Él la saludó con un apodo de la infancia: «Pinhead».
Michael había abandonado a su familia a finales de la década de 1970. Durante los años siguientes recorrió distintos países de Europa y Asia. De vez en cuando enviaba alguna postal, pero Anne sabía muy poco de la vida que llevaba.
Aquella llamada permitió que los hermanos hicieran un plan.
Michael vivía en Copenhague, Dinamarca. Anne decidió viajar hasta allí para reencontrarse con él.
Una semana antes del viaje, Michael murió.
Anne fue a Copenhague de todos modos. Allí conoció a la viuda de su hermano y a su perro. El encuentro que habían esperado durante tanto tiempo ya no podía celebrarse.
Michael había muerto en la primavera de 2000. Durante el invierno siguiente, Anne compró un cuaderno vacío y comenzó a reunir los fragmentos que conservaba de su vida.
Fotografías familiares. Pedazos de cartas. Recuerdos de una infancia compartida y algunas palabras de las escasas conversaciones que habían mantenido.
Carson era poeta y especialista en literatura clásica. Desde sus años de estudiante conocía un poema del escritor romano Catulo, compuesto casi dos mil años antes, dedicado a un hermano que también había muerto lejos de casa.
Era el poema 101.
Comenzó a traducirlo palabra por palabra, intercalando sus reflexiones con las fotografías y los documentos de Michael.
El resultado fue un libro que inicialmente no pensaba publicar.
Durante años lo conservó como una obra privada que mostraba a una sola persona cada vez. Hasta que encontró una manera de reproducirlo sin perder su apariencia original.
En 2010 apareció Nox, una obra cuyo título significa «noche» en latín.
Era un libro muy diferente de los habituales: una larga tira de papel plegada como un acordeón, guardada dentro de una caja gris.
Sus páginas reproducían fotografías antiguas, cartas incompletas y anotaciones. Algunos detalles de la vida de Michael permanecían sin resolver. Anne había reunido cuanto podía conservar, pero aquellos documentos no alcanzaban para reconstruir los años de separación.
Michael nunca llegó a verlo.
Había reaparecido después de más de veinte años, había llamado a su hermana y ambos habían acordado encontrarse.
Lo que quedó de aquel reencuentro fue una caja gris llena de fotografías, cartas y palabras que Anne había guardado para él.

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