lunes, 5 de diciembre de 2022

Eddie Adams / La foto que cambió el curso de la guerra de Vietnam

 

Foto de Eddie Adams


La foto que cambió 

el curso de la Guerra 

de Vietnam



El 1° de febrero de 1968, segundo día de la llamada ofensiva Tet, el fotógrafo Eddie Adams registró con su cámara la imagen más poderosa del conflicto. Por qué esa postal cambió la historia


Ahí están. Las que ilustran esta nota son imágenes de la denominada ofensiva Tet, un feroz ataque lanzado por el Ejército Popular y el Viet Cong el último día de enero de 1968, durante un alto al fuego, en las calles de Saigón. El segundo día de esa sangrienta avanzada, el fotógrafo Eddie Adams registró la imagen que quedó grabada en la memoria de todos los que siguieron la Guerra de Vietnam y que le valió a él nada menos que un premio Pulitzer.


¿Qué cuenta esa foto?


El preciso momento en que el general de brigada Nguyen Ngoc Loan, el jefe de la Policía Nacional de Vietnam del Sur, ejecuta de un tiro en la cabeza a un prisionero desarmado.


¿Qué contaron sus protagonistas?


El general, con la venia del fotógrafo, contó que el prisionero asesinado era un cabecilla de un escuadrón que acababa de masacrar a decenas de personas, entre ellas un oficial muy allegado a Nguyen y su familia entera.


¿Qué más significó esa imagen?


Como sea, para Estados Unidos, los del sur eran los aliados, y esa imagen cambió radicalmente la opinión de muchos ciudadanos, quienes pensaron entonces que los responsables de esa barbarie no eran mejores que los enemigos comunistas. Con el tiempo, EEUU se retiró de la guerra. Por esa ofensiva, los del norte tuvieron unas 58 mil bajas.


¿Qué pasó después?


El propio Adams reconoció que la imagen reflejaba una “verdad a medias” y hasta defendió al general Nguyen, a quien calificó de “producto del Vietnam de su tiempo” e incluso de “héroe”, y de quien terminó siendo amigo. Pero al general no le fue del todo bien: al final de la guerra volvió a EEUU, de donde casi fue expulsado. Vivió en las sombras, tuvo una pizzería en Virginia que debió cerrar cuando descubrieron su identidad, y murió en 1998.


DIARIO POPULAR



domingo, 4 de diciembre de 2022

Casa de citas / Jesús Ferrero / Honestidad intelectual




Jesús Ferrero
Honestidad intelectual
21 de marzo de 2017


En un determinado momento, ser superficial le pareció a Wilde lo mismo que ser cómplice de una monstruosidad: algo que destruía la voluntad y aniquilaba toda posible verdad adherida a las palabras.

Era como si de pronto Wilde se diese cuenta de la tragedia que implicaba haber desperdiciado el talento. O lo que sería lo mismo: haber utilizado la agudísima mirada que le habían regalado el azar o la necesidad para hacer observaciones superficiales en lugar de haberla utilizado para profundizar.

Tengo la impresión de que esa clase de certezas te pueden producir, a una edad muy determinada, una angustia de consecuencias mortales. A Wilde se la produjo, a pesar de que nunca fue verdaderamente superficial. Pero al final de sus días él no lo creía así, y pensaba que había dedicado más talento a la vida que a la escritura, y que podía haber llegado más lejos, mucho más lejos, en la exploración de la verdad.

Se trata de un examen de conciencia en el que Wilde demuestra que, más allá o más acá de sus superficialidades y sus profundidades, nunca le faltó la honestidad intelectual.

EL BOOMERAN

Casa de citas / Jesús Ferrero / Del amor y sus relatos


 

Jesús Ferrero
Del amor y sus relatos
29 de noviembre de 2018

"Lo que hace que los amantes no se aburran nunca de estar juntos es que se pasan el tiempo hablando siempre de sí mismos”, dice François de La Rochefoucauld.

“En los inicios de un amor los amantes hablan del futuro, en sus postrimerías, del pasado" dice André Maurois.

Dos reflexiones irónicas y acertadas que nos obligan a pensar que en el amor los relatos son tan importantes como el sexo, y ocupan más tiempo y espacio.

Dependiendo del argumento de esos relatos, podemos adivinar en qué fase del amor estamos.

EL BOOMERAN


sábado, 3 de diciembre de 2022

Noticias de un mundo salvaje / Elefante mató a una mujer y luego fue a su funeral a pisarla


Elefante mató a una mujer y luego 

fue a su funeral a pisarla


EL TIEMPO
14 de junio de 2022

Un extraño caso sacude a la India luego de que se reportó que un elefante mató a una mujer y horas después apareció mientras su familia la acompañaba en la funeraria.

El ataque ocurrió mientras la mujer, llamada Maya Murmu, estaba recogiendo agua de un pozo en la aldea Raipal, del distrito de Mayurbhanj en el estado de Odisha.

Murmu, de 70 años, fue atropellada por el animal y posteriormente llevada a un hospital donde murió a causa de las heridas. Las investigaciones de las autoridades indicaron que el animal llegó hasta la aldea por error.

El elefante se había escapado del santuario de vida silvestre de Dalma, a más de 200 kilómetros de Mayurbhanj.

Horas después la familia de Maya Murmu se reunió para darle una última despedida a la mujer. Según indican los informes, mientras se encontraban en la funeraria, llegó el mismo elefante que la había atacado y pisoteó el cadáver una vez más.

Una vez el elefante se fue, la familia siguió con la ceremonia. Hasta ahora no se sabe si el animal hirió a otra persona.

Algo frecuente

Esta no es la primera vez que un elefante mata a una persona en India. Los números siguen elevándose y las autoridades están preocupadas.

Según estadísticas del Fondo Mundial para la Naturaleza, estos animales matan cada año entre 100 y 300 personas en India. En el estado de Odisha, el conflicto entre elefantes y personas ha aumentado en las últimas décadas. La invasión humana de los hábitats de los animales ha aumentado la posibilidad de este tipo de tragedias.

Hace tan solo unos meses, en marzo, una mujer en el distrito de Bilaspur también murió por culpa de un ataque de un elefante. En esa ocasión su nieto de ocho años quedó herido mientras intentaba escapar. El caso en ese momento conmocionó al país.

EL TIEMPO


El terrible ataque del chimpancé Travis casi mata a la amiga de su dueña: "Se la está comiendo"

 

Travis y Charla


El terrible ataque del chimpancé Travis casi mata a la amiga de su dueña: "Se la está comiendo"

El primate no había tenido ningún conflicto grave hasta esa fecha y era uno más de la familia: sabía usar el baño, beber vino e incluso conducir


14 de diciembre de 2021


La trágica historia de Charla Nash sucedió en 2009, pero sigue estando presente, más que nunca, en los medios de comunicación. Esta mujer fue atacada por un chimpancé que tenía su amiga Sandra Herold, y las consecuencias del ataque fueron las siguientes: quedó inválida por el resto de su vida y recibió un trasplante de rostro que le provocó miles d e inconvenientes.

Todo sucedió en Connecticut, Estados Unidos. El mono se llamaba Travis y fue adoptado por una amiga de Charla, Sandra Herold, cuando todavía era un bebé. Travis nació en octubre del año 1995 y allí lo adoptaron. Herold y su marido Jerome se quedaron con el chimpancé cuando tan sólo tenía tres días, y la familia lo trataba como un integrante más.

Herold trataba a Travis como si fuera su hijo ya que había aprendido a usar el baño, lavarse los dientes, vestirse solo, utilizar el ordenador mirando fotos, utilizar el control remoto de la televisión para cambiar de canal y beber vino en una copa. Incluso sabía conducir: “Se fue con el coche un par de veces”, confirmó Sandy (Sandra) a Today en el 2009. Era un ser humano más.

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Fuente: The Sun


Travis era cada vez más famoso en el barrio y en la ciudad. Iba a la tienda con sus “padres”, jugaba siempre con ellos y con los vecinos, sabía también regar plantas, etc. Y también había realizado varios cortos publicitarios en algún programa televisivo. Hizo de todo.

En el 2000 llegaban las malas noticias, y es que, la hija de Jerome y Sandy, Suzan, falleció en un accidente automovilístico y cuatro años más tarde, en el 2004, Jerome murió a los 65 años de cáncer. Finalmente fue Sandra la que se quedó sola con el animal.

Fue antes del gran ataque cuando en el año 2003, un transeúnte arrojó un objeto al auto donde viajaba Travis e impactó en él. El chimpancé se quitó el cinturón de seguridad, bajó del vehículo, lo persiguió pero finalmente no le pudo alcanzar. Tras esa acción, el animal no quería regresar al coche y la policía tuvo que intervenir.

A partir de ese día y ese hecho, la ley cambió en Connecticut, y todo aquel que tuviese un animal exótico en casa superior a 22 kilos, tendría que buscar una solución. A pesar de que Travis pesaba ya 91 kilos (ni más ni menos), permaneció con Sandy, ya que había vivido mucho tiempo con la familia y no suponía ningún peligro.



El ataque que cambió a Charla

Se produjo el 16 de febrero del 2009. Esa tarde el chimpancé parecía más exaltado de lo normal, le robó las llaves del coche a Sandra y salió del patio. Sandy, que estaba hablando por teléfono con Charla, pudo observar todos esos movimientos y salió en su búsqueda. Según el fiscal del Distrito Judicial de Stamford/Norwalk, Charla se ofreció a ayudar a Herold para intentar llevar de vuelta al simio. Antes de que Nash llegase a la vivienda, Sandra logró agarrar a Travis y llevarlo de vuelta a casa.

Charla Nash, amiga de Sandra, fue a visitar a su amiga, poco después en esa misma tarde. Travis ya la conocía, pero se desorientó al ver el nuevo peinado de la visitante. El trágico accidente sucedió cuando Charla cogió uno de los juguetes del simio y éste se dirigió a ella y la atacó de manera bestial, mordiéndola y atacándola por todas partes.




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Fuente: The Sun


Cuando se produjo el ataque, Sandra llamó enseguida a los servicios de emergencia del 911 para que pudiesen auxiliarla y dijo la siguiente frase a los servicios de la policía: “Mi chimpancé se está comiendo a mi amiga”. El animal destrozó completamente a Charla, que fue mordida en ojos, labios, párpados y manos.

La conversación en la llamada telefónica que Sandra realizó, fue la siguiente: “¡Se la está comiendo! ¡Está matando a mi amiga!”, a lo que le contestaron: “¿Quién está matando a su amiga?”. “Chimpancé, ¡mi chimpancé! ¡Dense prisa! ¡Por favor!”, respondió.

El ataque tuvo una duración total de 12 minutos, y una vez que llegó la policía, Travis estaba desencajado, se aproximó al coche, abrió la puerta y atacó a uno de sus agentes. El oficial Frank Chiafari, en una conversación con el The New York Times, recordó lo siguiente: “Muestra los dientes, hace un gruñido y veo sangre. Veo sus colmillos. Empiezo a disparar”. El oficial disparó hasta cuatro veces y el simio corrió hasta el interior de la casa, donde finalmente cayó muerto.

Consecuencias

Sandy murió al año siguiente como consecuencia de un aneurisma con 72 años de edad. Nash tuvo una complicada operación de siete horas, con muy pocas probabilidades de sobrevivir después del ataque sufrido. Pero al final lo pudo lograr. Le realizaron un trasplante de cara y manos, aunque las extremidades no duraron mucho tiempo. Charla demandó a Sandy y recibió 4 millones de dólares de la herencia de los Herold.

En las últimas entrevistas realizadas, pudo contar que estaba viviendo en un centro especializado donde la cuidaban, contó que había perdido mucha independencia ya que ni podía comer sola y era muy difícil vivir. “A veces quiero llorar, salir, ir a tu casa. No sé cuál es mi futuro y eso es lo que me dio miedo”, comentó en el Boston Herald en 2014.

Ya en 2016 su rostro rechazó el trasplantado pero logró sobrevivir. Y según contó en el diario The Sun, aboga por las leyes que prohíban la tenencia de primates como mascotas.

Hoy en día, la ley estatal de Connecticut no permite a los ciudadanos poseer primates en casa que pesen más de 50 libras, o lo que es lo mismo, 22 kilos, como mascotas.


COPE

viernes, 2 de diciembre de 2022

Poemas como heridas / Ada Limón Nada que ver con lo que esperábamos

 


Ada Limón

Nada que ver con lo que esperábamos

Versión de Jeremy Paden

 

—Sobre Y entonces vimos la hija del minotauro por Leonora Carrington, 1953


Creíamos conocer el mito,
pavorosa bestia a salvo de
nosotros dentro del laberinto, creíamos
entender el terror atrapado
dentro de las recámaras secretas
que serpentean hacia más recámaras.
Lo peligroso siempre está
entre y dentro de la oscuridad.
Pero qué equivocados estábamos.
El encontrarnos con una habitación
con muros no bañados de sangre radiante,
sin huesos que ensucien los pisos de piedra,
sino en vez el Minotauro, diminuto,
ojos bordeados de gris, manos humanas,
mirándonos mientras nosotros observábamos
algo que no era miedo, sino resplandor.
¿Y qué aprendimos en cuanto al miedo?
En el corazón del laberinto,
donde todo lo escondido queda escondido,
hay una extrañeza poderosa,
una rara luz apabullante
que no se estremece
frente la continuidad del tiempo,
sino que espera a que alguien sirva de testigo
a este elegante y complicado conjuro.
Lo que pensábamos ser la causa de nuestro miedo,
nuestras fantasmas, nuestras fantasmas bailarinas,
nuestro futuro vaticinado en tantas bolas de cristal
que rondan sin nosotros, no es
de hecho aterrador. ¿Qué aprendimos
acerca del miedo? En el centro de la historia
hay algo casi femenino
y sin domar que hace brillar
hasta una jaula sin fin.   

Ada Limón / La luz que ven los vivos

 



Ada limón

La luz que ven los vivos

Versión de Jeremy Paden

Nos hemos parado en Subiaco
    para poner piedra sobre piedra
        en la tumba de otro polígrafo

donde cotorreamos, aturdidos
    y mareados del viaje, sobre entierros
        o incineraciones. “Yo no quiero

ocupar más espacio,”
    les digo a los chicos, padres los dos,
        quienes, como árboles, se inclinan

hacia la tierra. Me imagino
    sus hijas de viejas dejando 
        unas alfajores de bodega,

aguardiente, una bellota niquelada, damas
    haciendo picnic en la sombra de un pino
        tan inmóvil como la cascarilla del cuerpo.

Sustancias químicas y gusanos, sin duda,
    mas también un lugar donde hacer luto, un arroyo,
        una constelación de la muerte de la que se puede fiar.

Estos hombres saben algo
    que yo no. Que alguien les hará luto
        más allá de sus huesos, podrán fiarse de ello,

alguien estará allí en la sombra de los pinos
    que se parecen a las rigurosas rejas
        de una jaula generosa.

(¿Qué pasará si nadie viene al acantilado
    desde el que la ceniza de mi piel zarpare?
        Ningún familiar en luto, ningún mochilero perdido.)

Pero amigos, es hora de almorzar,
    y a ver, ¿acaso no funciona aún mí boca;
       mi apetito, mi lengua viperina?


The Carrying, 2018, Milkweed Editions.



Poemas como heridas / Ada Limón / Dadme esto

 








Ada Limón

DADME ESTO

Versión de Jeremy Paden

 

Pensé que era el gato negro del vecino
de vuelta para desplumar los polluelos del nido
de los zorzales escondido en el seto de la casa,
lo que vino fue mucho más raro, una liquidez
móvil, un bulto de cerdas nervudo. Una marmota
resbalosa con andares de pato a hurtar mis tomates
verdes en la sombra matinal. La observe
ronzar y pararse en sus ancas, cuánto deleite
se tomaba en cada bocado acuoso. ¿Por qué no
se me concede deleitarme? Un desconocido me escribe,
me pide comentarios sobre el sufrimiento. Alambre
de púa jalada por la boca, como si demandara
que me arrodillara frente la concertina de seguridad
usada en guerra o para cercas. En vez, miro
la marmota con más cuidado y un sonido se me escapa,
un pequeño espasmo de alegría que no me imaginaba
cuando me desperté. Es una criatura graciosa y sincera,
y hace todo lo que puede para poder sobrevivir.

 

         The Hurting Kind (Lo doliente), 2022, Milkweed Editions.



jueves, 1 de diciembre de 2022

Poemas como heridas / Ada Limón / En un poste hace mucho tiempo

 


Ada Limón
En un poste hace mucho tiempo
Traducción de Daniela Morano

No sé en qué cosa de la lista
pensar primero.

De todas las cosas que están desapareciendo: peces, pájaros, árboles, flores, abejas,
e idiomas. Dicen que si promediamos los índices históricos, un idioma se extinguirá cada cuatro meses.

En el tiempo que tardas en decir te amo, o irte a vivir con alguien, o admitir que llevas un hijo dentro, todas las palabras intrincadas del lenguaje se habrán extinto.

Hay demasiadas cosas que sostener en la palma del cerebro.
Tu papá con Alzheimer usa la palabra algo para describir muchos sustantivos distintos y nosotros adivinamos la palabra. Cuando le acertamos asiente, como si fuese obvio.

Cuando nos equivocamos, su expresión es como un puño.

Caminando por el barrio, hay un ancho poste metálico
donde alguien rayó Brandy Earlywine ama a Jack Pickett y de ahí
unos corazones. El bombardeo de corazones rayados una y otra vez como si

por si acaso olvidamos la palabra amor, al menos reconoceremos el símbolo. Como si
la señorita Earlywine quisiera que supiéramos, incluso después de que ella y el señor Pickett

fallecieran, sus corazones reales detenidos —los que no se se parecen en nada
a esos pequeños símbolos—, los que frenéticamente, intensamente, una noche

bajo la luz de los postes mientras sus papás pensaban que dormían, inscribieron
en el cuerpo de algo permanente como un árbol, un corazón,

así incluso después de que sus cuerpos muertos,

sus bocas incapaces de formar palabras, ese símbolo universal nos dirá
cómo se sintió, una noche azul, hace mucho tiempo, cuando aún había 7 mil

idiomas con que nombrar y honrar plantas y animales cada uno
a su manera, cuando tu papá dijo algo y supimos qué quería decir,

y las abejas eran grandes y redondas y oíamos sus zumbidos.




On a Lampost Long Ago
by Ada Limón

I don’t know what to think of first
in the list

of all the things that are disappearing: Fishes, birds, trees, flowers, bees,
and languages too. They say that if historical rates are averaged, a language will die
every four months.

In the time it takes to say I love you, or move in with someone, or admit to the child
you’re carrying, all the intricate words of a language become extinct.

There’s too many things to hold in the palm of the brain.

Your father uses the word thing to describe many different nouns and we guess
the word he means. When we get it right, he nods as if it’s obvious.

When we get it wrong, his face closes like a fist.

Out walking in the neighborhood, there’s a wide metal lamp post
that has scratched into it, Brandy Earlywine loves Jack Pickett and then there
come the hearts. The barrage of hearts scratched over and over as if,

just in case we have forgotten the word love, we will know its symbol. As if,
Miss Earlywine wanted us to know that, even after she and Mr. Pickett

have passed on, their real hearts stopped—the ones that don’t look anything
like those little symbols—they frantically, furiously, late one night under

the streetlight while their parents thought they were asleep, inscribed
onto the body of the something like a permanent tree, a heart—

so that even after their bodies ceased to be bodies,

their mouths no longer capable of words, that universal shape will tell you
how she felt, one blue evening, long ago, when there were still 7,000

languages that named and honored the plants and animals each in their
own way, when your father said thing and we knew what it meant,

and the bees were big and round and buzzing.

Poemas como heridas / Ada Limón / Olvidando

 






Ada Limón
Olvidando

Después de la tercera vez que tu papá se pierde,
………………………………….te enojas porque no contesta su celular.

Parte de mí quiere que siga perdido. Dios, ¿qué me quitó mi generosidad?

Se sirve un bol de cereal con leche y deja la puerta del refrigerador abierta.
………………………………….Te llama jefe y a mí mamá. Sí, mamá, dice y pone

sus ojos en blanco cuando le digo que coma algo, que limpie después.

¿Sería más paciente con un niño? ¿Amaría la pequeñez
………………………………….de una vida más que el abandono de la mente? Sí.

No sé qué hacer con él, así que con minuciosidad cocino
………………………………….ensalada de arvejas con cebollas rojas blanqueadas, rábanos y espárragos,
papas gratinadas, todas cosas buenas que salen de la tierra.

Se come los huevitos que dejé para los invitados hasta que no quedan;
………………………………….dice ¿qué piensas del aborto?

Le explico que las violetas, los dientes de león y los cebollines son comestibles,
así que casi tenemos un patio comestible. Dice que odia a los pájaros.

Me río y le pregunto ¿cómo puedes odiar a los pájaros?

Dice que los odia porque están en todos lados, en todas partes,
donde sea que mires, y observamos juntos el cielo.

Resulta que está en lo correcto, esos malditos están en todos lados.






Losing
by Ada Limón

After your father gets lost for the third time,
………………………………….you get angry because he won’t answer his phone.

Part of me wants him to stay lost. God, what has stolen my generosity?

He pours a bowl of cereal and milk and leaves the refrigerator door open.
………………………………….He calls you boss and me mother. Yes, Mother, he says and rolls

his eyes when I tell him to eat something, to clean up after himself.

Would I be more patient with a child? Would I love the smallness
………………………………….of a life more than the gone-ness of the mind? Yes.

I don’t know what to do with him, so I cook elaborately —
………………………………….pea salad with blanched red onions, radishes and asparagus,
scalloped potatoes, all good things that come from the ground.

He eats the mini eggs I’ve left for guests until they’re gone;
he says, How do you feel about abortion?

I explain how you can eat violets, and dandelions, and wild chives,
so that we almost have an edible lawn. He says he hates birds.

I laugh and ask him, How can you hate birds?

He says he hates them because they’re everywhere, they are all over,
everywhere you look, and we look up at the sky together.

Turns out he’s right, those damn things are everywhere.