miércoles, 18 de julio de 2012

Casa de citas / Bioy Casares / Estela Canto

Borges y Estela Canto

Adolfo Bioy Casares
ESTELA CANTO
Miércoles, 12 de diciembre de 1956


Se encuentran Estela Canto y Arturo Cuadrado.
ESTELA: "¿Te gusta mi libro?"
CUADRADO: "Me gusta, porque aún no lo he leído".


Adolfo Bioy Casares
Borges
Buenos Aires, Ediciones Destino, 2006, p. 254




martes, 17 de julio de 2012

lunes, 16 de julio de 2012

Casa de citas / Lawrence Durrell / Piscis



Lawrence Durrell
PISCIS

Todos los Piscis somos unos embusteros, y cuando a esto se le añade una ascendencia irlandesa, el resultado es un embustero de marca mayor.





domingo, 15 de julio de 2012

sábado, 14 de julio de 2012

Casa de citas / Céline / La desgracia




Louis-Ferdinand Céline
LA DESGRACIA

Hay que luchar contra la desgracia con la misma rabia que ella hasta cansarla.


Louis-Ferdinand Céline 
Cartas de la cárcel





viernes, 13 de julio de 2012

Casa de citas / Céline / Lo peor


Louis-Ferdinand Céline
LO PEOR

Lo peor es que te preguntas de dónde vas a sacar bastantes fuerzas la mañana siguiente para seguir haciendo lo que has hecho la víspera y desde hace ya tanto tiempo, de dónde vas a sacar fuerzas para ese trajinar absurdo, para esos mil proyectos que nunca salen bien, esos intentos por salir de la necesidad agobiante, intentos siempre abortados, y todo ello para acabar convenciéndote una vez más de que el destino es invencible, de que hay que volver a caer al pie de la muralla, todas las noches, con la angustia del día siguiente, cada vez más precario, más sórdido.




Louis-Ferdinand Céline
Viaje al fin de la noche




jueves, 12 de julio de 2012

Casa de citas / Bukowski / Céline


Louis-Ferdinand Céline

Charles Bukowski
Céline

La primera vez que leí a Céline, me fui a la cama con una caja grande de galletitas Ritz. Empecé a leerle y me comía una galletita Ritz, me reía, me comía una Ritz, leía. Leí la novela entera de un tirón y me terminé la caja de galletitas. Y me levanté y tomé agua. Tendrías que haberme visto. No me podía mover. Eso es lo que un buen escritor te puede hacer. Casi te puede matar. Un mal escritor puede hacerlo, también.





miércoles, 11 de julio de 2012

Casa de citas / Sam Shepard / Céline


Sam Shepard
Céline

La última pregunta del entrevistador fue: "¿Qué es lo que más desea en esta vida?" Céline se volvió hacia él lentamente y respondió: "Lo único que quiero es que me dejen en paz".




Sam Shepard 
Cruzando el paraíso







martes, 10 de julio de 2012

lunes, 9 de julio de 2012

Casa de citas / Henri Cartier-Bresson / La eternidad


Foto de Henri Cartier-Bresson

Henri Cartier-Bresson
LA ETERNIDAD


De pronto me percaté de que una fotografía podía captar la eternidad que yace en un instante.



sábado, 7 de julio de 2012

Casa de citas / Robert Capa / Fotógrafo

Fotografía de Robert Capa

Robert Capa
FOTÓGRAFO

1
Si tus fotografías no son lo suficientemente buenas es porque no estás lo suficientemente cerca.

2
El deseo más ferviente de un fotógrafo de guerra es estar desempleado.

3
Estoy trabajando en un nuevo nombre. Ahora me llamo Robert Capa. Podría decirse que es como si hubiera nacido de nuevo, pero esta vez sin causarle a nadie ningún dolor.



Lea, además







viernes, 6 de julio de 2012

Casa de citas / Richard Ford / Sobre la escritura

Richard Ford


Richard Ford
BIOGRAFÍA
SOBRE LA ESCRITURA

Cualquiera que haya escrito alguna vez una novela, un cuento o un poema y haya tenido ocasión de conversar sobre su obra con un lector entusiasmado o simplemente interesado, conoce la sensación de incomodidad que producen los intentos del lector de descubrir las conexiones que vinculan el relato con una supuesta “fuente”, como modo de iluminar los procedimientos que transforman la vida en arte, o bien de reducir un acto de creación a algún problema de diseño industrial.



En estos treinta años me he puesto como objetivo estricto dejarme largos períodos sin escribir, tanto que mi vida de escritor parece tener más de no escritura que de escritura, lo que apruebo calurosamente.
Reconozco que en este tiempo sólo he escrito siete libros, y que en torno a esos siete no ha habido precisamente un clamor unánime de elogios. Indudablemente, habrá sabiondos que sostengan que de haber escrito más, de haber sido más pertinaz y haber hecho menos pausas, habría sido mejor escritor.
Pero nunca imaginé que estaba en este oficio para batir récords de velocidad de escritura, ni para acumular grandes cifras (salvo, en eso sí confié, en lo que se refiere al número de lectores).




La mayor parte de los escritores escribe demasiado. Algunos escriben verdaderamente en exceso a juzgar por la calidad de su obra acumulada. Nunca me he considerado un hombre destinado a escribir. Simplemente elijo hacerlo, a menudo cuando no se me puede persuadir de que haga otra cosa, o cuando me asalta una sensación desagradablemente pegajosa de inutilidad, no sé qué hacer y tengo tiempo libre, como cuando termina la Liga de Béisbol.



Es evidente que muchos escritores escriben por otras razones que el deseo de producir gran literatura para beneficio de los demás. Escriben como terapia. Escriben (con inquietud) para “expresarse”. Escriben para poner orden en sus larguísimos días, o para escapar de ellos. Escriben por dinero, o porque son obsesivos. Escriben como un grito de ayuda o como un acto de venganza familiar. Etcétera, etcétera. Son muchas las razones para escribir mucho. A veces, eso funciona muy bien.


Richard Ford
Flores en las grietas
Barcelona, Anagrama, 2012




jueves, 5 de julio de 2012

Casa de citas / Richard Ford / Raymond Carver

Raymond Carver
Richard Ford
BIOGRAFÍA
RAYMOND CARVER


No recuerdo el momento exacto en que nos conocimos, aunque conservo una imagen dándonos la mano en un gran vestíbulo acristalado y lleno de gente con chapas de identificación. Sin embargo, recuerdo quién era entonces, qué aspecto tenía. Más tarde tendría el aspecto del muchacho cálido y sólido de la fotografía de Marion Ettlinger: corpulento, bien arreglado, guapo y bronceado, las facciones duras casi de indígena y el pelo bien cortado. Pero en 1977 era alto, flaco, huesudo, vacilante y hablaba poco y en un susurro entrecortado. Parecía simpático, aunque un poco asustadizo, pero no de una manera que asustaba a su vez al interlocutor, sino más bien como sugiriendo que acababa de estar contra las cuerdas y que por nada del mundo quería volver a encontrarse en esa situación. Sus dientes necesitaban la atención del dentista. El pelo era tupido y enmarañado. Tenía manos rudas, patillas largas y espesas, llevaba gafas con montura de concha negra, pantalones de color mostaza, una fea camisa de rayas marrón y morado de la planta de oportunidades de Penneys y zapatos de un gusto afín a los de la marca Hush Puppies. Era como si hubiera bajado de un autobús de la Greyhound de 1964 y viniera de algún sitio en donde hubiese estado realizando sobre todo labores de conserjería. Y era absolutamente irresistible.

Richard Ford
Flores en las grietas
Barcelona, Anagrama, 2012











Lea, además
BIOGRAFÍA DE RAYMOND CARVER





martes, 3 de julio de 2012

domingo, 1 de julio de 2012

Casa de citas / Bukowski / Necesito una buena mujer

Belleza inmóvil
Cuernavaca, México, 2007
Fotografía de Triunfo Arciniegas
Charles Bukowski
NECESITO UNA BUENA MUJER

Todas las que conozco son putas, ex putas, locas. Veo hombres con mujeres tranquilas, amables, los veo en los supermercados, los veo caminando por las calles juntos, los veo en sus departamentos: gente en paz, a menudo horas o días de paz. 
   Todas las que he conocido son adictas a las pastillas, alcohólicas, putas, ex putas, locas. Cuando una se va llega otra peor que la anterior. Veo tantos hombres con chicas tranquilas y limpias bien vestidas, chicas con caras que no son lobunas o predatorias.
       “No traigan más una puta por acá”, les digo a mis pocos amigos, “me voy a enamorar de una”. ”No podrías estar con una buena mujer Bukowsky”. Necesito una buena mujer, necesito una buena mujer, más de lo que necesito una máquina de escribir, más de lo que necesito a mi auto, más de lo que necesito a Mozart.
       Necesito tanto una buena mujer que puedo saborearla en el aire, puedo sentirla en la punta de mis dedos,puedo ver veredas construidas para que sus pies caminen, puedo ver almohadas para su cabeza, puedo sentir mi risa que espera, puedo verla acariciando un gato, puedo verla durmiendo, puedo ver sus pantuflas en el piso. Sé que existe, pero, ¿Dónde está ella en esta tierra mientras las putas continúan llegando?