Roberto Alifano: “Borges era amable y divertido. No le recuerdo nunca de mal humor”
Roberto Alifano es una reliquia para los admiradores de Borges: la persona viva que mejor le conoció y más le trató durante los últimos doce años de la vida del escritor universal. Si en los viajes internacionales le acompañaba María Kodama, cuando regresaba a Buenos Aires esa relación se limitaba a dos momentos puntuales a la semana (martes y sábado). El resto del tiempo, Borges tenía su propia vida, en la que Roberto Alifano fue la presencia más constante, su fiel servidor, su interlocutor en las charlas, el que pasaba por su casa de Maipú 994 para ayudarle en sus trabajos. A sus casi 83 años acaba de publicar sus recuerdos y sus infatigables diálogos con el Borges cercano, el del día a día.












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