jueves, 3 de septiembre de 2026

El feminismo radical

 


EL FEMINISMO RADICAL

El feminismo radical esta llegando demasiado lejos

Pamela Cisneros acaba de matar a Erin Pianceti en plena calle de Nueva York, en uno de los lugares más turísticos de la ciudad.

¿Quién era Pianceti?

Una mujer de apenas 32 años, ejecutiva de Bank of America, recién casada y madre reciente. Una mujer que, como millones de mujeres, estaba intentando construir una vida profesional y familiar al mismo tiempo.

Es increíble ver como colectivos feministas de corte radical, intentan justificar y presentar como victima a la mujer que acaba de destrozar la vida de otra mujer, pero también de toda una familia.

Para ellas, lo grave no es por qué Pamela atacó a Pianceti, lo grave para su ideología es ¿por qué los policías le dispararon a Pamela Cisneros si padecía bipolaridad?

Hay quienes incluso sostienen que los agentes debieron arriesgarse a someterla, pese a que acababa de matar a una mujer y se les fue encima armada con dos cuchillos.

“Necesitaba ayuda, no tiros”, repiten algunas publicaciones.

¿De verdad?

Claro que un problema ment4l puede explicar una conducta, pero eso no convierte a una persona peligrosa en alguien que deje de representar un peligro, ni le da licencia para m4t*r

Pasa lo mismo con lindsay Clancy quien as3s!n0 a su bebé y ahora la misma ideología feminista radical la justifica por que tenía d. postparto ¿ como diablos el agresor se convierte en victima ante la lógica de estas radicales ? 

La vida de la víctima también importa.

Porque pareciera que hemos llegado a una época de empatía selectiva, donde algunas causas ideológicas determinan quién merece compasión y quién termina convertido en simple estadística.

Y eso también es una forma de deshumanización.

Se puede defender la atención a las personas con problemas mentales. Se puede exigir que existan mejores protocolos de intervención. Incluso se puede discutir si una actuación policial fue correcta o incorrecta.

Pero una cosa es cuestionar el uso de la fuerza y otra muy distinta es romantizar al agresor tan solo por que es mujer, mientras la víctima queda olvidada aun siendo mujer o más grave aún bebé mujer. 

La empatía no debería funcionar por género.

Ni por ideología.

Ni por conveniencia.

La empatía sana comienza por las víctimas reales, por quienes perdieron la vida, por sus familias y por quienes tuvieron que enfrentar una situación mortal.

Necesitamos dejar a un lado las ideologías y comenzar a ser simplemente más humanos, tal vez así podamos ver las cosas como realmente son 

Portal Revolución./ Facebook





miércoles, 2 de septiembre de 2026

Un escritor / Proust


Marcel Proust.
Marcel Proust.


Tiempo de Proust

'En busca del tiempo perdido' tiene una arquitectura tan severa como la 'Divina Comedia', con su ascensión alegórica desde las tinieblas a la luz


ANTONIO MUÑOZ MOLINA

5 DIC 2014 - 18:03 COT


El tiempo de la lectura de Proust no se parece a ningún otro. Es un retiro más largo y más sostenido que el de los enfermos de La montaña mágica, una dedicación asidua que puede ocuparle a uno las mejores horas de la vida. James Joyce requería, para su Ulises, un lector ideal, aquejado de un insomnio ideal. A Proust habría que dedicarle, idealmente, una temporada de quietud e indolencia de al menos varios meses, un veraneo tan prolongado como el que disfruta el narrador de En busca del tiempo perdido en el Gran Hotel de la playa inventada de Balbec, en Normandía, donde conoce a su amigo Robert de Saint-Loup y al pintor Elstir, que le ofrece lecciones fundamentales sobre el arte y sobre la percepción estética de la realidad, y donde descubre a una pandilla de jeunes filles en fleurs que están inspiradas en parte por sus propios recuerdos y sus fantasías y en parte por el coro de "muchachas flores" que desafían y aturden con sus tentaciones al héroe ignorante y muy joven de Parsifal.

Un escritor / James Baldwin

 

James Baldwin


James Baldwin regresa

Era un escritor negro, y no disimulaba que era homosexual, pero se negaba a ser etiquetado o reducido a una identidad de grupo

Antonio Muñoz Molina

7 de abril de 2017





James Baldwin, en el documental 'I Am Not Your Negro'.
James Baldwin, en el documental 'I Am Not Your Negro'. KARMA FILMS

Una de las voces más limpias y lúcidas que pueden escucharse ahora mismo es una voz del pasado. James Baldwin murió hace ahora 30 años, pero su voz hablada y escrita cobra una presencia más imponente todavía porque está sonando desde el pasado en una época en la que las cosas y los nombres se disuelven a toda velocidad en el olvido. En las librerías de Nueva York hay expositores con todos sus libros. La Library of America, lo más cercano a la Pléiade en un país poco dado a las solemnidades culturales, acaba de sacar un volumen con sus ensayos completos. Y desde hace unos meses se mantiene en cartel un documental en torno a él, I Am Not Your Negro, dirigido por Raoul Peck.

martes, 1 de septiembre de 2026

Un pintor / Banksy

 



Empleados de la galería posan con Love is in the Bin de Banksy, fotografía de Facundo Arrizabalaga/EPA.
Empleados de la galería posan con Love is in the Bin de Banksy, fotografía de Facundo Arrizabalaga/EPA.

«El amor está en la basura» de Banksy: arte versus comercialización.

Explorando el impacto y el significado detrás de la obra de arte más controvertida de Banksy.


Orsolya Antoni 
12 de enero de 2025

Banksy es mi artista callejero favorito por su singular manera de abordar la vida cotidiana y sus conflictos. Cuando trabajaba para una casa de subastas muy conocida, tuve la oportunidad de ver algunas de sus obras, especialmente «Niña con globo», que fue destruida en la subasta y rebautizada como «El amor está en la basura». Este incidente, en el que la obra se autodestruyó tras ser vendida, fue una declaración audaz e intrigante por parte de Banksy. Fue un desafío directo a la comercialización del arte, una práctica que a menudo prioriza el precio sobre el mensaje artístico y el valor que le atribuimos. Este incidente no solo acaparó titulares, sino que también desató un debate global sobre el verdadero valor del arte y el papel del mercado artístico en su determinación. La «Niña con globo» destruida se convirtió en una nueva obra de arte, «El amor está en la basura», lo que reforzó aún más la crítica de Banksy al enfoque del mercado artístico en el valor monetario por encima de la expresión artística.

Un pintor / Mihály Munkácsy





Mihály Munkácsy fue un pintor húngaro. Alcanzó renombre internacional con sus cuadros de género y sus pinturas bíblicas de gran formato.


El legado emocional de Mihály Munkácsy

Un vistazo al arte y la historia húngara.

Orsolya Antoni
12 de junio de 2025

Quisiera hablar del renombrado pintor húngaro Mihály Munkácsy, cuya influencia impregna la vida de muchos húngaros. Munkácsy, conocido por su extraordinario talento y la profunda emotividad de sus obras, ha dejado una huella imborrable en la cultura húngara. Sus pinturas a menudo representaban escenas de la vida cotidiana y momentos históricos, conectando con las experiencias de la gente común y conmoviéndola por su intensidad emocional.

lunes, 31 de agosto de 2026

Un fotógrafo / Irving Penn

'Niños de Cuzco' (1948), fotografía de Irving Penn expuesta el Metropolitan.

Fotografía de la exactitud

Las fotos de Irving Penn tienen una fuerza material cercana a la de la pintura, de una perfección inflexible pero limpia de frialdad o de amaneramiento

Antonio Muñoz Molina
ANTONIO MUÑOZ MOLINA
14 JUL 2017 - 16:32 COT


La posteridad ha empezado muy pronto para Irving Penn. Murió en 2009, a los 92 años, y este verano el Metropolitan de Nueva York le dedica una gran exposición con motivo de su primer centenario. Irving Penn ha sido nuestro contemporáneo, pero nos da la impresión de que vivió en otra época, quizás porque sus fotografías más conocidas irradian un sentido de la belleza, de la dignidad, de la concisión expresiva que no parece muy propio de este tiempo nuestro. Nosotros vivimos en un atolondramiento de imágenes digitales que se multiplican lo mismo en las pantallas mínimas de los teléfonos móviles que en las de los paneles publicitarios de las calles, de las estaciones, de los andenes del metro. Irving Penn tomaba sus fotos con una Rolleiflex de gran sofisticación mecánica, no apta para la rapidez ni la improvisación, y luego las revelaba él mismo según un procedimiento ya en época anticuado que se basaba en el uso no del nitrato de plata, sino de platino. Era un método que le permitía gradaciones más sutiles de tonos y pormenores más exactos, pero que exigía mucha destreza y mucha paciencia.

Un fotógrafo / Weegee


Weegee, Drank Man, New-York 1945


Antonio Muñoz Molina

Usher Fellig

Fotógrafo de guardia

EL PAÍS 4 FEB 2012

Quisiera uno imaginar cómo era la mirada del niño Usher Fellig cuando vio por primera vez Nueva York, después de la travesía del Atlántico en la bodega de un barco lleno de emigrantes pobres de Europa, después de haber abandonado su ciudad natal, Lvov, que entonces pertenecía al Imperio Austrohúngaro y ahora es parte de Ucrania, en ese territorio que el historiador Timothy Snyder llama con acierto sombrío The Boodlands, las tierras de sangre asoladas por los genocidas nazis y los genocidas soviéticos. El niño Usher Fellig viajaba a Nueva York con su madre y sus hermanos para encontrarse con su padre, que había emigrado unos años antes. Lo que uno quiere imaginar se parece inevitablemente al comienzo de una de las grandes novelas americanas de la emigración,Llámalo sueño, de Joseph Roth, que empieza con el encuentro del niño recién llegado con su padre al que no recuerda, pero sin duda tiene mucha menos amargura. Nada más llegar, y cuando todavía solo hablaba yídish y hebreo, a Usher Fellig sus padres le cambiaron el nombre para que sonara algo menos judío y más americano. Ahora se llamaba Arthur, pero sus ojos vivísimos y oscuros, su pelo turbulento, sus rasgos exagerados, no engañarían nunca a nadie acerca de su origen, ni siquiera cuando se hizo célebre y volvió a cambiar de nombre para llamarse Weegee, Weegee The Famous, o cuando recibió una oferta de Hollywood y abandonó la mugre y la prisa de Nueva York para instalarse en California.

domingo, 30 de agosto de 2026

Un escritor / Raymond Carver


Raymond Carver y Tess Gallagher

Antonio Muñoz Molina

VIDAS DE CARVER

EL PAÍS 19 ENE 2008

Pocas personas tienen una sola vida. Raymond Carver tuvo al menos dos, antes de ingresar tan prematuramente en la muerte y en una posteridad en la que su nombre se ha agrandado, en vez de desaparecer, y en la que sus libros, aun sin la ayuda de su presencia física, han logrado ese raro milagro, perdurar en los estantes de las librerías. Quien ha vivido varias vidas no siempre puede recordar la fecha exacta en la que comenzó cada una de ellas. Raymond Carver sabía cuándo terminó la primera de las suyas, cuándo empezó la segunda: exactamente el dos de junio de 1977, cuando dejó de beber, pocos días después de cumplir treinta y nueve años. Se había casado a los diecinueve, con una chica de dieciséis. A los veintiuno ya era padre de dos hijos, y no tenía más perspectivas que trabajar de peón en las serrerías de la costa noroeste de Estados Unidos o de repartidor o de portero, mientras su mujer ganaba un salario escaso como camarera.

Un escritor / Bioy Casares


Bioy, centenario

Sin ningún énfasis, escribió una literatura en gran medida intemporal, que tenía simultáneamente la pureza de las fábulas y un arraigo muy poderoso en la realidad.



Adolfo Bioy Casares. / GORKA LEJARCEGI
Es raro pensar en la celebración del centenario de Bioy Casares. Un centenario es una cosa póstuma y marmórea, y en Bioy hay una liviandad que elude todo lo solemne, una transparencia que hace visible la hondura, pero que excluye la pompa. Bioy parecía un caballero porteño de otra época, y cuando fue viejo se veía irónicamente a sí mismo como un viajero del pasado sin máquina del tiempo. Pero lo cierto es que, sin ningún énfasis, escribió una literatura en gran medida intemporal, que tenía simultáneamente la pureza de las fábulas y un arraigo muy poderoso en la realidad que él conocía y recordaba, en la vida de Buenos Aires y de las capitales interiores del país, en los paisajes del campo y en esas ciudades europeas por las que se movían volublemente sus viajeros argentinos de clase alta.

Un escritor / Marcel Cohen


Entrevista a Marcel Cohen
Marcel Cohen © Jean-Luc Bertini


Explorando las ruinas con una linterna 

sábado, 29 de agosto de 2026

Un escritor / Osamu Dazai


Osamu Dazai

Osamu Dazai│Foto de Tadahiko Hayashi

Osamu Dazai y el arte del colapso 

Leer a Osamu Dazai hoy en día tiene algo inquietante. No por su muerte, aunque la imagen de ahogarse en un canal con tu amante sigue presente. No por su depresión, aunque esta se filtra en cada verso. Sino porque Dazai, fallecido en 1948, da la sensación de escribir desde dentro de tu cabeza. Incluso ahora.

Un escritor / Tony Judt




El historiador Tony Judt, en la presentación de 'Postguerra' en 2006 en Madrid. 
Foto de LUIS MAGÁN


Antonio Muñoz Molina

Un recuerdo de Tony Judt

La causa que el historiador defendió hasta su muerte se revela ahora como la única posible: la solidaridad colectiva

8 de abril de 2020

Tony Judt estaba muriéndose poco a poco y su afán de escribir, en vez de atenuarse, o de desaparecer, se volvía acuciante. A Tony Judt la enfermedad lo había ido confinando en una parálisis progresiva, en una pérdida gradual del movimiento, pero sus facultades mentales no sufrían ningún deterioro, así que el consuelo de la lucidez, de la memoria, de la plena conciencia, al mismo tiempo acentuaba el horror de lo que estaba sucediéndole, el cumplimiento de una sentencia para la que no habría aplazamiento. Ya del todo impedido, en una silla de ruedas, con un micrófono pegado a la boca que recogía su voz inaudible, Tony Judt apareció en Nueva York en algún acto público, tan brillante y batallador como siempre, con golpes de un humorismo seco inglés y judío: “Me he convertido en un busto parlante”.

Un escritor / Stendhal


Stendhal

El vicio Stendhal

Sus diarios de hace dos siglos justos se leen como si acabaran de escribirse. O más exactamente: como si se estuvieran escribiendo ahora mismo, delante de nosotros


ANTONIO MUÑOZ MOLINA
14 JUL 2012 - 02:45 COT




El vicio StendhalAmpliar foto
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La naturalidad en la escritura moderna es probablemente una invención de Stendhal. El maestro, desde luego, es Montaigne, pero la lengua de Montaigne se nos queda mucho más arcaica, y precisa de modernizaciones ortográficas y notas explicativas, aparte de la interrupción constante de las citas en latín. Stendhal ya es como nosotros. Sus diarios de hace dos siglos justos se leen como si acabaran de escribirse. O más exactamente: como si se estuvieran escribiendo ahora mismo, delante de nosotros. El nombre de Stendhal pertenece con toda justicia al panteón más exigente del arte de la novela, pero él es algo más que un gran novelista: es el escritor que escribe como habla y como respira; de vez en cuando se embarca en el proyecto de una novela, pero de un modo y otro está escribiendo siempre, sin propósito, por afición y por vicio, por el simple hábito de hacerlo, igual que viaja o pasea por la calle o se sienta en un café o asiste a una ópera o a alguna recepción o dedica una jornada metódica a examinar los frescos del Quattrocento en una iglesia italiana.

viernes, 28 de agosto de 2026

Diarios / Noche oscura de Cheever




Antonio Muñoz Molina

Noche oscura 

de Cheever



11 de septiembre de 2010


Hay diarios que es preciso leer con cautela para no intoxicarse con su desolación. En la lectura de un diario hay siempre una parte adictiva, quizás por contagio del hábito que fue dando lugar a su misma escritura. Cada día o cada pocos días el autor ha abierto un paréntesis peculiar de soledad para contarse a sí mismo el cuento casi siempre monótono de su propia vida. Cada día ha abierto el cuaderno que se va llenando poco a poco o el archivo del ordenador que es como el cajón con llave donde se guardan las intimidades, y es posible que esa costumbre se haya rodeado de otras no menos ineludibles: quizás una cierta hora del día o de la noche, un lugar preciso, quizás algo de tabaco o de alcohol, o alguna otra sustancia que haya ido formando parte tan indisolublemente del acto de escribir como la tinta o como el sonido de las teclas. Leemos ensayos o ficciones para dejarnos llevar por el impulso de un propósito, por un sentido de dirección que raras veces se percibe en el desorden natural de la experiencia. Lo que nos atrae de los diarios es precisamente que se parecen a la indeterminación de la vida. Cada entrada es una hoja de calendario que tiene su lugar en el orden de los días pero que también se abre y se cierra sobre sí misma, tan completa y separada de las otras como el arco de las veinticuatro horas o el del tiempo transcurrido entre el despertar y el regreso al sueño.

Un escritor / John Cheever

John Cheever

John Cheever

Islas momentáneas de felicidad


Antonio Muñoz Molina
20 de marzo de 2009

Uno quisiera ser capaz de escribir alguna vez un cuento a la manera de John Cheever. Un cuento no muy largo, entre diez y quince páginas, sin un argumento muy preciso aunque con personajes que dieran en seguida una impresión a la vez de rareza y de familiaridad, con una voz narradora cercana a ellos pero también poseedora de secretos que ellos ignoran y que los lectores no llegarán a conocer del todo, una voz que mantendrá el mismo tono cálido en la tercera que en la primera persona. El punto de partida no será muy llamativo; la superficie de la historia se mantendrá tersa hasta el final; habrá observaciones agudas sobre los gestos y los sentimientos de las personas, instantáneas sobre un paisaje o sobre la luz de una ciudad que tendrá una precisión trémula de polaroids; y poco a poco, según avance el relato, lo que parecía una observación realista de hechos comunes se habrá convertido en una fábula ligeramente siniestra o del todo pavorosa, o fantástica, y la claridad primera de los propósitos y de las vidas habrá derivado de manera más o menos visible hacia un abismo de ruina. En esas diez o quince páginas cabrá el arco entero de un destino; habrán sido la crónica de unos personajes suspendidos desde ahora en un recuerdo sin tiempo y sin embargo servirán como testimonio de una época recién pasada y ya remota.