En Japón, un fenómeno preocupante ha surgido en los últimos años: un número creciente de mujeres mayores comete delitos menores con el objetivo de ser encarceladas.
En Japón, un fenómeno preocupante ha surgido en los últimos años: un número creciente de mujeres mayores comete delitos menores con el objetivo de ser encarceladas.
CUERVOS Y ANTIBIÓTICOS
Los cuervos descubrieron los antibióticos millones de años antes que los humanos.

San Miguel de Allende, Gto. La escritora canadiense, Margaret Atwood, explicó a propósito de su autobiografía Libro de mis vidas: “estoy muy vieja para escribir con escrúpulos, remordimientos, dudas, inquietudes. Ya no tengo de esas”.
![]() |
| Maggie O’Farrell |
La mayoría de los escritores trabajan cuando están lejos de sus escritorios, cuando hacen la vista gorda, cuando están ocupados con alguna otra tarea mundana: fregar, doblar la ropa, llevar a los niños al colegio, la discusión con un niño pequeño sobre las ventajas y desventajas de usar un abrigo en diciembre.
El recuerdo es como un perro, que se echa donde le apetece.
Cees Nooteboom, Rituales
******
Cees Nooteboom
VERANO
Es verano. Me despido del calor voluptuoso de Berlín, lo abandonaré por el otro verano, el mediterráneo. Y regresaré luego, en otoño. La ciudad parece haberse abandonado al placer, en los exuberantes prados tras el palacio de Charlottenburg o en el parque de Kreuzberg yacen mujeres semidesnudas como si estuviesen a la espera de una orgía. En dos ocasiones veo cómo una de esas teutonas monta sobre un pobre intelectual sumiso tendido en la hierba, le quita los anteojos y regala una profusión de caricias a su escuálida persona, un poco como lo haría un San Bernardo con la víctima de un alud. Los grandes senos blancos relucen al sol, el hombre patalea un poco pero sucumbe a esa desbordante muestra de afecto. La era del matriarcado ha dado comienzo, los que están a su alrededor ni se inmutan, fuman sus porros, empollan voluminosos libros, dejan que la cerveza les corra por la barba o hablan a su perro. La hierba reverdea, la ciudad dibuja un círculo de ruido en torno a estos enclaves, es verano y el smog fustiga los sentidos.
En medio de esta fiesta pagana, intento recordar mi llegada en febrero, las caras pálidas, la ropa blindada, pero me es imposible. Esta ciudad se rinde sin condiciones al verano, como si las otras estaciones ya no contaran y solo sirvieran de larga antesala a estos momentos en los que se celebra una libertad que en otros momentos resulta invisible. Las estatuas barrocas del palacio de Charlottenburg resultan igualmente voluptuosas en su grácil petrificación, tan solo tras mirar detenidamente me doy cuenta de que algunas de ellas carecen de rostro bajo los cabellos ondulados, son óvalos lisos sin ojos y sin boca, como las pinturas de Malevich y De Chirico. Representan a la Retórica, o a las Matemáticas, pero eso no justifica que hayan de ir por la vida sin ojos. Eso confiere algo moderno y por tanto incongruente y ominoso a su gracia dieciochesca, una ausencia de alma que no le va a su aire libidinoso. Las caras no han sido mutiladas por algún que otro movimiento iconoclasta, sino que han sido esculpidas así, superficies alargadas y vacías, blasones sin emblemas. Sigo sin saber la razón y me temo que la explicación habrá de esperar hasta el otoño, al igual que habrá de esperar la visita al museo egipcio que vigilan las estatuas con sus cabezas huecas.
Las familias turcas han buscado su propio rincón en el parque. Las chicas llevan pañuelo y juegan con los pequeños, las mujeres están sentadas en la tienda de sus muchos ropajes; los hombres, en cuclillas, fuman o charlan. De hecho, un apartheid elegido por ellos mismos. Estas familias no están tumbadas al sol, sino sentadas. Así, hay aquí dos tipos de campos elíseos, uno en el que la gente, en distintos grados de desnudez, se estira, se somete y se entrega al sol, y otro en el que la gente, en posición horizontal o semihorizontal, sencillamente está fuera, al sol. Eso es otra cosa. También es más antiguo. Me es imposible leer el pensamiento del segundo grupo, y aun así, puedo imaginarlo. Un grupo es el anacronismo del otro, y a los árboles les da exactamente igual.
15 de julio de 1989
Cees Nooteboom
NOTICIAS DE BERLÍN
Querida madre, por fin, el sueño americano. Fui uno de los árboles del espectáculo de Bad Bunny. Tuve que oírlo cantar una y otra vez sus pendejadas porque ensayamos más de una semana. Pero pagaron bien. Mucho mejor que cuando vendía empanadas en las afueras del estadio y vomitaba fuego en los semáforos. Nos divertimos más que el mismo público y me puse al día con el alquiler. Parece que Ricky Martin va a necesitar florecitas muy pronto. Deséame suerte, madrecita. Te extraño mucho. Un beso de tu hijo que tanto te quiere.
«El origen de la existencia es el movimiento. Esto significa que la inmovilidad no puede darse en la existencia, pues, de ser ésta inmóvil, regresaría a su origen: la Nada. Por esta razón, el viaje no tiene fin, tanto en el mundo superior como en el mundo inferior.» Estas palabras figuran en el Kitâb al-isfâr, El Libro de la revelación y los Efectos del Viaje , un extenso relato de viajes del sabio árabe del siglo XII Ibn ‘Arabi. Es un tratado de carácter místico, de honda religiosidad, en el que todo –Dios, el universo, el alma– se enmarca en el signo del movimiento, un movimiento que se designa a lo largo de todo el libro con el nombre de viaje . No soy musulmán, compré el libro en cierta ocasión en París porque aparecía en él la palabra voyage –en árabe safar , plural asfâr –, porque se trataba de una edición bilingüe y me encanta la escritura árabe, y también porque, mientras ojeaba el libro en aquella librería parisina, me llamaron la atención un par de cuestiones del prólogo que interesan a cualquier viajero que se precie, viva éste en el siglo XII o en el XX . El traductor y prologuista, Denis Gril, comenta que podría haber traducido la palabra «efectos» por «frutos», para así subrayar los beneficios del viaje y también porque la palabra árabe natâ’ij sugiere, por su origen, la idea de «alumbrar», lo cual enlaza a su vez con los frutos anímicos y espirituales: el viaje, según el texto, responde a ese nombre porque alumbra la verdadera naturaleza del viajero o, por decirlo de una manera más sencilla, viajar en solitario sirve para conocerse a uno mismo.
![]() |
| Cees Nooteboom y Paul Theroux |
En noviembre de 2012, dos grandes escritores y acérrimos viajeros se encontraron en Madrid, el holandés Cees Nooteboom y el norteamericano Paul Theroux. La famosa pelea del norteamericano con el Nobel Naipul sazona la conversación. El periodista español Juan Cruz describe el encuentro de los viajeros en las páginas de El País.

El autor holandés Cees Nooteboom (La Haya, 1993) ha fallecido este 11 de febrero a los 92 años de edad en su casa de Sant Lluís, en la isla de Menorca, como ha dado a conocer en redes sociales su editorial, De Bezige Bij.

Considerado uno de los mejores autores de su generación, gozaba de gran prestigio también en Alemania y vivía parte del año en Menorca
Cees Nooteboom, uno de los escritores neerlandeses más importantes de Países Bajos, ha fallecido este miércoles a los 92 años, según ha confirmado su editorial neerlandesa, De Bezige Bij. El autor, que tuvo mucho éxito en el extranjero con sus relatos de viajes, cubrió todos los géneros literarios hasta muy avanzada edad, y residía parte del año en su casa de Menorca. Autor de reportajes, diarios, colecciones de relatos, ensayos, crítica y de arte y, por supuesto, novelas, se consideraba sobre todo poeta. En especial, porque la poesía en su lengua no suele ser de las más traducidas.