sábado, 29 de noviembre de 2014

Triunfo Arciniegas / Cartas / Las cuentas de Octavio Escobar

Kim KardashianM
Medellín, 28 de noviembre de 2014

Octavio:

Ya le mandé las primeras preguntas de esa entrevista que llamaremos "La literatura no es más que otra frivolidad". Trabajemos en word y nos enviamos el texto como documento anexo. Vamos trabajando las preguntas. Puede agregar o intercalar las que se le dé la gana. Puede borrar y negarse a responder las que se le dé la gana, no faltaba más. Pero poco a poco vamos armando un texto precioso y particular sobre su vida y obra. Ya veremos qué hacemos. En principio, una entrada en DE OTROS MUNDOS, pero da para mucho más, para una revista en la Universidad, para un periódico, y para mucho. Puede hacer parte de un libro mayor.

Eduardo García Aguilar y yo hicimos un trabajo maravilloso, él desde París y yo desde mi casa. "Qué hace Eduardo en París", será nuestro modelo de entrevista. El hilo geográfico me parece fundamental. Libros, viajes y mujeres, obsesiones compartidas.

El sábado de Octavio Escobar en DE OTROS MUNDOS (22 de noviembre), con cuatro entradas nuevas y siete antiguas, alcanzó la preciosa cifra de 3446 visitas, superando con creces el culo de la Kardashian. Ese día estaba enfermo en el Hotel Bolívar y tenía el portátil sin señal. Así que me defendí con mi celular y no pude registrar las entradas país por país. 

La Kardashian (25 de noviembre) acreditó 2.496 visitas. Los diez primeros países son los siguientes:

Estados Unidos: 460
México: 458
España: 334.
Colombia: 195
Argentina: 174
Venezuela: 91
Alemania: 87
Francia: 67
Chile: 62
Perú: 45.

Total: 1973

Y el saldo (523 visitas) en muchísimos países.

Imagine su contabilidad así, pero con casi mil visitas más. Los cinco primeros países casi siempre son los mismos, y a menudo Estados Unidos encabeza la lista con amplia diferencia. Así que las visitas gringas fácilmente fueron más de 600, y las mexicanas, unas 550. A España le calculo 400. O de pronto nos dio la sorpresa y se disparó la cifra. Colombia, entre 250 y 300. Hasta acá me atrevo a aventurar.

Feliz día y un abrazo.

Triunfo



jueves, 27 de noviembre de 2014

Triunfo Arciniegas / Diario / Consideraciones sobre el dolor

From hand to hand
Jérôme Progin

Triunfo Arciniegas
CONSIDERACIONES SOBRE EL DOLOR
25 de noviembre de 2014

Dos noches y dos días consecutivos de intensos dolores echan a perder hasta los vuelos más altos. Toda la vida se convierte en dolor. El dolor impregna la mirada. Y lo único que uno quiere de la vida es que el dolor acabe, sea como sea. Luego vendrá el alivio o el olvido o esa otra dimensión de las cosas que es la misma muerte. Algo vendrá. El dolor, insaciable por naturaleza, ataca una y otra vez, recoge sus fuerzas como lúcido estratega y regresa. Siempre regresa. El dolor, finalmente, consume la materia que lo alimenta.

El dolor constituye la esencia de la vida y su raíz más profunda, así como la maldad es la esencia del ser humano. Lo demás son pausas felices, fugaces pausas dentro esa otra fugacidad que es nuestra existencia, aguas protegidas con débiles argamasas. El dolor no descansa, ladra hechizado y se avalanza como una bestia para derribar nuestros frágiles muros. Frágiles, porque tarde o temprano todos serán derribados. Se trata de una pelea perdida de antemano. 

Que no haya más dolor, suplica el hombre, y le parece imposible que algún día, en alguna hora, conquiste el territorio del alivio, y una vez alcanzado no puede creer que el dolor haya sido tanto y hasta se cree capaz de volver a soportarlo.



martes, 25 de noviembre de 2014

Triunfo Arciniegas / Diario / El monstruo de los monstruos

Ilustración de Javier Pérez

Triunfo Arciniegas
EL MONSTRUO DE LOS MONSTRUOS
21 de noviembre de 2014

Nadie, absolutamente nadie tiene el derecho de arrebatar una vida ajena. El Estado no tiene el más mínimo derecho de asesinar a la gente. (Y la guerrilla, en Colombia, en cualquier país, tampoco lo tiene.) ¿Qué pecado cometieron estos 43 muchachos mexicanos para merecer ese destino tan atroz? Condenados y ejecutados como si nada, sin el más mínimo respeto. Se supone que el Estado fue creado para proteger y no es más que monstruo de los poderosos, el monstruo de los monstruos, el asqueroso engendro de los políticos, la más descarada y vil demostración de la avaricia y la estupidez.




lunes, 24 de noviembre de 2014

Triunfo Arciniegas / Diario / Mentiras colosales



Triunfo Arciniegas
MENTIRAS COLOSALES
24 de noviembre de 2014

Creer que a Kim Kardashian no le pagaron por posar desnuda para la revista Paper es como aceptar que Anyélica Rivera, la esposa del presidente mexicano Enrique Peña Nieto, adquirió su mansión de siete millones de dólares vendiendo productos Avon o Ernesto Samper  (que luego fue presidente de Colombia gracias a los dineros del  narcotráfico y sin pagar un solo día de cárcel) estudió en el colegio Gimnasio Moderno (uno de los más caros de Colombia) con la venta de las obleas de su madre. Mentiras tan colosales como el mismo culo de la Kardashian.




domingo, 23 de noviembre de 2014

Casa de citas / Paula Moreno / Jinetera

Paula Moreno
Paula Moreno
JINETERA

Como en Cuba hay ese racismo tan sistemático, la gente me bajaba del bus turístico pensando que yo era prostituta: ‘Jinetera, bájate’, me decían.


Paula Moreno fue ministra de Cultura en Colombia.



Por favor, si quiere leer un comentario de esta cita, pulse el siguiente enlace
Triunfo Arciniegas / Diario / Jinetera y otras desdichas



sábado, 22 de noviembre de 2014

Triunfo Arciniegas / Diario / Jinetera y otras desdichas

Paula Moreno

Triunfo Arciniegas
JINETERA Y OTRAS DESDICHAS
Cúcuta, 22 de noviembre de 2014

"Como en Cuba hay ese racismo tan sistemático, la gente me bajaba del bus turístico pensando que yo era prostituta: ‘Jinetera, bájate’, me decían."

Esta frase de Paula Moreno, exministra de Cultura, me hace pensar en algo bastante obvio: ni el capitalismo significa solo pillaje, explotación, ambición o lo que sea, ni el socialismo es el territorio de la hermandad, la bondad y las buenas conciencias. Si fuese así, Venezuela y Cuba serían tierra santa. Y los asesinos de la guerrilla, salvadores de la patria. ¿Uno es de derecha si critica las aberraciones del socialismo o es de izquierda si censura los desmanes del capitalismo? ¿No es otra aberración calificar de esta manera a la gente? 

¿De qué le sirve a un ciudadano que liberen al país de la tiranía si luego se lo sirven a los extranjeros? La necesidad ha convertido a Cuba es el prostíbulo de los turistas. Los defensores del socialismo alegarán que lo mismo pasa en Cartagena de Indias desde hace décadas y está pasando ahora en Medellín. Es cierto, pero esta triste e innegable noticia no modifica la realidad cubana. ¿De qué han servido más de cincuenta años de hambre? ¿Qué justifica la tiranía de un solo apellido por más de medio siglo? Los defensores del socialismo alegarán los innegables progresos de la medicina y la educación. ¿Pero de qué le sirven a alguien dos doctorados si apenas sobrevive manejando un taxi? ¿De qué le sirve a uno que le alivien la tos o el dolor de muelas si vive prisionero en una isla? ¿De qué le sirve a uno una carrera universitaria si sus hijos o sus padres tuvieron que elegir los dolorosos caminos del exilio? En Cartagena de Indias, el cubano David Chericián me dijo en el 2000: "Hace veintisiete años que no veo a mi madre". Se murió sin volverla a ver.

Y, por último, no me vengan con el desventurado cuento de que Paula Moreno es una mujer, una mujer negra, o lo que es peor: una mentirosa. Es sabido (y los abogados dominan este perverso arte) que se pretende desvirtuar el mensaje descalificando al mensajero. Si quieren refutar, por favor, piensen primero, y escriban con fundamento y coherencia. No insulten al mensajero: acepten o denuncien o demanden el mensaje.



viernes, 21 de noviembre de 2014

Triunfo Arciniegas / Diario / La sangre derramada


Triunfo Arciniegas
LA SANGRE DERRAMADA
21 de noviembre de 2014

Dos años negociando nuestro destino con los asesinos, y nada. Dos años manteniendo a estos parásitos de (rellene paréntesis con la palabra adecuada), y nada. En los noticieros, usted puede verlos gordos, rebosantes, cínicos. Hasta tienen el descaro de considerarse víctimas. El único consuelo es pensar que a todo puerco le llega su sábado. Y que todo pasa. Y que somos los ríos que vamos a dar al mar de los olvidos. Y que de nada sirvieron la ambición y la sangre derramada. Los muertos no regresan ni siquiera para los besos que quedaron pendientes. Ni para tomarnos un café en un oscuro bar de una ciudad cualquiera de este país de huérfanos y viudas. Ninguna negociación nos repone nuestros seres queridos ni hay cura en este mundo para tanto dolor. Un día nos iremos y no regresaremos. Pero ellos, los asesinos, tampoco. No volverán. Y no tengo por qué pedir perdón por mi abatimiento ni disculparme por tanta herida en el costado. Señores, veo este día en carne viva.


jueves, 20 de noviembre de 2014

Triunfo Arciniegas / Filósofo de semáforo / Breve consideración sobre los brutos


Triunfo Arciniegas
Filósofo de semáforo
BREVE CONSIDERACIÓN 
SOBRE LOS BRUTOS

Si mato al otro para imponer mis ideas, ¿las ideas siguen vivas? Mueren conmigo. Los brutos no entienden que matar al otro es, también, matarse a sí mismo.


Pulse acá para leer el archivo completo


miércoles, 19 de noviembre de 2014

martes, 18 de noviembre de 2014

Casa de citas / Patricio Pron / Los cuatro enemigos de la literatura


Patricio Pron
Los cuatro enemigos de la literatura

La literatura y los escritores tienen cuatro enemigos mortales: la primavera, el verano, el otoño y el invierno. Además de algunos otros que vale la pena mencionar aquí: los escritores perezosos, los lectores perezosos que prefieren el prejuicio a la lectura y la información al conocimiento, los editores que insisten en lo que (siendo malo) consideran un poco menos malo, los críticos literarios que no saben de lo que hablan (un ejemplo notable, español: el de la crítica literaria que, sin saber ni italiano ni alemán ni francés, valora traducciones cuyo original no puede leer ni con ayuda de un diccionario), la tontería de que las teleseries son algo más que teleseries (es decir, productos concebidos para el consumo masivo, la comida basura de la cultura contemporánea), la ilusión de quienes creen que la literatura latinoamericana es un pozo inagotable del que extraer talento, los que sólo pueden escribir cuando se les muere algún familiar, los cabreros de cierta ciudad manchega y sus alrededores, los que consideran que la literatura debe ser "enriquecida" con contenidos audiovisuales, las performances, una parte considerable de la prensa cultural de nuestros días, casi todas las políticas de apoyo a la producción artística, así como la ausencia de ellas, los libreros que no leen, los editores que no leen, los escritores y los lectores que no leen, el fisco.




lunes, 17 de noviembre de 2014

Casa de citas / Patricio Pron / García Márquez no inventó nada

Frente a una tienda de comestibles en Bogotá.
Crédito de la imagen, Jack Frost.


Patricio Pron
García Márquez no inventó nada (por suerte)

Nos gusta creer que los escritores que admiramos han inventado algo, pero no siempre esto es cierto. Algunos lectores de Gabriel García Márquez en el extremo sur del continente americano hemos creído durante años que el más notorio de sus méritos era el de haber inventado buena parte de las palabras que aparecían en sus libros; estábamos seguros de que términos como "guanábana" o "papaya" eran producto suyo, invenciones léxicas de una sonoridad que debía llenar la boca, evocar un cierto dulzor, recordarnos que no sólo los españoles podían poner nombres a las cosas.

Una visita reciente a Bogotá me llevó a recordar esta (llamémosla así) confusión: pasé horas estudiando cartas en los restaurantes, escuchando a la gente (de una cortesía exasperante), tomando notas, contemplando carteles que no me decían nada. A pesar de las confusiones habituales en este tipo de situaciones, fue reconfortante saber que la diversidad y la intriga (que son los verdaderos motores del diálogo, más que la unanimidad y el consenso) siguen estando presentes en América Latina y que allí aún hay un lenguaje que está vivo y no requiere que nadie lo pula, lo fije o le dé un esplendor que posee (en algún sentido) por sí mismo. ¿Qué significan, de hecho, las palabras "cuca", "crespa", "cotudo", "masato", "tume", "herpo", "achira"? García Márquez no parece haber inventado nada, pero incorporó estas voces a un acervo que es ahora el de todos aquellos que hablamos español, también el de quienes lo leíamos sin saber que estábamos leyéndonos a nosotros y a nuestro continente, lo que es mucho más importante que leer a un creador de palabras. El autor de Cien años de soledad siempre admitió que no había inventado nada; también lo decía su madre, si no recuerdo mal, pero esto último no importa porque es sabido que las madres de escritores sólo se dedican a llevarnos la contraria.

[Publicado originalmente en Nosotros caminamos en sueños, sección personal en El País Semanal, 24 de junio de 2014]
[Publicado el 19/8/2014 a las 12:15]




domingo, 16 de noviembre de 2014

Casa de citas / Rodrigo Fresán / Bioy Casares

Adolfo Bioy Casares

Rodrigo Fresán
BIOY CASARES

Era un gran anfitrión. Sobre todo, como dije, si llegabas bien acompañado. Y era un gran conversador. No sólo sobre literatura. Ahora que lo pienso y lo recuerdo, no hablaba mucho de lo suyo. Eso sí, parecía saberlo todo sobre los demás y lo de los demás; pero lo manifestaba con elegancia. En lo personal, y para mí fue un gran elogio, fue el único entre mis lectores que se dio cuenta de que él mismo era el narrador del primer relato de La velocidad de las cosas. Una vez fui a entrevistarlo junto con Fito Páez y la conversación tuvo tramos antológicos, como cuando Bioy se demoró en preguntarse y responderse acerca de si los fantasmas se cepillaban los dientes. Lo visité más seguido en sus últimos tiempos y me acuerdo mucho de una vez en la que, temblando, me dijo que le daba mucho miedo morirse porque "es algo que nunca estuvo en mis planes". Lo vi por última vez -fui a visitarlo luego al hospital donde falleció, pero no admitían visitas- poco antes de morirse. Tuve la previsión de ir acompañado de Ana, con quien me casaría a la brevedad en México (y quien no dudó en comentarme que si Bioy tuviese unos pocos años menos se fugaba a donde fuera con él y sin pensarlo demasiado) y el hombre estaba exultante y hasta jugueteó con la idea de viajar a Guadalajara y ser nuestro padrino de boda. Pero no pudo ser, está claro. Bioy -y Stanley Kubrick- murieron durante mi luna de miel. Dos de mis ídolos máximos. Mal signo, pensé. Pero aquí estamos todavía, con Ana, juntos, toco madera. Meses antes, durante mi última visita a su departamento de la calle Posadas, Bioy ya estaba en silla de ruedas. Y, en el momento de la despedida, insistió, como caballero que era, en acompañarnos hasta la puerta. Ana se ofreció a empujársela; pero yo le dije en voz baja que, como había una enfermera, tal vez no convenía entrometerse en el protocolo establecido para estas cosas. A lo que Bioy, que tenía un oído privilegiado, volteándose en la silla, lanzándome una mirada fulminante a mí y una sonrisa encandiladora a Ana, comentó: "Fresán, a esta altura de mi vida lo único que puede concederme su futura esposa es el empujarme la silla de ruedas. No me prive también de eso".


sábado, 15 de noviembre de 2014

Triunfo Arciniegas / Diario / Pobres traductores

Lector concentrado
Pablo Gallo

Triunfo Arciniegas
POBRES TRADUCTORES
14 de noviembre de 2014

He tratado de traducir otro poema de Manoel de Barros, muy bello, por cierto, pero tuve un problema. En los versos finales, Manuelito usa como verbos "coisa", "rã" y "árvore", que en realidad son sustantivos. ¿Cómo diablos resuelve uno este asunto? ¿Es español se puede cosear, ranear, arborear?

En otro poema de Manoel de Barros, los pájaros, y más exactamente las hembras, no gorjean en los árboles: los árboles son "gorjeados". 


En "La enamorada", que publiqué ayer en DE OTROS MUNDOS, trabajé casi todo el día, y una amiga muy querida, Camila Cesarino, acaba de señalarme un error. Traducir es una tarea muy difícil. Pobres traductores.



viernes, 14 de noviembre de 2014

Diario / Triunfo Arciniegas / La enamorada


Triunfo Arciniegas
LA ENAMORADA
13 de noviembre de 2014

He traducido del portugués “A namorada”, un poema de Manoel de Barros. No encontré en internet otra traducción para confrontarlo. De hecho, no hay casi nada de Manoel de Barros en español. En todo caso, “La enamorada” se lee bien, se entiende y creo que mantiene el encanto del original. Es mi versión y puede mejorarse, por supuesto.




jueves, 13 de noviembre de 2014

Casa de citas / Fernando Arrabal / Picasso y Jacqueline Roque

Jacqueline Roque y Pablo Picasso
Foto de David Douglas Duncan

Fernando Arrabal
PICASSO Y JACQUELINE ROQUE

Pocas veces he visto en mi vida un ser tan serena y dichosamente enamorado como Jacqueline Picasso. La media docena de mujeres que cohabitaron con el pintor antes que ella han contado probadas barbaridades sobre Picasso. Françoise Giroud, aún en vida, no cesa de enumerar las estaciones de su mala vida con el genial malagueño. Lo que al parecer nadie pone en duda es que estas desilusionadas mujeres convivieron con un hombre pujante, membrudo y dispuesto a descargar a cada triquitraque. Una de ellas ha afirmado que nuestro genio "sufría de priapismo". A pesar de todo esto y como para ridiculizar al juez antiminifaldero o al tenorio de pro, estas mujeres terminaron por aborrecer al enhiesto creador.
Picasso sufrió una operación mal hecha que le dejó impotente. Jacqueline vivió los últimos años, por tanto, junto a un hombre clínicamente castrado. Gracias a este regalo de la cirugía, del que no gozaron sus predecesoras, pudo amarle entrañablemente. Picasso conoció la gran pasión con una mujer a la que llevaba un buen montón de años. Al fin, tras aquella picia del cirujano, Picasso se convirtió en el seductor que siempre había soñado ser.
Los malpensados y los malnacidos imaginaban que Jacqueline representaba el papel de esposa enamorada por interés. ¡Qué mal conocían el celo y el altruismo de su sentimiento! A la muerte de Picasso, Jacqueline se convirtió en una de las mujeres más ricas de la tierra y al mismo tiempo en uno de los seres más prestigiosos y adulados. Podía hacer, con toda libertad, de su cuerpo y de su alma lo que le viniera en gana... Pero sin él la vida no tenía sentido alguno. Por ello cortó de cuajo, suicidándose, su inútil, ya, estancia en la tierra.
A Jacqueline no le había importado, ¡ni se había dado cuenta!, pasar tantos años de su vida viviendo con la castidad de una monja de clausura junto a su idolatrado Pablo. Pero para ser feliz, aquella viuda bien parecida, riquísima y libre necesitaba algo inefable pero imprescindible: el amor de su vida.


Fernando Arrabal / La minifalda y los castrados





miércoles, 12 de noviembre de 2014

Casa de citas / Patricio Pron / Editores



imagen descriptiva
El editor Jaume Vallcorba (1949-2014). Fotografía de Pere Tordera.

Patricio Pron
EDITORES

¿Qué define a un "buen" editor? La respuesta no es simple, pero, si existe, está en la trayectoria de Klaus Wagenbach, quien en 1964 fundó la empresa que lleva su nombre y es reconocida como una de las editoriales independientes más importantes de Europa. A lo largo de su vida como editor, Wagenbach ha tenido que hacer frente al acoso policial, la colectivización frustrada de su empresa, la prohibición de la difusión de sus libros en la así llamada República Democrática de Alemania, decenas de procesos judiciales y nueve meses de cárcel en suspenso, así como a la fragilidad inherente a todo proyecto editorial que antepone la necesidad de enriquecer la discusión acerca del modo en que vivimos a la de rendimientos económicos inmediatos.

En sus palabras, Wagenbach Verlag es una editorial "independiente que hace uso de esa independencia, tiene opiniones propias y asume los costos que haya que pagar por ello. No es grande, pero sí reconocible"; como sostiene en el documental de Margit Knapp y Arpad Bondy El corazón está a la izquierda, sus libros le provocaron "muchas pérdidas y algunas alegrías" y constituyen (como sucede siempre con los editores realmente buenos) su autobiografía intelectual: Rudi Dutschke, Daniel Cohn-Bendit, Michel Foucault, la Fracción del Ejército Rojo (RAF), Natalia Ginzburg, Pier Paolo Pasolini, Günter Grass, Giorgio Manganelli, Franz Kafka, Norberto Bobbio, Robert Pinget, Italo Calvino, Boris Vian, Hans Magnus Enzensberger, Michel Houellebecq. Wagenbach Verlag cumple cincuenta años de existencia en 2014 y es un recordatorio de que sólo las visiones editoriales que se oponen al sentido común triunfan a largo plazo. Al igual que el recientemente fallecido Jaume Vallcorba, Wagenbach no ha dejado en ningún momento de seguir sus propias reglas: miles de lectores tenemos con ambos una deuda que no podremos pagar nunca, que se cuenta en descubrimientos, en argumentos para pensar acerca de nuestra forma de vida, en la convicción de que los editores mediocres sólo multiplican el número de títulos (ya de por sí desmesurado), pero los buenos editores aumentan el de los lectores realmente libres.

BUMERAN / EL PAÍS




martes, 11 de noviembre de 2014

Casa de citas / Vargas Llosa / El otro Cortázar

Julio Cortázar
Mario Vargas Llosa

EL OTRO CORTÁZAR



La próxima vez que lo volví a ver, en Londres, con su nueva pareja, era otra persona. Se había dejado crecer el cabello y tenía unas barbas rojizas e imponentes, de profeta bíblico. Me hizo llevarlo a comprar revistas eróticas y hablaba de marihuana, de mujeres, de revolución, como antes de jazz y de fantasmas. Había siempre en él esa simpatía cálida, esa falta total de la pretensión y de las poses que casi inevitablemente aquejan a los escritores de éxito a partir de los cincuenta años, e incluso cabía decir que se había vuelto más fresco y juvenil, pero costaba trabajo relacionarlo con el de antes. Todas las veces que lo vi después -en Barcelona, en Cuba, en Londres o en París, en congresos o mesas redondas, en reuniones sociales o conspiratorias- me quedé cada vez más perplejo que la vez anterior: ¿era él? ¿Era Julio Cortázar? Desde luego que lo era, pero como el gusanito que se volvió mariposa o el fakir del cuento que luego de soñar con maharajás, abrió los ojos y estaba sentado en un trono, rodeado de cortesanos que le rendían pleitesía.

Este otro Julio Cortázar, me parece, fue menos personal y creador como escritor que el primigenio. Pero tengo la sospecha de que, compensatoriamente, tuvo una vida más intensa y, acaso, más feliz que aquella de antes, en la que, como dijo, la existencia se resumía para él en un libro. Por lo menos, todas las veces que lo vi me pareció joven, exaltado, dispuesto. Pero, eso, no hay manera de saberlo con certeza, desde luego.
Si alguien lo sabe, debe ser Aurora, por supuesto. Yo no cometo la impertinencia de preguntárselo. Ni siquiera hablamos mucho de Julio, en estos días calientes de Deyá, aunque él está siempre allí, detrás de todas las conversaciones, llevando el contrapunto con la destreza de entonces. La casita, medio escondida entre los olivos, los cipreses, las buganvillas, los limoneros y las hortensias, tiene el orden y la limpieza mental de Aurora, naturalmente, y es un inmenso placer sentir, en la pequeña terraza junto a la quebrada, la decadencia del día, la brisa del anochecer, y ver aparecer el cuerno de la luna en lo alto del cerro. De rato en rato, oigo desafinar una trompeta. No hay nadie por los alrededores. El sonido sale, pues, de ese cartel del fondo de la sala, donde un chiquillo larguirucho y lampiño, con el pelo cortado a lo alemán y una camiseta de mangas cortas -el Julio Cortázar que yo conocí- juega a su juego favorito.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Casa de citas / Vargas Llosa / Mi amistad con Cortázar

Julio Cortázar
Mario Vargas Llosa
MI AMISTAD CON CORTÁZAR

Aquella noche de 1958 me sentaron junto a un muchacho muy alto y delgado, de cabellos cortísimos, lampiño, de grandes manos que movía al hablar. Había publicado ya un librito de cuentos y estaba por publicar una segunda recopilación, en una pequeña colección que dirigía Juan José Arreola, en México. Yo estaba por publicar, también, un libro de relatos y cambiamos experiencias y proyectos, como dos jovencitos que hacen su vela de armas literaria. Sólo al despedirnos me enteré -pasmado- que era el autor de Bestiario y de tantos textos leídos en la revista de Borges y Victoria Ocampo, Sur, y el admirable traductor de las obras completas de Poe que yo había leído en dos voluminosos tomos publicados por la Universidad de Puerto Rico. Parecía mi contemporáneo y, en realidad, era veintidós años mayor que yo.

Durante los años sesenta, y, en especial los siete que viví en París, fue uno de mis mejores amigos, y, también, algo así como mi modelo y mi mentor. Yo admiraba su vida, sus ritos, sus manías y sus costumbres tanto como la facilidad y la limpieza de su prosa y esa apariencia cotidiana, doméstica y risueña, que en sus cuentos y novelas adoptaban los temas fantásticos. Cada vez que él y Aurora llamaban para invitarme a cenar -al pequeño apartamento vecino a la rue de Sèvres, primero, y luego a la casita en espiral de la rue du Général Beuret- era la fiesta y la felicidad. Me fascinaba ese tablero con recortes de noticias insólitas y los objetos inverosímiles que recogía o fabricaba, y ese recinto misterioso que, según la leyenda, existía en su casa, en el que Julio se encerraba a tocar la trompeta y a jugar: el cuarto de los juguetes. Conocía un París secreto y mágico, que no figuraba en guía alguna, y de cada encuentro con él yo salía cargado de tesoros: películas que ver, exposiciones que visitar, rincones por los que merodear, poetas que descubrir y hasta un congreso de brujas en la Mutualité que a mí me aburrió sobremanera pero que él evocaría después, maravillosamente, como un jocoso apocalipsis.

Con ese Julio Cortázar era posible ser amigo pero imposible intimar y esa distancia que él sabía imponer, gracias a un sistema de cortesías y de reglas a las que había que someterse para conservar su amistad, era uno de los encantos del personaje: lo nimbaba de cierto misterio, daba a su vida una dimensión secreta que parecía ser la fuente de ese fondo inquietante, irracional y violento, que transparecía a veces en sus textos, aun los más juguetones y risueños. Era un hombre eminentemente privado, con un mundo interior construido y preservado como una obra de arte al que probablemente sólo Aurora tenía acceso, y para el que nada, fuera de la literatura, parecía importar, acaso existir.


domingo, 9 de noviembre de 2014

Casa de citas / Vargas Llosa / Cortázar y Aurora Bernárdez

Aurora Bernárdez y Julio Cortázar, 1956

Mario Vargas Llosa
Cortázar y Aurora Bernárdez

Los había conocido a ambos un cuarto de siglo atrás, en casa de un amigo común, en París, y desde entonces, hasta la última vez que los vi juntos, en 1967, en Grecia -donde oficiábamos de traductores, en una conferencia internacional sobre algodón- nunca dejé de maravillarme con el espectáculo que significaba ver y oír conversar a Aurora y Julio, en tándem. Todos los demás parecíamos sobrar. Todo lo que decían era inteligente, culto, divertido, vital. Muchas veces pensé: "No pueden ser siempre así. Esas conversaciones las ensayan, en casa, para deslumbrar luego a los interlocutores con las anécdotas inusitadas, las citas brillantísimas, las bromas que, en el momento oportuno, descargan el clima intelectual".
Se pasaban los temas el uno al otro como dos consumados acróbatas y con ellos uno no se aburría nunca. La perfecta complicidad, la secreta Inteligencia que parecía unirlos era algo que yo admiraba y envidiaba en la pareja tanto como su simpatía, su compromiso con la literatura -que daba la impresión de ser exclusivo, excluyente y total- y su generosidad para con todo el mundo, y sobre todo, los aprendices como yo.
Era difícil determinar quién había leído más y mejor, y cuál de los dos decía cosas más agudas e inesperadas sobre libros y autores. Que Julio escribiera y Aurora sólo tradujera (en su caso ese sólo quiere decir todo lo contrario de lo que parece claro está) es algo que yo siempre supuse provisional, un transitorio sacrificio de Aurora para que, en la familia, hubiera de momento nada más que un escritor. Ahora, que vuelvo a verla, después de tantos años, me muerdo la lengua las dos o tres veces que estoy a punto de preguntarle si tiene muchas cosas escritas, si va a decidirse por fin a publicar... Luce los cabellos grises, pero, en lo demás, es la misma. Pequeña, menuda, con esos grandes ojos azules llenos de inteligencia y la abrumadora vitalidad de antaño. Baja y sube las peñas mallorquinas de Deyá con una agilidad que a mí me deja todo el tiempo rezagado y con palpitaciones. También ella, a su modo, luce aquella virtud cortazariana por excelencia: ser una variante de Dorian Gray.


Lea en Ficciones:
Casa de citas / Vargas Llosa



sábado, 8 de noviembre de 2014

Casa de citas / Patricio Pron / Gatos

Hemingway con gato
Patricio Pron
GATOS


Algo antes de morir, Richard Matheson se internó en su casa durante un incendio para salvar a su gato. Quizás sólo un escritor pueda entender la importancia de ese gesto: el autor de Soy leyenda y otros libros no arriesgó su vida para rescatar un manuscrito, una obra en curso o unos papeles, sino para salvar a su gato. No sabemos el nombre del afortunado, pero sí los de otros gatos de escritores, como Spider, el de Patricia Highsmith; Beppo, el de Jorge Luis Borges; Catarina, la gata a la que Edgar Allan Poe escribía cartas cuando estaba de viaje; Williemina, que había aprendido a apagar las velas con una pata para que Charles Dickens abandonara lo que estaba haciendo y se fuera a la cama. En su libro Céline secreto, la viuda del autor de Viaje al fin de la noche recuerda a Bébert, el gato que acompañó a la pareja en su huída de Francia en tren: "Bébert nos salvó la vida. Me sentía tan sola que me hubiera dejado morir si no fuera para que mi gato viviese. Era él quien nos creaba un pequeño hogar, un corazón que latía". Céline había firmado panfletos antisemitas durante la Ocupación y huyó a Dinamarca, donde alternó la cárcel con viviendas precarias hasta que pudo regresar a su país. En algún momento adoptó un perro y solía escribir con él atado a su cintura para que no devorase a Bébert, que siempre estaba vigilante. El gato "vivió con nosotros este trozo de historia, totalmente inmóvil en su mochila, sin pedir comida ni bebida, como abstraído dentro de sí mismo y en contacto directo con la atrocidad del mundo", cuenta la viuda de Céline. En estos momentos, otros gatos (en Gaza, en Siria, en África, en Ucrania) contemplan con sus ojos esa atrocidad y ofrecen a sus dueños algo parecido a un hogar en la intemperie.

[Publicado originalmente en la contraportada de El País, agosto de 2014.]
[Publicado el 25/9/2014 a las 12:00
]


viernes, 7 de noviembre de 2014

Casa de citas / Alvaro Mutis / En la corte de Felipe II

Álvaro Mutis

Álvaro Mutis
Biografía
EN LA CORTE DE FELIPE II

Hubiera querido vivir durante buena parte del reinado de su muy católica majestad el rey Felipe II, gozando de la confianza y aprecio del monarca.

En un vasto palacio madrileño, destartalado e incómodo hubiera reunido una pequeña corte de enanos y monstruos, entre servidores y bufones, a quienes les hubiera recordado a toda hora sus deformidades y lacerías.

Complicado en todas las intrigas del palacio real, participando en la caída de Antonio Pérez, siendo cómplice y gestor de la muerte del Infante don Carlos, formando parte de la comitiva que viajó a París para acompañar a la dulce esposa francesa del pálido monarca, hubiera conocido de cerca al bearnés Enrique IV y hubiera estado de acuerdo con él en aquello de que "París bien vale una misa".

En una misión secreta ante el Príncipe Guillermo de Orange, después apodado el Taciturno y quien ya comenzara a inquietar los estados de Flandes, hubiera querido pasear por la jocunda y coprofílica, sensual y glotona región de los Países Bajos y Ana de Saboya, la casquivana y desordenada esposa del príncipe, me hubiera hecho demorar más de la cuenta.






jueves, 6 de noviembre de 2014

Casa de citas / Andrés Neuman / Literatura chilena

El libro del voyeur
Pablo Gallo
Andres Neuman
LITERATURA CHILENA

Hay quien aspira a Donoso y se queda en Skármeta, o quien sueña con Huidobro y tiene que conformarse con Isabel Allende.






miércoles, 5 de noviembre de 2014

Casa de citas / Sofia Loren / Envejecer

Sofia Loren
Sofia Loren
ENVEJECER

Envejecer puede ser agradable, e incluso divertido, si sabes cómo emplear el tiempo, si estás satisfecho de lo que has logrado y si sigues conservando la ilusión.



martes, 4 de noviembre de 2014

Casa de citas / Woody Allen / La vida y los espejismos

Woody Allen
Woody Allen
LA VIDA Y LOS ESPEJISMOS

Necesitamos espejismos, la vida es demasiado terrible de afrontar y no podemos afrontar la verdad de lo que es la vida porque es demasiado horrible. Cada ser humano posee un mecanismo de negación para sobrevivir. La única manera de sobrevivir es negar, ¿negar el qué?: negar la realidad. La vida es una situación tan trágica que solo negando la realidad sobrevives.





lunes, 3 de noviembre de 2014