domingo, 4 de enero de 2026

Una escritora / Charlotte Perkins Gilman

 


CHARLOTTE PERKINS GILMAN

La llamaron histérica para silenciarla. Así que escribió una historia sobre una mujer volviéndose loca y se convirtió en una obra maestra.

En la década de 1880, Charlotte Perkins Gilman sufrió una depresión posparto severa. Buscó ayuda del neurólogo S. Weir Mitchell, quien le recetó su famosa “cura del descanso”: reposo absoluto, sin lectura ni escritura, sin estímulos intelectuales. Lo que debía sanarla casi la destruyó. El aislamiento y el silencio no curaron su mente, la sofocaron.

Charlotte decidió rebelarse. Abandonó el tratamiento, dejó su matrimonio y tomó la pluma. En 1892 publicó The Yellow Wallpaper, un relato en el que una mujer confinada por su marido médico comienza a ver a otra mujer atrapada detrás del papel tapiz amarillo de su habitación. La historia, inquietante y perturbadora, era un testimonio disfrazado de ficción: mostraba cómo la medicina y la sociedad reducían a las mujeres al silencio bajo la etiqueta de “histeria”.

El cuento fue criticado y censurado, pero con el tiempo se convirtió en una de las obras más influyentes de la literatura sobre las mujeres. Hoy se estudia en universidades de todo el mundo como un retrato preciso de la opresión médica y social de las mujeres.  

Gilman no se detuvo allí. En 1898 publicó Women and Economics, donde argumentó que la dependencia económica de las mujeres respecto a los hombres era la raíz de su opresión. Defendió que la independencia financiera era esencial para la dignidad y la igualdad. Fundó su propia revista, The Forerunner, en la que escribió casi todo el contenido durante siete años, y en 1915 publicó Herland, una utopía literaria donde las mujeres habían creado una sociedad próspera sin hombres ni guerras.

Sus ideas fueron ridiculizadas en su tiempo, pero hoy son reconocidas como pioneras, la independencia económica, la crítica a la domesticidad forzada y la denuncia de la misoginia médica forman parte central de la teoría feminista contemporánea.

Charlotte Perkins Gilman falleció en 1935, diagnosticada con cáncer de mama inoperable. Eligió terminar su vida en sus propios términos, reafirmando hasta el final su derecho a decidir sobre su cuerpo.

Su legado vive en cada derecho conquistado: el acceso de las mujeres al trabajo, a la autonomía económica, a ser escuchadas cuando hablan de su salud mental y física. Lo que en su época fue tachado de “histeria” hoy se reconoce como valentía y lucidez.

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Basado en Encyclopaedia Britannica (biografía y obras de Charlotte Perkins Gilman) y en análisis académicos de JSTOR Daily sobre The Yellow Wallpaper y su contexto. Este contenido es informativo y educativo.


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