viernes, 29 de diciembre de 2023

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Triunfo Arciniegas
CEMENTERIO DE ANIMALES
28 de diciembre de 2023

A un lado, la carretera, y en otro, el cementerio de los animales. En el centro, no propiamente de la geografía sino de los hechos, la casa, a donde llega del médico Louis Creed con esposa Rachel, sus hijos Eileen y Gage, el gato Chuch y la aventura de un nuevo trabajo. Al otro lado de la carretera, en otra casa, un viejo matrimonio, los Crandall. Eso es todo. Con estos elementos, tan solo con estos, Stephen King construye una historia aterradora.

“Cementerio de animales”, escrito entre febrero de 1979 y diciembre de 1982 y uno de los libros más prestigiosos del escritor norteamericano, se centra en la pérdida del ser querido. ¿Qué haríamos para remediar el dolor? Con el vacío, que todo lo devora. ¿Qué haríamos para regresar al ser amado? ¿Qué haríamos por un gato? O por un niño, digamos. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar?

A estas alturas, King es un escritor hecho y derecho. Ha publicado “Carrie” (1974), “El misterio de Salem’s Lot” (1975), “El resplandor” (1977) y “La zona muerta” (1979) y “Cujo” (1981), entre otros, además de numerosos cuentos. Su mejor libro de cuentos corresponde a esta época, incluso: “El umbral de la noche” (1978). Tal es su ritmo de trabajo que recurre al seudónimo de Richard Bachman para publicar otros títulos: “La larga marcha”, “Rabia”, “Carretera maldita”.

Stephen King es diestro en el arte de presentar el paisaje y los personajes, dando tanto importancia al primero como a los otros. Sobre la carretera estamos advertidos: veloces y monstruosos camiones pasan en cualquier momento. Y para llegar al cementerio donde los niños suelen enterrar sus mascotas, hay un particular y tortuoso camino, que de noche se transforma en fantasmal y aterrador. La carretera y el camino son senderos de muerte. Estamos advertidos.

Todo parece tan normal, tan tranquilo, pero nunca se puede confiar en Stephen King. Van pasando cosas. Todo el tiempo van pasando cosas, incluso durante las acogedoras conversaciones nocturnas del doctor con el viejo Jud Crandall, que poco a poco, como granos de país, va soltando las historias.

Solo en apariencia el día es normal. Durante el primer día de trabajo del doctor en el colegio donde ha sido nombrado, el estudiante Víctor Pascow muere atropellado por un auto. Pascow volverá una y otra vez, de una y otra manera.

La narración avanza con lentitud, con numerosos detalles, y solo en la tercera y última parte se acelera. El lector no puede apartarse de sus páginas. Puede arrojar el libro con espanto, como lo hizo la escritora argentina Mariana Enríquez, pero lo recogerá del piso para continuar. Diversas, memorables y espantosas escenas aguardan al lector y será mejor no describirlas para no echar a perder su experiencia.

Tercera llamada, como dicen en el teatro, última advertencia o, mejor, certeza indiscutible: una vez terminada la lectura, este libro seguirá en nuestra mente, perturbándonos. Tal es la magia de Stephen King.

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