jueves, 22 de septiembre de 2022

Una foto / Daido Moriyama / Perro callejero

 

Fotografía de Daido Moriyama


LA FOTO MÁS FAMOSA DE DAIDO MORIYAMA

La mayor parte de mi trabajo, ya sea en Japón o en el extranjero, está hecho en la calle. Me gusta fotografiar las ciudades que visito y la gente que encuentro allí. Una de mis imágenes más conocidas, una foto de un perro callejero tomada en 1971, es un ejemplo del tipo de cosas que me llaman la atención. Pero a veces quiero fotografiar escenas con más carga erótica, como una mujer en mallas, o los labios de una mujer.


Daido Moriyama


Most of my work, whether shot in Japan or abroad, is made on the street. I like to photograph the cities I visit and the people I encounter there. One of my best-known images, a shot of a stray dog taken in 1971, is an example of the kind of thing that catches my eye. But sometimes I want to shoot more erotically charged scenes, such as a woman in tights, or a woman's lips.

Daido Moriyama's best photograph: my girlfriend's legs in fishnets


Daido Moriyama

Perro callejero

Oscar Colorado

De la vasta producción de Moriyama, hay una fotografía en particular que, para sorpresa suya, se ha convertido en su obra más icónica y emblemática. Se trata del Perro Callejero que hizo en Misawa, pequeña ciudad ubicada en la región de Tōhoku en el este de Japón.

La anécdota es sencilla al grado de ser simplona: tras el año nuevo de 1971 al salir una mañana del hotel, el fotógrafo se encontró con un perro callejero. Daidō correspondió a la mirada del cánido con una fotografía.

Daido_Moriyama_Stray_Dog_Perro_Callejero

En la imagen se aprecia un perro bronco, raído, con mueca de preparar el gruñido: Está alerta, listo para la provocación. No es una mascota, sino un animal curtido por la realidad: un auténtico sobreviviente. Y no ha logrado superar la existencia de la calle gracias por sus buenos modos.

Este perro de la calle es un reflejo del Moriyama merodeador, solitario, vigilante, siempre en movimiento “hurgando para ver qué encuentra, sopesando cuanto le rodea. Y para él, el mundo es fragmentado, semi-caótico, áspero, implacable y muy pero muy real.”

Daido Moriyama, transit_137

Los paralelismos entre el chucho y el fotógrafo callejero son múltiples. Moriyama decide a dónde ir por el olor de las cosas. Y al cansarse se detiene y se echa en la sombra.  «Perro callejero, paria solitario para la fotografía ideológica de sus contemporáneos y el realismo social de sus predecesores, el trabajo de Moriyama es universal en su mirada de lo urbano y profundamente japonés en su personalidad.”

Daidō es un eco del tuso vagabundo cuando hace fotografías “poseído por un ansia que él considera «animal», propia de un «perro que se deja llevar por el olor de las ciudades. »”

Por su parte Jiae Kim ha encontrado en este Perro Callejero una correspondencia con la película del mismo nombre de Akira Kurosawa de 1949 donde el detective Murakami (interpretado por Toshirô Mifune) rastrea afanoso su pistola que fue robada. El investigador indaga el paradero de su propia arma con la diligencia de un samurái que ha perdido su katana. 

La equiparación entre los distintos perros callejeros es obligada al analizar la obra de Moriyama. Pero cuando se trata de encontrar un significado a Perro Callejero su autor ríe diciendo: “Si existe algún significado eso depende del perro.”

a Journey to Nakaji, Daido Moriyama_28Daidō se niega a esclarecer sus fotografías: “No puedo explicar todas las imágenes que he tomado. Si lo intentara sería una farsa aburrida, incluso una trivialidad. Esa no es mi intención. Cada fotografía se siente, pero no hay un motivo único para disparar; las razones son múltiples incluso en una sola imagen. El acto de fotografiar es una respuesta fisiológica y concreta, aunque definitivamente hay algo de conciencia presente. Cuando tomo fotos, siempre me dejo guiar por el sentimiento, por lo que incluso en ese momento cuando estoy tomando una fotografía es imposible explicar el motivo de por qué la hago.”

Y agrega: “Al hacer una exposición de motivos o significados se mata la fotografía.”




Una foto / Daido Moriyama / Mallas

 

Foto de Daido Moriyama


Daido Moriyama
MALLAS

Esta foto fue tomada en 1986, y lo que ves es lo que hay. La sesión fue bastante natural: le pedí a mi novia que hiciera alguna pose ocasional, pero no la dirigí especialmente. No suelo tener sentimientos ni pensamientos mientras trabajo: Me sumerjo completamente en el mundo visual del sujeto.

Tomé dos rollos de película en menos de una hora, y luego pasé tres horas imprimiendo las fotografías. A partir de ellas, hice un diseño de ocho páginas para una revista de fotografía, colocando arbitrariamente las imágenes en posición vertical y horizontal.




Ese mismo año realicé otra toma, que titulé Cómo crear una bella imagen 3: Azulejos de Aizuwakamatsu. Es una imagen de la esquina de un cuarto de baño, también muy recortada, y el patrón hexagonal, tipo colmena, de los azulejos es una pista para entender la serie de las mallas. Al igual que los azulejos, el cuerpo está confinado, pero quizá no de forma tan violenta como en algunas de mis obras anteriores. Las piernas aquí pueden moverse -casi se puede sentir que están a punto de hacerlo- y por eso son tan eróticas. Las pantorrillas presionan contra la superficie geométrica casi hasta el punto de reventar, pero la tensión está equilibrada, lo que hace que las piernas sean muy poderosas.

Ser fotógrafo es una batalla constante con innumerables fragmentos; la cámara me permite acercarme a un sujeto y captar sus detalles. El mundo parece muy erótico a mis ojos. Las mallas son sólo un ejemplo.



My girlfriend's legs in fishnets

This picture was taken in 1986, and what you see is what you get. The shoot was quite natural: I asked my girlfriend to make an occasional pose, but didn't particularly direct her. I tend not to have feelings or thoughts while I work: I am completely immersed in the visual world of the subject.

I took two rolls of film in under an hour, then spent three hours printing the photographs. From those, I came up with an eight-page layout for a photography magazine, arbitrarily placing the images in vertical and horizontal positions.



I took another shot the same year, which I called How to Create a Beautiful Picture 3: Tiles of Aizuwakamatsu. It's an image of the corner of a bathroom, also closely cropped, and the hexagonal, beehive-like pattern of the tiles is a clue to understanding the tights series. Like the tiles, the body is confined, but perhaps not as violently as in some of my earlier works. The legs here can move – you can almost feel them about to – which is why they are so erotic. The calves press against the geometrical surface almost to the point of bursting, but the tension is balanced, making the legs very powerful.

Being a photographer is a constant battle with countless fragments; the camera allows me to get closer to a subject and capture its detail. The world appears very erotic in my eyes. Tights are only one example.

Daido Moriyama's best photograph: my girlfriend's legs in fishnets


miércoles, 21 de septiembre de 2022

Una foto / Kevin Carter / La niña y el buitre

 


La niña y el buitre
Fotografía de Kevin Carter




KEVIN CARTER, LA NIÑA Y EL BUITRE

Presentamos un caso de ética en fotografía del que mucho se habla pero a la ligera. Es el momento de revisarlo más a fondo.

Por Óscar Colorado Nates*

Primera parte. El caso de Kevin Carter

Kevin Carter, fotógrafo

Kevin Carter nació en Johannesburgo, Sudáfrica, en 1960. Creció rodeado por el estigma de la segregación racial en su país. Miembro de una familia de clase media en una localidad de raza blanca fue testigo, desde muy pequeño, de los arrestos que realizaba la policía a la gente negra que se encontraba en las áreas exclusivas para caucásicos. Carter era católico, y no acababa de comprender el problema de la discriminación racial en su país.

martes, 20 de septiembre de 2022

Un libro / Larry Clark / Tulsa





LARRY CLARK
TULSA

LAS FOTOGRAFÍAS MÁS DURAS DE LARRY CLARK A PUNTO DE CUMPLIR MEDIO SIGLO

En 2021 se cumplen 50 año de unos de los libros de fotografía más crudos y personales, que retrata la precariedad y el uso de la heroína entre los jóvenes a principios de los años 70.


Tulsa es una ciudad de Estados Unidos y también es el título del libro fotográfico en donde Larry Clark desvela la descomposición y miseria que habita en una juventud devastada, con fotografías que muestran escenas de jóvenes tomando drogas duras y teniendo sexo sin tapujos.

El libro, publicado en 1971 por un artista (fotógrafo y cineasta) que alcanzaría renombre más allá del circuito independiente recién a mediados de los 90 con su inmortal película «Kids». Despachó en este trabajo post Vietnam (donde Clark combatió durante dos años), imágenes violentas y descarnadas, en donde su ojo se adentra en una herida que parece que jamás pudiera ser sanada.

«Tulsa», retomando en alguna medida el camino pavimentado por «The Americans» de Robert Frank, al buscar exhibir la realidad sin eslogans de los Estados Unidos, abrió un nuevo camino en la fotografía documental, permitiéndole la entrada a importantes museos como el Whitney de Nueva York. Se trata de un infierno en blanco y negro que Clark armó entre los años 1963 y 1971, poniendo en cada encuadre mucho de su experiencia personal: «Nací en Tulsa, Oklahoma, en 1943. Cuando tenía 16 años, comencé a tomar anfetaminas. Disparé con mis amigos todos los días durante tres años y luego salí de la ciudad, pero he vuelto a través de los años. Una vez que la aguja entra, nunca sale».

Los protagonistas de las imágenes eran amigos del fotógrafo, que compartían junto a Clark este mundo que sin ningún filtro, golpea sin compasión un nervio abierto de algo que no queremos ver, una crudeza que intimida.

RADIOQUELEO


lunes, 19 de septiembre de 2022

Casa de citas / Larry Clark / La ira y el dolor


Fotografía de Larry Clark

Larry Clark
LA IRA Y EL DOLOR

Soy muy sensible. Siempre he sentido que mi obra procedía del gran dolor y de la ira de aquel periodo de mi vida, de la adolescencia. Y de la vergüenza. No de la culpabilidad, sino de la vergüenza, de la ira y del dolor.

Cuando, en los años 60, empecé a tomar fotos a la gente que estaba a mi alrededor, me inventaba mi propia mitología, mi propio universo. Se trataba de una mezcla entre realidad y ficción, entre lo que veía delante de mi y lo que quería formular a partir de esta realidad.


domingo, 18 de septiembre de 2022

Casa de citas / Larry Clark / Kids




Larry Clark
KIDS

«¿Qué quieres ahora? – No sé, tomarme una cerveza. Fumarme un porro.»

«Si tuviéramos un maricón, pagaría la renta.»

«No es el hecho de que me robara la virginidad, es que no me volvió a hablar. Habló mucho mierda y después desapareció.»

«El dijo, Jenni me gustas tanto, te prometo, no te usaré. Siempre son las mismas palabras.»

«Alégrate de no haber perdido tu virginidad en un carro.» 

«Te parece que te estuvieran abriendo en dos. – Si, te están abriendo por dentro (Risas).»

«¿Sabes qué? Me gusta el sexo y me gusta coger. – A mi me encanta el sexo. Es lo mejor. Coger duro y dando fuerte.»

«La mayor parte del tiempo sólo quieres estar cogiendo.»

«Al diablo el romance. Me gusta duro y grosero.»

«No besamos tan fuerte que los labios se nos reventaron.»

«Por eso salgo con él, porque sabe lo que hace. Por eso el toqueteo es mejor que el sexo. Te tocan y te vuelves loca y de buenas a primeras te preguntas ¿Qué diablos pasó?»

«Carajo Kim, tremendo cuerpo el que tienes. No sabes cuán bueno es el cuerpo de una chica hasta que se quita la ropa.»

«Cuando eres joven pocas cosas importan. Cuando encuentras algo que te importa, es todo lo que tienes.»

«Algunas veces cuando eres joven al único lugar a dónde puedes ir es dentro tuyo.»


MADE IN CINE


sábado, 17 de septiembre de 2022

Sobre el doloroso arte de imaginar


Triunfo Arciniegas
SOBRE EL DOLOROSO ARTE DE IMAGINAR
17 de septiembre de 2022

Imaginen un candidato a la presidencia que diga: “Les tengo unas promesas para cuando no sea presidente”. No lo dicen, pero así pasa. Y el próximo candidato dirá lo mismo. ¿Estoy exagerando? ¿Qué pasó con la promesa de los congresistas sobre la rebaja del requete millonario sueldo? Que lo harán dentro de cuatro años, malparida sea mi vida. Que Bogotá está cara. Que nunca habían aguantado tanta hambre. Que tienen deudas. ¿No dijo uno de estos desgraciados, hace unos años, que no tenía ni para la gasolina?

“Qué cinismo, que ni vergüenza tiene”, como dijo el insigne filósofo mexicano Juan Gabriel.

Imaginen entonces al candidato al Senado diciendo: “Me voy a rebajar el sueldo cuando ya no sea senador”.

Pero hay algo peor: la gente que cree en estos políticos de mierda. Y perdón por el pleonasmo.

¿Estoy exagerando? ¿Alguien cree que dentro de cuatro años los trenes atravesarán el país? Todavía creen en los cuentos del país bonito y la vida sabrosa porque el asunto apenas empieza, pero cada vez se parecerán más a esas novias cuyo hombre no deja de engañarlas con la primera que aparezca.

Imaginen a Petro diciendo en campaña: “Voy a poner impuesto al salchichón y la gaseosa”. Ni las putas votan a por él. Las putas menos. Cómo se van a joder su propio almuerzo.

No lo dijo, por supuesto, pero es lo primero que hace. Habló de impuestos para las cuatro mil personas más ricas del país, y ahora se van a fregar hasta las pobres putas.

Qué bonito país.



viernes, 16 de septiembre de 2022

Una foto / De reojo

 


Juan de la Colina
DE REOJO

El premio “Pasar a la historia por la mejor mirada de reojo” es para Sophia Loren y Jayne Mansfield. En 1957, ambas actrices estaban en la cima de sus carreras. En una cena exclusiva, Loren temía que el vestido de Mansfield mostrara más de lo necesario, de ahí su mirada de soslayo.

Sofia Vergara y Julie Bowen recrearon la escena en un episodio de 2014 de Modern Family. En 2021, Sydney Sweeney y Maude Apatow continuaron con la tradición y le dieron su propio toque a la famosa fotografía.


jueves, 15 de septiembre de 2022

Casa de citas / Peter Straub / El pacto


Peter Straub

Peter Straub
(1943-2022)

Según The Guardian, a los 79 años y luego de una larga enfermedad, el pasado 4 de septiembre falleció el escritor norteamericano Peter Straub, autor de “Fantasmas”, “Perdidos”, “El talismán”, “La cámara oscura” y “Si pudieras verme ahora”, entre otros títulos.

Stephen King, con quien escribió un par de obras, ha lamentado la pérdida. “Trabajar con él fue uno de los grandes goces de mi vida creativa”, dijo.

Por su parte, Neil Gaiman precisó: “Extrañaré los libros que aún tenía por escribir, pero mucho más las conversaciones que ya nunca tendremos”. Bellísimas palabras. Señaló, además, que Peter Straub es uno de los mejores escritores que ha leído y uno de los mejores amigos que ha tenido.

Aunque empezó su carrera literaria como poeta, Peter Straub debe la fama a sus novelas de terror. Obtuvo los premios Bram Stoker, Internacional Horror Guild Award y World Fantasy Award. No es un autor muy conocido en español.

En 1981, “Fantasmas”, considerada su mejor obra, con una trama compleja y exigente, fue llevada al cine sin mucho acierto. Ghost Story, el título original, fue traducido como “Historia macabra”.

Casado desde 1966 con Susan Bitker, le sobreviven sus hijos, Ben y la escritora Emma Straub.

Un pacto entre dos primos adolescentes, sellado con un beso la misma noche que nadan desnudos en el lago, da origen a la trama y constituye el primer capítulo de “Si pudieras verme ahora”. Son apenas las primeras diez páginas de casi trescientas que conforman la novela. Delicioso abrebocas.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Corazón tan blanco, una experiencia verbal

 


Triunfo Arciniegas
CORAZÓN TAN BLANCO, UNA EXPERIENCIA VERBAL
12 de septiembre de 2022

Después de más de veinte años, de un día para otro, volví a leer “Corazón tan blanco”, y es todavía mejor novela de lo que pensaba. Recordaba su comienzo, el más famoso de las novelas de Javier Marías, y uno de los más contundentes de la literatura.

“No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados.”

Dos veces más volverá a mencionarse esta frase inicial. Custardoy y el profesor Villalobos, en distintos capítulos, usan casi las mismas palabras. De una u otra manera, la frase abarca la totalidad de la novela. Cuando encontraba esta primera frase, según cuenta su editora Pilar Reyes, Javier Marías sabía que tenía otra novela en sus manos. ¿Quiénes fueron estas niñas? ¿Qué les sucedió cuando se hicieron mujeres? ¿Qué relación tienen con el narrador? ¿Qué sucedió en el viaje de bodas? ¿Por qué la mujer se dispara en el corazón?

Otras frases también regresan. O Marías, como un músico, vuelve cada tanto a las mismas frases, enriqueciéndolas, Iluminándolas con otros sentidos. Como ventanas que se abren y permiten la entrada de la luz, sólo el avance de la lectura nos permitirá identificar la totalidad de los objetos de la habitación, por decirlo de alguna manera.

Todo el primer capítulo es un solo párrafo. A la primera frase, sigue: “Cuando se oyó la detonación, unos cinco minutos después de que la niña hubiera abandonado la mesa, el padre no se levantó en seguida, sino que se quedó durante algunos segundos paralizado con la boca llena, sin atreverse a masticar ni a tragar ni menos aún a devolver el bocado al plato; y cuando por fin se alzó y corrió hacia el cuarto de baño, los que lo siguieron vieron cómo mientras descubría el cuerpo ensangrentado de su hija y se echaba las manos a la cabeza iba pasando el bocado de carne de un lado a otro de la boca, sin saber todavía qué hacer con él. “

No hay lector que pueda escapar. Espantados, fascinados, iremos de una página a otra.

De esa primera lectura recordaba a un hombre en el balcón de un hotel de La Habana. Es una imagen fundamental y recurrente. Este hombre, el narrador en luna de miel, contempla a una mujer que espere a alguien en la calle, y de ahí surge el material para dos densos capítulos. Más adelante, desde la penumbra de su propio apartamento en Madrid, el narrador contemplará a un personaje que ha venido a espiarle, y finalmente, en Nueva York, el narrador será el espía que desde la calle espera que se apague una luz en un apartamento. Javier Marías funde los personajes y los espacios, mezcla las situaciones, para brindarnos un magistral remate de capítulo.

Existe otra situación paralela. La pareja de la luna de miel en La Habana escucha la discusión de otra pareja en otro cuarto, así como el narrador sigue desde su dormitorio en Madrid la confesión que su propio padre hace en la sala a la mujer del narrador. Y ambas situaciones tratan sobre la muerte de una mujer.

Aparte de la trama, que mantiene al lector con el corazón en la boca, hay que mencionar la marca de fábrica de Marías: el tratamiento verbal, el prodigioso manejo de la frase, la exuberancia que antes vimos en Proust, Faulkner y Benet. En manos de Marías, el lenguaje se transforma en la arcilla que le permite elaborar fantásticas e innumerables figuras.

Javier Marías es un narrador lento, de frases sinuosas, de temas que se tocan una y otra vez. Javier Marías es un estilo, una manera de escribir que corta el aliento.

Me extraña que los subrayados de mi primera lectura sean tan pocos. ¿Leí de prisa? ¿Leía entonces de otra manera? Mi ejemplar ha quedado ahora repleto de señales, de subrayados, de acotaciones. ¿Entiendo más ahora? Hay libros que alguna vez nos emocionaron y que luego se desmoronaron. No ha sucedido con esta novela de Marías. Ha sido un regocijo. Un deslumbramiento. Y tengo la certeza que volveré a estas páginas.

martes, 13 de septiembre de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / Sin aliento




Triunfo Arciniegas
SIN ALIENTO
9 de septiembre de 2022

Sin aliento o No Limit, traducciones escogidas para “Sous emprise”, es una película francesa de 2022 que Netflix acaba de estrenar. Lenta, a ratos tediosa, con una bella fotografía submarina y una protagonista extraordinaria, y con la perversidad del amor como tema.

La película trae advertencias contradictorias. Por un lado señala que la historia se inspira en hechos reales y, por el otro, que se trata de una ficción y que cualquier semejanza con la realidad es una coincidencia. ¿En fin qué?

De todas maneras, una película debe juzgarse independientemente de los hechos o las razones que la originaron. Debe considerarse el producto y no el proceso.

El manejo de los silencios, de lo que no se dice, sin duda es un acierto que nos conduce a un final sujeto a nuestra consideración. ¿Hay un culpable? ¿Quién?


Nada hiere más que el amor. El amor y la muerte mantienen este perverso lazo. Ha sido el tema de miles de historias en el pasado y lo será de mil más en el futuro. Así somos y así seremos, dominados por la pasión, criaturas obsesionadas que nos sumergimos en profundos y oscuros mundos, violentando los límites.

Ahondar en la historia y los motivos de los personajes obligaría a revelar detalles que echarían a perder el disfrute de una película recién estrenada.

Aparte de la trama o las virtudes o defectos de “Sin aliento” (“Sin límites” hubiera sido un título más acertado), quisiera señalar el notable desempeño de la protagonista. Camille Rowe, en el papel de Roxana, hace que la película valga la pena.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Javier Marías / Seré amado cuando falte




Javier Marías
SERÉ AMADO CUANDO FALTE


Quien imagina su muerte detiene sus figuraciones casi allí donde se detendría él mismo: en la impresión, el lamento, las dudas, la sepultura. Pero olvida -y quizás es normal que lo haga- que la vida de los otros sigue, acaso durante decenios. Olvida que los días pasan y todo se difumina; que quien no puede conciliar el sueño acaba siempre durmiendo; quien se obsesiona con los recuerdos acaba sustituyéndolos por algún presente que por fin lo distrae o interesa; quien tiene remordimientos acaba por justificarse y tranquilizar su conciencia. Y lo que es aún peor: queda el muerto a merced de los vivos, que contarán sobre él o ella sin que haya mentís posible: le atribuirán bajezas y no habrá respuesta; o se colgarán medallas relatando cuánto hicieron por uno aquellos que más lo infamaron; dirán que fueron amigos tuyos quienes te odiaron, y usurparán y mancharán tu nombre; tergiversarán tus hechos y robarán tus dichos y tus recuerdos; y acaso quienes más te impulsaron a abandonar el campo cantarán tus alabanzas sin que puedas afeárselo ni tacharlos de falsos. Seré amado cuando falte. Tal vez, pero aún así es mejor no faltar, o más bien ser el último en despedirse y por lo tanto el último en contar el cuento. Al menos, háganme caso, en el terreno de las figuraciones.

Javier Marías
Aquella mitad de mi tiempo
Galaxia Gutenberg, pp. 289-290



domingo, 11 de septiembre de 2022

Triunfo Arciniegas / Diario / Javier Marías

Javier Marías


Triunfo Arciniegas
JAVIER MARÍAS
11 de septiembre dd 2022

No he querido saber, pero he sabido que a los setenta años, en Madrid, ha fallecido Javier Marías, uno de los más grandes escritores de la lengua española.

La muerte siempre llega y siempre sorprende. Se queda uno atónito con ciertas noticias.

Todo desaparece.

“No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados.”

Así comienza una de las más famosas novelas de Javier Marías, “Corazón tan blanco”. Las primeras siete líneas de un sólido párrafo de seis páginas. ¿Quién no lee una novela con semejante arranque?

“Cuando se oyó la detonación, unos cinco minutos después de que la niña hubiera abandonado la mesa, el padre no se levantó en seguida, sino que se quedó durante algunos segundos paralizado con la boca llena, sin atreverse a masticar ni a tragar ni menos aún a devolver el bocado al plato; y cuando por fin se alzó y corrió hacia el cuarto de baño, los que lo siguieron vieron cómo mientras descubría el cuerpo ensangrentado de su hija y se echaba las manos a la cabeza iba pasando el bocado de carne de un lado a otro de la boca, sin saber todavía qué hacer con él. “

¿Quién no se queda atónito con semejante noticia?


sábado, 10 de septiembre de 2022

Humor / Memes “reales”

 



De los numerosos memes “reales”, estos tres me gustaron mucho. Hay veneno pero también ingenio. En el fondo, nos burlamos de la muerte, que nos toca todos, y de las inevitables desgracias del paso del tiempo.









viernes, 9 de septiembre de 2022

Casa de citas / Peter Straub / La poesía

 


Peter Straub
LA POESÍA

Durante la mayor parte de mi juventud amé la poesía con un corazón desbordante y, de hecho, aún lo hago. Compro y leo mucha poesía, tengo estanterías llenas de libros de poesía. Ya no puedo escribirla. No estoy seguro de haber escrito poesía del todo bien. Pero, de todos modos, lo hice con gran dedicación durante años.

Lo que hizo por mí fue permitirme prestar gran atención a las frases individuales, a las palabras individuales, a las cadencias de las oraciones mientras se movían por la página. Me hizo mucho más consciente lingüísticamente de lo que habría sido de otra manera. También me hizo ser más consciente de la forma en que la escritura sonaba al oído. Hay escritores que leo a veces y que se nota que no tienen ni idea de cómo suena su trabajo. Pueden ser muy, muy buenos escritores, aunque su obra sea realmente muy fea.

Para elegir un caso que no va a herir los sentimientos de nadie ni a insultar a nadie, Theodore Dreiser fue un gran ejemplo de esto. Escribía frases feas, y se nota que el sonido del lenguaje no significaba nada para él. Es un poco penoso de leer, pero sin embargo es un maravilloso y gran escritor americano.



POETRY
by Peter Straub

I did love poetry with a full, overflowing heart for most of my young manhood and, in fact, still do. I buy a lot of poetry; I read a lot of poetry; I have shelves full of poetry books. I can’t write it anymore. I’m not quite sure that I wrote poetry at all well. But anyhow, though, I certainly did it with great dedication for years.

What it did for me was to allow me to pay great attention to individual phrases, individual words, to the cadences of sentences as they moved across the page. It made me far more linguistically aware than I would have been otherwise. Also, it made me more aware of the way the writing sounded in one’s ear. There are writers who I read sometimes that you can tell have no idea how their work sounds. They can be very, very good writers, although their work is actually very ugly.

To choose a case that’s not going to hurt anyone’s feelings or insult anybody, Theodore Dreiser was a great example of this. He wrote ugly sentences, and you can tell the sound of the language meant nothing to him at all. It’s a little punishing to read, but nonetheless he is a marvelous and great American writer.

Salon, February 15, 2016