Franco Matticchio
El artista italiano Franco Matticchio, nacido en Varesi en 1957, debutó como ilustrador en el prestigioso Corriere della Sera en 1979, y desde 1986 también se dedicó a los cómics.
El artista italiano Franco Matticchio, nacido en Varesi en 1957, debutó como ilustrador en el prestigioso Corriere della Sera en 1979, y desde 1986 también se dedicó a los cómics.
CAMERON DIAZ Y JARED LETO
1999 fue un año que capturó el apogeo de las carreras de Cameron Díaz y Jared Leto, con los titulares no sólo por su trabajo sino también por su relación romántica. Para entonces, Díaz era una de las actrices principales de Hollywood, habiendo logrado el estrellato con papeles en The Mask (1994), There's Something About Mary (1998) y Being John Malkovich (1999). Leto, mientras tanto, estaba forjando un doble camino como actor y músico, conocido por su actuación en My So-Called Life (1994-1995) y su creciente banda, Thirty Seconds to Mars. Juntos, su relación simbolizaba la intersección del glamour de Hollywood y el borde alternativo, una pareja que encapsuló perfectamente la energía ecléctica de finales de los 90.
Roberto Alifano es una reliquia para los admiradores de Borges: la persona viva que mejor le conoció y más le trató durante los últimos doce años de la vida del escritor universal. Si en los viajes internacionales le acompañaba María Kodama, cuando regresaba a Buenos Aires esa relación se limitaba a dos momentos puntuales a la semana (martes y sábado). El resto del tiempo, Borges tenía su propia vida, en la que Roberto Alifano fue la presencia más constante, su fiel servidor, su interlocutor en las charlas, el que pasaba por su casa de Maipú 994 para ayudarle en sus trabajos. A sus casi 83 años acaba de publicar sus recuerdos y sus infatigables diálogos con el Borges cercano, el del día a día.
EL EJÉRCTO INVISIBLE
Lo que debería ser una escena de ciencia ficción ocurre cada anochecer en los océanos de la Tierra, y casi nadie lo sabe. La imagen, capturada por el fotógrafo David Liittschwager y la bióloga Karen Osborn en la bahía de Monterey, California, muestra un calamar de fresa recién capturado en una red de arrastre a 500 metros de profundidad. Su cuerpo brilla de un rojo rubí que, en la oscuridad absoluta de su hogar, se vuelve marrón negruzco, camuflándolo de depredadores. Sus ojos son una obra maestra de la evolución: uno, enorme y amarillo, mira hacia arriba para detectar siluetas; el otro, más pequeño y azul, escudriña las profundidades en busca de presas bioluminiscentes. Pero este calamar no es una rareza aislada; es solo uno de los billones de seres que habitan la zona mesopelágica, el reino del crepúsculo, una franja oceánica que comienza donde la fotosíntesis se vuelve imposible y se extiende hasta los mil metros de profundidad. Es el ecosistema más grande y menos conocido del planeta, y está en peligro mortal sin que apenas hayamos empezado a cartografiarlo.

Al 2040 empieza con una pregunta puntuada como si de una afirmación se tratara: «Estamos / acaso ya extinguidos. De quién es / el mapa». Sus poemas son cantados por alguien que está escribiendo esos mismos versos mientras mira por la ventana de una sala de radioterapia, y lo que ve fuera son los retazos de una tierra en ruinas: un mundo apocalíptico donde la lluvia debe ser traducida, el silencio retumba más fuerte que el habla y los pájaros, conectados a la red, repiten grabaciones de sus extintos ancestros.

La responsable de las adaptaciones al español de Maggie O’Farrell está actualmente trabajando con el próximo título de la irlandesa. Lleva tres décadas dedicándose a un oficio que ama y que ve amenazado por la Inteligencia Artificial

J. G. Ballard
CRASH

Escritas con el estilo inconfundible, el ingenio mordaz y la incisiva caracterización de personajes que han convertido a Don Winslow en «el mejor escritor de novelas policiacas vivo de Estados Unidos» (The Providence Journal) y en un habitual de la lista de los más vendidos de The New York Times, estas seis nuevas novelas cortas sin duda harán las delicias tanto de los fieles seguidores de Winslow como de los lectores que se acerquen por primera vez a su obra.
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Ha pasado mucho tiempo que los Grammy dejaron de ser solo una ceremonia musical para convertirse en un fenómeno cultural global. Pero en 2025 ola entrega de los premios se convirtió en algo realmente único. La noche que debía consagrar a los grandes nombres de la industria terminó marcada por una imagen que dio la vuelta al mundo en cuestión de minutos: Bianca Censori, esposa de Kanye West, apareció prácticamente desnuda en la alfombra
Más de 68.000 personas, el 80% mayores de 65 años, mueren solas en sus casas en Japón, según un informe de la policía nacional japonesa. Este drama está tan arraigado en la sociedad nipona que hasta tiene un nombre: kodokushi, “muerte solitaria”.

Los nombres, de Florence Knapp
Aclamada como «la mejor ópera prima que se ha publicado en años» por The Sunday Times y traducida a más de veinticinco idiomas, Los nombres es una novela sorprendente que atrapa desde la primera página. Con una historia tan original como emotiva,
Xavi Ayén debe de poseer una pócima secreta que predispone a los autores que entrevista a contar sin tapujos sus vidas. Incluso consigue hacer hablar a los que se niegan a ser entrevistados como Gabriel García Márquez o Peter Handke, que le corta en seco al detectar una pregunta. Será que son más conversaciones que entrevistas, a menudo en casa del autor o paseando por la ciudad en la que vive, o viajando en metro como con Kenzaburo Oé.
En total son treinta premios Nobel a los que Ayén aborda a menudo en sucesivos encuentros. Cada uno ha sido premiado por razones distintas por la Academia Sueca, expuestas en la ficha introductoria de cada autor. Cada uno ha desarrollado un método de escritura propio y se preocupa por cuestiones dispares. La coreana Han Kang, cuando escribe sobre la nieve, se desplaza donde haga falta para pisarla y sentirla caer. Imre Kertész no supera los remordimientos por haber sobrevivido a los campos nazis, donde confiesa haber tenido momentos felices. Orhan Pamuk asegura no haber salido nunca de su habitación en Estambul y reclama la Europa de la Ilustración y no la cristiana para que Turquía pueda formar parte de ella. Nadine Gordimer explica cómo fue consciente del apartheid viendo que los negros eran atendidos fuera de una tienda, tras una barrera. Tomas Tranströmer toca una pieza de piano para una sola mano de Mompou, la única que todavía puede usar. Vargas Llosa recibe la noticia del Nobel por teléfono el mismo día de la entrevista.
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| Ilustración de Tom McGrath |
Lean los comentarios sobre los dos robos que le hicieron en Bogotá, en sólo cinco días, al hijo de una actriz colombiana, para que vean la miserableza de la gente y la pobreza de sus razonamientos. Unos se van contra la víctima, como si tuviese la culpa de los robos. O como si solo robaran a los tontos o los pendejos. Otros se preguntan quién es y, como no lo conocen, no les importa. Nos importa a todos.
Otros defienden a los ladrones. En este país hay gente que está de parte de los bandidos y los asesinos. O de sus amigos. Incluso hasta votan por ellos.
Qué vergüenza.