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| Mío 24 de mayo de 2026 Foto de Triunfo Arciniegas |
Triunfo Arciniegas
DE MUJERES Y LIBROS
24 de mayo de 2026
Acosado por tres mujeres, debía terminar un libro. Estaba en el último capítulo, en el párrafo de remate que, al parecer, se partiría en dos.
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| Mío 24 de mayo de 2026 Foto de Triunfo Arciniegas |
Acosado por tres mujeres, debía terminar un libro. Estaba en el último capítulo, en el párrafo de remate que, al parecer, se partiría en dos.
Ida Vitale
EL SAPO SENSIBLE
Donde la escalera arranca del camino de piedra entre dos espacios de césped, en el último escalón, un sapo se le cruza a Byobu saltando de verde a verde. Lo sigue otro, igual de veloz. No hace mucho, Byobu leyó la lista horrorosa de pequeñas tragedias que podía padecer un inglés del siglo XIX: incluía posar en un camino a un sapo creyéndolo una piedra. Byobu no es inglés ni decimonónico, pero ahí está en un pie, como una garza, aunque por suerte para los batracios no lo sea. En una magnífica noche de verano como esta es común oírlos, pero verlos no es tan frecuente, pensó Byobu al aparecer el tercero. ¿Por qué el tercero? Bueno, porque tres es número sagrado, como todos sabemos, y porque, además, fueron tres.
Byobu se levanta temprano. No muy temprano, pero al no tener ningún trabajo urgente que hacer, su comienzo le parece siempre en exceso matinal. ¿Qué desayunará? ¿Jugo, té, yogurt, cereales? Simplifica, no sin inquietud: cereales y café. ¿Café, sí? Entre tanto, busca un disco compacto y a poco de empezar la música sabe que no es la que tiene ganas de escuchar en ese momento. La reemplaza dos veces mientras concluye el desayuno. Necesita comprar algunas provisiones. Elige cierto mercado, pero este es el menos selecto. Allí encontrará azúcar, pero no el té y el vinagre que prefiere. También debe poner una carta en el correo. Para eso tiene que tomar otro rumbo. ¿Qué es lo más urgente, entonces? Mientras se baña resolverá la duda. Pero, entre lavarse o no la cabeza y tras una idea atractiva que se le cruza, olvida lo que pensaba tener resuelto al terminar su ducha. Además, en el momento de vestirse vacila entre ponerse o no cierto pantalón o destinarlo al lavadero.
Hay una historia. No se sabe con precisión cuándo ha empezado. Quienes podrían estar relacionados con ella en realidad ignoran que la historia no existe. No tiene un nombre que la identifique y no es claro si tiene un protagonista o dos. Puede ser la historia de A que B no acepta o al revés. También puede ocurrir que ninguno sepa que la historia existe y les concierne. Es harto probable que uno muera sin saber que él es el verdadero protagonista de la historia y que el otro ha usurpado su lugar. De todos modos, la existencia de una historia, incluso si no está bien definida y bien atribuida, incluso si solo está en etapa de constitución, apenas a nivel de latencia, difunde emanaciones de estilo impreciso pero perentorio. Byobu, que sospecha su existir oscuro, se siente obligado a escrutar como un filatélico los bordes de su posible aparición. No es cosa de subestimar la desordenada densidad flexible: en cualquier momento puede adquirir una velocidad orientada que abata sobre él su irrespirable marasmo. Porque muchos sueñan con la aventura que cada día debería empollar para ellos. Para cuando asoma, perciben algún defecto, hasta los signos de una pavorosa lepra sobre la apariencia que suponían tentadora. Y se desentienden, aunque no olviden la llamada desoída. Pero la historia queda libre, sin ocupación, como rayo que ningún pararrayos ataja. Y Byobu sabe que él es el expuesto por excelencia. Por eso vigila, sin confianza, las historias que vagan libres, sin A ni B que las acepten.
Alguien que haya pasado por la escuela, el colegio, la universidad o por lo menos por un documental de NatGeo, no puede estar considerando seriamente esto como fórmula vicepresidencial. No me crea tan hpta pues.
Domingo, 19 de julio de 1910
Dormir, despertar, dormir, despertar, perra vida.
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21 de diciembre de 1910
La sensación de estar atado, y al mismo tiempo la otra, la de que, si me desatara, sería peor aún.
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26 de diciembre de 1910
La soledad tiene sobre mí un poder que nunca falla
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2 de noviembre de 1911
Esta mañana, a primera hora, por primera vez en mucho tiempo, la alegría de imaginar un cuchillo que gira clavado en mi corazón.
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30 de noviembre de 1911
Tres días sin escribir nada.
MARGARET ATWOOD Y EL REY
El Rey, junto a Margaret Atwood en la Universidad de Toronto, donde le ha entregado el III Premio Internacional de Poesía Joan Margarit.
La gasolina subió el 100% y los que incendiaron el país por $200 hoy están desaparecidos o cobrando del Estado. Quedó claro que eso de que las protestas eran para el pueblo fue pura carreta; la excusa nunca fue el precio, sino el afán de tumbar al que estaba y acomodarse ellos para vivir jabroso.
Hay que ser muy idiota para seguir llamando 'estallido social' a lo que claramente fue un plan de negocios.
Algún día, dentro de miles de millones de años, la Tierra dejará de existir. El Sol agotará su combustible, crecerá hasta convertirse en una gigante roja y probablemente destruirá o volverá inhabitable a nuestro planeta. Carl Sagan utilizaba esta idea no para generar miedo, sino para recordarnos lo pequeño y temporal que es nuestro lugar en el universo.
El primer análisis de la palabra "naco", lo escribió Carlos Monsiváis (escritor y periodista mexicano) en el artículo «Estética de la naquiza», publicado en 1976, en donde menciona que esta es una forma corta de la palabra -totonaco-. En ese mismo artículo explica que, entre los años '50 y '60, dicha palabra surgió en la Ciudad de México debido a las frecuentes visitas de los totonacas que llegaban a la capital a vender sus productos. Siendo una nación discriminatoria, la gente se empezó a referir a cualquier indígena como totonaco y, eventualmente, sólo como -naco-.
Texto y foto del muro de Mercedes García
“Tienes que seguir todo recto por Carlos III", me advierte una empleada estatal, de rostro cansado, cuando indago por la dirección de un reparador de ollas eléctricas. Sin conexión a internet en los móviles y con las llamadas telefónicas también menoscabadas, la gente ha vuelto a usar el "mapa callejero" más fiable: ir preguntando por el camino. En la ancha avenida que atraviesa Centro Habana eso es tarea fácil, porque siempre hay algo de ajetreo. Lo difícil es distinguir cuando alguien responde cualquier cosa, sin saber, y cuándo realmente tiene un dato fiable.
CLEMENTINE Y CHURCHILL
Hay una frase que circula atribuida a Clementine Churchill. No se sabe con certeza si ocurrió exactamente así, pero tiene la forma perfecta de ser verdad aunque sea inventada.
EL OFICIO DE LOS COMEPECADOS
El oficio de los comepecados o "sin-eaters" representa uno de los rincones más lúgubres y fascinantes del folclore fúnebre británico. Aunque popularmente se asocia con el medievo, esta práctica clandestina floreció con fuerza entre los siglos diecisiete y diecinueve en las zonas rurales de Gales, Escocia y los condados ingleses colindantes.