viernes, 24 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Sopa de cebolla

Sopa de cebolla
Paris, 2015
Foto de Triunfo Arciniegas
Triunfo Arciniegas
SOPA DE CEBOLLA
París, 24 de marzo de 2017
En París, junto a Notre Dame, una sopa de cebolla y una limonada por veinte euros. Qué barbaridad. Me dijeron que me iba a morir cuando probara la sopa de cebolla en París. Qué va, nada del otro mundo. Casi me muero cuando me trajeron la cuenta. El restaurante no fue idea mía, tampoco ansiaba una sopa de cebolla. Me invitaron y luego me tocó pagar mi parte. Preferí gastar los veinte euros en vez de armar una discusión.
El taxi de Orly, el aeropuerto de Paris, al hotel en Saint Michel, cerca de Jardines de Luxemburgo: 35 euros.
Una orinada: un euro. Y para las damas, que suelen pedir papel, medio euro más. He comprado a la orilla del Sena unos cuantos libros. Una novela de Balzac me costó dos euros. Cómo es posible que una meada valga una novela de Balzac.



jueves, 23 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / París con calcetines nuevos

París, 23 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas
París con calcetines nuevos
París, 23 de marzo de 2017

Por fin.
No debería escribir nada más.
O si quisiera entrar en detalles: París con calcetines nuevos. O sólo debería decir París. Tal vez sea el más viejo de mis sueños. Desde hace siglos todo mundo sueña con venir a París.
Ayer en Barcelona, cuando caminaba por una avenida hacia el Arco del Triunfo, con la intención de visitar del Museo de Picasso, compré tres pares de calcetines. Para caminar por París, me dije.
Por supuesto hice la peregrinación hacia el Sena y la torre Eiffel. Y las fotos de rigor. Hace más frío que en Barcelona. Y me tocó mi primer aguacero.
Sé que he venido muy tarde. 
Pero, al fin y al cabo, vine.


martes, 21 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Primavera

Atardecer en Palma
Palma de Mallorca, 2017


Triunfo Arciniegas
Primavera
Palma de Mallorca, 20 de marzo de 2017


Hoy comienza la primavera y dejo Mallorca. Tengo vuelo a Barcelona esta noche. Hace muchos años quería venir acá. Es el lugar del mundo que escogió Robert Graves para pasar sus días y nos noches. Vine acá con una de sus novelas pero no pude visitar Deyá,  así que dejé el libro para asegurar un próximo viaje.

Todavía hace frío, sobre todo de noche. Pero hay días espectaculares.  Gente bella y elegante. Mujeres de una belleza renacentista que quitan el aliento.  En realidad, hay gente de todas partes del mundo, y eso que estamos en temporada baja.

En una visita a la catedral tropecé con una boda lujosa y aproveché para fotografiar los sombreros de las damas que el viento se quería llevar.  Qué esplendor, madre mía. No había nadie menor de treinta años: pura gente mayor y muy adinerada. La novia no era precisamente una muchachita. Hice por lo menos veinte fotos y fui completamente invisible. Tan regocijados en su dicha, en su propia riqueza, no ven a nadie fuera de su mundo.



domingo, 19 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Bella



Triunfo Arciniegas
Bella
Palma de Mallorca, 19 de marzo de 2017

Hoy cumple años, en otro país, una bella criatura, Melissa. Bella, dulce y loca criatura. Tengo todo el mar ante mis ojos. Ojalá pudiera verlo. Tengo las estrechas y sinuosas calles de Palma de Mallorca. Ojalá pudiera recorrerlas. En fin, no se puede tenerlo todo, es un imposible. Pero algo se tiene y lo demás son sueños.



sábado, 18 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / diario / Encantamiento y dolor






Triunfo Arciniegas

Encantamiento y dolor
Palma de Mallorca, 18 de marzo de 2017


Me encanta la mujer que anda desnuda por la casa.
Volvió el dolor del pecho.
¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? 
Tal vez sí. 
Una mujer desnuda es una lanza en el costado. Una paloma de piedra. Una pedrada en el cielo de la memoria o algo así.
No funciona muy bien mi cabeza en estos días: no he aterrizado del todo.






viernes, 17 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Cuando el mundo era así



Triunfo Arciniegas
Cuando el mundo era así
Palma de Mallorca, 17 de marzo 2017

Tengo un nuevo libro, Cuando el mundo era así, en Cataplum, una nueva editorial, con ilustraciones de Álvaro Sánchez, la dirección de María Fernanda Paz-Castillo y el diseño de Camila Cesarino. Fue un encargo de Mafe. Hemos trabajado en cuatro editoriales: Ediciones B, Random House, SM y ahora Cataplum. En junio de hace tres años me invitó a tomar café a su casa y me propuso que escribiera un libro de fábulas para su nueva editorial. Le pregunté qué tenía en casa y me prestó unos títulos. Fuimos a Babel y luego esculqué mis metederos en Bogotá. Leí y escribí en un hotel de Bogotá y en un mes saqué el libro. Su esposo, el pintor Álvaro Sánchez, se encargó de las ilustraciones. Tabajamos este libro dos años y medio, con obsesión de relojeros, y aquí está. Mafe me dice que ya se encuentra en las librerías bogotanas. Se supone que nos veremos en Boloña y entonces tendré el libro en carne y hueso.

Triunfo Arciniegas / Tío Coyote y el hueso de cabra




jueves, 16 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Pruebas, contratos, cuentas de cobro


Jónica
Palma de Mallorca, 2017
Fotografía de Triunfo Arciniegas


Triunfo Arciniegas
Pruebas, contratos, cuentas de cobro
Palma de Mallorca, 16 de marzo 2017


El trabajo me sigue. He tenido que revisar una vez más las pruebas de La serpiente de tierra caliente, una obra de teatro que sale para la Feria del Libro de Bogotá. He tenido que reenviar una cuenta de cobro a Cali. He tenido que rechazar dos propuestas (una en Chile y otra en Colombia): quieren derechos de autor gratis como si uno fuera un serenatero que emborrachan y mandan para la casa. Se les olvida que no bebo. Los conozco: insisten hasta el cansancio para que uno les firme un papel y luego desaparecen.

En fin, no solo el encanto de Lucia Berlin me mantiene encerrado. El trabajo tiene su propio ritmo. Debo cumplir con ciertos tiempos para no entorpecer la agenda de las editoriales. Y está bien que haya trabajo, que haya un libro en camino, un contrato por discutir, algún asunto pendiente. Lo grave sería quedarse sin nada.

La ciudad debe esperar. Al fin y al cabo, edificios y calles no van a desaparecer de un día para otro.


miércoles, 15 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / En Barcelona con Lucia Berlin

Fotografía dde Triunfo Arciniegas
Barcelona, 2017

Triunfo Arciniegas
En Barcelona con Lucía Berlín
14 de marzo de 2017


¿Qué tiene esta mujer que puede más que toda una ciudad? Compré en el aeropuerto de Bogotá Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin, y desde entonces no quiero hacer otra cosa que leer. Leer y dormir. En el viaje de Bogotá a Barcelona se me extravió toda una mañana. Dicen que uno duerme para equilibrar los horarios, pero he querido seguir durmiendo. y leyendo a Lucia Berlin. He visto unas cuantas calles de Barcelona, unos cuantos monumentos, pero con el afán de regresar a estas páginas. Manual para mujeres de la limpieza es, según El País, el mejor libro que se publicó en España el año pasado. No hay duda.





domingo, 12 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Unos guardias me han dicho




Triunfo Arciniegas
Unos guardias me han dicho
Barcelona, 12 de marzo de 2017

Cuánto dolor en una sola frase: "Unos guardias me han dicho que tú andas perdida". Una canción que escucho desde niño, en la voz de Javier Solís, el cantante favorito de mi madre. El hombre, encerrado, pagando su condena, mientras la mujer vagabundea por el mundo. Sueños rotos detrás de las rejas, sueños rotos en las cantinas. La vida, un dolor que se arrastra.






viernes, 10 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Volar




Triunfo Arciniegas
VOLAR
Cúcuta, 10 de marzo de 2017


No soy un pájaro pero tengo vuelo esta tarde. Cruzaré el charco. Pasaré la noche en el aire, tal vez dormido.

De niño, la luna me seguía. La veía desde la calle, iba al patio y ella, como un gato, me seguía. ¿Lo hará ahora que voy tan lejos del patio de mi casa?

Una gata negra, pequeña y dulce, reciente compañía de René, duerme ahora en mis piernas. "Se llama Luna", dijo René.



miércoles, 8 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Sobre vuelos y caídas


Triunfo Arciniegas
Sobre vuelos y caídas
8 de marzo de 2017

Estas caídas parecen una contradicción cuando tengo tantos vuelos pendientes. En realidad, nunca antes en mi vida había tenido tantos vuelos pendientes: diez en menos de dos meses. ¿Serán estas caídas parte de los vuelos? ¿El vuelo implica la caída? No se puede volar por siempre. Se puede volar y desaparecer. Tengo aire en los huesos.


martes, 7 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / El castillo y otras frágiles construcciones



Triunfo Arciniegas
El castillo y otras frágiles construcciones
7 de marzo de 2017


Poco o nada puede hacerse. La veo alejarse por caminos borrosos. Con sus propias y equivocadas razones, sin el equipaje de los días hermosos, se interna en territorios inciertos. Melissa arma un castillo cuando en realidad le han tendido una trampa. Un castillo con vista al abismo. 


lunes, 6 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Mal de ausencias




Triunfo Arciniegas
MAL DE AUSENCIAS
6 de marzo de 2017


El mes pasado cancelé un viaje porque me caí. Esta mañana, en vísperas de otro viaje, volví a caerme. Una parte muy oscura de mí mismo pretende sabotearme. En la rutina de asegurar la casa para mi ausencia, estaba acomodando una cortina y pisé mal en la escalera de tijera. Caí de espaldas. En el aire me sentí como la figura que cae al vacío en la presentación de Mad Men. Tengo angustia, lo sé. Tengo mal de ausencias: las personas se alejan casi por leyes físicas. A veces es imposible evitar que alguien se lance al abismo. No valen las razones ni el lazo del afecto. Además, la inminencia del viaje, sueño de largos años, y el hecho indiscutible de que nunca quiero salir de casa. Mi cabeza y mi vida están dando vueltas. Me pregunto si estoy buscando matarme.



domingo, 5 de marzo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Lucy es pecosa



Triunfo Arciniegas
Lucy es pecosa
5 de marzo de 2016


Esta mañana volví a ver, con su marido, a la niña que le escribí Lucy es pecosa hace como veinte años. Suéter gris, falda negra y botas, muy elegante, muy bonita, toda una mujer. Imagino que el hombre es su marido. Iban de la mano. No pude saludarla porque estaba haciendo una llamada de larga distancia. Desde la esquina, luego de la llamada, los vi subir hacia San Pedro.

A menudo ficción y realidad se me confunden. La realidad es la materia prima de mis ficciones, y suelo ver la realidad desde la ficción: siempre estoy imaginando. Y casi siempre imagino cosas terribles.

Estoy trabajando en una nueva versión de un viejo libro, publicado alguna vez como La caja de las lágrimas. Su verdadero título es Querida Lucy. Tuve que cambiarlo por solicitud del editor. Para entonces ya había publicado Lucy es pecosa.




viernes, 3 de marzo de 2017

Casa de ciitas / John Cheever / Sobre la escritura

John Cheever

John Cheever
Sobre la escritura

No trabajo a partir de tramas. Trabajo con la intuición, la aprensión, los sueños, los conceptos. Los personajes y los sucesos me llegan simultáneamente. La trama implica la narrativa y un montón de basura. Es un intento calculado de atrapar el interés del lector al punto de que piense en ello como una convicción moral. Claro, uno no quiere aburrir… se necesita un elemento de suspenso. Pero la narrativa es una estructura rudimentaria, tan rudimentaria como un riñón.

The Paris Review
Otoño 1976, No. 67
Entrevistada realizada por Anne Grant
Traducción de Martín Abadía





jueves, 2 de marzo de 2017

Casa de citas / John Cheever / Los trabajos del escritor

John Cheever

John Cheever
Los trabajos del escritor

Conduje un camión repartidor de diarios una vez. Me gustaba mucho hacerlo, especialmente durante las Series Mundiales, cuando el diario de Quincy se llenaba de datos y estadísticas sobre boxeo. Nadie tenía radio, ni televisión – no significa que el pueblo se iluminaba con velas, pero sí que se esperaban las noticias. Me hacía sentir bien ser el tipo que les traía buenas noticias. También pasé cuatro años en el ejército. Mi primer relato, “Expelled”, lo vendí a los diecisiete a The New RepublicThe New Yorker empezó a publicar mis cosas cuando tenía treinta y dos. New Yorker me apoyó por muchísimos años. Es un asociación muy amena. Le enviaba entre doce y catorce relatos al año. Al principio vivía en una habitación esquálida de los barrios bajos, en la calle Hudson, tenía una ventana rota. Luego conseguí trabajo en MGM junto a Paul Goodman; hacíamos sinopsis. Con Jim Farrell también. Teníamos que reducir cada libro publicado a tres, cinco o doce páginas, y nos pagaban cerca de 5 dólares por cada uno. Lo tipeaba yo mismo. Ah, aquel papel carbónico…

The Paris Review
Otoño 1976, No. 67
Entrevistada realizada por Anne Grant
Traducción de Martín Abadía




miércoles, 1 de marzo de 2017

Casa de citas / John Cheever / New Yorker y Playboy


John Cheever
NEW YORKER Y PLAYBOY
En cuarenta años de carrera, John Cheever (1912-1982) publicó ciento veintiún relatos en el New Yorker, alguno de los cuales se consideran obras maestras, como «La monstruosa radio», «La geometría del amor», «Tiempo de divorcio» o «El nadador». Harold Ross, fundador de la revista y hombre poco dado a romper la distancia que mantenía con los colaboradores, lo felicitó por escrito en varias ocasiones. Los logros literarios de Cheever fueron completos, pues no estuvieron, que se diga, exentos de frustraciones. No basta con triunfar para tener éxito, sino que además se requiere fracasar, y él supo hacerlo. Publicar ciento veintiún relatos obligó a los editores de ficción de la revista a rechazar muchos otros. Los rechazaron a lo largo de cuarenta años, cuando el autor aún estaba empezando, en la década de los treinta, y cuando ya era celebrado como uno de los mejores escritores de cuentos del siglo, en los setenta. El autor se sintió muchas veces maltratado por la revista, que imponía límites a los autores —sobre los temas, el lenguaje utilizado y la extensión de las obras— que en su opinión reducían su obra a «una pequeñez despreciable», observa en sus diarios.
En 1968, cuando escribió «La habitación amarilla» y le fue devuelto, según el editor de ficción en ese momento,William Maxwell, porque «el narrador del relato es un tipo bastante anodino», Cheever optó por dar un giro cualitativo a su carrera, y envió el texto a Playboy, que lo publicó sin rechistar. Fue su debut en la revista de Hugh Hefner. «Pagan bien y son muy amables», le confesó a un amigo por carta. Y además, «las tetas no distraen más que los anuncios de fajas del New Yorker».