domingo, 11 de octubre de 2026
Nicolás de la Hoz l / Autorretratos
sábado, 10 de octubre de 2026
El secreto del ajolote
EL SECRETO DEL AJOLOTE
¿Qué pasaría si te dijera que el secreto para regenerar un brazo amputado, o incluso un corazón dañado, no está en la herida misma, sino en un diminuto batallón de limpieza?
viernes, 9 de octubre de 2026
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| Anne Carsonm |
Esta mañana, al enterarme de que Anne Carson era la nueva ganadora del Premio Nobel, inmediatamente trasladé todos sus libros de la estantería a mi escritorio, con la intención de dedicarles la mañana. Entonces me di cuenta de que me faltaba el libro más importante de ella: *Lecciones de duelo*, su traducción de cuatro obras de Eurípides. Probablemente se extravió porque lo impartí en clase hace poco. Tras la muerte de nuestro hijo mayor, Vincent, en 2017, pasé todo el invierno leyéndolo. Luego lo volví a leer tras la muerte de nuestro hijo menor, James. Decir que las palabras de Carson son un bálsamo para el alma es quedarse corto. ¿Qué es el infinito dividido entre el infinito? ¿O el infinito restado al infinito? ¿O el cero multiplicado por el infinito? Leer a Carson nos da la perspectiva y el valor para vivir una vida a menudo inexplicable.
Es una noticia maravillosa ver a Anne Carson reconocida con el Premio Nobel. A veces llegan las buenas noticias, las justas y correctas. Pero eso es tan simple como saber que uno más uno son dos. Este reconocimiento subraya la inmensidad del genio de Anne Carson, pero para comprenderlo mejor, basta con abrir cualquier página de cualquiera de sus libros.
The Guardian, 9 de octubre de 2026
Anne Carson / Pero una dedicatoria es apropiada sólo cuando se hace ante testigos
Cinco títulos de Anne Carson
Maridos bellos, gigantes rojos o la disolución del yo: cinco obras fundamentales para conocer a Anne Carson
Un repaso a la trayectoria literaria de la premio Nobel canadiense, una particular mezcla de poesía y ensayo, donde destacan títulos como ‘Autobiografía de Rojo’ o ‘La belleza del marido’
Sergio C Fanjul
Madrid, 8 de octubre de 2026
La obra de la canadiense Anne Carson, Premio Nobel de Literatura 2026, es fundamentalmente poética, aunque su poesía está especialmente traspasada por el ensayo, en una rara mezcla de emoción y erudición. Este cóctel que hace su literatura tan reconocible se basa fundamentalmente en materiales de la literatura clásica, en la que la autora es experta, y que pone a dialogar con la experiencia cotidiana contemporánea: el duelo por la muerte de un ser querido, el fin de un matrimonio o el descubrimiento de la sexualidad adolescente. Aquí algunos de sus títulos fundamentales.
jueves, 8 de octubre de 2026
Anne Carson / Ella
Ella vive sola.
La primavera se abre como una cuchilla allí.
unos para mi madre, algunos para mí
que incluyen Las obras completas de Emily Brontë.
Es mi autora favorita.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me convierto en Emily Brontë,
mi vida solitaria a mi alrededor como un páramo,
mi torpe cuerpo recortándose sobre los barrizales con una apariencia de transformación
que muere cuando atravieso la puerta de la cocina.
Anne Carson / El viejo suéter de papá
Hoy cuelga del respaldo de la silla de la cocina
donde siempre me siento, cuelga
del mismo respaldo de la misma silla donde él solía sentarse.
Me lo pongo al entrar,
como él solía, sacudiento
la nieve de sus botas.
Me lo pongo y me siento en la oscuridad.
Él no haría esto.
Lajas de frío caen desde el hueso de la luna.
Sus leyes eran un secreto.
Pero recuerdo el momento en que supe
que perdía el juicio dentro de sus leyes.
Estaba de pie en la curva de la entrada cuando lo vi.
Llevaba puesto el suéter azul con los botones abrochados hasta el cuello.
No sólo porque era una calurosa tarde de julio
sino la mirada de su rostro…
como un niño a quien la tía vistió temprano por la mañana
antes de un largo viaje
en trenes fríos y venteados andenes
sentado muy rígido en la orilla de su asiento
mientras las sombras, como largos dedos,
sobre almiares dejados atrás,
aún lo estremecen
porque él viaja mirando hacia atrás.
miércoles, 7 de octubre de 2026
Nobel de Literatura 2026
Aunque no será este año, mantengo mi fe en Murakimi. Hace más de un cuarto de siglo es una figura de talla mundial. Tampoco será el año de Stephen King. A los intelectuales les aterra esta predilección, pero King es grandioso. Que lo lean tanto no es pecado.
Tampoco será el año de John Banville. Ni de Emmanuel Carrère. Ni de Alessandro Baricco.
Si la Academia sigue la costumbre de alternar géneros, el Nobel de Literatura 2026 será para una mujer. Can Xue y Anne Carson encabezan la listas de las casas de apuestas. Pero a la Academia le encantan las sorpresas. De pronto Mariana Enríquez o Samanta Schweblin nos llenan de regocijo el corazón.¿Y por qué no ? ¿Qué tal Lydia Davis o Siri Hustvedt?
Tampoco será el año de Fleur Jaeggy. Ni de Margaret Atwood. Ni de Liudmila Ulítskaya. ¿O me equivoco? A la Academia no le queda mucho tiempo: los octogenarios dominan la lista.
Las tres argentinas mencionadas pueden esperar incluso décadas, por supuesto, y cada año serán más importantes.
He mencionado escritores que me gustan. Algo, poco o mucho he leído de todos, con la excepción de Can Xue. Hay tantos autores pendientes, tantos mundos por descubrir, que la vida no alcanza. Tanta ignorancia que nunca será remediada. Conozco otros nombres pero me niego a incluirlos.
En fin, esperemos la sorpresa de mañana.
Mientras tanto, leamos con regocijo un poema de Andrea Cohen, traducido por Eduardo Gregori, “La intervención del comité”, las mejores líneas que se han escrito sobre el premio.
martes, 6 de octubre de 2026
Lecciones de dibujo / Ojo 5
Lecciones de dibujo / Ojo 4
Lecciones de dibujo / La magia de la abstracción
La magia de la abstracción en el arte animal
La abstracción nos invita a mirar más allá de lo real: transformar las formas naturales de los animales en líneas, figuras geométricas y colores que transmiten su esencia.
Lecciones de dibujo / Perros
lunes, 5 de octubre de 2026
Casa de citas / Georges Simenon / El gato
A Marguerite y a él les había costado lo suyo llegar a tutearse. Él tenía sesenta y cinco años cuando se había casado en segundas nupcias, ella sesenta y tres. Se mostraban torpes el uno frente al otro, más intimidados que unos jóvenes enamorados.
Casi siempre era Bouin el primero en desnudarse, y lo hacia con el mayor pudor posible. Aun así, no podía evitar mostrar durante unos instantes su pecho desnudo, las costillas cada vez más marcadas, las piernas y los muslos velludos cuyos músculos se habían vuelto fláccidos.
Sabía que ella lo espiaba, encantada de ver cómo se deterioraba poco a poco. Pero, algo después, le tocaba a ella y entonces era él quien echaba miradas furtivas al pecho enjuto y plano, a las nalgas caldas y a los tobillos hinchados de su mujer.
«¡Menuda belleza estás hecha, hija mía!».
«¿Y tú? ¿No te has mirado al espejo?».






























