jueves, 28 de marzo de 2024

Triunfo Arciniegas / Diario / Vargas Llosa

 

Mario Vargas Llosa


VARGAS LLOSA

Con innegables quebrantos de salud que no deben sorprender a nadie, pero lleno de gloria y prestigio, Mario Vargas Llosa cumple 88 años.

No habrá más novelas suyas. Tampoco otra columna periodística. Por estos días se dedica a terminar un libro sobre Sartre y a disfrutar de su familia.

Pero su obra está hecha, con talento y disciplina. La casa verde, Conversación en La Catedral, La fiesta del chivo y La orgía perpetua son construcciones difíciles de derrumbar. Vargas Llosa obtuvo todos los premios y todos los reconocimientos posibles, y un cuarto propio en la casa de los inmortales. Serán pocos y torpes quienes duden de su grandeza.

Feliz cumpleaños, maestro.




miércoles, 27 de marzo de 2024

Un animal / El tiburón de Groenlandia

 



TIENE MÁS DE 400 AÑOS. 

Este tiburón nació cuando Galileo miraba por su telescopio hacia el sistema solar.

Es un tiburón de Groenlandia que vive desde alrededor de 1620 y, a pesar de su aspecto aterrador, tiene una piel visiblemente sensible. 

Es casi completamente ciego y se guía por el campo magnético de la Tierra para nadar por las profundidades de los mares helados del Ártico.

Es una de las especies más longevas registradas en el planeta. Sin embargo, hay registros de tiburones de Groenlandia de más de 500 años de antigüedad.


Exploradores del Universo

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martes, 26 de marzo de 2024

Triunfo Arciniegas / Diario / Borges

 

Jorge Luis Borges 

Triunfo Arciniegas
BORGES
26 de marzo de 2024


Borges no siempre fue acertado en sus juicios. Sobre Antonio Machado, dijo: «No sabía que Manuel tuviera un hermano». Despreciaba a Neruda, “un discípulo de Lorca, mucho peor que Lorca”, y a Lorca lo consideró “un andaluz profesional”. Según Borges, los cuentos de Joyce eran “bobos”, y Hemingway “terminó matándose porque se dio cuenta de que no era un gran escritor”.







lunes, 25 de marzo de 2024

Casa de citas / Paul Auster / Mi primera novela

 

Paul Auster


Paul Auster
MI PRIMERA NOVELA

Mi primera novela fue rechazada por 17 editores y ahora está publicada en 43 idiomas. Fueron 17 editores que no la entendieron –porque nadie la entendía–, pero yo sabía que ahí había algo. Tenía razón. Como Nathaniel Hawthorne dijo antes de publicar «La letra escarlata» en 1850, yo era «el más oscuro escritor de las letras norteamericanas», pero ningún creador escribe porque lo eligió; la escritura te ha elegido. Es una urgencia, una necesidad en tu vida. Si no escribieras, te faltaría algo desesperadamente esencial.



 


domingo, 24 de marzo de 2024

Wislwa Szymborska / Alabanza de los sueños

Wislawa Szymborska

 

Wislawa Szymborska
ALABANZA DE LOS SUEÑOS


En mis sueños
pinto como Vermeer van Delft.
Hablo fluidamente griego
y no sólo con los vivos.
Conduzco un auto
que me obedece.
Tengo talento,
escribo poemas largos, grandiosos.
Escucho voces
no menos que los grandes santos.
Se sorprenderían
de mi virtuosismo en el piano.
Floto en el aire como se debe,
es decir, por mí misma.
Si caigo del techo
puedo aterrizar suavemente en el verde césped.
No me es difícil
respirar bajo el agua.
No me puedo quejar :
he logrado descubrir la Atlántida.

Me complace que justo antes de morir
siempre me las arreglo para despertar.

Inmediatamente tras el estallido de la guerra
me vuelvo a mi lado favorito.
Soy, mas no necesito ser,
hija de mi tiempo.

Hace unos pocos años
vi dos soles.
Y antes de ayer un pingüino,
con toda claridad.




viernes, 22 de marzo de 2024

Una foto / Mel Ferrer, Audrey Hepburn y Lucia Bosé

 

Lucía Bosé, Mel Ferrer y Audrey Hepburn

6 de noviembre de 1956

Madrid, España: Mel Ferrer y su esposa actriz, Audrey Hepburn (derecha) se muestran cuando asistieron a la primera corrida de toros en Madrid. A la izquierda está Lucia Bose, actriz italiana esposa del torero retirado Luis Miguel Dominguín, presentador de la pareja estadounidense.


jueves, 21 de marzo de 2024

Roberto Juarroz / El amor empieza

 



Roberto Juarroz
EL AMOR EMPIEZA


El amor empieza cuando se rompen los dedos

y se dan vuelta las solapas del traje,

cuando ya no hace falta pero tampoco

obra la vejez de mirarse,

cuando la torre de los recuerdos, baja o

alta, se agacha hasta la sangre. 


El amor empieza cuando Dios termina

y cuando el hombre cae,

mientras las cosas, demasiado eternas,

comienzan a gastarse,

y los signos, las bocas y los signos, 

se muerden mutuamente en cualquier parte.


El amor empieza

cuando la luz se agrieta como un

muerto disfrazado

sobre la soledad irremediable.


Porque el amor es simplemente eso:

la forma del comienzo

tercamente escondida

detrás de los finales.




miércoles, 20 de marzo de 2024

Una foto / Paz, Bioy Casares, Elena Garro

 

Elena Garro y su hija, Helena Paz Garro. Al fondo, Adolfo Bioy Casares y Octavio Paz.



Elena Garro y Adolfo Bioy Casares iniciaron una intensa correspondencia que terminó en un romance trepidante y violento como respuesta a un Octavio Paz enemigo y opresor, según la escritora mexicana.

Elena Garro y Adolfo Bioy Casares solo se vieron dos veces más: en 1951 en París, de nuevo, y en 1956, en Nueva York. Helena Paz Garro supo por las palabras de su madre las claves de la historia de amor y en cierto modo también la vivió. En sus ‘Memorias’ (Océano, 2003) revela que su madre se quedó embarazada de Bioy y que la situación provocó el enojo de su padre, Octavio Paz, que habría obligado a abortar a su esposa. Según Helena, Paz le dijo a su madre: "Ese niño legalmente es mío. Cuando nazca se lo voy a mandar a mi madre. Y si tú te vas con Bioy, no vuelves a ver a Helena, pues el diplomático y el que tiene el poder soy yo. La embajada me apoyará, ¡pobre estúpida!". A pesar de este contratiempo, los amantes siguieron escribiéndose. Algunas de las cartas de Bioy son impresionantes. Esta se ha convertido en una de las más famosas: «Tú sabes que hay muchas cosas que no hicimos y que nos gustaría hacer juntos. Además, recuerda lo bien que nos entendemos cuando estamos juntos... recuerda cómo nos hemos divertido, cómo nos queremos. (...) Me gustaría ser más inteligente o más certero, escribirte cartas maravillosas. Debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro. Que el mundo sin ti, que ahora me toca, me deprime y que sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro. Te beso, mi amor, te pido perdón por mis necedades». Bioy alternaba las cartas literarias con las del amante angustiado y halagador; le dice: "Tengo tanta necesidad de ti que si no toleras estos monólogos voy a morir de angustia". En 1952 le escribió a Japón en estos términos: "Recaigo en la monotonía y en mi amor y te cuento que eres mágica, o que eres la única diosa que he conocido".

Dejaron de escribirse tras la matanza de Tlateloco de 1968 y por una cuestión de felinos. Durante un viaje, Garro le pidió a Bioy que le cuidase los gatos porque tenía que irse de México. Se los mandó por avión a Buenos Aires en una caja. Bioy los tuvo algunos días en su casa y luego los llevó a una quinta. Ella se lo reprochó y experimentó una reacción inesperada: "Se me secó el amor", confesaría. También diría: "Fue un gran amor y creo que fui el amor de su vida". Agregó: "Adolfo fue la más feliz aventura de la creación». ¿Por qué no se irían nunca a vivir juntos?"

Superior izquierda: Adolfo Bioy Casares
Inferior Izquierda: Elena Garro
Superior derecha: Octavio Paz
Interior derecha: Helena Paz Garro (hija de Elena y Octavio).
Texto: Litefilos
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martes, 19 de marzo de 2024

Triunfo Arciniegas / Diario / Tres sueños


Triunfo Arciniegas

Tres sueños

19 de marzo de 2024


En uno de los tres sueños de anoche tenía cinco manuscritos de dos versiones de una novela. Debía identificar cuáles correspondían a la primera y segunda parte, es decir, cuáles conformaban la última versión de la novela para continuar el trabajo. Tal vez se acercaba la fecha de un concurso. Octavio Escobar enfrentaba un problema semejante. “Ya sé”, dijo. Recogió sus manuscritos y se fue. Me dije que debía tener paciencia. Que terminaría resolviendo el asunto.

En el segundo, esperábamos el autobús en un pueblo perdido de la ruta. Éramos muchos y pasaban muy pocos autobuses. No sé con quién viajaba, pero contábamos con una ventaja: habíamos comprado tiquetes. Se trataba del retorno y teníamos tiquetes de ida y vuelta. Tal vez tendríamos una disputa por las sillas con alguna pareja cuyo viaje cubría la ruta completa. En otra escena del mismo sueño corríamos como locos hacia los autobuses repletos. Y en otra ya estábamos acomodados en la parte trasera del autobús. Una pareja viajaba con dos niños. La mujer dijo que la niña era adoptada y muy especial. Leía con pasión, devoraba libros. Tenían que mantener una fuerte provisión para cumplir con su ritmo de lectura, y debido a los incidentes del viaje estaban cortos. En realidad, se habían quedado sin nada, ni siquiera una revista o un periódico. Dije que tenía la solución y pedí permiso  para esculcar los gabinetes superiores del equipaje. Me subí en una silla y no encontré nada mío. Saqué algunas prendas de mujer y seguí esculcando. Con el movimiento todo estaba muy revuelto. Encontré una caja de cartón vacía. Me pareció conocida. Empezaron a aparecer libros. La niña estaba al borde de un ataque. Los libros eran de otros autores, y quería obsequiarle a la niña un título mío. Al fin encontré la segunda edición de La muchacha de Transilvania y otras historias de amor. La niña me arracó el ejemplar de las manos. Quería dedicárselo pero no podía interrumpirla. La niña estaba devorando el libro.

En el tercer sueño, mientras sostenía una pelea a cuchillo, me transformé en hombre lobo.

19 de marzo de 2024


Un animal / Messi merecía el Oscar

 

Messi



Triunfo Arciniegas
MESSI MERECÍA EL OSCAR
11 de marzo de 2023

Si han visto “Anatomía de una caída”, de Justine Triet, reconocerán que el perro merecía un Oscar. Impresionante su actuación como Snoop. La escena de las pastillas resulta francamente memorable. Hermoso animal, además. Se llama Messi porque fue “el más pequeño de la camada”. Viajó desde Francia hasta el teatro Dolby de Los Ángeles para honrar la ceremonia y, de paso, orinar sobre la estrella de Matt Damon en el Paseo de la Fama.

“Anatomía de una caída” esculca sin piedad las tensas relaciones conyugales de dos escritores. La película empieza con la muerte del marido. Luego sabremos que no le iba bien con su oficio y cargaba la culpa de la desgracia del hijo, que perdió la visión en un accidente, mientras la mujer ha conseguido el éxito y ahora debe enfrentarse a la acusación de homicidio.

Una pequeña parte de la trama me interesa sobre manera. Se sabe que hombre abandonó treinta páginas de un proyecto que la mujer retomó y transformó en una novela de trescientas. En las discusiones el hombre la acusa de “saqueo”. Absurdo razonamiento, que sólo sirve para disfrazar su fracaso como escritor. Es como si Álvaro Mutis hubiese discutido con García porque, después de pedir permiso, escribió “El general en su laberinto” a partir de un abandonado proyecto de Mutis.

La película ganó el Oscar al mejor guión. Muy merecido, por cierto. También lo merecía la protagonista, Sandra Hüller, impresionante actriz políglota. Y Messi, ni más faltaba.


domingo, 17 de marzo de 2024

Triunfo Arciniegas / Diario / Toda la belleza del mundo

 


Triunfo Arciniegas

TODA LA BELLEZA DEL MUNDO

16 de marzo de 2024


He sembrado muchos árboles en mi vida pero este era el más grande. El único fuera de La Mancha, mi territorio, y creo que alcanzaba los quince metros. Era mucho más alto que mi casa de tres pisos. Lo sembré hace veinte años.

Hoy vinieron a derribarlo.

Me di cuenta demasiado tarde.

¿Con qué derecho atentan contra la belleza del mundo?




sábado, 16 de marzo de 2024

Triunfo Arciniegas / Diario / El robo del camión

 

Autorretrato inconclusok 2024



Triunfo Arciniegas
EL ROBO DEL CAMIÓN
15 de marzo de 2024
 
Anoche robé un camión. Nunca había hecho algo así. Es algo que nadie espera de mí. Las caras de la moneda se han mezclado en una sola sopa donde resulta difícil separar los sueños de los hechos. Mi vida no volverá a ser lo que era. Debo contar el día para que se entienda la noche. Había una tarea pendiente, aplazada como tantas otras: aprobar y firmar la renovación de los contratos de dos libros de Fondo de Cultura Económica de México, Carmela toda la vida y El rabo de Paco. Como le hace falta mantenimiento a la impresora y me resulta difícil leer y desmenuzar un texto en pantalla, reenvío el correo con los archivos de los contratos a una papelería cercana y luego pienso que mejor los llevo en una memoria. Los bajo, los busco, los guardo después de asegurarme de no confundirlos con los que me enviaron a finales del año pasado con adelantos ridículos y porcentajes que pueden mejorarse. Voy a la papelería y me imprimen dos copias de cada contrato: veinticuatro páginas. Leo o trato de leer. Firmo dos copias y le pido a María que las escanee porque puede hacerlo en uno o dos minutos. Acaba de ocurrírseme la idea y me ahorro por lo menos dos horas de trabajo. Lo que hago en casa es tomar dos o tres fotos de cada página para seleccionar la más adecuada y mejorarla. Y así con todas las páginas. Más de dos horas: son doce páginas. Así que siento el alivio de volver a casa con los contratos firmados y listos para enviar. Y con cuatro botellitas de la miel de abejas que le traen a María de Herrán, pura, buenísima, para los mecánicos. En esta vida uno debe andar bien con el médico, el abogado y el mecánico.

Leo los contratos en la cama. No han atendido todos mis requerimientos, aunque sí los fundamentales del adelanto y los porcentajes. No quiero dilatar la diligencia. Me avergüenza hacerlos esperar más. Envío los contratos a México diciéndome que del ahogado el sombrero. Son las once de la mañana. Pienso almorzar fuera. Es temprano. Voy con la camioneta para que Manuel le revise las luces porque anda tuerto. René y yo trajimos la Ford Explorer de Cuatrovientos el sábado. Subió bien a pesar de que estuvo guardada como tres años. Fuimos a La Mancha el domingo en la mañana y todo bien. Subió la montaña como si nada. Hace una semana aprobó el examen técnico mecánico. El único lío son las luces. Manuel deja la tarea en manos de su hijo, que nunca había visto antes. La confianza es con Manuel. El hijo da vueltas. Dice que se debe cambiar una cosa y la otra. Da una solución y luego otra: ambas caras. Al fin le pido que deje las luces como estaban. Cierra, asegura y le pregunto cuánto. Diez mil pesos y todo sigue igual que antes. Manuel me aconseja que vaya donde el Rayo, su antiguo aprendiz, pero le replico que es un tirano. “Anda enfermo”, dice. También Carmelo, su ayudante, que acaba de pasar por el taller. ¿Quién no anda enfermo a estas alturas? Mirando hacia el río, Manuel habla de la terrible circunstancia de envejecer y enfermarse. Ya estamos viejos. Si envejecieron criaturas tan divinas como Jessica Lange y Jodie Foster en el país de los sueños, qué se puede esperar de los pobres mortales en el culo del mundo. Me despido. Le escribo a René que aprovechemos el viaje de Jairo el próximo domingo para que revise el sistema eléctrico no solo de la Hammer sino de la Explorer. Ya es más de mediodía. Darío no abrió el restaurante. Tal vez viajó a una cita médica. Ya es más biónico que yo, que tengo ojos de vidrio, pata de palo y corazón de piedra. Voy en la Explorer a un restaurante que quiero conocer y encuentro que tampoco abrieron. Sigo hacia mi casa y me preparo un café. Me siento bien, con los contratos salvé el día. Jairo resolverá el problema de las luces. Cambiará el amasijo de cables. Tengo la tarde libre para Netflix pero me duermo casi de inmediato. La noche anterior fue breve. Me despierto preguntándome si Alejandra pasó o no. Le escribo. Nos vimos cuando estaba donde Manuel. Apareció de camino a casa de su madre, donde va a comer todos los días, y conversamos un rato de asuntos prácticos. Se encarga de mis pagos. Me pregunta si ya llegó el recibo del agua y queda de pasar por mi casa más tarde. No lo hace. Lo sabré más tarde por un mensaje suyo. Netflix queda pendiente porque se me va el resto de la tarde y parte de la noche en dos textos: uno sobre la arrogancia de los críticos a propósito de En agosto nos vemos y otro para responder los insultos de un petrista. Voy a la cocina por más café y un huevo. Aparece un asunto con otra editorial. Me enviaron un formato para elaborar dos cuentas de cobro y se me olvidó. Volvieron a escribirme y me puse a la tarea. Las envié y dijeron que no. Que el pago estaba incluido en el adelanto. Y ahora otra persona de la misma editorial me escribe para decirme que siguen esperando las cuentas de cobro. ¿En fin qué? Dejo el asunto para mañana. Converso con Susana, que perdió a su padre el sábado, le envío una broma a mi querida y vieja amiga Ana Beatriz y adelanto un asunto sagrado con Piedad. La negra Eufemia cumple años la semana entrante. ¿Qué voy a hacer? La madre de Alejandra cumple el mismo día, pero ya no tengo velas en ese entierro. Lamento que tampoco en el de Tana, otra del mismo día. Uno de los espectáculos más bellos de mi vida. Me duermo viendo un documental sobre una pintura de Da Vinci, un descubrimiento reciente. El televisor se enciende y se apaga solo una y otra vez y en la madrugada lo descubro debajo de mí. Ha contribuido a la zozobra del robo del camión.

No es el único percance. Tengo otra vez la más horrible de las pesadillas: soy profesor. Y termino haciendo lo que se me da la gana. He repartido pizza y cerveza entre los estudiantes. La rectoría se incomoda. Recogemos cajas y botellas para borrar los rastros del banquete. No se trata en realidad de un banquete sino de una humilde comida. Pero los muchachos la han pasado bien y eso me alegra. Creo que las evidencias terminan en el camión. Voy de delito en delito. Hace un momento recordaba más cosas del camión y no sabía nada del banquete. Busco un sitio para dejar el camión. Todos los alumnos se han ido. En algún momento saltaban como cabras. ¿ A dónde han ido? Tienen sus asuntos. Sus cuentos propios. Necesito saber qué tan complica es la situación. Qué posibilidades tengo. ¿Cómo me metí en este lío? No puedo precisar los detalles del robo. Estoy preocupado por algo más que el camión. Tiro hilos de la madeja de los sueños como si fuesen los cables de la Explorer. ¿Habrá una explosión? Se ve todo tan tranquilo pero nunca se sabe. La ciudad se parece a Montevideo. Estaciono el camión en una calle tranquila y más tarde me acerco en una moto. Veo policías por todas partes. Unos doce, por lo menos. Empujan el camión como si fuese un juguete. Tengo el casco y lentes oscuros. Paso desapercibido. Me alejo. Necesito un teléfono público para advertirle a René que no me llame. Como todo bandido, voy a desaparecer mientras se calman las cosas.

Los gatos se impacientan. Son más de las cuatro de la mañana y estoy escribiendo con el índice derecho en el celular desde antes de las tres. Voy a darles el desayuno. Netflix sigue pendiente.




viernes, 15 de marzo de 2024

Triunfo Arciniegas / Diario / Los perros y los críticos

Foto de Triunfo Arciniegas


Triunfo Arciniegas
LOS PERROS Y LOS CRÍTICOS
14 de marzo de 2024

Hemingway decía que los críticos exhiben la arrogancia de un perro sobre un león muerto. Y aparecen en estos días hasta debajo de las piedras. Uno dice con asco que En agosto nos vemos es mala y pretende enseñarle a García Márquez hasta el uso del adjetivo, furioso porque el maestro no escribió el libro a su antojo. Y otro tiene el descaro de considerarla “una obrita desechable que pudo haber escrito cualquier aprendiz de escritor”. ¿Puede alguien llegar a ser tan pendejo, tan estúpido? Otros respaldan y repiten como loros los comentarios ajenos sin cumplir la tarea de leer el libro. Esos son los peores.
Es como si consideraran que denigrar los enaltece o los convierte en autoridades. Jairo Aníbal Niño me dijo una vez: “Son eunucos enseñando a hacer el amor”.

Los críticos arrogantes olvidan que García Márquez publicó en la revista Cambio el primer capítulo de la novela el 5 de abril de 1999 y el tercero, “La noche del eclipse”, el 19 de mayo de 2003. Para entonces García Márquez disfrutaba aún de sus facultades mentales y no arriesgaría su inmenso prestigio publicando textos desechables. Los otros cuatro capítulos se leen con igual entusiasmo. ¿Entonces qué? La obra es redonda y convincente, sin cabos sueltos, con un equilibrado manejo del espacio que mantiene en su lugar la vida conyugal y las experiencias de la isla. Un párrafo conduce a otro con la fluidez de los manantiales. Tanto la seducción como las relaciones familiares se leen sin tropiezo. Imagino a Hemingway preguntándose qué saben los perros de rugidos.

He leído tres veces la novela y me encanta. No es Cien años de soledad porque no habrá otra ni en un siglo. No exhibe la sólida estructura de Crónica de una muerta anunciada ni la deslumbrante orfebrería de El amor en los tiempos del cólera ni la precisión de relojero de El coronel no tiene quien le escriba. Pero En agosto nos vemos es imposible sin el genio de García Márquez, sin su visión del mundo, sin su legendario dominio del lenguaje. No es una obra maestra y no importa. Hay encanto en estas páginas. Y su lectura es un regocijo asegurado porque, por supuesto, hay belleza.

jueves, 14 de marzo de 2024

Triunfo Arciniegas / Diario / Un pobre hombre

 



Triunfo Arciniegas
UN POBRE HOMBRE
14 de marzo de 2024

¿Quién será Alberto Barrios Méndez, cuya amistad nunca he solicitado? Un pobre diablo seguramente. ¿Por qué razón solicitaría su amistad si ni siquiera sabía que existía? Me dice: “No acepto amistad de uribestias químicamente blenorragias coprógrafos asquerosos”. Me pregunto si habrá vivido conmigo para hablarme con tanta confianza o si tal vez quiera vivir conmigo. Nos pasaríamos el tiempo discutiendo maricadas. No soy uribista ni bestia ni mucho menos uribestia. Tampoco creo que los seguidores de Uribe sean todos brutos ni los seguidores de Petro unos benditos iluminados. No entiendo eso de “blenorragias”. Los insultos han alcanzado un grado de sofisticación que se requiere el continuo uso del diccionario. ¿”Químicamente” será cierto grado del insulto? ¿Qué tan alto o qué porcentaje? Se queda uno con la duda. ¿Coprógrafos? ¿De qué mierda habla el señor? Dicen que de la abundancia del corazón habla la boca.

El país, barco a la deriva, se va al abismo, y el tal Alberto Barrios diciendo estas pendejadas. Se le nota el pataleo del desesperado. Del que en el fondo sabe que no tiene la razón. Del que reza para que su mujer no le sea infiel y espera un tiempo prudente en la esquina para que el otro se vaya. Del que se niega a las evidencias más obvias.

Algo debo estar haciendo bien si este pobre hombre se ofendió tanto. Lo único que lamento es que haya echado a perder la oportunidad de hacernos profundamente infelices.