viernes, 31 de enero de 2025

Triunfo Arciniegas / Diario / Tiempos confusos

 



Triunfo Arciniegas
TIEMPOS CONFUSOS
31 de enero de 2025

“Cada vez más los Oscar se parecen a una entrega de cine independiente y reivindicativo, no sabía si estaba viendo un festival afrokoreano, una manifestación Blacklivesmatter o el 8M. Aparte una gala fea fea. Les faltó darle un premio al corto de mi primo, que es cojo”.

Le están sacando los trapitos al sol a Karla Sofua Gascón. El razonable trino suyo que denuncia la práctica de premiar la diversidad en vez de la calidad,  publicado en 2021, juega ahora  en su contra, ya que es un hombre que aspira a ganar el Oscar a la mejor actriz. Una diversidad más grande es difícil de concebir, queridos ovarios. Si lo gana, qué dicha para Karla Sofía, pero que no olvide cuidar la próstata.







Qué ratas tan cínicas

 



QUÉ RATAS TAN CÍNICAS

Diosdado Cabello, Niclás Maduro y el resto de la mafia que gobierna a Venezuela deben pensar que para el cielo.

31 de enero de 2925



Julieta Díaz / El porro

 


Julieta Díaz

EL PORRO





jueves, 30 de enero de 2025

Un lugar en Noruega

 



De estas casas Noriega, cubiertas de musgo, el calor nunca se va. El frío no turns permit ni agujero para enter. Una maravilla inventada por los antiguos habitantes vikingos.

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Marina Colasanti / Despedida

 

Marina Colasanti


Despedida 

Marina Colasanti

La habia leido y escuchado pero empezamos a hacernos amigas en la cola de un baño en un congreso. Me mando un libro de poemas, el primero de todos sus envios. Tambien yo le mande los mios, me tradujo, la traduje. Nos vimos muchas veces, alli donde las invitaciones nos reunieran, nos contamos las cosas mas dolorosas e intimas y compartimos las lecturas mas luminosas, aunque los ultimos años fueron muy dolorosos para ella, tuvo una vida increible y nos deja una obra maravillosa. En 2012 la trajimos a Cordoba, al Festival de poesia, en una noche memorable, llenisimo el patio del cabildo y ella brillando como un sol.

María Teresa Andruetto

Casa de citas / Patricia Highsmith / Sobre el oficio

 


Patricia Highsmith

SOBRE EL OFICIO

"A los 22 me marché a México con la intención de escribir un libro. Tenía poco dinero. Vivía sola y trabajaba mucho, estoy segura de que al menos seis horas al día. Escribí cerca de cuatrocientas páginas, una especie de novela gótica aunque situada en el Nueva York contemporáneo. Jamás la terminé. Pero es tal vez de este periodo de México de donde procede mi disciplina. Escribir, intentarlo, se convirtió en un placer en sí mismo, una necesidad. Después de ser una necesidad, escribir se convierte en una forma de vida, como la droga, o las drogas, son para algunos una manera de vivir. Esto me recuerda una observación de Cyrill Connolly en The unquiet Grave: La recompensa del arte no es la fama o el éxito, es una sensación de ebriedad: por eso, tantos malos artistas son incapaces de abandonar. Con esa larga novela inacabada era una mala artista, pero estaba enganchada; en realidad lo estaba desde hacía años. La creación me permitía escapar de la realidad, que a menudo era aburrida, sórdida, sin sorpresas y de nivel muy bajo. De nuevo ¿por qué? ¿El empuje fuerte, pero agradable, de las ideas? Sí".


Patricia Highsmith / ¿Por qué escribo?




Una foto / Melania Trump

 




Melania Trump te mira desde arriba

El retrato oficial de la mujer del presidente de EE UU desata todo tipo de comentarios en las redes



María Porcel
MARÍA PORCEL
29 ENE 2025 - 23:00 

Corren malos tiempos para el mundo real pero, y van de la mano, buenos para la lírica. Siempre se escribieron las mejores canciones con el corazón roto, y las mejores crónicas entre guerras y huracanes. De ahí que el mundo contemple horrorizado, pero con palomitas, la transformación de la Casa Blanca en una especie de oscuro y lejano torreón, como cuando el villano de las películas se quedaba con el palacio del rey y lo convertía en una gélida residencia inundada por la hiedra.

miércoles, 29 de enero de 2025

Casa de citas / Tom Selleck y Jillie Mack

 



TOM SELLECK

La vida de Tom Selleck cambió para siempre cuando asistió a Cats en Londres y se encontró fascinado por una joven y talentosa artista llamada Jillie Mack. Era 1983, y Jillie cautivaba al público como la traviesa y energética Rumpleteazer en el musical salvajemente popular de Andrew Lloyd Webber. Para Tom, que estaba en Londres durante un descanso de la filmación de Magnum, P.I., la decisión de ver el show llegó casi por casualidad. Sin embargo, desde el momento en que Jillie subió al escenario, no podía apartar sus ojos de ella. Había algo en ella, los movimientos graciosos, la energía infecciosa, y la innegable chispa que trajo a su actuación que dejó a Tom completamente fascinado.

martes, 28 de enero de 2025

Triunfo Arciniegas / Diario / Consideraciones sobre el matrimonio y otras desdichas

 



CONSIDERACIONES SOBRE 
EL MATRIMONIO Y OTRAS DESDICHAS


Triunfo Arciniegas / Petro contra Trump


Verónica Alcocer: Te lo dije, Petro. Arciniegas aprovecha cualquier metida de pata tuya.

Petro: Ese tal Arciniegas no existe.



lunes, 27 de enero de 2025

Triunfo Arcinegas / Diario / El muerto feliz

 


Triunfo Arciniegas
EL MUERTO FELIZ
26 de febrero de 2025

Domingo en la tarde. Mientras el país se deshace por las torpezas de un presidente altanero y torpe, de un gobernante egocéntrico y mediocre que se va de viaje ante la noticia de los cien muertos y los cuarenta mil desplazados, y que pone su orgullo por encima del destino de cincuenta millones de colombianos, trabajo en las pruebas de mi próximo libro, “El muerto feliz”, conformado por cuatro comedias y un drama. En alguna parte canta María Luisa Landín: “Sufro mucho tu ausencia”.

Oscurese y se encienden las luces del alumbrado público. Las familias vuelven a casa después de recorrer las calles y los parques. Un auto se detiene para que acabe de cruzar un viejo encorvado con bastón.

Veo el mundo desde la ventana: las oscuras nubes, las negras montañas finamente recortadas en este instante, y abajo, la gente que pasa, los autos con las luces encendidas.

“Sufro al pensar que el destino logro separarnos”, canta la María Luisa. Y en la siguiente canción parece encontrar una respuesta: “Hay que saber perder”.

Reviso el texto antes de darlo por terminado y, mientras tanto, María Luisa cambia de idea: “Prefiero la muerte a la gloria inútil de vivir sin ti”.



domingo, 26 de enero de 2025

Casa de citas / Hiromi Kawakami / Como si fuera lo más fácol del mundo

 





Hiromi Kawakami
COMO SI FUERA 
LO MÁS FÁCIL DEL MUNDO



   Ese mes de mayo, Yukihiko me hizo suya como si fuera lo más fácil del mundo. Como el coleccionista que extiende las alas de una mariposa y la fija con alfileres a una caja. Como quien prepara delicadamente un muestrario con un insecto ya atrapado y muerto. Porque a mí ya me había atrapado. Sin siquiera habernos tocado. Sin siquiera habernos mirado.

    Si me lo hubieran dicho antes de conocerlo, me habría reído. «¿Qué tontería estás diciendo? Una no se enamora sin haber conocido suficientemente a alguien. Además, ya tengo mis años. No estoy yo para romances juveniles. Los adultos, cuando se atraen, se aproximan, notan la presencia del otro, se huelen, intercambian palabras y se tantean». Eso habría dicho entre risas. Pero ahora ya no soy capaz de reírme. Es un amor estúpido. Un amor semejante a una bestia herida y acurrucada, que está paralizada y no se puede mover. Yukihiko se adueñó de mí, me dejó herida de amor, como si fuera lo más fácil del mundo, sin armas arrojadizas, sin garras ni colmillos. ¿Cuánto pude haber temblado en ese momento? Un temblor que brotaba de mis entrañas, que emergía por la alegría de saberme atrapada por Yukihiko.

    Cuando me tocó por primera vez, con calma pero con decisión, resultó francamente violento. El resuello contenido, la ternura de sus gestos, la suavidad de su voz no lograron ocultar su violencia. Porque las bestias que se abaten sobre sus presas siempre son violentas. Las criaturas grandes se abaten sobre las criaturas más pequeñas con movimientos refinados, sin malgastar energías. Cuanto más refinadas y eficientes, más violentas son.

    «Manami». Yukihiko me llamó por mi nombre en la penumbra de la sala de reuniones. En aquella oscuridad de persianas bajadas. Yo no contesté. Me impactó que Yukihiko supiera mi nombre de pila, cuando hasta entonces siempre me había llamado por mi apellido, «Enomoto». Me impactó recordar que yo tenía un nombre. Me impactó el hecho de que mi nombre, en boca de Yukihiko por primera vez, hubiera empezado a derretirse dulcemente. El cielo despejado que había al otro lado de la ventana atravesó mi mente. Yukihiko me tumbó sobre la mesa de la sala de reuniones. Para, murmuré yo. Lo repetí varias veces. Yukihiko selló mi voz con su refinada violencia. Me hizo suya por completo.

    Mi cuerpo, mi cabeza, mi alma, todo eso era mío. Pero desde aquel día, aun siendo yo, todo mi ser le pertenecía. Desde aquel mes de mayo, un año y un mes después de haberlo conocido. A pesar de que, en realidad, es impensable que una persona pueda pertenecer a otra. Y, sin embargo, anhelaba ser suya. Había decidido que sería suya.

    Al salir de la sala, no nos encontramos a nadie en el pasillo. Yukihiko el precavido. Mis mejillas estaban ligeramente encendidas. Él llevaba la camisa impoluta, la corbata impecable, y aparentaba total serenidad. Nos separamos: yo a la izquierda, él a la derecha. Yukihiko pulsó el botón y se quedó plantado frente al ascensor. Yo abrí la puerta de acceso a las escaleras de emergencia y bajé por las escaleras metálicas. Al llegar al piso de abajo, apoyé las mejillas contra la puerta de acero. Aquella puerta gruesa y fría. Lloré un poco. Luego me toqué el pelo, comprobé que no estaba revuelto, sequé suavemente con un pañuelo la estela de lágrimas que llegaba hasta el mentón y parpadeé unas cuantas veces. Empujé la puerta de acero y me eché a caminar, pisando la moqueta beis con los zapatos de tacón.

    Yukihiko no estaba en la planta. Pasé por detrás del director del departamento, que tenía la vista puesta en unos documentos, y solté un suspiro de alivio. No entendía cómo era posible que estuviese respirando. Tampoco me explicaba cómo podía estar allí de pie. El cielo de mayo era claro y yo me había convertido en un ser inexplicable. Volví a mi escritorio y me llevé a la boca un caramelo de menta. Luego retomé tranquilamente mi trabajo.


Hiromi Kawakami , “Buenas noches”
Los amores de Nishimo
Alfaguara, Barcelona, 2917, pp. 53-55

Casa de citas / Hiromi Kawakami / ¿Qué demonios será el amor?

 



Hiromi Kawakami
¿QUÉ DEMONIOS SERÁ EL AMOR?

En aquella época, me había enamorado.

    ¿Qué demonios será el amor? Estaba enamorada de Nishino, un hombre que me sacaba doce años. Se había acostado conmigo en múltiples ocasiones.

    La primera vez que me rodeó el hombro, guardé silencio igual que Minami y dejé que lo hiciera. Simplemente me callé y dejé que me abrazara, sin pensar si aquello era cariño o amor. Cada vez que nos veíamos, me sentía más dispuesta a estar junto a él, pero los sentimientos iniciales de Nishino nunca cambiaron.

    ¿Qué será el amor? Las personas tienen derecho a enamorarse de otros, no a que los demás las amen. Que yo estuviese enamorada de Nishino no significaba que Nishino tuviese que estar enamorado de mí. Aun sabiéndolo, me disgustaba que no me quisiera tanto como yo lo quería a él. Y como me disgustaba, cada vez lo necesitaba más y más.


Hiromi Kawakami , “Parfait”
Los amores de Nishimo
Alfaguara, Barcelona, 2917, pp. 9-10

Un personaje / Natalie Portman



NATALIE PORTMAN

En 1981, Natalie Portman nació en Jerusalén, Israel, bajo el nombre de Natalie Hershlag, en el seno de una familia judía. Su familia se mudó a los Estados Unidos cuando era joven, y creció en Long Island, Nueva York. Un niño precoz, Portman demostró un interés temprano tanto en la actuación como en los académicos. Comenzó su carrera en el cine a la edad de 12 años con su gran papel como Mathilda en Léon: The Professional (1994), una película que la catapultó al ojo público. Su actuación en la película mostró no sólo su talento excepcional sino también su madurez más allá de sus años. A medida que su carrera progresaba, Portman siguió asegurando papeles en grandes películas, incluyendo Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma (1999), donde interpretó a la reina Padmé Amidala. Sin embargo, a pesar de su primer éxito en Hollywood, Portman permaneció dedicada a su educación, algo que se convertiría en una característica definitoria de su carrera.

sábado, 25 de enero de 2025

Un lugar / Sermoneta

 

SERMONETA

Este pueblo quedó congelado en el siglo XIII.

Es el pueblo de Sermoneta y está a 55 km de Roma, Italia.

Sermonette no necesita adornos. Su aspecto medieval es su propia carta de presentación para atraer a turistas que disfrutan paseando por sus antiguas calles. Y el simple hecho de poner un pie en este lugar te transporta automáticamente 7 siglos atrás.

Destaca su catedral (el Duomo) y el Castillo Caetani. Cerca se encuentra el pueblo abandonado de Ninfa, rehabilitado como jardín.


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Casa de citas / Naomi Watts / David Lynch

 



Naomi Watts

DAVID LYNCH


"No me habría quedado en Hollywood si no hubiera conocido a David Lynch. Llevaba 10 años suspendiendo audiciones y no pasaba nada... Literalmente, estaba alejando a la gente. Les incomodaba porque estaba en plan: ‘¡Necesito un trabajo! Necesito un trabajo. En resumen, David Lynch me llamó y tiene una forma muy diferente de hacer castings. Me sentó, me miró a los ojos y me hizo preguntas, y la mayoría de las veces yo pensaba: ‘¿Cómo me quito de tu camino? ¿Cómo puedo acelerar esto?’ Porque estoy segura de que no estoy bien, porque acabo de tener esa programación: No soy divertida, no soy sexy, soy demasiado vieja, soy demasiado esto, demasiado aquello. Y él me vio y fue capaz de quitarme esas carillas. Su tutoría creativa fue realmente poderosa. Llevaba más de diez años intentando abrirme paso en el mundo, suspendiendo audiciones a diestro y siniestro. Por fin me senté frente a un hombre curioso, radiante de luz, que pronunciaba palabras de otra época, me hacía reír y me hacía sentir a gusto. ¿Cómo pudo ‘verme’ si yo estaba tan bien escondida y hasta me había perdido de vista? Cada momento juntos se sentía cargado de una presencia que rara vez he visto o sentido.