viernes, 4 de marzo de 2022

Triunfo Arciniegas / Isaak Bábel, el escritor ucraniano fusilado por orden del camarada Stalin







(Esta es la orden de muerte del escritor ucraniano autorizada por el camarada Stalin. Babel es el número 12 de un total de 346. Para el feroz apetito del déspota, una lista breve, por supuesto.)


Triunfo Arciniegas

ISAAK BÁBEL
EL ESCRITOR UCRANIANO FUSILADO POR ORDEN DEL CAMARADA STALIN

Isaak Immanuílovich Bábel nació bajo la dictadura del zar Nicolás (Odessa, 1894), y murió a los 45 años (Moscú, 1940) bajo otra dictadura aun más terrible, la del camarada Josef Stalin, el mayor genocida de la historia.

Sobrevivió a la matanza de 400 judíos ordenada por el zar en 1905 y a los delirios de la sangrienta Revolución de 1917, pero no a las purgas de Stalin.

GORKI Y UN SÓTANO DE LA CALLE PUSHKIN

Se arriesgó a vivir en Petersburgo, que antes había sido Petrogrado, y aún no era Stalingrado ni Leningrado, diversos nombres para una de las ciudades más bellas y lastimadas del mundo, pese a que no tenía el permiso de residencia que se le exigía a los judíos, y allí conoció a Maximo Gorki, uno de sus ángeles de la guarda y por entonces el escritor más prestigioso de su época, amigo íntimo de Lenín y autor de trescientas veinticinco obras literarias y cerca de mil artículos periodísticos, según datos del mismo Bábel.

Era el año 1916. Bábel, políglota, además del ruso y el hebreo, ya dominaba el francés y luego sumaría a la lista el inglés y el alemán y posiblemente el italiano. A los quince años escribía cuentos en francés y traducía a Maupassant. Rusia estaba en guerra con Alemania desde el verano del catorce. Babel vivía en un sótano de la calle Pushkin, en la casa de un camarero borracho, y se las ingeniaba para esquivar a la policía. La misma condición de judío le había impedido ingresar a la Universidad.
Había sufrido numerosos rechazos y había rechazado el consejo de buscar empleo en una tienda, cuando un martes se atrevió a visitar a Gorki con sus manuscritos.Y el viernes siguiente lo recibió con la noticia de que le publicarįa dos relatos. Le advirtió que el camino del escritor estaba sembrado de clavos y debía recorrerse descalzo. Y añadió, muy dramático, por cierto: "La sangre manará de tus pies, cada año en mayor abundancia".
Gorki, además, lo envió por el mundo durante siete años, de 1917 a 1924. "En este tiempo, fui soldado en el frente rumano, luego serví en la Checa, en el Comisario del Pueblo de Instrucción Pública, en las expediciones de abastos del año 1918, en el Ejército del Norte contra Yudénich, en el Primer Ejército de Caballería y en el Comité Provincial de Odessa; fui jefe de Producción en la Séptima tipografía soviética de Odessa, reportero en Petersburgo y en Tiflis, etc. Y sólo en 1923 aprendí a expresar mis pensamientos con claridad y din femasiada extensión. Entonces me puse de nuevo a escribir "


LA PERSISTENCIA DEL DESTINO

El trágico destino de Bábel parecía escrito. Pudo eludirlo, pudo morir de viejo en París, pero la sangre y la tierra fueron más fuertes. Perdió dos últimas y preciosas oportunidades, en 1932 y 1935. El 16 de junio de 1936 murió Gorki y la suerte de Bábel se acabó.

Como Boris Pasternak, el famoso poeta que escribió "El doctor Zhivago", otro habitante de Peredélkino y futuro premio Nobel, pero por desgracia sin las dos poderosas palabras del tirano, "no tocar', Babel eligió seguir en Rusia, porque, «a pesar de todos los inconvenientes, me siento bien en mi país natal. Aquí se vive pobremente, y en muchas cosas es triste, pero es mi material, mi lengua, mis intereses". Escribía lenta y dolorosamente y nadie lo consideraría un escritor prolífico a pesar de las más de mil páginas suyas que recién ha publicado la editorial española Páginas de Espuma. La posteridad parece empeñada en considerarlo el autor de "Caballería Roja" y "Los cuentos de Odessa". Magnífico cuentista, en todo caso. Y aunque expresó que "después de cada cuento envejezco varios años", gracias a esas páginas se mantiene con vida entre nosotros. En breves textos y a manera de diarios, escribió sus impresiones sobre Paris, y en sus cartas habló de Italia."Y he aquí que nuestro tren penetró en la estación del Norte de París. Saltamos al andén y experimentamos algo así como una desilusión: suciedad, ruido, falta aparente de orden..." Y luego añade: "Ni brillo especial, ni enormes edificios. Una ciudad antigua y mal distribuida. Junto a los amplios y resplandecientes bulevares, estrechas callejuelas, callejones sin salida y un retumbante y desordenado tránsito". Pero luego empezarįa la magia.

El crítico Alexánder Voronski, otra víctima de Stalin, destacó que uno de los grandes méritos de Bábel era su capacidad de narrar desde el silencio. Con el triunfo de la Revolución, los artistas guardaron en el el cajón las inclinaciones vanguardistas para ponerse al servicio del nuevo estado totalitario. Por su propio bien debían andar con paso fino por los tediosos senderos del realismo socialista, pero la retrógada tarea sólo era posible para los borregos. Así que las puertas se le cerraron una tras otra al "Maupassant judío de Odessa", que combatió los acosos del hambre escribiendo para el cine.

ARRESTO Y MUERTE

Por orden de Stalin, que siempre lo tuvo en la mira y conocía sus lazos de amistad con Gide y Malraux, el 15 de mayo de 1939 Isaak Bábel fue arrestado en su dacha de Peredélkino, en las afueras de Moscú, y el 26 de enero de 1940 fue llamado a juicio. Negó los cargos y sólo pidió que lo dejaran seguir escribiendo. En medio del terror, me imagino el asco del escritor por la típica 'autocrítica' a la someten los Estados Totalitarios a los espíritus libres. El primero de septiembre del año anterior, cuando la suerte ya estaba echada, Bábel había escrito al espantoso Beria: "La Revolución me reveló el camino de la creación, un camino de trabajo feliz y útil. El individualismo, enraizado en mí, mis erróneas opiniones literarias, la influencia de los troskistas, en la cual caí a comienzos de mi labor literaria, me hicieron desviarme de ese camino". Uno pensaría que Bábel todavía se revuelca en su tumba por estas nefastas palabras, pero no. No hay tumba.

Los jueces se retiraron para cumplir con la farsa de las deliberaciones y al rato volvieron con la sentencia de muerte. Aclararon, como si fuese necesario, que la decisión era inapelable. Bábel murió fusilado al día siguiente. Fue el número 12 de una lista de 346 enemigos del pueblo firmada por Stalin. Una lista breve para el feroz apetito del déspota.

Aparte de los verdugos, nadie se enteró. No se divulgó ninguna noticia. Ni siquiera su esposa, Antonina Nikolaievna, fue notificada. Creyó que su marido seguía detenido y mantuvo la esperanza de su liberación.

La obra del escritor que no se sometió al sistema fue prohibida en todas las repúblicas soviéticas. Los manuscritos, confiscados por la policía en Peredélkino, desaparecieron.

Aunque parezca increíble, en 1947 Antonina Nikolaievna recibió la noticia de que posiblemente dejarían en libertad a Bábell. Reparó la casa con el poder de la ilusión y arregló sus ropas para que el escritor encontrara un hogar bello y cálido. Sólo después de la muerte de Stalin, en 1953, cuando Antonina pidió su libertad, le informaron que había sido fusilado trece años antes.
Durante el proceso de denuncias de los crímenes cometidos por Stalin iniciado por Nikita Jruschov, Bábel fue "rehabilitado" y la condena a muerte "anulada" el 18 de diciembre de 1954.


3 de marzo de 2021


No hay comentarios: