domingo, 15 de diciembre de 2024

Casa de citas / Gila / Se necesita soldado

 



Gila
SE NECESITA SOLDADO

1

“Les voy a contar por qué estoy aquí. Yo trabajaba de ascensorista en unos almacenes y un día en lugar de apretar el botón del segundo piso apreté el ombligo de una gorda y me despidieron. Me fui a casa y me senté en una silla que teníamos para cuando nos despedían. Entonces llegó mi tío Cecilio con un periódico que traía un anuncio que decía: ‘Para una guerra importante se necesita soldado que mate deprisa’. Y dijo mi abuela: ‘Apúntate, tú que eres espabilado”.

2

“No es por chulearme yo, pero ¡cómo mato! Un día en un combate le pegué un tiro a uno y dijo, 'que me has dao', 'pues no seas mi enemigo”. 'Ay, es que me has hecho un agujero'. 'Pues ponte un corcho'”.

3

"La muerte en las guerras tiene mucho trabajo. La muerte en las guerras nunca tiene prisa. Se lleva a unos y deja a otros para más adelante. Me dejó a mí y dejó al cabo Villegas. De mí no se llevó nada, del cabo Villegas se llevó una pierna, la izquierda."




sábado, 14 de diciembre de 2024

Casa de citas / Gila / Que se ponga



Gila

“QUE SE PONGA”


Ricardo Rivas
14 de agosto de 2022

Estirado en la vieja mece­dora entrecerré los ojos. Vaya a saber por qué el nom­bre y la imagen de Gila, un grande del arte popular, se acercó a mi memoria. El silencio de la nocturnidad, seguramente, lo ayudó a lle­gar hasta mí. Sonreí. Su ima­gen, vestido de soldado, con un viejo teléfono sobre una pequeña mesa, completaba el recuerdo visual. “¿Hablo con el enemigo? Que se ponga”. 

Antes de que finalizara el siglo pasado, conversé algu­nas horas con Gila en Barce­lona, donde aquel madrileño decidió que habría de morir. Humorista, escritor, dibu­jante de historietas, actor, enorme observador social, me permitió escuchar de su boca cuando sobrevivió a un fusilamiento que lo tuvo como condenado a muerte, junto con otros “rojos” combatien­tes en el Ejército Popular de la República, cuando la dic­tadura franquista. 

“Los que debían fusilarnos a quienes éramos prisioneros estaban borrachos. No pudieron apun­tar y cuando hicieron fuego, creí que lo mejor era hacerme el muerto para sobrevivir. Y así fue”, contó sin ninguna sonrisa. 

Aunque la anéc­dota da para la carcajada, sin dudas, aquel recuerdo era de una época negra de la histo­ria española. El Viso de los Pedroches, Córdoba, supo de qué se trata saber que habrás de morir, aunque no suce­dió. “Siempre fui socialista. Hasta 1938, cuando me hicie­ron prisionero en Extrema­dura”, agregó. 

Cuando apenas comenzaban los años 60, Gila se exilió en la Argentina por­que, según él mismo lo dijo, estaba “atragantado de dic­tadura”. Y si bien en ese país fijó su residencia, llevó su arte y su oficio de escritor a México, a Venezuela, pero de la mano de un enorme con­ductor de televisión, músico y periodista argentino, Nico­lás “Pipo” Mancera, alcanzó gran popularidad en el país de acogida. “Era un grande que tuvo una vida terrible”, dijo Pipo mientras compar­tíamos un café –de periodista a periodista– en el bar La Paz, un mítico reducto de la por­teñidad trasnochada desde muchas décadas. “Django me avisó que estaba aquí y rápidamente lo busqué para ofrecerle trabajo y aceptó”. Gila –en este país colmado de españoles a los que, sin impor­tar de dónde fueren por naci­miento, se los llama “galle­gos” o “gallegas”– devino en una suerte de argentino más. Lo saludaban por la calle y él respondía a todos y a todas. Su expresión ya mencionada “¡que se ponga!” se popularizó y en algunas generaciones de personas mayores aún aplica.


Gila, el salvador




jueves, 12 de diciembre de 2024

Donald Hall / Pateando las hojas


Donald Hall

Pateando hojas

Traducción de Alejandro Oliveros

1

Es octubre. Pateo las hojas mientras regresamos a casa
después del juego, en Ann Arbor,
un día color hollín con aires de lluvia;
pateo hojas de arce,
setenta matices de rojos y amarillos
como papel viejo y hojas de álamo, pálidas y frágiles.
Y las del olmo, estandartes de una raza condenada.
Pateo las hojas que se elevan desde mi bota
produciendo un sonido familiar,
y revolotean y recuerdo
los octubres cuando caminaba hacia el colegio,
en Connecticut,
con pantalones cortos de pana que silbaban
como las hojas. Y un domingo mientras
compraba un vaso de sidra en el quiosco
de una sucia carretera de New Hampshire.
Pateo las hojas, otoño de 1955 en Massachusetts,
seguro de que mi padre estaría muerto
cuando ellas desaparecieran.

4

Pateo las hojas, hoy, mientras regresamos a casa después del juego,
en medio de la muchedumbre con sus brillantes insignias,
tan brillantes y numerosas como las hojas. El cabello
de mi hija es del mismo color rojo amarillento
de las hojas del abedul. Ella misma es alta como un abedul,
creciendo, llegando a los quince, creciendo. Y mi hijo
de veinte, flamante como un arce, de visita
de la universidad, anda delante de nosotros, saltando,
impaciente por viajar a través de los bosques de la tierra.
Los observo desde un montón de hojas,
a un costado de esta casa de cartón piedra, en Ann Arbor,
frente a la escuela donde aprendieron a leer,
sus figuras en la distancia disminuyen mientras saludan
pero ahora sé que soy yo quien disminuye,
no ellos, mientras voy de primero
hacia los hojas, tomando el camino que ellos
seguirán dentro de los  próximos años y octubres.

7

Ahora caigo, salto y caigo, para sentir cómo se trituran
las hojas bajo mi cuerpo, y siento mi cuerpo
flotando en el océano de hojas, en la noche,
la noche que se eleva con las muerte y las hojas
que se mecen como el océano.
¡Ah, este caer delicioso en brazos de las hojas,
en el suave regazo de las hojas!
Nado en ellas, boca abajo, sin dificultad,
aspirando el olor agrio del arce, precipitándome
en largos deslizamientos hasta el fondo de octubre
donde la granja yace enroscada contra el invierno,
y la sopa despide sus olores a zanahorias y cebollas
hacia las humedecidas ventanas y cortinas,
y más allá de las ventanas veo el esbelto tronco
desnudo del arce con sus ramas; el roble
con algunas hojas de marrón otoñal
y los abetos conservando sus verdes.
Ahora salto y caigo, exultante, recuperando de la muerte,
a cuenta de la muerte, de acuerdo con los muertos,
el olor y sabor de las hojas,
y el placer, el único dilatado placer de ocupar
un lugar en la historia de las hojas.



miércoles, 11 de diciembre de 2024

Donald Hall / Poema de amor




Donald Hall
Poema de amor

Cuando me enamoro
dirijo mi caballo
hasta el establo en llamas.

Reservo un camarote
en el resplandeciente Titanic.
Fastidio al oso pardo.

Leo el Monitor
y ojeo las necrológicas
buscando mi nombre.


martes, 10 de diciembre de 2024

Casa de citas / Richard Ford / Raymond Carver

 




Richard Ford

Raymond Carver


Las amistades literarias son un asunto complejo, tramposo, a menudo volátil y mal comprendido por sus protagonistas. Lo típico es que giren en torno a cuestiones acerca de las cuales ambas partes se sienten probablemente muy poco seguras, pese a que es probable que, dada su importancia, su deseo apunte exactamente en sentido contrario: al carácter y el destino de la propia escritura. Lo normal es que terminen en absurdas equivocaciones, confusiones imposibles de disipar y profundas rivalidades, a menudo tan incompatibles con la amistad que nunca se corrigen.

Sin embargo, Ray y yo nunca experimentamos nada de esto. Yo más bien disfruto con la confrontación, pero Ray la odiaba. Con el tiempo, le vi llegar a extremos ridículos con tal de evitar las controversias: con Gordon Lish, su editor; con un agente al que quería despedir (yo fui el intermediario); o con el director Michael Cimino, cuando su acuerdo para que Ray escribiera un guión basado en la vida de Dostoievski se fue al garete y uno quedaba en deuda con el otro. Para Ray el colmo de la felicidad era cuando él era feliz y también lo eras tú, lo cual no siempre se da en los seres humanos. Y como él me gustaba, fue más fácil concentrarnos en el acuerdo. En consecuencia, por una informal y mutua deferencia que a veces parecía mera cortesía, él evitaba lo que yo no siempre era capaz de evitar con la mayoría de mis amigos escritores, esto es, estallidos de mal humor, sentimientos hirientes, separaciones tristes, la firme resolución de no volver a hacer nunca más ningún esfuerzo extra por una persona, duras lecciones acerca de la confianza y la rivalidad (soy de fiar; no soy un rival) que vuelven a ser objeto de doloroso aprendizaje con cada uno de los amigos, incluidos los que han seguido siéndolo hasta hoy.



lunes, 9 de diciembre de 2024

Casa de Citas / García Márquez / El fundamento de la realidad

 

Gabriel García Márquez


EL FUNDAMENTO DE LA REALIDAD

García Márquez conversa con Plinio Apuleyo


“—Entonces, ¿todo lo que pones en tus libros tiene una base real?

  —No hay en mis novelas una línea que no esté basada en la realidad.

  —¿Estás seguro? En ‘Cien años de soledad’ ocurren cosas bastante extraordinarias. Remedios la Bella sube al cielo. Mariposas amarillas revolotean en torno a Mauricio Babilonia…

  —Todo ello tiene una base real.

  —Por ejemplo…

  —Por ejemplo, Mauricio Babilonia. A mi casa de Aracataca, cuando yo tenía unos cinco años de edad, vino un día un electricista para cambiar el contador. Lo recuerdo como si fuera ayer porque me fascinó la correa con que se amarraba a los postes para no caerse. Volvió varias veces. Una de ellas, encontré a mi abuela tratando de espantar una mariposa con un trapo y diciendo: «Siempre que este hombre viene a casa se mete esa mariposa amarilla». Ese fue el embrión de Mauricio Babilonia.

  —¿Y Remedios la Bella? ¿Cómo se te ocurrió enviarla al cielo?

  —Inicialmente había previsto que desapareciera cuando estaba bordando en el corredor de la casa con Rebeca y Amaranta. Pero este recurso, casi cinematográfico, no me parecía aceptable. Remedios se me iba a quedar de todas maneras por allí. Entonces se me ocurrió hacerla subir al cielo en cuerpo y alma. ¿El hecho real? Una señora cuya nieta se había fugado en la madrugada y que para ocultar esta fuga decidió correr la voz de que su nieta se había ido al cielo.

  —Has contado en alguna parte que no fue fácil hacerla volar.

  —No, no subía. Yo estaba desesperado porque no había manera de hacerla subir. Un día, pensando en este problema, salí al patio de mi casa. Había mucho viento. Una negra muy grande y muy bella que venía a lavar la ropa estaba tratando de tender sábanas en una cuerda. No podía, el viento se las llevaba. Entonces tuve una iluminación. «Ya está», pensé. Remedios la Bella necesitaba sábanas para subir al cielo. En este caso, las sábanas eran el elemento aportado por la realidad. Cuando volví a la máquina de escribir, Remedios la Bella subió, subió y subió sin dificultad. Y no hubo Dios que la parara.”



domingo, 8 de diciembre de 2024

Donald Hall / Cocina de verano

 



Donald Hall

Cocina de verano

En el luminoso mes de junio se ponía en el fregadero con un vaso de vino,
y escuchaba a los zorzales,
y machacaba ajos bajo la luz del crepúsculo.

Yo le veía cocinar desde mi silla.
Apretaba los labios
mientras andaba con los cacharros,
y probaba la salsa con la punta de sus dedos.

«Ya está lista. Vamos», decía.
«Enciende tú la vela».
Comíamos y charlábamos, y nos íbamos a la cama,
y dormíamos. Era un milagro.



sábado, 7 de diciembre de 2024

Casa de citas / Clarice Lispector / A veces la vida

 

Clarice Lispector


Clarice Lispector

A VECES LA VIDA


A veces la vida nos enseña que las cosas más preciosas son aquellas que no tienen precio.

Es el olor del café por la mañana, el suave sonido de la lluvia golpeando en la ventana, o el resplandor de una puesta de sol que durante un instante detiene el tiempo.

Las cosas más simples tienen una fuerza silenciosa.

Nos recuerdan que en medio del caos, lo que realmente importa no es lo que podemos acumular, sino los momentos que podemos sentir.

La simplicidad tiene una especie de magia.

Está en la risa sin razón, en la flor que florece en medio del concreto, en el abrazo apretado de alguien que amamos. Son estos detalles los que nos hacen darnos cuenta que no necesitamos mucho para sentirnos completos.

La vida pasa rápido, y la belleza está en aprender a bajar la velocidad, en ver lo que siempre está frente a nosotros, pero muchas veces nos olvidamos de apreciar.

Al final, no son los grandes logros los que definen nuestra historia, sino los pequeños gestos, esos que tal vez nadie ve, pero los que llenan el alma...


viernes, 6 de diciembre de 2024

Casa de citas / Camila Osorio / La salida de Bonilla

 


LA SALIDA DE BONILLA


Esta es una renuncia difícil para el Gobierno cuando Bonilla actualmente intentaba conseguir los recursos para financiar un presupuesto nacional deficitario el próximo año. Pero sobre todo es una salida dura políticamente para una izquierda que, cuando fue oposición fue implacable contra la corrupción, y ahora pierde un alfil clave de su proyecto político por un escándalo judicial parecido al de otros gobiernos. Otros funcionarios investigados por las autoridades, y menos claves históricamente para la izquierda, tienen en cambio el apoyo incondicional de Petro.


***


Su salida contrasta con el regreso de Armando Benedetti a la Presidencia. El político tradicional, que apoyó al derechista Álvaro Uribe y luego al centrista Juan Manuel Santos, aterrizó como jefe de la campaña presidencial de Petro cuando vio que sus probabilidades de ganar eran altas. Luego pasó por la embajada de Caracas y la que creó Petro en Roma ante la FAO, pero Benedetti regresó la semana pasada al tercer piso de la Casa de Nariño a pesar de estar metido en varios escándalos de corrupción. El más sonoro, que pasa por una conversación filtrada a la revista Semana entre él y su antigua secretaria Laura Sarabia (ahora la directora del DAPRE), sugiere que el dinero que se movió en la campaña presidencial superó con creces los límites establecidos. Benedetti además fue señalado de violencia doméstica por su pareja, y entre la izquierda hubo mucho malestar por su regreso. Petro, aun así, le abrió una oficina a pasos de su despacho.


***


La salida de Bonilla, en otras palabras, resalta quiénes son para el presidente los inamovibles: su primer círculo en la campaña, a quienes Petro ha sostenido pese a distintos escándalos. Además de Benedetti está, por ejemplo, Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol y quien fue gerente de la campaña electoral: hoy es investigado por presuntamente violar los topes de campaña permitidos, y más recientemente ha sido señalado de nepotismo por presuntamente dirigir contratos del Estado a su pareja. Está también Laura Sarabia, central en la campaña junto a Benedetti, quien fue señalada por su exniñera de ordenar que se le hiciera una prueba de polígrafo cuando se perdieron miles de dólares, en efectivo, de su casa. Otro inamovible es Andrés Hernández, jefe de prensa de presidente en la campaña y en su paso por el Legislativo. Hoy es cónsul en México gracias a Petro, y se mantiene allí aunque ha sido señalado por trabajadores de esa misión de estafa, acoso laboral, acoso sexual y mal manejo del dinero público.


Camila Osorio

“La ruidosa salida de Ricardo Bonilla golpea el corazón del proyecto político de Petro”

El País, 4 de diciembre de 2024

EL PAÍS 


jueves, 5 de diciembre de 2024

Casa de citas / Hanif Kureishi / El arte de convertirse en escritor original en tres días

 

Hanif Kureishi

Hanif Kureishi

EL ARTE DE CONVERTIRSE EN ESCRITOR ORIGINAL EN TRES DÍAS


Desde los catorce años había querido ser escritor, dedicarme a las palabras y a contar historias. Recuerdo el momento en que se me ocurrió, un día en la escuela, y lo diferente que me sentí respecto del mundo que me esperaba después, la puerta que se abría al futuro. Pero no había pensado mucho en cómo me mantendría a mí mismo y, más tarde, a una familia. Parecía creer que me las arreglaría de alguna manera. Los detalles no importaban, en particular porque tomé la decisión de escribir en 1968, una época en la que la creatividad, más que el "pan", era la clave. Y los escritores que admiraba (Kafka, Beckett, Kerouac, Henry Miller, entre otros) apenas tenían en sus pasaportes la palabra "escritor profesional".


Eran artistas, lo cual era diferente, y ninguno de ellos, que yo sepa, parecía preocupado por el precio de los cochecitos de bebé ni tenía hijos en escuelas privadas, dos cosas que, según una idea bastante atrevida de Cyril Connolly, eran letales para los escritores: "No hay enemigo más sombrío del buen arte que el cochecito de bebé en el pasillo".


***


Me gusta trabajar en algo durante un largo período de tiempo, volver a ello una y otra vez, añadir, quitar y modificar, y aceptar consejos de editores y amigos, hasta que no puedo soportar mirarlo, que es cuando supongo que está terminado. Escribir es un trabajo muy intenso. Se necesita mucho tiempo (y mucha paciencia para tolerar el aburrimiento, la frustración y el autodesprecio) para lograr algo. Luego intentas venderle al mundo algo que no sabe que necesita.


***


Por supuesto, muchos escritores trabajan como profesores, por dinero, placer y distracción. Se dice que al menos el dos por ciento de la población escribe una novela; al parecer, esa cifra va en aumento. Se ha producido un aumento gigantesco en la cantidad de cursos de escritura disponibles, tanto en universidades como en otras instituciones. Muchos de estos estudiantes sólo pueden convertirse en profesores, y soy escéptico con respecto a los profesores profesionales de escritura creativa. Los profesores más útiles suelen ser escritores "reales" que consideran que trabajar con estudiantes es parte de su trabajo.


***


Desde que, a principios de los años 80, me di cuenta de que no podía avanzar con mi trabajo, he utilizado por las mañanas el método de asociación libre de Freud, que él mismo descubrió, curiosamente, en un manual de escritura de Ludwig Borne cuyo maravilloso título era "El arte de convertirse en un escritor original en tres días". Descubrí que podía crear ideas y evitar la ansiedad arrojando palabras al azar sobre la página, anotando lo que se me ocurriera, de la misma manera que utilizaba los sueños como una forma de descubrir ideas y conexiones. Mi inconsciente podía saber más que yo (era más rápido, más divertido y más económico), pero sus emanaciones, que podían ser prolíficas, tenían que ser organizadas y consideradas.


***


Si escribir es, en definitiva, un placer y si descubres que la gente envidia tu vocación, quizá te preguntes si deberías recibir una recompensa económica. Pero al final decidí comprar el bien más preciado que puede tener un escritor: tiempo. Empecé la novela que siempre había querido escribir. Ser guionista siempre es incómodo: el verdadero artista en el cine es el director y, si tienes suerte, los actores harán que los diálogos suenen bien. El novelista trabaja solo. Es toda su responsabilidad.


***


La posición del escritor ha cambiado mucho durante el período en que he estado escribiendo. En los años 80, las editoriales pequeñas e individuales fueron compradas por conglomerados, y los anticipos aumentaron enormemente para algunos escritores. Donde antes los editores solo podían permitirse anticipos relativamente modestos, algunos se volvieron extravagantes y, afortunadamente para algunos escritores, incluso absurdos. El editor podría haber justificado tener al escritor en su lista para agregar peso, o respetabilidad, o emoción. Pero el problema con un gran anticipo es cuánta publicidad y prensa podría tener que hacer el escritor para intentar pagarlo, no es que se vea obligado a hacerlo. Sin embargo, la próxima vez el anticipo podría ser menor.


***


Hay mucha más publicidad y más medios que antes. Los críticos y reseñistas tienen menos influencia, al igual que los periódicos individuales. Cada año hay nuevos festivales y ocasiones para que los escritores, acompañados por un ejército de chicas de relaciones públicas con portapapeles, muestren su trabajo y sus cuerpos, conozcan a los lectores y rasquen la portada de sus libros. Para un escritor hay pocas visiones más alentadoras que la de una larga cola para una firma de libros, y pocas experiencias peores que compartir una mesa con un escritor cuya cola se extiende fuera de la carpa. Escribir se ha convertido casi en parte del entretenimiento ligero, una forma de cabaret. Algunos escritores son buenos en esta forma de hablar, son adaptables y tacaños (yo he llegado a disfrutarlo), pero muchos escritores no. No hay conexión entre ser capaz de escribir y ser capaz de explicar tu trabajo en una carpa barrida por la lluvia a un público que te mira como animales hambrientos contemplando un filete sospechoso. Escuchar y leer son experiencias diferentes. Leer, escribir para un lector y ser leído son actos íntimos, y hay algo en tratar de articular lo que has hecho que puede aplanarlo y reducirlo de manera horrible.


***


Algunos escritores eligen la palabra escrita porque les resulta difícil hablar directamente; muchos escritores aman la soledad. Sea como sea, una buena escritura debe resistirse a la interpretación, al resumen y a la necesidad de aplausos.


***


Puede que la ociosidad sea la partera del arte, pero el deseo de escribir no ha disminuido en mí con los años. Más bien, ha aumentado. Todavía existe esa presión diaria por lograr algo verdadero, o al menos escribir unas cuantas palabras. O, lo mejor de todo, tener una buena idea antes de acostarse que haga avanzar el trabajo. Me gusta sorprenderme con lo que escribo y, a veces, incluso me río de lo que sale. Soy mi primer lector y, si algo me gusta, es posible que el lector también lo haga.


***


A menudo me pregunto si ya no lo he dicho todo; me encantaría decirlo todo de nuevo por la mitad del precio, pero uno no deja de desarrollarse, de enterrar viejos yoes, de buscar nuevas dificultades y resistencias en el material y de querer poner palabras a las cosas. No estoy seguro de que ningún escritor supere la sensación de torpeza o, a veces, de excesiva facilidad. Hay cosas que nunca podrá hacer bien, cosas en las que querrá trabajar. Los escritores que envejecen pierden el ritmo, leen más y luchan contra la desesperación. Pero hay pocos artistas que tengan el deseo de renunciar a su creatividad cuando declinan. Siempre es emocionante tener una buena idea. El final de una vida es tan interesante como el principio. Si alguien le pregunta a un escritor cuáles de sus obras son sus favoritas, la respuesta solo puede ser la que está por venir.


The art of writing: Hanif Kureishi reveals how to succeed in the worlds of fiction and film

The Indepedent, 4 de marzo de 2011

miércoles, 4 de diciembre de 2024

Un libro / Las memorias de Georg Grosz

 


Sinopsis

Este es el testimonio de la agitada vida de una de las mentes más originales e independientes del siglo XX. El más rebelde y explosivo de los dibujantes y pintores alemanes, fustigador del militarismo, el capitalismo y la burguesía de los años veinte, hace aquí balance de su vida, que al mismo tiempo es parte de la historia contemporánea y del arte moderno.

Grosz fue mucho más que un crítico corrosivo, ilustrador ácido, caricaturista, pintor, escritor y precursor del fotomontaje. Conocido por recoger la crueldad, la incontinencia y el desequilibrio humano de “ese mundo volcado al hedonismo, sobre el cual se cernía, resistible pero irresistido, el horror del nazismo y la guerra”. Un SÍ menor y un NO mayor es un magnífico libro de memorias, en él encontramos fantásticas anécdotas sobre Giorgio de Chirico, Salvador Dalí, Frans Masereel, Brecht, John Dos Passos, y un largo etc. El viejo Café des Westens y el Romanische Café en Berlín, el Café du Dôme en París, el Kremlin de los años veinte y las calles del Nueva York de los años treinta hasta los cincuenta cobran vida en este libro. George Grosz se encuentra en el momento y en el lugar oportuno, siempre en el ojo del huracán, en el centro de la pista. Como un payaso metafísico, siempre un paso por delante, siempre desafiante.

martes, 3 de diciembre de 2024

Una foto / Cama de hielo

 




"Cama de hielo": la conmovedora foto de un oso durmiendo que ganó el concurso de fotografía del Museo de Historia Natural de Londres


  • Redacción
  • Título del autor, BBC News Mundo

Una imagen de un joven oso polar durmiendo sobre un iceberg, tomada por la fotógrafa amateur británica Nima Sarikhani, ha sido votada como la ganadora del premio selección del público en el certamen Fotógrafo de Vida Silvestre del Año.

"La impresionante y conmovedora imagen de Sarikhani nos permite ver la belleza y la fragilidad de nuestro planeta", afirmó el Dr. Douglas Gurr, director del Museo de Historia Natural.

"Su imagen invita a la reflexión y es un claro recordatorio del vínculo integral entre un animal y su hábitat y sirve como una representación visual de los impactos perjudiciales del calentamiento climático y la pérdida de hábitat".

Sarikhani tomó la imagen después de estar tres días buscando osos polares a través de una espesa niebla frente al archipiélago noruego de Svalbard.

Se invitó a los aficionados a la fotografía de vida silvestre y a la naturaleza de todo el mundo a votar entre una selección de 25 imágenes.

Otros cuatro finalistas destacados recibieron el premio "Altamente recomendado".

La tortuga feliz de Tzahi Finkelstein

Una tortuga y una libélula

FUENTE DE LA IMAGEN, WILDLIFE PHOTOGRAPHER OF THE YEAR

Finkelstein estaba en su escondite fotografiando aves costeras cuando vio una tortuga de estanque de los Balcanes caminando en aguas poco profundas.

La libélula se posó inesperadamente en la nariz de la tortuga.

Murmullo de estornino de Daniel Dencescu

Una bandada de estorninos

FUENTE DE LA IMAGEN, WILDLIFE PHOTOGRAPHER OF THE YEAR

Dencescu pasó horas siguiendo a los estorninos por la ciudad y los suburbios de Roma, Italia.

Finalmente, en un día despejado de invierno, la bandada tomó la forma de un pájaro gigante.

Crianza compartida por Mark Boyd

Dos leonas con un cachorro

FUENTE DE LA IMAGEN, WILDLIFE PHOTOGRAPHER OF THE YEAR

Dos leonas cuidan a un cachorro en Maasai Mara Mar, en Kenia.

Los grandes felinos habían salido a cazar la noche anterior, dejando a los cinco cachorros de la manada escondidos durante la noche entre densos arbustos.

Al regresar de su fallida misión, llamaron a los cachorros a la pradera abierta y comenzaron a acicalarlos.

Aurora Jellys de Audun Rikardsen

La aurora y las medusas

FUENTE DE LA IMAGEN, WILDLIFE PHOTOGRAPHER OF THE YEAR

Las medusas lunares pululan en las frescas aguas otoñales de un fiordo en las afueras de Tromsø, en el norte de Noruega, iluminado por la aurora boreal.

Protegiendo su equipo en una carcasa impermeable de fabricación propia, Audun utilizó una exposición única, así como su propio sistema para ajustar el enfoque y la apertura durante la exposición.

Las cinco imágenes se mostrarán tanto en línea como en la exposición adjunta en el Museo de Historia Natural de Londres, hasta el 30 de junio de 2024.


lunes, 2 de diciembre de 2024

Novedades de diciembre

 



NOVEDADES DE DICIEMBRE

Clarín, 1 de diciembre de 2024




Imposible decir adiós, de Han Kang (Random House)

Imposible decir adiós (Random House), la nueva novela de Han Kang, Premio Nobel de Literatura 2024, se publicará el próximo 5 de diciembre. Una gélida mañana de finales de diciembre, Gyeongha recibe un inesperado mensaje de su amiga Inseon: después de sufrir un accidente en su taller de carpintería en la isla de Jeju, ha sido trasladada de urgencia a un hospital de Seúl. Desde la cama, Inseon le ruega que tome el primer vuelo a la isla y se ocupe de su pequeña cotorra antes de que se le acaben el agua y la comida. Pero, desafortunadamente, cuando Gyeongha llega a Jeju se desata una terrible tormenta de nieve. ¿Llegará a tiempo para salvar al pájaro antes de que caiga la noche?, ¿sobrevivirá al viento helado que la envuelve a cada paso?



Diarios, de Alejandra Pizarnik (Lumen)

«Una constante de los diarios de escritores es que otros se encarguen de publicarlos póstumamente. Estas publicaciones podrían dar la impresión de ser una violación de la intimidad del diarista, pero no cabe duda de que, al conservarlos, el escritor está indicándonos que es consciente del valor intrínseco que tienen. Eso es aún más evidente en el caso de Alejandra Pizarnik, ya que conservó sus cuadernos hasta el último momento», comenta Ana Becciu en la nota que acompaña esta nueva edición, corregida y ampliada de los Diarios (Lumen) de la poeta, con muchos fragmentos reveladores que hasta ahora nunca habían visto la luz, de los diarios de una mujer que convirtió su angustia en un destilado de palabras duras y hermosas. Su obsesión por escribir, sus dudas, y sus ganas de comer, fumar y amar con voracidad hasta que el cansancio la derrumbaba... todo quedó apuntado en cuadernos que por fin han encontrado su lugar.



La distancia que nos separa, de Maggie O’Farrell (Libros del asteroide)

Paseando por Londres, Stella se cruza con un hombre que la devuelve a un momento insoportable de su pasado. Este encuentro la perturba tanto que deja inmediatamente el trabajo y, sin avisar a nadie, se instala en un recóndito lugar de Escocia; solo su impredecible hermana Nina, a quien está muy unida desde niña, sabrá dónde encontrarla. Al otro lado del mundo, en Hong Kong, Jake y su novia están disfrutando de la multitudinaria celebración del Año Nuevo chino cuando ocurre un accidente. Stella y Jake no se conocen, pero ambos huyen de sus vidas: Jake busca un lugar tan remoto que no aparece en ningún mapa, y Stella se esconde de algo cuyo significado únicamente su hermana puede entender.

Inédita en español, La distancia que nos separa –la tercera novela de Maggie O’Farrell, publicada por primera vez en 2004 y ahora por Libros del asteroide–, explora ya algunos de los temas que serán fundamentales en la obra de la autora de Hamnet y El retrato de casada: los lazos afectivos, el peso de los recuerdos y la necesidad de independencia. Una cautivadora historia sobre cómo la familia conforma nuestras vidas, y sobre lo difícil que es, por mucho que lo intentemos, dejar atrás nuestros orígenes.




La dificultad del fantasma, de Leila Guerriero (Anagrama)

Una crónica de estructura soberbia que mezcla investigación y diario y que sigue los pasos de Truman Capote en la Costa Brava, donde el autor norteamericano trabajó durante largas temporadas en su célebre A sangre fría.

Justo después de terminar La llamada, uno de los mejores libros de no ficción de los últimos tiempos, Leila Guerriero se dirigió hacia la Costa Brava tras los pasos de Truman Capote, quien escribió allí gran parte de su célebre A sangre fría.

El resultado es La dificultad del fantasma, obra de agudeza, estructura, estilo y ritmo soberbios que mezcla investigación sobre el terreno, reportaje sobre la manipulación de la memoria, diario de escritura y reflexión sobre el ejercicio de un género literario que, justamente con A sangre fría, Capote pretendió fundar. Género que Leila Guerriero ha llevado a un nivel extraordinario de rigor y excelencia.



¿De dónde vienen las historias?, de Luisa Valenzuela (Factotum)

Factotum se enorgullece en inaugurar la Biblioteca Luisa Valenzuela, un ambicioso proyecto que agrupa a editoriales de Argentina y el mundo con la misión de reunir y difundir la obra de una autora fundamental de la literatura argentina, con un libro seminal sobre el arte de la escritura.

¿De dónde vienen las historias?, puede considerarse el Ars Poetica de Luisa Valenzuela. En él nos invita a explorar el origen de la ficción, un terreno donde imaginación y realidad se entrelazan en un laberinto de posibilidades.

Luisa Valenzuela, una de las escritoras argentinas más importantes de su generación, se adentra en los misterios de la creación literaria, a través de reflexiones sobre física cuántica, patafísica y psicología.

Valenzuela explora no solo las técnicas narrativas, sino también los sucesos, contextos y personajes que han nutrido su propia obra. En este viaje personal y artístico, intenta responder preguntas fundamentales: ¿se puede enseñar a imaginar? ¿Dónde radica la esencia de las historias?


Blackwater V y VI, de Michael McDowell (Blackie Books)

Una saga matriarcal de mujeres poderosas que luchan por el dominio durante generaciones. Una atmósfera única para una lectura adictiva. Un retrato realista con toques sobrenaturales. Los seis volúmenes de Blackwater están llegando a los estantes y son un viaje de ida. Lo dicen los lectores más apasionados de Michael McDowell: el rey del terror Stephen King y el cineasta Tim Burton. En la Argentina ya se conseguían dos de sus novelas: Agujas doradas y Los Elementales (ambos editados por La Bestia Equilátera). Sin embargo, esta saga no es una simple novela sino una adicción: Blackwater está fascinando a lectores de habla hispana desde que se publicó en España y ahora completa su colección en la Argentina.


Autocracia S.A., de Anne Applebaum (Debate)

A partir de casos contemporáneos, la ganadora del Premio de la Paz de los Libreros Alemanes 2024 y del Premio Pulitzer 2004, Anne Applebaum, demuestra en Autocracia S. A. que no hay un único líder al frente de las dictaduras, sino unas sofisticadas redes compuestas por estructuras financieras cleptocráticas, cuestionables servicios de seguridad y propagandistas profesionales. Los miembros de estas redes no solo están conectados dentro del propio país, sino con los de muchos otros. Las empresas corruptas controladas por el Estado totalitario hacen negocios con sus homólogas en territorios similares.

La policía de un país puede armar, equipar y entrenar a la de otro. Los propagandistas comparten recursos y temas, difundiendo los mismos mensajes sobre la debilidad de la democracia y la maldad de Estados Unidos.



El hospital de la transfiguración, de Stanisław Lem (Impedimenta)

El hospital de la transfiguración fue la primera novela escrita por Stanisław Lem y, a la vez, la primera parte de la trilogía Tiempo no perdido, un ambicioso ciclo, inédito como tal durante sesenta años, que describe las vivencias del propio autor durante los duros episodios de la ocupación nazi en su ciudad natal de Leópolis.

La novela narra la historia de Stefan Trzyniecki, alter ego de Lem, un joven doctor que, en los primeros meses de la invasión de Polonia, encuentra empleo en un hospital psiquiátrico enclavado en un bosque remoto. La locura del exterior se filtra poco a poco entre los muros del hospital, y así Trzyniecki se empeña en salvar a sus pacientes en ese lugar que parece «fuera del mundo», frente a un grupo de sádicos doctores que realizan atroces experimentos con los enfermos internados en el centro. Mientras, los nazis peinan los bosques en busca de partisanos y deciden convertir el sanatorio en un hospital de las SS.






domingo, 1 de diciembre de 2024

Vargas Llosa / García Márquez

 



Mario Vargas Llosa

GARCÍA MÁRQUEZ

«Yo viajaba a Las Palmas desde Madrid, en un avión, la azafata se me acercó y me dijo "Ahí atrás hay un señor que lo admira a usted muchísimo, que tiene una enorme admiración. Es tímido. No quiere molestarlo, no quiere que le escriba usted un autógrafo… quiere darle la mano. ¿Podría acercarse a darle la mano?”. “Por supuesto, que se acerque a darme la mano, encantadísimo”: Y vino un señor relativamente joven y que estaba profundamente conmovido, profundamente conmovido. Y entonces, más o menos, me dijo “Mire, usted no sabe lo que significa esto para mí, usted no sabe lo que han sido sus libros en mi vida”. Yo estaba… no sabía qué decirle. Y entonces ahí vino la cuchillada, me dice: “… porque Cien años de soledad cambió mi vida”. La emoción de este señor era de tal naturaleza que yo no me atreví a decirle “Mire, yo no soy García Márquez. Lo siento muchísimo, le pido mil perdones, pero no soy el que usted cree”. Y le di la mano. Suplanté a García Márquez».