martes, 20 de enero de 2026

Georges Simenon / Luna de miel




Georges Simenon
LUNA DE MIEL

    … Una habitación de hotel, o, para ser exactos, de un hotel de lujo, con amplios ventanales y un balcón de una blancura deslumbrante desde donde avistaba, más allá de la Croisette, el puerto de Cannes: los mástiles entremezclados, los elegantes cascos que se tocaban en una inmensidad de color azul lavanda donde zumbaban las motoras.
    Félix y Jeanne habían elegido Nápoles. Por decoro, o por una especie de pudor, los dos hermanos habían organizado su luna de miel por separado. Quién sabe si había sido un error. Un viaje en tren de una noche en coche cama. La estación estaba repleta de mimosas. Les recibió el gerente del hotel.
    —¿Los señores Donge? Tengan la bondad de seguirme.
    François lucía su sonrisa más irónica, como cuando no se sentía satisfecho de sí mismo. En realidad, estaba nervioso y se sentía ridículo. ¿Acaso no es ridículo el papel que le toca interpretar al novio, en un compartimiento lleno de flores, tras haber entregado los regalos en el último momento? ¿Y acompañado de una chica que espera convertirse pronto en mujer, que sabe que se acerca el momento y observa al novio con una mezcla de impaciencia y pavor?
    —¿Sabe lo que me apetece, François? —dijo Bébé.
    Todavía no se tuteaban; incluso después de diez años de matrimonio, con frecuencia se llamaban de usted.
    —Le parecerá una tontería, pero quisiera dar un paseo en barca. Me recuerdan los kayaks que surcaban el Bósforo. ¿Está enfadado?
    ¡No! ¡O sí! La idea era, desde luego, disparatada, sobre todo porque no encontraron ninguna barca de remos. El muelle estaba atestado de motoras cuyos dueños los hostigaban:
    —¿Un paseo por el mar, señores? ¿A la isla Santa Margarita?
    Bébé, insensible al ridículo, le apretaba el brazo y le susurraba al oído:
    —Oh, una barquita para nosotros solos…
    Por fin dieron con una barca. Los remos estaban tan mal sujetos que se salían continuamente. Hacía calor. Bébé, sentada en la popa, sumergía las manos en el agua. La escena parecía una postal. Los pescadores de erizos los miraban divertidos, y ellos a punto estuvieron de chocar con un yate que arribaba a puerto.
    —¿Está enfadado? —insistió ella—. En el Bósforo, al atardecer, solía coger un kayak yo sola y me dejaba llevar por la corriente hasta que se hacía de noche.
    —Sí, claro, en el Bósforo…
    —Si está cansado, volvemos.
    A él le hubiera apetecido tomar algo en el bar, pero ella se metió en el ascensor. Hasta el ascensorista dibujaba una sonrisa burlona ante su propia cara. Eran las diez de la mañana.
    —¿No le molesta la luz, François? Da la impresión de que el mar esté mirándonos.
    ¡«El mar mirándolos»! ¡De acuerdo! François bajó las persianas y todo quedó a franjas, incluido el cuerpo de Bébé. Ella no sabía besar, sus labios permanecieron inertes. En realidad, el contacto de los labios debía de antojársele un rito tal vez necesario, pero bárbaro. Durante el tiempo del beso mantuvo los ojos abiertos, la mirada fija en el techo. A ratos, un estremecimiento como de dolor recorría su pálido rostro.
    ¿Qué dijo él exactamente? Algo del estilo:
    —Ya verá como más adelante, dentro de unos días…
    Bébé le apretó la mano con sus dedos húmedos y murmuró:
    —Claro que sí, François.
    La chica habló con el tono que se emplea para complacer a los demás, para que no se sientan mal. Sus pechos no eran blandos, pero tampoco firmes, y las clavículas le sobresalían a ambos lados del cuello. Como no sabía qué hacer, François se levantó en pijama y se acercó al ventanal. Abrió las persianas, encendió un cigarrillo. Si se hubiera atrevido a actuar con naturalidad, habría llamado al camarero y habría pedido una copa de oporto o de whisky. El sol iluminaba la cama. Bébé había hundido la cara en la almohada y el cuerpo bajo la sábana; François solo veía su pelo rubio. Le pareció adivinar, por ciertos temblores…
    —¿Estás llorando? —le preguntó.
    François acababa de tutearla por vez primera, con tono protector y huraño a un tiempo. Le horrorizaban las lágrimas, aborrecía todo cuanto complica las cosas: aquel ridículo paseo en barca, aquellos ojos clavados en el techo y ahora aquellas lágrimas.
    —Cariño, te dejo descansar —dijo él—. Baja dentro de un par de horas y comeremos en la terraza.
    Bébé se había arreglado con esmero. Llevaba un vestido de color crema con volantes que le daba aspecto de mujer y de jovencita a la vez. Parecía más delgada que nunca, más serio su semblante. Se esforzaba por sonreír. Se acercó a la barra, donde François acababa de pedir un cóctel.
    —¡Aquí está! —exclamó ella.
    ¿Por qué notó François un reproche en aquellas dos palabras?
    —La esperaba. ¿Ha dormido? —se interesó él.
    —No lo sé.
    El maître aguardaba, respetuoso, a unos pasos de la pareja.

    —¿Dónde desea comer la señora? ¿Al sol o a la sombra? —intervino.
    —Al sol —contestó Bébé. Luego se apresuró a añadir—: Pero si usted prefiere…
    Donge prefería la sombra, pero no dijo nada.
    —Le he decepcionado —comentó Bébé.
    —No, mujer.
    —Lo siento.
    —¿Por qué quiere hablar de eso?
    François alzó la cabeza mientras, con apetito, daba cuenta de los entremeses variados.
    —… No tengo hambre —dijo ella—. Siga comiendo, se lo ruego, pero no me obligue… ¿Está enfadado?
    ¡Otra vez!
    —¡Que no estoy enfadado!
    A su pesar, François le había contestado con un tono furibundo.



Georges Simenon
LA VERDAD SOBRE MI MUJER
Tusquets, Barcelona, 2005, capítulo 4, pp. 81-85




Gaspar David Friedrich / "Vagabundo sobre el mar de niebla"

 



"Vagabundo sobre el mar de niebla", 1818 Pintor, Caspar David Friedrich, francés, 1774 – 1840. Esta obra maestra representa a una sola figura parada sobre un precipicio rocoso, mirando sobre un paisaje envuelto en niebla. Evoca una sensación de asombro y lo sublime. En los últimos dos siglos, la imagen se ha convertido en un icono cultural. Adornó la portada del tomo filosófico de Terry Eagleton en 1990, "La ideología de la estética". Se ha usado para ilustrar el ciclo "Schubert's Winter Journey", una composición musical clásica que evoca a un protagonista sombrío e itinerante.

FACEBOOK



lunes, 19 de enero de 2026

Juego de tronos / Dile a Cersei que fui yo

Diana Rigg como Olenna Tyrell en Juego de tronos
 

DILE A CERSEI QUE FUI YO

Dile a Cersei que fui yo" es la icónica frase de Olenna Tyrell, la Reina de las Espinas, que le confiesa a Jaime Lannister que fue ella quien envenenó a su nieto, el Rey Joffrey, en la serie Juego de Tronos (Game of Thrones). La frase se ha vuelto famosa por la audacia y el momento de su revelación antes de su muerte. 

En el tercer episodio de la séptima y penúltima temporada de “Game of Thrones”, el ejército de los Lannister, liderado por Jaime (Nikolaj Coster-Waldau), consigue sin ningún problema conquistar Altojardín, hogar de los Tyrell donde solo queda Olenna (Diana Rigg), quien acepta sin resistencia su destino.

Pero antes de su muerte, Olenna y Jaime hablan sobre cómo será su muerte. Éste le contesta que Cersei (Lena Headey) tenía ideas extremadamente crueles para asesinarla, sin embargo él consiguió convencerla de que la muerte fuese tranquila y sin dolor.

Luego de una intensa conversación y antes de tomar el vino mezclado con veneno, Olenna le reveló a Jaime que fue ella quien ordenó la muerte de su hijo Joffrey (Jack Gleeson).

“Odiaría morir como tu hijo, arañándome el cuello, espuma y bilis saliendo de mi boca, ojos rojos, piel púrpura… Debe haber sido horrible para ti, como guardia del rey, como padre. Lo suficiente para mí, una escena impactante, no era en absoluto lo que pretendía. Bueno, nunca había visto el efecto del veneno antes. Dile a Cersei, quiero que ella sepa que fui yo”.

https://share.google/toXkBqm66xwIwXF42








domingo, 18 de enero de 2026

Paul Klee 2

 

Paul Klee 2

Paul Klee: la escritura de Adán

No es frecuente que se organice en España una exposición como ésta, que abraza toda la carrera de uno de los maestros absolutos del siglo XX. Y quizá sea la última vez, porque muchas de las obras de Paul Klee (1879-1940) son tan frágiles como delicadas. La muestra, que se ha podido ver en el IVAM desde abril, llegará este mes de junio, con algunas variantes, al Museo Thyssen de Madrid. Son unas ciento diez pinturas y dibujos, entre las cuales encontraremos obras maestras familiares, pero también algunas piezas inéditas, rara vez reproducidas.

Paul Klee 1

 


Paul Klee y el defecto en el sistema


Paul Klee. Senecio (Baldgreis), 1922. Kunstmuseum Basel
Paul Klee. Senecio (Baldgreis), 1922. Kunstmuseum Basel


¿Qué artista no querría habitar allí donde el órgano central del tiempo y del espacio -no importa si se llama cerebro o corazón- determina todas las funciones? ¿En el seno de la naturaleza, en el fondo primitivo de la creación, donde se halla la clave secreta de todo?

Georges Simenon / Relojes, coches y chicas





Georges Simenon
RELOJES, COCHES Y CHICAS

Kromer ha llegado muy tarde al bar de Timo, a las dos y media, cuando Frank llevaba más de una hora esperándolo. Kromer ha bebido, se ve enseguida por su piel demasiado tersa, sus ojos más brillantes y la brutalidad de sus gestos. Ha estado a punto de tirar la silla al sentarse. Su cigarro huele bien. Es un cigarro todavía mejor que los que fuma normalmente, y eso que siempre escoge lo mejor que hay.

sábado, 17 de enero de 2026

Alberto Salcedo Ramos / La banda que escribía torcido

 


La banda que escribía torcido


Alberto Salcedo Ramos
16 de enero de 2016

Hay muchas maneras de leer La banda que escribía torcido, el extraordinario libro de Marc Weingarten publicado por Libros del KO. Puede leerse, en principio, como «una historia del Nuevo Periodismo». Así lo propone el autor en el subtítulo. El libro explora los orígenes y la evolución de esta modalidad: las publicaciones que lo impulsaron, los autores y editores que protagonizaron el fenómeno, las piezas emblemáticas del género. El rastreo de antecedentes es notable. Weingarten traspone las fronteras de Estados Unidos y se remonta a escritores del siglo XIX (Jack London, Charles Dickens) que fueron definitivos en la transición del dato escueto a la narración.

Suhas Nalawade




Suhas Nalawade
VIAJES

Algunos fotógrafos persiguen destinos. Suhas Nalawade persigue el viaje Y esa mentalidad es exactamente por qué su trabajo se siente tan vivo. Un fotógrafo aéreo y de viajes de la India, Suhas convierte carreteras, cielos, pueblos, festivales y momentos humanos fugaces en marcos que se pegan a ti mucho después de haber pasado. Su fotografía no grita para llamar la atención, te atrae, silenciosamente, confiadamente, con composición y alma asesina.

jueves, 15 de enero de 2026

Casa de citas / Paul Auster / Mi primera novela

 

Paul Auster


Paul Auster
MI PRIMERA NOVELA

Mi primera novela fue rechazada por 17 editores y ahora está publicada en 43 idiomas. Fueron 17 editores que no la entendieron –porque nadie la entendía–, pero yo sabía que ahí había algo. Tenía razón. Como Nathaniel Hawthorne dijo antes de publicar «La letra escarlata» en 1850, yo era «el más oscuro escritor de las letras norteamericanas», pero ningún creador escribe porque lo eligió; la escritura te ha elegido. Es una urgencia, una necesidad en tu vida. Si no escribieras, te faltaría algo desesperadamente esencial.



miércoles, 14 de enero de 2026

Georges Simenon / El gato / Fragmento del primer capítulo

  

  • Leopold Segedin
  • Old Man Dancing with Nude, 2009

Georges Simenon
EL GATO
Fragmento del primer capítulo

No podía negarse que había adelgazado, pero se decía que, cuando uno envejece, es preferible siempre adelgazar a engordar. Había leído en algún periódico que las compañías de seguros hacen pagar primas más altas a los gordos que a los flacos. Sin embargo, le costaba acostumbrarse al hombre en el cual se había convertido.Era alto, y tiempo atrás había sido ancho, corpulento y fuerte.

Georges Simenon / Papelitos

  


Georges Simenon
PAPELITOS

1

Bouin soltó el periódico, que tras desplegarse sobre sus rodillas fue deslizándose lentamente antes de aterrizar sobre el parquet encerado. De no ser por la estrecha ranura que de vez en cuando se dibujaba entre sus párpados, se habría dicho que acababa de dormirse.

John Simenon / Georges Simenon



Georges Simenon

John Simenon
Georges Simenon
28 de febrero de 2020

«Una novela típica, de diez capítulos, le llevaría a mi padre diez días escribirla»

En general, las notas no eran tan detalladas, ya que solían caber en el reverso de un sobre amarillo tamaño A4. Consistían principalmente en listas de nombres, algunos elementos biográficos de los personajes, bocetos de algunas localizaciones, y eso era todo. Una novela típica, de diez capítulos, le llevaba a mi padre diez días escribirla, un capítulo al día. Según sus diarios, interrumpió algunas novelas por motivos de salud, pero solo uno o dos días, y eso fue antes de regresar a Europa en 1955. Después de eso, no recuerdo ninguna interrupción. En cuanto a que se ponía irritable justo antes y después de una novela, puede que fuera cierto, pero desde luego no lo demostraba.




martes, 13 de enero de 2026

Casa de citas / Georges Simenon / Un hombre de ocio

 


Georges Simenon

Georges Simenon
UN HOMBRE DE OCIO

Tengo muchísimo tiempo libre. Incluso soy un hombre de ocio. Dices que trabajo mucho; lo hacía cuando escribía seis, siete, ocho, incluso doce novelas al año, pero ahora escribo una media de cinco o seis al año. Como el tiempo máximo que me lleva escribir una novela son once días, eso supone 55 días laborables al año para cinco novelas. Y como el año tiene 365 días, tengo 310 días libres. Dedico este tiempo libre a mi familia; soy, ante todo, un hombre de familia.


***

"¿Quién eres?" - Georges Simenon. En este programa de 1952, el escritor habló de sus métodos de trabajo, así como de su vida familiar y sus actividades de ocio. (Primera emisión: 20/04/1952, Canal Nacional).




Casa de citas / Georges Simenon / El gato

 


A Marguerite y a él les había costado lo suyo llegar a tutearse. Él tenía sesenta y cinco años cuando se había casado en segundas nupcias, ella sesenta y tres. Se mostraban torpes el uno frente al otro, más intimidados que unos jóvenes enamorados.

Pero ¿estaban enamorados de verdad.

***

Así pues, se desafiaban mutuamente, incluso en el momento de desnudarse. Tanto él como ella podían haberse retirado a otra habitación, pero no querían cambiar ninguno de los hábitos contraídos durante los primeros años.
    Casi siempre era Bouin el primero en desnudarse, y lo hacia con el mayor pudor posible. Aun así, no podía evitar mostrar durante unos instantes su pecho desnudo, las costillas cada vez más marcadas, las piernas y los muslos velludos cuyos músculos se habían vuelto fláccidos.
    Sabía que ella lo espiaba, encantada de ver cómo se deterioraba poco a poco. Pero, algo después, le tocaba a ella y entonces era él quien echaba miradas furtivas al pecho enjuto y plano, a las nalgas caldas y a los tobillos hinchados de su mujer.
    «¡Menuda belleza estás hecha, hija mía!».
    «¿Y tú? ¿No te has mirado al espejo?».

***

Cuando iban al cine, cada uno se pagaba su entrada.
-Es más justo…
Cuando comía lo espiaba, adoptando una expresión de asco cada vez que él, por ejemplo, usaba una cerilla como mondadientes. Con frases en apariencia banales, con miradas insistentes, no perdía ocasión de subrayar sus modales vulgares.
Todo en él la hería. No sólo el gato que cada noche dormía contra sus piernas.
-Mi primer marido tenía la piel del cuerpo lisa como la de una mujer…-había dicho un día que él daba vueltas por la habitación con el torso desnudo.
Ello equivalía a decir que los pelos negros e hirsutos de que él estaba cubierto le repugnaban.

***

Varias veces, en aquel período, él estuvo a punto de hablarle, de decirle cualquier cosa, palabras de consuelo. Sabía que era tarde, que no podían volver atrás.
Algunas mañanas, después de una noche en blanco, volvía a mostrarse agresiva. Un día, ansioso por asistir al avance de las obras de enfrente, que ahora seguía ya con interés, no se había duchado. Y más tarde, encontró un mensaje encima del piano:

HARÍAS BIEN EN LAVARTE.
HUELES MAL

Ninguno de los dos era capaz de deponer las armas. Aquello se había convertido en su vida. Mandarse notitas envenenadas era para ellos natural y necesario como para otros intercambiarse besos y gentilezas”

Georges Simenon
El gato
Tusquets, Barcelona, 2004


lunes, 12 de enero de 2026

Un libro / El gato, de Georges Simenon

 


El gato, de Georges Simenon 


Émile, un obrero retirado y algo tosco, conoce a Marguerite, una mujer afectada y puritana que vive en el recuerdo de un pasado mejor, con quien termina casándose para compartir su soledad. Pero pronto las desavenencias entre ambos se hacen evidentes y la vida matrimonial se transforma en un infierno. La desa­parición del gato de Émile es el detonante de un cruel enfrentamiento que lleva a los ancianos a la destrucción.

El gato, de Georges Simenon / La historia de un matrimonio tóxico según Maigret

 



El gato de Georges Simenon: la historia de un matrimonio tóxico según Maigret

El genio del autor belga sale a la luz en un oscuro drama doméstico.

John Banville
Domingo 28 de diciembre de 2025


Cuanto más se lee de Georges Simenon, más extraños se vuelven el escritor y sus escritos. Sus novelas, la mayoría escritas en una o dos semanas, son sencillas, directas, incluso superficiales, pero bajo la superficie se esconden profundidades oscuras e insondables.

domingo, 11 de enero de 2026

Un libro / El tren, de Georges Simenon




El tren, de Georges Sinenon
El libro más infravalorado

Hace poco encontré un libro maravilloso de Georges Simenon en una librería de segunda mano. Se llama El Tren y trata sobre un hombre separado de su familia en Bélgica al estallar la guerra, que inicia una relación con una mujer que conoce en un tren. Trata sobre la fractura de la guerra y la posibilidad del amor. Por Maigret, la gente tacha a Simenon de escritor convencional. Para mí, es tan bueno como Camus.

Hanif Kureishi: «No he leído nada de Jane Austen. Me avergüenzo mucho».

THE GUARDIAN, 23 de marzo de 2018





"El tren", de Georges Simenon


La literatura del siglo XX sería menos rica sin la pluma de Simenon: el papá del detective Maigret, es, sin dudas, uno de los novelistas más refinados del siglo. 

El tren, es casi un diario íntimo que cuenta la historia de Marcel durante la deportación en un campo de refugiados en La Rochelle. Se debe precisar que el mismo Simenon, en 1940 tuvo el cargo de responsable en un campo de prófugos belgas justo en La Rochelle. Su escritura es rápida y excitante, exquisita y atractiva. El protagonista, se ve arrastrado por una tempestuosa aventura de amor y sexo durante el viaje al campo de refugiados. Mientras viajan, en el otro convoy, se encuentran su esposa embarazada y su hija pequeña. El amor inesperado se sobrepone al temor de la muerte, a lo desconocido y a la duda sofocante. "¿Tal vez me equivoqué al pensar que tenía una cita con el destino?". La pasión aquí lo es todo, vence las distancias, rompe las barreras con esa carga sensual que caracteriza la escritura de Simenon, talmente asombrosa como en Tres habitaciones en Manhattan, que lo consagró entre los más grandes novelistas de la pasión. Como un tren que pasa, se detiene en una estación y luego, silbando, continúa su camino. Estas páginas quedarán como legado para el hijo varón nacido durante la deportación, papeles que no sabremos si él llegará a leer, páginas escritas y escondidas por Marcel,quizás porque hasta el padre aparentemente más normal, un día quisiera tener el coraje de poder contar a sus propios hijos que él fue también otra persona.

El tren fue publicado por primera vez en 1961 y en 1973 convertido en un film con Romy Schneider.

Por Raffaella Ravasi
LABERINTOS



Casa de citas / Joaquín Sabina / Nostalgia



Joaquín Sabina
NOSTALGIA

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.




sábado, 10 de enero de 2026

Triunfo Arciniegas / Tratado sobre el sueño


Mío
9 de enero de 2026
Foto de Triunfo Arciniegas

Triunfo Arciniegas
TRATADO SOBRE EL SUEÑO
9 de enero de 2026

Soñé con el poeta Darío Jaramillo. Tenía una revista o una editorial y yo era uno de sus lectores. Me dio un libro que acababa de recibir para que lo evaluara. Vi a su cama repleta de libros, periódicos y revistas. Su cuarto y las oficinas estaban en el mismo edificio.

Jaime Fernández había organizado un festival de poesía de 24 horas consecutivas. Habíamos empezado a la medianoche y faltaban unas cinco horas para terminar. Quise cumplir mi parte de inmediato. Solo tenía a la mano unos cuantos poemas y me urgía conseguir La silla que perdió una pata y El Superburro y otros héroes. Fui de cuarto en cuarto por la casa de Jaime hasta que encontré en el rincón dedicado a mis libros los títulos que necesitaba. Fui al baño y quedé listo para participar. Le dije a Jaime que leería unos poemas y que remataría con un par de cuentos.

He soñado mucho en estos días, pero olvido los sueños de inmediato. Sueños largos que empiezan a desdibujarse tan pronto despierto.

Soñé con una frase: El guerrero pierde lo que se lleva y conserva lo que deja. No hay explicación.

Soñé con Erica. Volvíamos a estar juntos. Ella era un personaje menor de una obra de teatro, pero se veía muy bella. Le pregunté si estaba bien y le prometí ayudarla en caso de peligro.

En otro sueño estoy trabajando en un libro para Entreletras. Lo voy puliendo día tras día, suprimiendo capítulos.

Otro sueño es una larga y absurda caminata. 

En otro compro el juguete más caro de la tienda, pero debo esperar casi toda la noche para que me den el cambio. Me quedo dormido en el piso. Cuando despierto los dueños han desaparecido. Me han dejado con alguien unos billetes.

Tengo una novia tan bella como Scarlett Johansson. Ha dejado su casa, un inmenso castillo, para compartir conmigo un cuarto en un pequeño hotel. Vivía en la parte del fondo del castillo. Su hermana y sus hermanos habitaban el resto. Ahora está decidida a vivir conmigo aunque el mundo se oponga. La ventana de nuestro cuarto da a un solar. Una amiga, Beatriz Ochoa, viene a conversar con ella. La cortina no cubre toda la ventana. Hablo con mi mamá al respecto y ella me ofrece una cortina muy pequeña que no resuelve el problema. La mujer parece feliz. No le preocupa que tengamos que salir disfrazados a la calle. Tengo una ridícula peluca. Dice que podemos vivir en otro país. Estoy dichoso. No puedo creer que haya tenido tanta suerte. Toco en una ventana cada vez vez que llego, me abren la puerta de la calle y voy al cuarto, donde ella me espera, amorosa y bella.

En la parte final de otro sueño, uno muy extenso, con niños y comida, hay que lavar los peces para quitarles una capa de grasa y luego cubrirlos de harina. Entonces se devuelven al agua y se alejan dichosos. 

Estos sueños son como libros que han perdido la mayoría de sus páginas, unas arrancadas por el viento y otras echadas a perder por la lluvia.






viernes, 9 de enero de 2026

El gran diluvio / Número 1 de Netflix en 71 países

 


EL GRAN DILUVIO

Número 1 de Netflix en 71 países. La película de ciencia ficción que ha destronado por sorpresa a 'Puñales por la espalda 3' con un éxito histórico


Mikel Zorrilla
22 de diciembre de 2025

Un libro / “Audición”, de Katie Kitamura


jueves, 8 de enero de 2026

Alfredo Cáceres / Animales



Alfredo Cáceres
ANIMALES

Alfredo Cáceres (nacido en 1983) es un prominente y exitoso ilustrador y autir chileno  contemporáneo conocido por un estilo de arte oscuro, misterioso y narrativo arraigado en el misterio y el folclore.

miércoles, 7 de enero de 2026