¡Cómo me dejas que te piense! Pensar en ti no lo hago solo, yo. Pensar en ti es tenerte, como el desnudo cuerpo ante los besos, toda ante mí, entregada. Siento cómo te das a mi memoria, cómo te rindes al pensar ardiente, tu gran consentimiento en la distancia, y más que consentir, más que entregarte, me ayudas, vienes hasta mí, me enseñas recuerdos en escorzo, me haces señas con las delicias, vivas, del pasado, invitándome. Me dices desde allá que hagamos lo que quiero -unirnos- al pensarte, y entramos por el beso que me abres, y pensamos en ti, los dos, yo solo.
No te detengas nunca cuando quieras buscarme. Si ves muros de agua, anchos fosos de aire, setos de piedra o tiempo, guardia de voces, pasa. Te espero con un ser que no espera a los otros: en donde yo te espero sólo tú cabes. Nadie puede encontrarse allí conmigo sino el cuerpo que te lleva, como un milagro, en vilo. Intacto, inajenable, un gran espacio blanco, azul, en mí, no acepta más que los vuelos tuyos, los pasos de tus pies; no se verán en él otras huellas jamás. Si alguna vez me miras como preso encerrado, detrás de puertas, entre cosas ajenas, piensa en las torres altas, en las trémulas cimas del árbol, arraigado. las almas de las piedras que abajo están sirviendo aguardan en la punta última de la torre. Y ellos, pájaros, nubes, no se engañan: dejando que por abajo pisen los hombres y los días, se van arriba, a la cima del árbol al tope de la torre, seguros de que allí, en las fronteras últimas de su ser terrenal es donde se consuman los amores alegres, las solitarias citas de la carne y las alas.
Frente a esta cruda crisis que atraviesa el país, es importante poder entender cómo funciona el hambre en la psicología del venezolano, por lo que en una entrevista exclusiva para El Nacional Web, Mikhael Iglesias, psicólogo e investigador social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), explicó cómo el hambre se convierte en un instrumento de poder y control.
El 3 de abril de 2016, el gobierno de Nicolás Maduro creó Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) como una medida para paliar el desabastecimiento que se aunaba a la creciente crisis económica y alimentaria en el país. Esta iniciativa se encargaría de la distribución de comidas, productos de higiene personal y limpieza del hogar de manos de las instituciones del Estado.
Ante este método, Iglesias explicó que solo se ha generado una relación de dependencia del Estado, donde se pierde la autonomía individual y colectiva. Dicha relación tiene su fundamento en el poder y el individuo queda completamente a merced de las políticas establecidas por el ente de poder, en este caso, el gobierno, que todo lo decide y lo controla.
El especialista explica que las necesidades básicas quedan atadas al que controla todos sus aspectos, es decir, el Estado. “Ellos son los que tienen el poder de decidir cuándo, dónde y qué comer”, afirmó.
“Una simple mención de esto hace ruido en la autonomía y en la libertad de los ciudadanos de nuestro país, Venezuela”, agregó.
El problema que atraviesan los venezolanos es agudo y se hace notar en casi todos los espacios de la sociedad. El psicólogo detalló que el hambre consigue atravesar todas las actividades de una persona y las altera, hecho que tiene un gran impacto en las relaciones interpersonales. El tejido social comienza a fracturarse y eso que caracteriza al venezolano, como ofrecer café o comida a algún invitado, se vuelve una tarea imposible y de alguna manera la cultura comienza a desintegrarse.
¿Cómo actuar ante estos métodos de control?, es la pregunta que se plantea el investigador social. “Todo puede ser impredecible”, indicó.
Alertó que cuando el hambre se asienta, actúa como un narcótico, como un sedante, y sin notarlo, despacio, se naturaliza la miseria y la ceguera aparece. Hacer cola para comprar, comer a medias, todo se vuelve algo “normal”. Poco a poco se va perdiendo la capacidad de soñar y de pensar en otras posibilidades para el país.
Nicolás Maduro
Iglesias indicó que el conflicto entre querer vivir una libertad y una democracia plena y sobrevivir está latente. A su juicio, hay que optar por fortalecer los vínculos comunitarios, familiares, laborales, escolares y todos los que sean necesarios.
“Si perdemos nuestros vínculos y se pierden las cosas que nos aglutinan como sociedad, ahí es cuando realmente se pierde el país, se pierde el norte”, expresó.
Qué cosa más cierta: uno es de quien lo engorda. Corrobora otra frase: el camino al corazón pasa por el estómago. Y se sostiene en la contraria: amor con hambre no dura. O de manera más elegante: cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale volando por la ventana.
Todos me dicen el negro, lloronaNegro pero cariñosoTodos me dicen el negro, lloronaNegro pero cariñosoYo soy como el chile verde, lloronaPicante pero sabrosoYo soy como el chile verde, lloronaPicante pero sabrosoAy de mí, lloronaLlorona, tú eres mi xuncaAy de mí, lloronaLlorona, tú eres mi xuncaMe quitarán de quererte, llorona pero de olvidarte nuncaSalías del templo un día, lloronaCuando al pasar yo te víSalías del templo un día, lloronaCuando al pasar yo te víHermoso huipil llevabas, lloronaQue la virgen te creíHermoso huipil llevabas, lloronaQue la virgen te creíSi porque te quiero quieres, lloronaQuieres que te quieres másSi porque te quiero quieres, lloronaQuieres que te quieres másSi ya te he dado la vida, llorona¿Qué mas quieres?¿Quieres más?Si porque te quiero quieres, lloronaQuieres que te quiera másSi porque te quiero quieres, lloronaQuieres que te quiera másSi ya te he dado la vida, llorona¿Qué más quieres?¿Quieres más?
Xunca:
Nominativo o gentilicio que en la lengua zapoteca del Istmo de Tehuantepec tiene varias acepciones. Se refiere al género femenino: diminutivo de mujer. Es decir, niña, pero con una carga emotiva que la traslada a "pequeña", la más tierna, la consentida. En las familias zapotecas de épocas anteriores, muy numerosas, con frecuencia el último de los hijos o hijas recibía esta distinción. Era el xunco o la xunca de la familia, y, por lo tanto, el más querido y protegido.
Ay, de mí llorona lloronaLlorona de azul celesteAy, de mí llorona lloronaLlorona de azul celesteAunque la vida me cueste, lloronaNo dejaré de quererteAunque la vida me cueste, lloronaNo dejaré de quererteNo sé que tienen las flores, lloronaLas flores del campo santoNo sé que tienen las flores, lloronaLas flores del campo santo Que cuando las mueves el viento, lloronaParece que están llorando.Que cuando las mueve el viento, lloronaParece que están llorando....[MUSIC]...A un santo cristo de fierro lloronaMis penas le conté yoA un santo cristo de fierro lloronaMis penas le conté yoCuales no serían mis penas llorona, que el santo cristo lloró.Cuales no serían mis penas llorona, que el santo cristo lloró.No creas que porque canto Llorona, tengo el corazón alegre.No creas que porque canto Llorona, tengo el corazón alegre.También de dolor se canta Llorona, cuando llorar ya no se puede.También de dolor se canta Llorona, cuando llorar ya no se puede.UUHHHH...LLORONALLORONALLORONAUUHHHH...UUHHHH...LLORONALLORONALLORONALLORONA
No sé que tienen las flores, llorona las flores en campo santo no sé que tienen las flores, llorona las flores en campo santo Que cuando las mueve el viento, llorona parece que están llorando que cuando las mueve el viento, llorona parece que están llorando Ay de mí, llorona, llorona llorona tú eres mi xunca ay de mí, llorona, llorona llorona tú eres mi xunca Me quitaran de quererte, llorona pero de olvidarte nunca me quitaran de quererte, llorona pero de olvidarte nunca A un santo cristo de fierro, llorona mis penas le conté yo a un santo cristo de fierro, llorona mis penas le conté yo Cuáles no serían mis penas, llorona que el santo cristo lloró y cuáles no serían mis penas llorona que el santo cristo lloró Ay de mí llorona, llorona llorona de un campo lirio
ay de mi llorona, llorona llorona de un campo lirio El que no sabe de amores, llorona no sabe lo que es martirio el que no sabe de amores, llorona no sabe lo que es martirio Todos me dicen, el negro llorona negro pero cariñoso todos me dicen, el negro llorona negro pero cariñoso Yo soy como el chile verde, llorona picante, pero sabroso yo soy como el chile verde, llorona picante, pero sabroso Ay de mí, llorona, llorona llorona llévame al río ay de mí, llorona, llorona llorona llévame al río Tápame con tu rebozo, llorona porque me muero de frío tápame con tu rebozo, llorona porque me muero de frío Si porque te quiero, quieres, llorona quieres que te quiera más si porque te quiero, quieres, llorona quieres que te quiera más Si ya te he dado la vida, llorona que más quieres, quieres más si ya te he dado la vida, llorona que más quieres, quieres más Ay de mí, ay de mí ay de mi llorona ay de mí, ay de mí ay de mi llorona lai, lai lai, lai laaaa
Xunca:
Nominativo o gentilicio que en la lengua zapoteca del Istmo de Tehuantepec tiene varias acepciones.
Se refiere al género femenino: diminutivo de mujer. Es decir, niña, pero con una carga emotiva que la traslada a "pequeña", la más tierna, la consentida. En las familias zapotecas de épocas anteriores, muy numerosas, con frecuencia el último de los hijos o hijas recibía esta distinción. Era el xunco o la xunca de la familia, y, por lo tanto, el más querido y protegido.