombre de Heaven (Seix Barral) es un chico de catorce años que sufre burlas constantes por su estrabismo, incapaz de enfrentarse a los matones del instituto, y la única persona que entiende lo que está viviendo es una compañera de clase, Kojima, víctima también de todo tipo de humillaciones, una amistad que nace de la necesidad y del miedo.

Para la autora, este fenómeno «no es exclusivo de Japón, en todo el mundo hay novelas sobre el maltrato, simplemente ha cambiado de forma y ya no solo hay maltrato en las redes, sino también en casa, en la relación con los padres, una situación que se ha intensificado con la pandemia, durante la cual los niños», continúa Kawakami, «han estado en peligro al no poder salir de casa y han perdido la ilusión de vivir».

«En Japón, el hecho de que te maltraten forma parte de la cultura y es algo que no se puede comentar con los padres, porque es una vergüenza para la familia y además quieres a tus padres y no quieres que se preocupen, por lo que se esconde y no aflora el problema», denuncia la autora de Pechos y huevos.

Y añade que «a diferencia de Occidente, en Japón no hay psicólogos en el colegio y se va acumulando este sufrimiento» y además «los niños japoneses no conocen sus derechos, se les enseña que deben hacer lo mismo que los demás, hasta el punto de que el maltratado acaba sintiéndose también responsable«.

La autora optó por la narración en primera persona y situó a los protagonistas en la edad de catorce años, «una época muy complicada y ambigua de la vida, en la que ya no eres un niño, aunque lo seas legalmente, y tampoco eres un adulto», ha dicho.

Para el editor de Seix Barral Jesús Rocamora, Heaven y Pechos y huevos conforman «un díptico que trata temas universales y de completa actualidad como el bullying y, en la anterior novela, la presión estética y de la maternidad que reciben las mujeres».

Con Pechos y huevos, incide Kawakami, «muchos lectores se dieron cuenta de que en Japón también hay clases sociales», porque «la literatura japonesa tiende a fijarse en la imagen bonita del país».

Recuerda la escritora japonesa que ella misma creció en las calles de Osaka y para ayudar a su familia y a los estudios de su hermano estuvo trabajando de camarera en un bar desde muy joven, pero no había muchas niñas en su situación.

«Lo maravilloso de Japón —ha explicado— es que si te esfuerzas lo suficiente puedes llegar a ser escritora, incluso sin tener ni siquiera libros a tu alcance como me pasó a mí, mientras que en Estados Unidos tienes que ir a la universidad, seguir cursos de escritura, buscar un agente, tener un capital».

Sobre su literatura, Kawakami se conforma con «reducir la tristeza de mis lectores» y recuerda que muchas de sus lectoras «leen los libros llorando», porque tienen unas vidas muy duras: muchas se operan ante la presión por la estética, se autolesionan o se prostituyen siendo jóvenes».

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