domingo, 12 de mayo de 2024

Cinco consejos de Paul Auster

 

Paul Auster



CINCO CONSEJOS DE PAUL AUSTER


1. Nunca es fácil

Creo que el proyecto más difícil al que me he enfrentado es cada uno de los que he intentado hacer. Nunca es fácil. Algunas cosas se escriben más rápido que otras, pero realmente no puedo medir los grados de dificultad.


2. Relájate y sucederá

Cuando estaba escribiendo una novela y me quedaba atascado, y todos los escritores se atascan en algún momento, entraba en un estado de pánico, pensando que el proyecto se había acabado, no sabía qué hacer con él y resultaban momentos muy tormentosos. Ahora que soy viejo, cuando llego a uno de esos momentos, me digo a mí mismo: “Si este libro necesita ser escrito, si es algo valioso, si cuenta con el poder que creo que tiene, entonces voy a solucionarlo y todo lo que tengo que hacer es ser paciente”. 


3. Intenta vivir en el extranjero

Dejé Estados Unidos al final de los 70, cuando tenía 24 años. Me dio una nueva perspectiva de América. Creo que es una cosa buena dejar tu país y mirarlo desde la distancia. Yo lo recomiendo. La vida es ahora mucho más cara que entonces, pero supongo que si tienes medios financieros suficientes, es muy bueno para una persona joven. Mejor hacerlo cuando eres joven que cuando eres viejo.


4. Aprende de los grandes

Creo que lo importante para los jóvenes escritores es leer a los buenos. Y supongo que con esto quiero decir a los que han resistido la prueba del tiempo. Ya sabes, los grandes. Hawthorne, Melville, Dostoevsky, Tolstoi, Kafka, Dickens… es de donde vas a sacar lo mejor. 


5. No te des demasiada importancia

Cuidado con el ego y con darte demasiada importancia. No seas un escritor. Es una terrible forma de vivir tu vida. No ganarás nada con ello salvo pobreza, soledad y oscuridad. Así que si realmente quieres escribir, si te quemas por hacerlo, adelante. Pero no esperes nada de nadie. El mundo no te debe nada y nadie te lo ha pedido.


Una foto / Zapatos rojos

 


ZAPATOS ROJOS

Jeremy Irons y Sinéad Cusack ha estado casados  por cuarenta y cinco años.


Un libro / El infinito en un junco




Irene Vallejo
EL INFINITO EN UN JUNCO

Por María Camila
11 de mayo de 2024

Estaba leyendo la polémica de Sanín por el libro de "El infinito en un Junco" de Irene y solo podía pensar en la necesidad que tenemos de ser parte de lo exclusivo. Entre menos se entienda algo, entre menos personas lo lean, lo vean o lo escuchen mejor parece. Me recuerda la conversación que tuve con un amigo sobre la incomodidad que ocasiona que la gente hable de los temas que se creen propios de la academia. La burla que se hizo a las personas que hablaban/hablan de Palestina, del precio del dólar o de cualquier mondá. Pareciese como si nos diera miedo que los demás emitan una opinión sobre todo aquello que también les atraviesa. ¿De qué pueden hablar las personas entonces? ¿Qué pueden leer para no ser idiotas útiles? ¿A las cuántas reproducciones una canción deja de ser buena y empieza a ser vulgar? Como profesora/promotora de lectura solo puedo esperar que todos hablemos, que todos leamos; que podamos echar a andar un tema y lo caminemos, aunque parezca que no vaya para ningún lado. Qué delicia confrontarnos, cambiar de opinión, levantar la voz si es necesario, escribir burradas (como esta) pero decir y hacer desde las posibilidades de una y buscarse otras y decirlo de otro modo. Por qué tanto miedo a no ser referente. Gracias a Irene que nos ayudaba a bajar bandera en la librería y que además llevaba a los lectores a nuevos lugares.








viernes, 10 de mayo de 2024

Petro, radical

 







Cinco consejos de Paul Auster

 



Algunos consejos de Paul Auster


1. Nunca es fácil


Creo que el proyecto más difícil al que me he enfrentado es cada uno de los que he intentado hacer. Nunca es fácil. Algunas cosas se escriben más rápido que otras, pero realmente no puedo medir los grados de dificultad.


2. Relájate y sucederá


Cuando estaba escribiendo una novela y me quedaba atascado, y todos los escritores se atascan en algún momento, entraba en un estado de pánico, pensando que el proyecto se había acabado, no sabía qué hacer con él y resultaban momentos muy tormentosos. Ahora que soy viejo, cuando llego a uno de esos momentos, me digo a mí mismo: “Si este libro necesita ser escrito, si es algo valioso, si cuenta con el poder que creo que tiene, entonces voy a solucionarlo y todo lo que tengo que hacer es ser paciente”. 


3. Intenta vivir en el extranjero


Dejé Estados Unidos al final de los 70, cuando tenía 24 años. Me dio una nueva perspectiva de América. Creo que es una cosa buena dejar tu país y mirarlo desde la distancia. Yo lo recomiendo. La vida es ahora mucho más cara que entonces, pero supongo que si tienes medios financieros suficientes, es muy bueno para una persona joven. Mejor hacerlo cuando eres joven que cuando eres viejo.


4. Aprende de los grandes


Creo que lo importante para los jóvenes escritores es leer a los buenos. Y supongo que con esto quiero decir a los que han resistido la prueba del tiempo. Ya sabes, los grandes. Hawthorne, Melville, Dostoevsky, Tolstoi, Kafka, Dickens… es de donde vas a sacar lo mejor. 


5. No te des demasiada importancia

Cuidado con el ego y con darte demasiada importancia. No seas un escritor. Es una terrible forma de vivir tu vida. No ganarás nada con ello salvo pobreza, soledad y oscuridad. Así que si realmente quieres escribir, si te quemas por hacerlo, adelante. Pero no esperes nada de nadie. El mundo no te debe nada y nadie te lo ha pedido.

https://www.casadeletras.ar/2024/05/10/algunos-consejos-4/

lunes, 6 de mayo de 2024

Un personaje / Bernard Pivot

 


Nicolás Morales

BERNARD PIVOT


Bernard Pivot fue el periodista literario más famoso de Francia y creo que tambien de Europa. Comentarista radial y de prensa, en 1975 decide arrancar con un programa semanal en televisión sobre libros que se volvió mítico:  "Apostophes". Lo increíble es que decidió implementar las formulas de los grandes salones literarios pero en el directo de la televisión. Un ramillete de invitados (escritores y escritoras famosos y algunos no tanto), encuentros improbables entre espíritus diferentes, enfrentamientos con polémicas literarias y claro, una conducción extraordinaria, calmada y leída como la de Pivot. Le Monde dice que fue el programa que por excelencia reunió la cultura más elitista y las más popular de Francia, logrando records de audiencia inauditos para un programa sobre libros en los ochenta. Se dice que trabajaba hasta 12 horas por día preparando cada programa. Alguna vez llegó a tener casi 5 millones de espectadores con Kundera y otros escritores. Mi abuela en Francia me invitaba a verlo y lamento lo enano que yo estaba para entender todo lo que significaba llevar los libros cada semana a los hogares de los franceses. Murió ayer y nada, yo lo recuerdo como eso: el mejor lector de Francia del siglo XX.


Facebook 





Una foto / Gloria Stevenson, 1928

 

Gloria Stevenson, 1928

Wanda Stevenson, simplemente vestida para matar 💋

1928


sábado, 4 de mayo de 2024

Anil Prabhakar / En un bosque de Indonedia

 



Anil Prabhakar

EN UN BOSQUE DE INDONESIA

Hace dos años, CNN publicó una fotografía tomada por el fotógrafo Anil Prabhakar en el bosque de Indonesia. La imagen muestra a un orangután, actualmente en peligro de extinción, mientras extiende su mano para ayudar a un geólogo que cayó a un charco de barro durante su búsqueda. Cuando el fotógrafo subió la foto, escribió esto como título: "En una época en la que el concepto de humanidad muere, los animales nos llevan a los principios de la humanidad".

Geologías / UMSM : Facebook





Triunfo Arciniegas / Diario / Sobre regocijos y envidias

 




Triunfo Arciniegas

SOBRE REGOCIJOS Y ENVIDIAS

Bogotá, 4 de mayo de 2024


Éramos compañeros de trabajo, en una fábrica o una oficina, el sueño no lo precisa pero, en todo caso, pobres y endeudados. Así que me asombró verlo entrar en un restaurante lujoso y lo seguí para burlarme. Estaba con su familia: su esposa y un hijo. Se comportaban con la timidez del pobre en las casas de los ricos pero no podían disimular el regocijo de la ocasión. Cuánto sacrifico, de cuántas cosas deberían prescindir para darse el efímero lujo de una cena. No dije nada, por supuesto, y me retiré avergonzado.


viernes, 3 de mayo de 2024

Casa de citas / Huerta Müller /

 

Herta Müller


Huerta Müller

LA LITERATURA

"La literatura me abrió los ojos al mundo. Cuando empecé a leer en el instituto, tenía la impresión de que el autor, da igual que fuera sudamericano o australiano, me hablaba a mí directamente. Años más tarde, cuando en la fábrica donde trabajaba me acosaban por no colaborar con la dictadura, cuando me expulsaron del despacho y tenía que trabajar en las escaleras, entonces empecé a escribir mi primer libro. No quería hacer literatura, quería saber cómo iba a sobrevivir. Era una forma de no perder la razón, que era mi mayor miedo. Pensaba que bajo ningún concepto podía volverme loca, porque entonces ellos habrían ganado. No era tan raro. Vi a amigos a los que les pasó".


jueves, 2 de mayo de 2024

Un personaje / Nosferatu

 



Este no es NOSFERATU, es Friedrich Gustav Max Schreck sentado descansando entre grabaciones. 

Max Schreck nunca se desmaquillaba, no interactuaba con sus compañeros y pedía que lo llamaran todo el tiempo Orlock. 

En 1922, la actuación del Conde Orlock en la película Nosferatu resultó tan convincente que al poco tiempo de estrenarse empezaron a circular rumores. Se argumentaba que el papel protagónico no fue interpretado por un actor humano, sino por un vampiro real. Su postura, apariencia e incluso la forma en que el actor eligió interpretar al monstruo resultaba muy extraño y demasiado convincente. En todo este tiempo la leyenda persistió dando origen a múltiples leyendas y teorías a través de ensayos, libros e incluso una película titulada La sombra del vampiro (2000), dirigida por E. Elias Merhige.

Antes de interpretar el papel el actor puso sus condiciones: "Si voy a realizar este papel, requiero libertad para actuar de la manera que considere más apropiada”, el director aceptó los términos y tuvo a su protagonista. Schreck exigió inmersión total en el papel y estableció ciertas reglas que debían seguirse al pie de la letra. Dentro y fuera de escena se referirían a él como Orlock, siempre aparecería maquillado y no tendría ningún tipo de relación con sus compañeros actores. 

Otra de sus condiciones fue que no se revelara su nombre real (ni siquiera en los créditos). Siempre que alguien lo cuestionaba sobre su identidad, aseguraba que era Orlock. “Me encontraron y trajeron aquí para contar mi historia”, advertía con su extraño tono de voz. El método del actor para entrar en personaje terminó afectando a los otros actores, quienes ansiaban conocer la identidad de su colega. El director optó por seguirle la corriente, asegurando que Orlock era un vampiro de verdad, invitado a participar en la película para contar su propia historia. Le pagaba con sangre y requería total respeto a su privacidad.

Nosferatu terminó de producirse con un equipo reducido de profesionales. Varios actores confesaron sentirse aliviados de que las grabaciones concluyeran. Sobre todo, porque no tendrían que ver nuevamente al sujeto extraño de apariencia cadavérica.

Pese a su extensa y exitosa carrera, Schreck siempre será recordado por su interpretación del siniestro Conde Orlock, especialmente fuera de Alemania. Se volvió un icono para el cine de terror, algo totalmente merecido. Fue él quien dio vida a uno de los primeros monstruos en el cine y el responsable por las pesadillas de muchas personas, y todo a través de expresiones y miradas, sin decir una sola palabra.

Fuente: Facebook







miércoles, 1 de mayo de 2024

Un personaje / Kahlil Gibran

 


KAHLIL GIBRAN

Lo llamaban "sucio" porque su piel era oscura y "poco inteligente" porque apenas podía hablar inglés. Fue colocado en una clase especial para inmigrantes. Pronto dominaría su nuevo idioma.

Instalada su familia en Boston, el niño perdería a una hermana y a su medio hermano por la tuberculosis. Su madre moriría de cáncer.

Él escribiría, «del sufrimiento han surgido las almas más fuertes; los seres más enormes están marcados con cicatrices.»

Nació en la pobreza el 6 de enero de 1883 en lo que hoy es el Líbano moderno.

Creyó en el amor, creyó en la paz, y creyó en el entendimiento.

Su nombre era Kahlil Gibran, y es principalmente conocido por su obra "El Profeta". El libro, publicado en 1923, vendería decenas de millones de copias, convirtiéndolo en el tercer poeta más vendido de todos los tiempos, detrás de Shakespeare y Laozi.

Publicado en 108 idiomas alrededor del mundo, pasajes de "El Profeta" se citan en bodas, discursos políticos y funerales, inspirando a figuras influyentes como John F. Kennedy, Indira Gandhi, Elvis Presley, John Lennon, y David Bowie.




Fue muy franco, atacando la hipocresía y la corrupción. Sus libros fueron quemados en Beirut, y en América, recibiría amenazas de muerte.


El escribiría: «Permanezcan juntos, pero no demasiado juntos: Porque los pilares del templo se separan, y el roble y el ciprés no crecen a la sombra del otro.»

lunes, 29 de abril de 2024

Casa de citas / Carlos Aguasaco / García Márquez

 



Carlos Aguasaco

GARCÍA MÁRQUEZ

La única ocasión en que vi y le dirigí la palabra a Gabriel García Márquez fue en 1992. Vino a Colombia para ver en el teatro La Castellana la versión teatral de “La Increíble y triste historia de la Cándida Eréndida y su abuela desalmada”. Yo prestaba el servicio militar y tanto el Capitán como el Coronel sabían que yo quería ser escritor. Me asignaron a la seguridad del Premio Nobel. Mi función era alejar a las personas que se venían encima como si vieran al Papa. Me impresionó ver a personas famosas rogándome que las dejara pasar para verlo o tocarlo. Yo era un muchacho de 17 años armado con un fusil de guerra en un país en que ese año se detonaron 500 bombas. No pensaban en Gabo, pensaban en los carros que pasaban, en los movimientos sospechosos, en las armas, en salir vivo de ese lugar en que estaba reunida la élite del país. En cualquier momento algo iba a estallar y no podía descuidarme. Al salir, fui el último soldado en acompañarlo a él y a su esposa Mercedes al carro en que se iban. Le hablé por primera vez en ese momento y le dije “señor Márquez”, sí, no le dije García Márquez, lo llamé por su apellido materno nada más. Él no me respondió pero Mercedes le llamó la atención y entonces él me miró y me dijo ¿Qué quiere?  Un autógrafo -le respondí- ¿Por qué? Replicó con una frialdad que me pareció un gesto de desprecio. Allí estaba yo con mi uniforme y mis armas, un niño en una guerra de la que era víctima en muchos sentidos, tratando de hacer lo “correcto” para salir adelante a pesar de la adversidad y este hombre me pregunta ¿Por qué? Entonces le dije: quiero ser poeta y por eso quisiera su autógrafo. En ese momento algo cambió. Mercedes lo tocó en el brazo y noté que apretó los dedos como para ablandarlo. Gabo me volvió a hablar -Demuéstrelo- dijo y se subió al carro que ya tenía la puerta abierta. Mercedes le hizo bajar el vidrio de la ventanilla para escuchar mi respuesta. Saqué del interior de mi uniforme un sobre de la “Casa de poesía Silva” que amablemente me enviaba correspondencia para invitarme a las lecturas que organizaban. Mire -le dije- voy a la Casa Silva para escuchar poetas y leer en la biblioteca. Gabo me arrebató el sobre de las manos, sin mediar palabras me hizo una señal para que me acercara más a la ventana, miró mi nombre en la placa del uniforme y escribió “Aguasaco, Gabo”. Me lo entregó y me dio la mano, al hacerlo, me miró con una expresión diáfana y amable, era otra persona, por un instante en un momento de intimidad, un hombre mayor y un menor de edad en medio de una guerra, me sonrió y yo miré a Mercedes Barcha que me dijo, “ya verás que te va a ir muy bien…” Gabo mantuvo la mirada firme y cuando nuestros ojos se volvieron a cruzar, hizo un gesto afirmativo con la cabeza y me dijo “gracias por todo Aguasaco”. Hizo un gesto con la mano izquierda y el coche arrancó. Yo guardé el sobre en mi pecho hasta el final del servicio militar. Es más, el día en que me licenciaron para regresar a la vida civil, lo llevaba conmigo en una bolsa detrás del bolsillo del corazón. Luego vino mi vida y hoy mi hermana Gilma Aguasaco me lo envía a Nueva York como un mensaje de hace 32 años. @highlight




sábado, 27 de abril de 2024

Triunfo Arciniegas / Diario / Días de hotel

 


Triunfo Arciniegas

DÍAS DE HOTEL

No duermo bien a pesar de las numerosas estrellas del hotel. Será la ansiedad o la ausencia de los gatos, pero no me siento bien en esta cama para tres o cuatro personas. Todos los días cambian las sábanas, pasan la aspiradora, lavan la cafetera y traen más café, té y aromáticas, revisan la temperatura y traen más agua, pero van nueve noches y todavía no me acomodo. 

La gente no saluda en el ascensor y algunos no contestan el saludo. ¿Cómo hacen para no ver al otro en un espacio tan estrecho? El otro día saludé a un par de treintañeras elegantes y tuve que hablar en voz alta para que al menos una contestara. A otro par, con más años, en piyama y con greñas, les señalé que me dejaron con el saludo en la boca.

Al gringo viejo no lo saludé ni el comedor ni el ascensor. El, por su parte, me ignoró. Subía con una mujerota de unos veinte años años, una morena con unas tetas esplendorosas y un culo de padre y señor mío. Creo que no era la misma con quien desayunó el día anterior. No creo que ninguna de las dos sea su nieta o que el hombre haya venido a Colombia para pasar un rato con la familia. Si la dormida en este hotel cuesta más de un millón trescientos mil pesos y una comida casi doscientos mil, no me imagino cuánto pagará el gringo viejo por un polvo.

Se ven pilotos y azafatas desayunando muy temprano. Vi a José Luis Rodríguez El Puma dos mañanas seguidas, solo y muy serio, flaco y viejo. Creo que vi una reina de belleza de hace algunos años. Vi una negra imponente, con una esplendorosa túnica de rojos y dorados, como una reina africana. Me crucé unas cuantas veces con Satoshi Kitamura y su esposa hasta que al fin me decidí a saludar y darle un libro. Vi desayunando a un ricachón con lentes oscuros, muy barrigón, con pantaloneta y chaclas. Deprimente espectáculo que el hotel permite. Una sola de sus gruesas pantorrilla serviría para alimentar un zoológico un par de días. En un viaje anterior le dije a un tipo con una pinta semejante que respetara porque estaba haciendo un horrible espectáculo. Se lo dije en inglés pero fingió que no entendía y al día siguiente volvió al restaurante con la misma pinta.

Ya no se da tanto. En otros años vi extranjeros vestidos como para atravesar África. ¿Sentirán que somos una civilización primitiva, precaria, salvaje, escasamente desarrollada? No se equivocan. Pero ellos, con esas pintas, parecen caricaturas.

Me doy una o dos horas para desayunar, y por lo común disfruto de tres platos. Escribo en el celular, leo alguna noticia o reviso un libro. Siempre hay trabajo. Me doy tiempo para disfrutar otro manjar. A las diez de la mañana arrojan a la basura lo que queda. Acá se sabe por qué uno vino a este mundo a ser flaco o feliz.

Trato de revisar las entradas y salidas del hotel. Porque me hacen sentir como si todavía fuese el antiguo alumno de la Universidad Javeriana al que le pedían documentos. Un campesino como yo, entre niños bonitos y ricos, elegantes y felices, seguramente les parecía un delincuente. Acá no llegan a tanto. Todos, absolutamente todos, dicen la misma frase de manual e imagino que por micrófono oculto le pasan el dato al siguiente vigiilante: “¿En qué puedo servirle?” “En nada”, contesto con rabia.

Bogotá, 27 de abril de 2024








viernes, 26 de abril de 2024

Tres bandidos o Cuatrogatos

 




En la Filbo: Sergio Andricaín, Triunfo Arciniegas y Antonio Orlando Rodríguez. Hoy nos pusimos a calcular cuántos años hace que nos conocemos y resultaron ser más de 30. Triunfo fue uno de los iniciadores del movimiento de renovación de la LIJ de Colombia en la década de 1980, con títulos como “La silla que perdió una pata y otras historias de amor”, “La media perdida” y “El león que escribía cartas de amor”, publicados por Carlos Valencia Editores, y “Las batallas de Rosalino” (Premio Enka 1989). Admiramos mucho su personal estilo, en el que el humor y la subversión desempeñan papeles protagónicos, y su prosa que puede ser incisiva o, a su manera, poética. Nos llevamos a Miami sus dos libros más recientes, que Triunfo tuvo la gentileza de darnos: “El dragón viejo” (Babel) y “Esopo dijo que era el burro” (Cataplúm) para leerlos con gran interés.  


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