
Notas en un cuaderno
Joan Didion es una de esas inteligencias que se fijan demasiado en las cosas y en los humanos como para hacerse demasiadas ilusiones
24 MAR 2017 - 18:09 COT

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| Saul Bellow |
Sin proponérmelo mucho me he encontrado leyendo de nuevo a Saul Bellow en las siestas de agosto, en las noches en que el calor y el trastorno de un viaje muy largo ahuyentan el sueño. No es que haya decidido volver a él por un motivo especial, sino que sus libros forman parte de mi paisaje más cercano, de modo que encuentro uno en el cajón de una mesa de noche que no he abierto en varios meses y empiezo a leerlo o lo abro al azar por la mitad y ya no me resigno a dejarlo, o encuentro en una librería una edición nueva y tentadora que me devuelve la ilusión del descubrimiento, o simplemente veo uno de sus títulos alineados en la estantería y la mano se va hacia el lomo del libro con esa naturalidad con que nos gusta tocar las cosas que nunca nos defraudan, un lápiz, una copa de vino, un cierto cuaderno. Penguin ha sacado una edición austera y exquisita de los libros de Bellow, lo cual es un buen pretexto para descartar aquellos volúmenes de portadas atroces de los años ochenta, los primeros que yo leí. Pero a la hora de la verdad no me decido a desprenderme de ellos, aunque el papel era de muy mala calidad y se ha puesto quebradizo y amarillo, y las ilustraciones de las portadas se han vuelto todavía más chillonas con el paso de los años. De modo que ahora tengo el Herzog feo y maltratado que leí por primera vez hará unos quince años junto al impecable que compré la semana pasada, y es como si a la materia inalterada de la novela se agregara mi vida de lector, la vida misma que ha ido transcurriendo mientras yo leía y releía este libro, familiarizándome más con él a medida que iba conociendo mejor el idioma en el que está escrito y los lugares en los que sucede, el habla y hasta la apariencia física de los tipos humanos que retrata.


Mick Herron, maestro del espionaje, es el autor autor de la serie «Slow Horses», exitosamente adaptada a la televisión con Gary Oldman de protagonista.
*Autor galardonado en 2026 con el XXI Premio Pepe Carvalho de Novela Negra*
«La mejor serie de novela negra del siglo XXI.»
The Mail on Sunday
El reino del irreverente y sarcástico Jackson Lamb está en Londres y se llama Casa de la Ciénaga, un vertedero al que van a parar los miembros de los servicios secretos que han cometido un error, ya sea olvidar un documento en un tren, despistarse en una ronda de vigilancia o volverse poco fiables a causa del alcohol. Sus colegas los denominan «caballos lentos», son los parientes pobres del espionaje británico y todos comparten las ganas de salir de allí a cualquier precio y volver a la acción.
De este extravagante grupo de proscritos, el más desengañado es River Cartwright, que se pasa el día transcribiendo conversaciones interceptadas de teléfonos móviles. Sin embargo, cuando se produce el secuestro de un joven y los autores amenazan con decapitarlo en directo por internet, River ve en este acto una oportunidad para redimirse. ¿La víctima es quien parece ser? ¿Y qué relación guardan los secuestradores con ese periodista caído en desgracia que los caballos lentos investigan?
Mientras suena el tictac que nos acerca al plazo establecido para la ejecución, River descubre que cada uno de los implicados tiene intereses ocultos, y si los caballos lentos no espabilan, el eco del crimen se difundirá por todo el mundo.
Elogiada por The Mail on Sunday como «la novela británica de espías más satisfactoria en muchos años» y considerada por The Daily Telegraph como «una de las veinte mejores novelas de espías de todos los tiempos», Caballos lentos es la primera entrega de la multipremiada serie protagonizada por Jackson Lamb, un personaje que dejará huella por su temeridad y su afilada lengua.
La crítica ha dicho...
«El nuevo maestro de la novela de espías.»
The Sunday Times
«Una historia divertida, elegante, satírica y vertiginosa.»
The Guardian
«El mejor escritor de novelas de espías de nuestro tiempo.»
The Daily Telegraph
«Una obra maestra del género. [...] Un thriller que acerca a Herron a la categoría de Graham Greene.»
Daily Mail
«La sátira, la esgrima verbal y los tiroteos se combinan con destreza en una novela de una escritura excelente, teñida por el sentido del humor de Herron: sarcástico, seco y muy inglés.»
The Sunday Times
HUGH GLASSHugh Glass sobrevivió a una de las historias más brutales del Viejo Oeste, pero lo más difícil no fue volver de la muerte. Fue decidir qué hacer cuando encontró a los hombres que lo habían abandonado.
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| Saul Bellow |
En la última carta que escribió en su vida, un año antes de morir, Saul Bellow se acordaba de unas sandalias que su madre le había comprado cuando tenía seis o siete años, y que le gustaban tanto que las untaba con mantequilla para mantener fresco y flexible el cuero del que estaban hechas. Qué asombroso cómo todo se resume en un par de sandalias de cuero, dice Bellow en la última línea, antes de la despedida. Quizás uno de sus últimos pensamientos o recuerdos antes de perder la conciencia sólo un año después tendría que ver con esas sandalias en las que se resumía su infancia: la cercanía de la madre que iba a morir muy poco tiempo después y el amor de un niño pobre por un pequeño regalo conseguido después de haberlo mirado mucho en un escaparate. En 2004 Saul Bellow era un anciano que vivía retirado en una zona rural de Nueva Inglaterra y tenía una esposa muchos años más joven y una hija de cinco años. La veía jugar cerca de él cuando escribía esa última carta y pensaba que la niña era más pequeña de lo que él había sido cuando se quitaba cuidadosamente sus sandalias de cuero antes de acostarse. Casi nonagenario ahora, sin proyectos de nuevos libros ni de viajes, quizás le dio tiempo a disfrutar una serenidad y un desahogo que no había tenido nunca en su vida, desde que empezó a hacerse adulto en los duros barrios de emigrantes del Chicago de la Gran Depresión, cuando devoraba uno tras otro los libros retirados de la biblioteca pública al mismo tiempo que estudiaba y que intentaba buscarse la vida trabajando en cualquier oficio que se presentara. La mezcla de entusiasmo y penuria de aquellos tiempos iba a alimentar siempre su imaginación y a determinar su actitud hacia el mundo: perseguir contra viento y marea aquello que uno desea o a lo que considera que tiene derecho; pelear si es preciso para que a uno no lo pisen y no dejar ninguna ofensa sin respuesta para ser respetado.
ANTONIO MUÑOZ MOLINA
27 OCT 2017 - 09:07 COT

El director de cine de culto habla sobre terapia y algunas sorprendentes reglas de etiqueta para dar regalos.
Hace casi 20 años, Monica Lewinsky se vio envuelta en una tormenta política. Ahora ha transformado ese oscuro período en una fuerza para el bien.
Una noche de 2005 en Londres, una mujer le dijo algo sorprendentemente inquietante a Monica Lewinsky. Lewinsky se había mudado de Nueva York unos días antes para cursar una maestría en psicología social en la London School of Economics. El primer fin de semana, salió a tomar algo con una mujer que pensó que podría convertirse en su amiga. «Pero de repente me dijo que conocía a gente muy influyente», cuenta Lewinsky, «y que no debería haber venido a Londres porque no era bienvenida allí».
El artista Eric Bowman, residente en Oregón, comenzó su carrera como artista comercial en el sur de California, creando pinturas al óleo originales para clientes de alto perfil como Coppertone, Nike, GTE, Hallmark, Kellogg's, Nabisco, Southwest Airlines y el Derby de Kentucky. Su obra también ha aparecido en las portadas de la revista TIME y The Saturday Evening Post, además de numerosos libros, CD de música y otras publicaciones periódicas populares. Sus pinturas al óleo originales se encuentran en numerosas colecciones privadas y corporativas, incluyendo las oficinas de las Grandes Ligas de Béisbol, la NBA y el Servicio Postal de los Estados Unidos. Como pintor de bellas artes, Eric ha obtenido numerosos premios en concursos con jurado y ha expuesto en exposiciones regionales nacionales en algunas de las galerías más prestigiosas del país. Sus pinturas se encuentran en colecciones de todo el mundo, incluyendo Inglaterra, Australia, Canadá y México. Eric Bowman es miembro artístico de la Asociación de Pintores de Óleo de América, miembro de la Sociedad Impresionista Americana y miembro artístico de la Asociación de Pintores de Plein Air de Laguna. Vive con su esposa e hija en Tigard, Oregón.
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| Silvestre Revueltas |
