Iván Thays
MESSI
MUNDIAL EN CORTO | DIA 32: Hasta el espectador más fraudista, el más anti-Argentina o anti-Messi, ha terminado rindiéndose ayer ante un equipo que, consciente de sus debilidades individuales o colectivas, entendió que el futbol es también orden táctico y actitud, sobre todo actitud y mística. Durante todo el Mundial se dijo que Argentina había tenido rivales sin jerarquía (menospreciando el talento evidente de Cabo Verde, Egipto o Suiza) y que ante el primer rival bueno se iba a hundir. Y ante Inglaterra no sólo no se hundió, sino que sacó su mejor versión. El primer tiempo fue muy estudiado, con pocas ocasiones, pero sirvió para ver el orden táctico de Argentina. Los avances de Inglaterra terminaron siempre ante la defensa limpia de Cuti Romero o Lisandro Martínez, o el tapón de Leandro Paredes, o el despliegue heroico de Giuliano Simeone que fue un león en el campo. No pasó nada, quizá, pero sí ocurrió algo: descubrimos que Jude Bellingham y Harry Kane estaban anulados y que los desbordes del lateral Djed Spence eran imparable, pero no encontraban socio para concluirlos. No asustó Argentina, pero tampoco Inglaterra. Se fueron al descanso en tablas, pero con la sensación de que un error (para cualquiera de los dos) definía el partido. Y también de que, si Argentina cometía ese error, no bajaría los brazos como Francia en la otra semifinal. Había mística en ponerle freno a Inglaterra y, al mismo tiempo, en adelantar las líneas poco a poco. El segundo tiempo empezó como un calco del anterior, hasta que apareció el error. Nicolás Tagliafico no despeja bien un balón y queda suelto para que lo recupere Declan Rice, el mejor de Inglaterra, quien de inmediato se lo pasa a Morgan Rogers que esperó a que Anthony Gordon se metiera en el palo largo superando a Nahuel Molina, a lo largo del Mundial el más flojo de todos en Argentina. Gol en el minuto 54 y cuando Argentina empezaba a brillar más. Otra vez todo cuesta arriba. Ya sabemos que este Mundial Argentina tiene un momento épico, un twist de serie de Marvel, cuando se ve a punto de ser eliminada. Bruce Banner se convierte en Hulk y la consigna de todo el equipo, desde Scaloni hasta el Dibu, parece ser "no podemos dejar que Messi se vaya así". Mucho ayudó que Tuchel haya decidido que uno a cero es suficiente y se haya metido al fondo faltando 36 minutos y añadidos. Le cedió la pelota a Argentina y depositó toda su confianza en el portero Jordan Pickford y en los palos. Los misiles argentinos empezaron a llegar por todas partes, todos al área. Ojo que no eran balonazos desesperados, sino balones bien puestos que cabeceaba Alexis Mac Allister y salvaba Pickford. Los intentos de salida de Inglaterra eran lamentables y, además, asustaban sobre manera a Tuchel, que prefería hacer cambios defensivos (en los 70 saca a Morgan Rogers y mete a Ezri Konsa para declarar sus intenciones). Podría haberle resultado bien la estrategia, ya sabemos que Tuchel es un pragmático del futbol y prefiere ganar a jugar bien, pero se olvidó del factor Messi. Cuando se tiraba al centro, apiñaba rivales. Con 39 años y con 1.76 mts de altura, dejaba tirados a los grandotes ingleses como Harry Kane. En un momento gira con su célebre gravedad baja (como la de Maradona) y se necesitan cinco ingleses y dos fouls simultáneos para detenerlo. Cuando se tiraba a la derecha era aún mejor, porque desde ahí organizaba al equipo y distribuía la pelota atrás o centro al área o el centro pasado: siempre tenía tres opciones y escogía la mejor. Mérito de Scaloni y gran confusión de Tuchel no poder predecir qué pasaba. Como un jugador de ajedrez reactivo, Tuchel vio que entraba Lautaro y metió a Dan Burn de 1.95 mts por Gordon y quitó al agotado Rice por Nico O´Reilly (la versión Tuchel, que no es la versión Pep de Nico). Grave error porque le quitó salida a Inglaterra y metió músculo y altura para evitar más balones aéreos. Resultado: Messi vio hasta tres veces que Enzo Fernández estaba replegado y sin marca, amagó siempre para mover a los ingleses y luego tiró hacia atrás para que Enzo (que conoce por la Premier que el defecto de Pickford es la altura) tirara al arco desde fuera. Uno atajó Pickford, otro pegó en el palo, el tercero se metió. El empate llegó in extremis, a los 84 minutos, pero faltaba algo más. Argentina no se conformó con la prórroga, olió la sangre, el miedo, la confusión neptuniana de Inglaterra, y se fue encima para darle K.O. Tuchel, siempre reactivo, cambió su estrategia ultra-defensiva por una ultra-ofensiva y metió a Rashford y a Iván Toney. Es decir, sacó a un lateral y un central para poner a dos 9, sin sacar a Harry Kane. Pero los delanteros no saben marcar y menos marcar a Messi. Visto desde tu TV y en caliente, no se nota que el segundo gol contra Inglaterra debería ser considerado como uno de los mejores del Mundial y uno de los mejores en la carrera de Messi como asistente. Cogió la bola en el extremo, donde tanto daño hace cuando se siente apache, y amagó con ir al área y centrar o disparar una rosca con la zurda. Como lo habían estudiado, todos fueron como borregos a tapar ese disparo o centro, y movieron la línea, pero Messi amagó hacia adentro. Ya eran cinco menos y solo quedaban cinco y el arquero. Hizo dos amagues Messi y cuando los defensas gigantes de Inglaterra se pusieron como postes para rechazar el centro de zurda, Messi sacó uno de derecha que fue no un centro sino un pase con guante que superó con una ligera rosca al portero y a los gigantes y cayó en Lautaro, mucho más bajo que los defensas, pero que sabía que Messi se la iba a poner ahí. Porque esa jugada fue estudiada y ensayada no solo en los entrenamientos sino también en los partidos, pero siempre de zurda. La magia fue hacerla con la derecha. Fue un golazo inolvidable, Messi no anotó esta vez, pero jugó como Maradona en la final contra Alemania en México 86: dame una y te mato. Le dieron dos. Lo bueno: el equipo empezó a responderle y ya no es "hazlo tú" solamente. Lo mejor: Messi está en la final por tercera vez y eso es hazaña, ha demostrado no solo ser el mejor jugador técnicamente sino que su conocimiento estratégico es muy superior al resto. Lo malo: pase lo que pase el domingo, Messi se despide de los mundiales. Y esa es la noticia más triste del mundo para quien ama el fútbol como un deporte, pero sobre todo como un arte. Y como una pasión, ya qué importa la objetividad... Pasa Argentina a la final.







