EL FEMINISMO RADICAL
El feminismo radical esta llegando demasiado lejos
Pamela Cisneros acaba de matar a Erin Pianceti en plena calle de Nueva York, en uno de los lugares más turísticos de la ciudad.
¿Quién era Pianceti?
Una mujer de apenas 32 años, ejecutiva de Bank of America, recién casada y madre reciente. Una mujer que, como millones de mujeres, estaba intentando construir una vida profesional y familiar al mismo tiempo.
Es increíble ver como colectivos feministas de corte radical, intentan justificar y presentar como victima a la mujer que acaba de destrozar la vida de otra mujer, pero también de toda una familia.
Para ellas, lo grave no es por qué Pamela atacó a Pianceti, lo grave para su ideología es ¿por qué los policías le dispararon a Pamela Cisneros si padecía bipolaridad?
Hay quienes incluso sostienen que los agentes debieron arriesgarse a someterla, pese a que acababa de matar a una mujer y se les fue encima armada con dos cuchillos.
“Necesitaba ayuda, no tiros”, repiten algunas publicaciones.
¿De verdad?
Claro que un problema ment4l puede explicar una conducta, pero eso no convierte a una persona peligrosa en alguien que deje de representar un peligro, ni le da licencia para m4t*r
Pasa lo mismo con lindsay Clancy quien as3s!n0 a su bebé y ahora la misma ideología feminista radical la justifica por que tenía d. postparto ¿ como diablos el agresor se convierte en victima ante la lógica de estas radicales ?
La vida de la víctima también importa.
Porque pareciera que hemos llegado a una época de empatía selectiva, donde algunas causas ideológicas determinan quién merece compasión y quién termina convertido en simple estadística.
Y eso también es una forma de deshumanización.
Se puede defender la atención a las personas con problemas mentales. Se puede exigir que existan mejores protocolos de intervención. Incluso se puede discutir si una actuación policial fue correcta o incorrecta.
Pero una cosa es cuestionar el uso de la fuerza y otra muy distinta es romantizar al agresor tan solo por que es mujer, mientras la víctima queda olvidada aun siendo mujer o más grave aún bebé mujer.
La empatía no debería funcionar por género.
Ni por ideología.
Ni por conveniencia.
La empatía sana comienza por las víctimas reales, por quienes perdieron la vida, por sus familias y por quienes tuvieron que enfrentar una situación mortal.
Necesitamos dejar a un lado las ideologías y comenzar a ser simplemente más humanos, tal vez así podamos ver las cosas como realmente son
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'Niños de Cuzco' (1948), fotografía de Irving Penn expuesta el Metropolitan.










