lunes, 27 de mayo de 2019

Casa de citas / Noami Wood / Noche de lluvia

Zapatos rojos
París, 2017
Foto de Triunfo Arciniegas

Noami Wood
NOCHE DE LLUVIA

Una noche que llovía a cántaros, Ernest la invitó a su casa. Habían pasado las navidades juntos, los tres, en unas vacaciones de esquí en las que nadie había esquiado mucho. Por las noches leían juntos al fuego, o tomaban jerez y jugaban a billar o a bridge a tres manos. Bromeando entre ellos, se llamaban "el harem". Fife dormía en el cuarto de al lado.

Luego Hadley se había quedado allí y Ernest había vuelto a París por trabajo. Y poco después a Fife le llegó la invitación de la rive gauche. ¿Podía pasarse a echar un vistazo a algo nuevo que había escrito en el tren de vuelta a casa?

Esa noche Fife prefirió ir caminando en lugar de tomar un taxi. Pensó que el ejercicio la ayudaría a disipar los malos pensamientos. "Sé buena -se repetiría mientras cruzaba el Pont Neuf-. Sé buena, chiquilla estúpida." Y aun así sólo podía pensar en él.

Cuando llegó, Ernest estaba el umbral, pálido y cansado. La recibió casi como si fuera una visita inoportuna. Fife esperó a que le mostrara el manuscrito, pero en lugar de eso hablaron del viaje de Ernest a Nueva York. Se sentaron delante del fuego. Toda la noche pareció distraído y refunfuñón. 

Cuando Fife se disponía a irse, él se demoró junto a la puerta como si no quisiera dejarla marchar. Ella empezó a hablar de algún chisme que Jinny le había contado y de pronto, sin previo aviso, Ernest le deslizó la rodilla entre las piernas y le agarró los pechos debajo del abrigo. Al principio se debatió y trató de detenerlo, recordando las palabras que se había repetido en el puente, pero luego se rindió e hicieron el amor al lado del fuego, sin que Ernest llegara siquiera a quitarse los pantalones. Fue muy excitante. Después se dejaron caer sobre los sillones, todavía con la ropa puesta. Fife sintió que llevaba años en aquel mismo lugar esperando que sucediera.

Noami Wood
Las señoras Hemingway
Barcelona, Lumen, 2014, p. 105-106


Nota: Hadley Richardson es la esposa de Ernest Hemingway en el momento de la narración. Fife, Pauline Pfeiffer, primero amante y luego segunda esposa de Hemingway. Al escritor, coleccionista de esposas, se le notó desde un principio la debilidad por los triángulos amorosos.


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